viernes, 31 de octubre de 2025

Oración a la Trinidad para todos los días


Buenos días mi querida Trinidad, es un regalo creer en tu presencia viva y activa , permanentemente presente en mi corazón , abrazando mi vida tal como la encuentras. Amando,asumiendo,cuidando mi vida cada día. Convirtiendo   mi corazón en un jardín hermoso lleno de rosas de todos los colores el color  rojo que significa  el amor, el color rosado la  ternura, el blanco la pureza y las   margaritas símbolo de pequeñez,sencillez y humildad, haciéndome vivir en una eterna primavera.

En la noche cuando cae  la suave lluvia me dices:

Es mi amor derramado que está empapando la tierra de tú corazón .

En la mañana me despiertas con  el sol radiante símbolo de tu presencia.


Cómo no sentirme feliz y agradecida contigo mi querida Trinidad viviendo así internamente abrazada en tu amor de Padre y Madre, envuelta en el suave viento del Espíritu y en compañía constante de mi esposo y compañero de vida Jesús y de la mano de mi madre María .

Vosotros sois mi comunidad del cielo haciéndome vivir en   armonía constante  y en paz.

Gracias te amo .LevJPE





miércoles, 29 de octubre de 2025

Yo vengo habitar dentro de ti


«Alégrate y goza, oh hija de Sión, pues mira que yo vengo para quedarme contigo,  En aquel día numerosos pueblos vendrán a mí y pasarán a ser mi pueblo, pero yo me quedaré contigo,habitaré en ti.
 y serás nuevamente mi elegida.
(Zacarías 2, 14-16)
"Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo". Apc.3.20
Entra , amado mío, a tu casa a tu  jardín, y cena  de tus frutos exquisitos". Ct.4,16
Y al entrar en mi casa me invadió una  paz y alegría  interior.
Dios ha venido a visitarme y lo hace cada día y en cada momento del día. Es una visita especial, la Trinidad en pleno, nos sentamos y hablamos.
Sólo me salen estas palabras ante tanto derroche de amor.
Es para ti este poema.

Trinidad, Santa Morada del Amor

Mi querida Trinidad, tú nos visitas,
por puro amor llamas, tu voz palpita;
tocas la puerta del corazón,
y abierta queda… ¡qué bendición!

Tú nos habitas en toda ocasión,
reservas en él tu mejor mansión.
Siendo del hombre el corazón,
deleite eterno de tu pasión.

¡Cómo nos amas, cómo nos mimas!
Somos tus hijos, tus consentidos;
en la unión deseas estar conmigo,
amistad divina, fiel y sin fin.

En cada instante me das consuelo,
a estar contigo hallo desvelo;
profunda y santa compañía,
Trinidad, fuente de alegría.

Ya no estamos solos, oh Trinidad,
pues Dios del cielo bajó en verdad;
con los hombres quiso habitar,
hermosa morada vino a tomar.

Somos amados, somos queridos,
todo un Dios se ha quedado conmigo.
Hermosa amistad, gracias, Trinidad,
ahora en la tierra vivo eternidad.
Amén
LevJEP

lunes, 27 de octubre de 2025

Lc 12, 35-38 • Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela

Y se puso el delantal y comenzó a servir...


> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela:
os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.”
(Lucas 12:37)
Cuánto te agradezco, Jesús, este gesto de servicio que se extiende hasta la vida eterna.
Ese día nos sentarás a la mesa, te pondrás el delantal y tú mismo nos servirás.
Toda tu vida ha sido servicio, y continúas sirviéndonos, siendo Tú el Señor, Jesús, Dios.
No viniste para que te sirvan, sino para servir y para dar tu vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).
> “Siendo tú, Jesús, Dios, no consideraste que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarte.
En cambio, renunciaste a tus privilegios divinos; adoptaste la humilde posición de un esclavo.”
(Filipenses 2:5-7)
El servicio: nos das un ejemplo, Jesús, que deseamos imitar.
> “Hay más alegría en dar que en recibir.”
La felicidad plena está en hacer de nuestra vida un servicio.
Todos en este mundo tenemos un lugar privilegiado: ponernos al servicio de los demás,
porque así te estamos sirviendo a Ti.
> “Cualquier cosa que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Gracias, Jesús, por enseñarnos que Dios nos puso en este mundo con muchas funciones,
y una de las más importantes es servirte sirviendo a otros.
No es una tarea fácil; sin embargo, para servir eficazmente hay que hacerlo con amor.
Amar y servir es una elección: nadie nos puede obligar.
Servirnos unos a otros significa servir siempre y a todos, sin esperar recompensa alguna.
Porque servir a los que amamos es fácil,
pero hay una belleza y un tesoro escondido que solo se descubren
cuando decidimos amar y servir a quienes no nos agradan.
Una madre de familia, en su testimonio sobre el sentido del delantal como símbolo de servicio, dijo:
> “El delantal te reta a servir más allá de tu zona confortable y más allá de tus sentimientos.
Siempre será una pieza necesaria para la gente que sirve, trabaja y limpia.”
Qué definición tan hermosa y con tanto significado espiritual
para quienes entienden que su propósito principal en la tierra es servir.
Cuando una persona descubre la belleza del servicio, su manera de ver a los demás cambia drásticamente.
El significado de su mundo entero se eleva a otro nivel,
un nivel tocado por el amor verdadero.
> “Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.
Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.
Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos,
y luego se los secaba con la toalla que se había atado.”
(Juan 13:4-5)
Cuánto te agradezco, Jesús, por este gesto silencioso de amor:
ponerte a nuestros pies y lavarnos uno por uno.
Al lavar nuestros pies, nos limpiabas el corazón hasta transformarlo.
Servir a otros tiene el poder de cambiar un corazón sin usar palabras.
Tener el delantal puesto significa mantener una actitud humilde,
sin mirar quién te puede servir,
sino estando siempre alerta para buscar a quién tú puedes servir.
Ayúdanos, Señor, a estar preparados con el delantal siempre puesto,
y que en los momentos difíciles no nos lo quitemos.
Como dijo esta madre de familia en su testimonio:
> “Seremos tentados a quitarnos el delantal.
Lo mismo sucede con el servicio.
Pero por favor, no te lo quites; te ruego que te lo dejes puesto.
No se trata de quién te pueda reconocer,
ni de los aplausos que puedas recibir,
ni de los títulos que tengas: se trata de servir a los demás.
Nunca volví a ver un delantal de la misma forma que cuando era niña.
Sigo comprándolos y coleccionándolos, porque me recuerdan que fui llamada a servir
dentro y fuera de mi hogar.”
Por: Chaney García,
Predicadora y maestra. Madre de tres hijos y servidora, junto a su esposo, en la obra de Dios.

✨ Que al final de cada día nos encuentres, Señor, con el delantal puesto,
y podamos escuchar tus palabras de agradecimiento:
> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela.”




"He Venido a prender fuego y cuánto desearía que arda"Lc.12,49

"Dame, Señor, un poco de ese celo tuyo que me mueva a ser dócil instrumento en tus manos para llevar tu mensaje por toda la tierra. Que me queme por dentro el anhelo de llevarte a los que no te conocen. Que me mueva, me motive a sudar y desgastarme consciente que de ti depende la salvación.
Evangelizar no es siempre motivo de unión, aunque debería serlo. Esto me lo dejas claro en este pasaje. Es difícil que los hombres dejemos las formas de pensar, de actuar, de ser, contrarias al Evangelio. Por ello tu mensaje no es siempre acogido con docilidad y apertura. Sin embargo esto no es motivo de desánimo. El fuego de tu amor puede consumir esas dificultades y hacer que todos seamos un solo rebaño, con un solo Pastor.
Como dice el papa Francisco 
«El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. 
El fuego es una fuerza creadora que purifica y renueva, quema toda miseria humana, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde dentro, nos regenera y nos hace capaces de amar.
 Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios».

domingo, 26 de octubre de 2025

“Despojarse del yo: el camino de la verdadera humildad”Jaime Bonet


1. El despojo del “hombre viejo” = camino de humildad

> “Despojaos del hombre viejo con sus obras y revestíos del hombre nuevo...”

 Jaime Bonet retoma la enseñanza paulina de Colosenses 3,9-10, que no se refiere a un cambio exterior, sino interior: dejar atrás el ego, las apariencias y la vanidad.

