¡Ven, Espíritu Santo! Ayúdame a estar abierto/a a tus inspiraciones,
a conservar en mi corazón la alegría de saberme amado/a por ti
para que, con gran confianza,
siga con prontitud y docilidad lo que hoy me inspires.
"Os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré".(Jn.16,7)
El regalo más grande es dejarnos el Espíritu Defensor. El Espíritu, que nos va a acompañar en el camino de la alegría, de la experiencia de Dios en lo más profundo de sí mismos. Él va a transformar nuestros miedos en un valiente testimonio.
Nos decía el Papa Francisco: «La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad»




No hay comentarios:
Publicar un comentario