sábado, 31 de enero de 2026

Filtra en mis pobres pupilas dos gotas frescas de fe


«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Mi Credo


Yo creo en ti, Jesús, pero aumenta mi fe.
Creo que has subido a mi barca y estás presente de día y de noche; que eres mi guardián y no duermes, aunque a veces te sintamos dormido.

Yo creo en tí, Jesús, que tienes la fuerza y el poder de transformar las tempestades de las situaciones del mundo —guerras, violencia, divisiones, peleas— en una gran bonanza, en comunión, armonía y paz.

Yo creo que estás aquí presente en la Eucaristía y estás vivo

alimentando al mundo desde este trozo de pan, transformando nuestro corazón.
Convierte, Jesús, mi pobre fe en certezas, siendo perseverante en la fe y sin tambalear ante las tormentas de la vida.

Yo creo en ti, Jesús, en tu resurrección; que tú estás vivo y que has vencido la muerte.

Yo creo que Tú sigues dando vida abundante y nos conviertes en canales de vida.
Yo creo en tí, Trinidad
que habitas en mi corazón y en el corazón del mundo, sosteniendo nuestra vida.
Creo en ti, Padre bueno y misericordioso, que eres padre y madre, abrazando nuestra vida.

Creo que tú eres el autor de todo lo creado: la belleza de la naturaleza.
Un atardecer, un amanecer, una noche estrellada, un cielo azul, los pájaros de colores que cantan, las flores multicolores, las montañas, el mar… Toda esta belleza del universo entero es una manifestación de tu amor.

Creo en ti, Padre creador, que estamos en tus manos y que estás constantemente creando, haciendo todo nuevo.

Creo que ninguna criatura está acabada y tú nos vas perfeccionando día a día.

Creo en ti, Jesús, camino y meta, compañero de mi vida, Esposo, Amigo, Peregrino, Maestro, que me acompañas, me abres camino, me llevas de tu mano y me guías a mi destino.
Yo creo en la vida eterna, que estás vivo y resucitado, que nos estás salvando constantemente; creo que estás en mí y que un día estaré sentada junto a tí en el lugar que el Padre me ha asignado.
Yo creo en tu fuerza y en tu poder de transformar la muerte en vida.


Creo en la fuerza de la Palabra
que cura, salva y despliega, llevándonos a un cambio total de vida.
Creo que tú nos vas transformando desde dentro.

Yo creo que en ti está el poder, la fuerza y la victoria, y no según el mundo, sino desde lo oculto, sencillo y pequeño; desde este trozo de pan que está aquí en la Eucaristía alimentando al mundo entero, siendo yo la primera alimentada.
Yo creo, Jesús, que tú, ya desde la cruz, has salvado al mundo entero; has bajado a lo más hondo de nuestra vida, al abismo profundo, y nos rescataste; y ahora estás dentro de nuestro corazón.
Yo creo en ti, Espíritu Santo, huésped y motor del alma, que nos haces testigos y santos.

Yo creo en los ángeles
 que nos cuidan, nos sostienen y nos alertan de los peligros.

 Creo en la comunión de los santos.
Yo creo que tú vas preparando nuestro camino de santidad desde ahora.

Creo también en los santos de la puerta de al lado, 
en aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios.

Creo en nuestra Madre la Virgen y en San José.

Yo creo en ti, Jesús, que llegaremos juntos a una única morada, el cielo, y allí tú nos sentarás a la mesa, te pondrás el delantal y nos servirás.

Yo creo en el poder de tu Palabra, que es capaz de transformar el caos del mundo en luz.

Gracias por tener en quién creer: en ti, Jesús, Padre, Espíritu Santo y María, nuestra Madre del cielo. Amén.
LevJPE

No hay comentarios:

Publicar un comentario