> “Despojaos del hombre viejo con sus obras
y revestíos del hombre nuevo,
que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto
según la imagen de su Creador.”
(Colosenses 3, 9-10)
Todas estas frases de la Biblia se han querido representar como símbolos, por ejemplo, en los hábitos religiosos.
Recuerdo que, en el seminario, siendo muy jovencito, nos ponían la sotana, y en la ceremonia decíamos:
“Despójame del hombre viejo y revísteme del hombre nuevo.”
¡Si fuera tan fácil como ponerse una sotana!
Por mucho que uno repita y ore esas palabras, asoman las del popular refrán:
“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.”
Digo todo esto porque el yo puede quedar muy recubierto de vanidad,
a la que vence la obediencia: el revestimiento de Cristo,
que es algo muy distinto:
va al despojo del yo.
Él mismo ironiza con la sotana —“aunque la mona se vista de seda…”— para recordarnos que la humildad no se viste por fuera, sino por dentro
> La humildad comienza cuando el yo deja de ocupar el centro, cuando me despojo de la necesidad de aparentar, de tener razón o de ser admirado.
 2. Obedecer como Jesús = vivir la humildad perfecta.
> “Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria,sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo,buscando no su propio interés, sino el de los demás.
Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús,
el cual, siendo de condición divina,no retuvo ávidamente el ser igual a Dios,sino que se despojó de sí mismo,tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz.”
(Filipenses 2, 3-8)
Pues, aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y, llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. 
(Hebreos 5, 8-9)
Tal es la actitud del Precursor,
a quien el Señor mandó preparar sus caminos, para que todo monte fuera allanado y todo valle rellenado.
3 Es preciso que Él crezca y que yo disminuya (Jn 3,30).
la humildad no es empequeñecerse por complejo, sino hacerse espacio para que Cristo viva en mí.
>  humildad no es negar lo que soy, sino reconocer que todo lo que soy proviene de Dios.
Pero si yo no quiero disminuir,
queda vencido y descartado Jesús, suplantado por el yo en mis proyectos y en los de muchos.
El orgullo reviste distintas formas:
basta que uno se equivoque en una palabra para ponerse rojo como un tomate, disimulando, revestido de humildad, y sin defenderse para que no digan los otros que se defiende.
Por eso, cuando yo siento tanto pánico a disimular o a disminuir,
Jesús se pone delante y disminuye obedeciendo hasta la muerte, hasta el extremo.
(cf. Filipenses 2, 1-5)
> “Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad…
Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús…”
Filipenses 2,3-8
La verdadera obediencia no es sumisión exterior, sino identificación con el corazón humilde de Jesús, que se “despojó de sí mismo” y “se humilló hasta la muerte de cruz”.
> La obediencia cristiana es la expresión más alta de la humildad: reconocer que solo en la voluntad del Padre está la plenitud.
 4. María, modelo de humildad obediente
> “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra…”
“Porque ha mirado la humildad de su esclava…”
María icono de la humildad y la disponibilidad total.
Su “sí” silencioso es el modelo de toda alma que vive despojada del propio yo para que Dios actúe en ella.
> María enseña que la humildad no es pasividad, sino apertura total al querer de Dios.
Así se reconoce y se presenta María de Nazaret,
aceptando la dignidad de Madre de Dios:
> “He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra.”
(Lucas 1, 38)
Y puede proclamar después:
> “Porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava…
Derribó del trono a los poderosos y exaltó a los humildes.”
(Lucas 1, 48.52)
📖 Jaime Bonet, “Así será tu descendencia”



Parábola del Fariseo y Publicano

El Señor nos enseña a orar desde la humildad


> “El que sirve al Señor con todo su corazón es escuchado,y su súplica llega hasta las nubes.La oración del humilde atraviesa las nubes.”(Eclesiástico 35, 20-21)

Señor Jesús, en este día que consagramos a Ti, nos disponemos a escuchar tu Palabra como tierra sedienta que anhela la lluvia.

Hoy nos invitas a tener un corazón humilde.Tú miras la verdad de nuestra vida, no las apariencias. Haznos reconocer nuestra pobreza y confiar en tu misericordia. Enséñanos a orar con sencillez,a no despreciar a los demás y a caminar siempre en tu amor. Que aprendamos a mirarnos con tus ojos, con la misma verdad y ternura con que miraste al publicano. Solo en la oración podemos cambiar de actitud, reconociendo que somos pobres pecadores.

Señor, enséñanos a orar desde esta actitud: la humildad.

Como discípul@s tuyos, queremos ponernos a tus pies, Maestro, para que seas Tú quien nos enseñe a orar desde la humildad. Muchas veces me pregunto, Señor:

¿Desde dónde hablamos cuando oramos?

¿Desde la altura de nuestro orgullo o desde lo profundo de un corazón humilde?

Y entonces nos cuentas esta parábola:

> “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano.

El fariseo, de pie, oraba así:

‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que poseo.’

En cambio, el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:

‘Dios, ten compasión de mí, que soy pecador.

 Os digo que este volvió a su casa justificado, y el otro no; porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” (Lucas 18, 9-14)

La humildad es fundamental en la oración y en las relaciones con los demás.

Oramos lo que somos. Por eso, debemos pedir este don:

 La humildad no se conquista, se recibe.Es un regalo que abre el corazón al encuentro con Dios.

El humilde es quien pide, aprende, escucha y agradece.

Desde esta pobreza del corazón, podamos decir:

“Señor, enséñanos a orar.”(Lc.11,1)

Jesús, deseo tener un encuentro más profundo contigo. Vengo a Ti porque te necesito. Enséñame a orar con humildad, para que mi oración sea auténtica, nacida de un corazón que se sabe amado y perdonado.

La humildad es la base de toda oración.

Solo el corazón que se sabe pequeño puede tocar el corazón de Dios.”

viernes, 17 de octubre de 2025

Lo más importante en esta vida es Amar

 

Lucas 11, 47-54

Me parecen muy fuertes estas palabras, Señor, cuando dices:

> «¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, porque habéis guardado la llave de la puerta del saber! Vosotros no habéis entrado, y a los que iban a entrar les habéis cerrado el paso».

Reflexión — El Evangelio Meditado

Me topo con palabras muy duras, Señor.

¿Estabas cansado de ellos? ¿Consternado por sus corazones hipócritas?

No quisiera, por cierto, Señor, que estas palabras cayesen en saco roto.

Siempre que escucho una reprensión como ésta, venida de Tu boca, tiendo a suponerla dirigida a otras personas… muy pocas veces a mí.

Pero ¿qué podría significar si fuese para mí?

¿Soy una persona honesta, sincera, que escucha Tu Palabra con entereza?

Se pedirán cuentas a todo aquel que haya recibido tan grandes dones como los que Tú me das, incluso el simple hecho de escuchar Tus palabras.

Tú tienes palabras de vida eterna.

Si no las escucho, ¿hacia dónde camino?

Muchos han querido escuchar lo que yo escucho, pero no pudieron.

Tantas personas buscan el sentido de la vida y no lo encuentran.

Y yo, que escucho con frecuencia de Tus labios su verdadero sentido, ¿qué hago con Tus palabras?

Eres un Dios misericordioso y, al mismo tiempo, justo; y es en eso donde se consuma el verdadero amor:

un amor que busca siempre el bien de quienes ama.

Un amor verdadero, que exige sacrificio, renuncia, orientación e incluso alguna reprimenda; todo por el bien de quienes amas.

Si he caído en la rutina de escucharte,

si he caído en la monotonía de una vida sin faro orientador,

si he perdido de vista mi destino —vivir contigo en la eternidad—,

enséñame a encontrarte una vez más,

a despertar una vez más,a no creer que lo sé ya todo,a no pensar que no puedo aprender más ni amar más.

Y es que tanto, y tantas personas dependen de mi entrega,que no es indiferente si te escucho o no.

Si Tú me envías mensajeros de Tu Palabra,profetas de este tiempo,personas que me hablen de Ti —sea con su testimonio o con sus palabras—,te pido que pueda abrir mi corazón. ❤️

No quiero que Tus palabras se pierdan, Señor.

En verdad, me toca a mí, y de mí depende,que Tus palabras no se pierdan,sino que den fruto para la eternidad.

> «¡Cuán importante es mantener vivo este deseo, este anhelo de encontrar al Señor y hacer experiencia de su amor, de su misericordia! Si llega a faltar la sed del Dios vivo, la fe corre el riesgo de convertirse en rutina, corre el riesgo de apagarse, como un fuego que no se reaviva. Corre el riesgo de llegar a ser “rancia”, sin sentido».(Papa Francisco)

Oración Final

Jesús, Tú eres la Sabiduría,la Palabra que nos da vida eterna.

Te hemos experimentado escuchando cada día Tu Palabra.

Que no guardemos la llave de la puerta del saber a nadie,ni cerremos la puerta para que otros no entren en esta experiencia de conocerte.Más bien, entremos en Tu corazón,escuchando Tu Palabra y ayudando a muchos a acercarse,ofreciéndoles la llave que eres Tú, Jesús.Amén.

LevJEP


miércoles, 15 de octubre de 2025

"Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón "



      En el crucero de mi corazón,          navegando con mi Peregrino         Jesús de Nazaret.

Navegando con mi Peregrino en el crucero de mi corazón,
estando los dos a solas, llenos de felicidad,
comenzó a orar así:
> “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos,
y se las diste a conocer a la gente sencilla.
Sí, Padre, esa ha sido tu elección.
Todo me lo ha encomendado mi Padre;
nadie conoce al Hijo sino el Padre,
y nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo decida revelárselo.”

Mi Peregrino quería enseñarme algo muy importante,
algo me quería revelar.
Fue entonces, cuando terminó su oración,
que se dirigió a mí y me habló de esta manera:
> “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados,
y yo os aliviaré.
Cargad con mi yugo y aprended de mí,que soy tolerante y humilde de corazón,y hallaréis descanso para vuestras almas,porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”

Quería que tomara su yugo,
para hacerlo más suave para mí,
y me invitaba a aprender de Él,
siendo humilde y tolerante.
Pero esto no es fácil...
aunque Él estaba dispuesto a capacitarme,porque para realizar la misión —y para vivir en comunidad—la humildad es fundamental.

Me puse a contemplar al Maestro,
y lo veía humilde, sencillo, alegre.
Entonces le dije:
> Eres el más humilde de toda la tierra.Me gusta verte así,humilde de corazón.

Humilde en la oración,
cuando hablas con el Padre,
reconociendo la sabiduría que te viene de lo alto.

Humilde en el servicio.
Te pones a nuestros pies,
siendo Dios, te abajas
a las necesidades del corazón.

Humilde en el hablar:
no hay soberbia ni orgullo en ti,
ensalzas al humillado,
levantas al pobre del fango.
Humilde eres, Jesús,
y eso a mí me enamora.
Es la vida del Padre la que transmites cuando hablas.

Humilde de corazón.
Esto quiero aprender de ti, Jesús:
ser humilde de corazón.
La humildad es andar en verdad,
es ser ricos en amar,
es transmitir los dones
que tú nos das.

Ser humilde es lo más grande en esta tierra;a esa meta quiero llegar,olvidando lo que dejé atrás,
lanzándome a lo que está por venir,viviendo en humildad.

Aprendí hoy esta lección de mi Peregrino,
y seguimos navegando en el crucero de mi corazón,
sin tormentas ni olas que nos impidieran hablar.
LevJEP

miércoles, 8 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles.


Jueves, 2 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles
«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo os digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo»
Mateo 18, 10
Yo creo en los ángeles custodios que nos protegen de todo mal y peligro.
Recuerdo mis primeras oraciones, las que me enseñó mi madre:
«Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me ponga en paz y alegría con todos los santos, Jesús, José y María».
A lo largo de toda mi infancia, juventud y vejez he experimentado que, en los momentos más difíciles de mi vida, Dios ha enviado a sus ángeles, quienes me han ayudado y salvado.
«Cada hombre está confiado a la protección y guía de un ángel custodio» (CIC 336).

A veces puede parecernos un cuento de niños, pues la mayoría de las veces nos olvidamos de ellos. Sin embargo, el mismo Jesús nos recuerda que esto es verdad y que los ángeles velan con especial cuidado por los pequeños y los sencillos.
Necesitamos aprender cada día a ser como niños: sencillos, necesitados de Dios, y reconocer que requerimos de un ángel que nos tienda la mano en los momentos difíciles, pero también que nos acompañe en los momentos hermosos de la vida. La certeza es que nunca estamos solos: siempre tenemos una dulce compañía.
Cada persona en este mundo tiene un ángel. Solo debemos reconocer que siempre nos protege y vela para que no nos perdamos espiritualmente, ayudándonos a contemplar el rostro de Dios en esta tierra. Porque Jesús está vivo, ha resucitado, pero necesitamos descubrirlo, experimentarlo y disfrutar de su presencia. Aunque, por nuestra libertad, a veces lo rechacemos, el Padre nos envía a sus ángeles para que nos sostengan en los momentos de caos, cuando ya no podemos más.
Siempre habrá ángeles que nos tiendan la mano.
«Su principal tarea es velar por nuestro bienestar espiritual y ayudarnos a llegar justamente a donde queremos: contemplar el rostro de Dios».
Alguien podría preguntarse: «¿Y qué pasó con el ángel custodio de aquella persona que era muy mala?». En realidad, el hecho de tener un ángel custodio no nos quita la libertad.
El ángel custodio es como un amigo que quiere ayudarnos a superar todas las dificultades, pero si no lo dejamos, él nos respeta.
Por eso preguntémonos:
¿Me dejo guiar por mi ángel de la guarda?
¿O ni siquiera soy consciente de que lo tengo?
«Dios no nos abandona nunca: cada vez que lo necesitemos vendrá un ángel suyo a levantarnos y a infundirnos consolación. “Ángeles” alguna vez con un rostro y un corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos en medio de nosotros».
Es difícil de entender e incluso de imaginar, pero los santos están presentes en nuestra vida.
«Y cuando alguno invoca a un santo o a una santa, es precisamente porque está cerca de nosotros». (Papa Francisco)



Llamados a Confiar



Dijeron los apóstoles al Señor: «Auméntanos la fe».

El Señor respondió: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este árbol: “Arráncate y plántate en el mar”, y os obedecería». (Lc 17,5)

Jesús es ese siervo que cada día se ciñe el delantal y se pone a nuestro servicio. La misión es servicio, y por eso nos da todo lo que necesitamos: fe, esperanza, amor, tolerancia, gratuidad y fidelidad.

Nos confía su misma misión de anunciar el Reino. Cada uno de nosotros somos ya misión con la vida y con la Palabra.

Pero hemos de creerlo: tener esta fe, aunque sea pequeña, y confiar en que Jesús nos capacita para la misión. Él se encarga de todo; solo necesita nuestra disponibilidad y fidelidad.

Hoy Jesús nos invita a reflexionar sobre la misión que nos confía. Aunque nuestra fe pueda parecer pequeña, como un granito de mostaza, Dios nos llama a confiar y a actuar, a ser instrumentos suyos en la construcción del Reino, a través del anuncio del Evangelio.

Él nos ha hecho una promesa:

Nos ha elegido como apóstoles para ser sus relevos en la misión.

«Id por todos los pueblos, haced discípulos y dad a conocer todo lo que yo os he enseñado».

«Dios cumple su promesa, aunque tarde en cumplirse». (Habacuc 1,2-3; 2,2-4)

No es que Él tarde en cumplir, sino que nosotros tardamos en responder. Por eso hemos de ser perseverantes y no desistir; al contrario, debemos insistir y buscar nuevas formas. Él ya nos lo ha dado todo: nos ha regalado un carisma que ya está en nosotros.

«Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti. Porque no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza». (2 Timoteo 1,6-8.13-14)

Necesitamos tener esta fe como un granito de mostaza.

Pidámosle, pues, a Jesús que nos aumente la fe, como hicieron los discípulos.

«La fe, aunque pequeña, nos hace capaces de grandes obras al servicio del Reino». (Lucas 17,5-10)

👉 ¿Estoy dispuesto a ser testigo del Evangelio, confiando en la fuerza de Dios para cumplir mi misión?



“Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10,25-37)

"Ama y vivirás»

Reflexión sobre la parábola del Buen Samaritano

«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Es la pregunta que un doctor de la ley hace a Jesús.
El Señor no le responde directamente, sino que lo invita a recordar lo que está escrito en la Ley.
Él contestó:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo».
Jesús le dijo:
«Has respondido correctamente. Obra así y vivirás»,
es decir: ama y vivirás.
Pero el hombre, queriendo justificarse, insistió:
«¿Y quién es mi prójimo?».
Entonces Jesús le respondió con una parábola: la del Buen Samaritano.
El corazón del Buen Samaritano
Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. En el camino fue asaltado: lo despojaron de todo, lo hirieron y lo dejaron medio muerto.
Por el mismo camino 
bajaba un sacerdote; al verlo, pasó de largo.
También un levita llegó al lugar, lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que iba de viaje, al llegar junto a él, lo vio, se compadeció, se acercó, curó sus heridas con aceite y vino, las vendó, lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente sacó dos denarios, los dio al posadero y le dijo:
«Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso».
Jesús entonces preguntó:
«¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes?».
El doctor de la ley respondió:
«El que tuvo compasión de él».
Y Jesús le dijo: «Ve, y haz tú lo mismo» (Lc 10,25-37).

Jesús, el Samaritano que Ama
Cristo mismo es quien toma la iniciativa de acercarse al herido, curar sus heridas, acompañar y cuidar.
Jesús es el verdadero Buen Samaritano, el que se acerca a la humanidad herida por el pecado y el sufrimiento.
Él nos enseña a amar sin límites, sin hacer acepción de personas.
El prójimo es toda persona necesitada que encontramos en el camino y a la que podemos tender una mano.
¡Cuántas personas hallamos caídas en la vida y pasamos de largo!
A veces no necesitan tanto ayuda material, sino una mirada, una palabra o una presencia que sane el corazón.
No se trata de dar una moneda o un trozo de pan para calmar la conciencia, sino de ver en el otro a un hermano herido.
Jesús es el Amor que cura nuestras heridas
Gracias, Jesús, porque Tú eres ese Buen Samaritano que nos ves, reconoces nuestras heridas, te compadeces y derramas el aceite del amor en nuestro corazón.
Solo el amor verdadero puede sanar nuestras heridas.
Y no solo nos curas: como el pastor que carga a la oveja herida, nos tomas sobre tus hombros y nos llevas de nuevo al redil, a la comunidad de fe donde encontramos apoyo y consuelo.
La caridad que nace de la fe
Como enseña el Papa Benedicto XVI:
> “La caridad nace de la fe.
La capacidad de vivir como Buen Samaritano depende de la fe, de una relación personal con Cristo.
No basta la mera filantropía humana; el amor cristiano se sustenta en Cristo, que cura, acompaña, ofrece consuelo y esperanza.”
La Iglesia está llamada a ser esa posada y lugar de cuidado,
donde se acoge al herido, se le cuida y se ponen los medios necesarios para su recuperación.
Benedicto XVI veía en esta imagen la misión de la Iglesia como comunidad que consuela, atiende y sana con amor espiritual y corporal.
El mandato del discípulo
Jesús concluye con un mandato claro:
«Anda, y haz tú lo mismo».
No es una simple sugerencia, sino un llamado profundo al corazón del discípulo.
Seguir a Cristo implica tener un corazón que se conmueve, que sabe ver el dolor del otro y se mueve a ayudar.
Solo cuando amamos así, con la compasión de Cristo, descubrimos que amar es vivir.
🌿 “Ve y haz tú lo mismo.”
Que cada uno de nosotros, tocado por el amor de Cristo, se convierta también en Buen Samaritano para quienes yacen heridos en el camino.
LevJEP

lunes, 6 de octubre de 2025

Parábola del buen damaritano


«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Es la pregunta que le hace un doctor de la ley,Jesús no le responde si no que le hace leer lo que dice lo que ya está escrito. Y él respondió amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo y Jesús le contesta has respondido correctamente obra sí y vivirás es decir ama y vivirás entonces este hombre le pregunta y quién es mi prójimo y Jesús le contestó por medio de esta Parábola la del buen samaritano. 


Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto en ese momento bajaba por aquel camino un sacerdote y al verlo pasó de largo lo mismo un levita llegó al lugar lo vio y pasó de largo luego pasó un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba lo vio y se compadeció de hecho aceite vino en las heridas y se las vendo después montandolo en su cabalgadura lo condujo a una posada y lo cuido al día siguiente sacó dos denarios se los dio al posadero y le encargó cuida de él y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta . 
 Jesús le hizo esta pregunta quién de los tres parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes y este hombre contestó el que lo trató con misericordia y Jesús le dijo vete y haz tú lo mismo.Lc.10,25.36
Cristo mismo, es quien toma la iniciativa de acercarse al herido, curar las heridas, acompañar, cuidar. Es decir, Jesús se hace él mismo ese samaritano hacia la humanidad herida. 
Jesús es este Samaritano  al que estamos llamados amar así ,a todos sin hacer acepción de personas .
El  próximo  que es cualquier persona necesitada que nos encontramos en el camino y podemos ayudar

Cuantas personas nos encontramos tiradas en el camino y pasamos de largo y quizás más que en lo material son personas necesitadas de alguien que se acerque y les tienda una mano 
No solo tratando al otro como un mendigo le doy una moneda y mi conciencia queda tranquila ,o un trozo de pan ,sino capaz de ver en el otro un hermano que está herido .
Gracias Jesús porque Tú en nuestras vidas eres ese samaritano  que nos ves, sabes ver nuestras heridas ,te compadece , y derramas el aceite del amor en nuestro corazón .
Sólo el amor es lo que cura nuestras heridas .
Y no solo nos curas sino que como la ovejita herida nos cargas sobre tus ombros y nos llevas de nuevo al redil a la comunidad de fe donde nos podamos ayudar.
Como dice Benedicto XVI
La Caridad  nace de la fe
 la capacidad de vivir como buen samaritano depende de la fe, de una relación personal con Cristo. No basta la mera filantropía humana, sino que el amor cristiano se sustenta en Cristo que cura, acompaña, ofrece consuelo, esperanza. 
Iglesia tendría que ser como esa  posada y lugar de cuidado
Donde se acoge al herido, se cuida de él, se ponen los medios necesarios. Benedicto utiliza esta imagen para hablar de la responsabilidad de la Iglesia como comunidad que cuida: dar asistencia, consuelo, atención espiritual y corporal. 
Mandato para el discípulo
El Papa insiste en que la parábola concluye con un mandato: “Anda, y haz tú lo mismo”. No es una invitación opcional, es parte del compromiso cristiano.
 Ser discípulo de Jesús implica tener un corazón que se conmueve, que ve al otro, y que se mueve para ayudar. 


domingo, 5 de octubre de 2025

La puerta de la vida se abre a los que creen


SE LEVANTARON Y ARREGLARON SUS LAMPARAS 

"¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan."Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis."Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta."(Mt.25,1-13)

Que alegría poder entrar en tu corazón y poder disfrutar de tu amor derramado en nuestro corazón que es como aceite que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y sobre todo  en aquellas zonas más profundas donde nadie llega ni yo misma pero tú si Jesús Hoy me invitas en la parábola que nos cuentas de las vírgenes   prudentes a  mantener mi lámpara encendida que es sencillamente  Creer en tí,en el amor entregado hasta el extremo que es ese aceite que hoy nuevamente me invitas a recibir .

La Fe y el amor están muy unidos y es un don que hoy nuevamente me regalas pero hay que activarlas cada día en la oración desde este encuentro personal contigo,que la fe y el amor me acompañen en este día Jesús ya que es la condición para entrar en tu corazón donde tienes preparado este gran banquete donde podemos disfrutar del novio del esposo que eres tu.

Es entrar en el cielo Este Lugar que es sagrado donde nuevamente me vuelves a conquistar y hablar de amor(Osas 2,16)

Como dice el Papa Francisco al meditar este evangelio

La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida ,mientras que el aceite 🪔 es el símbolo de la caridad que alimenta y hace  fecunda y creíble  la luz de la fe .La condición  para estar listos  para el encuentro con el Señor no es sólo la fe , sino una vida cristiana rica en amor y caridad hacia el próximo.(papa Francisco)

Hoy quiero agradecer  a Benedicta de la Cruz por ser una de esas vírgenes prudentes que tenía su lámpara encendida y se le abrieron las puertas del cielo y pudo entrar  porque estaba preparada

"La puerta de la vida se abre a los que creen en el Crucificado.

la fe en el Crucificado, es decir, esa fe viva que lleva aparejada un amor entregado, viene a ser para nosotros puerta de la vida y comienzo de la gloria; de ahí que la Cruz constituya nuestra gloria".Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edit Stein).

Y a nuestro Fundador Jaime Bonet que ya está disfrutando el amor de Jesús y nos ha dejado su herencia esos diálogos con con Dios  que lo llevó a darnos todo lo que había recibido de su oración diaria. 

Es una delicia creer en Ti

Gracias, Señor, por la fe. Es una delicia creer en Ti, fiarse de Ti, confiar en Ti; poder dialogar en plan de amigo, tener absoluta seguridad de tu Amor infinito, de tu misericordia que se abalanza sobre la miseria, que hace, de la podredumbre y hojarasca, llama de fuego, hoguera que se convierte en luz y calor de Hogar.

(Jaime Bonet) libro Asolas

Que podamos creer en tí Jesús para que la puerta de la Vida se nos abra de par en par




HIMNO Vivir en eternidad



Llenando el mundo, el sol abre
la mañana más y más.
La luz que transcurre ahora
aún más pura volverá.
Descansa el peso del mundo
en alada suavidad,
teje la santa armonía
del tiempo en la eternidad.

Vivir, vivir como siempre;
vivir en siempre, y amar,
traspasado por el tiempo,
las cosas en su verdad.
Una luz única fluye,
siempre esta luz fluirá
desde el aroma y el árbol
de la encendida bondad.

Todo en rotación diurna
descansa en su más allá,
espera, susurra, tiembla,
duerme y parece velar,
mientras el peso del mundo
tira del cuerpo y lo va
enterrando dulcemente
entre un después y un jamás.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo, que él nos da,
gloria al Espíritu Santo,
en tiempo y eternidad. Amén.