miércoles, 8 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles.


Jueves, 2 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles
«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo os digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo»
Mateo 18, 10
Yo creo en los ángeles custodios que nos protegen de todo mal y peligro.
Recuerdo mis primeras oraciones, las que me enseñó mi madre:
«Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me ponga en paz y alegría con todos los santos, Jesús, José y María».
A lo largo de toda mi infancia, juventud y vejez he experimentado que, en los momentos más difíciles de mi vida, Dios ha enviado a sus ángeles, quienes me han ayudado y salvado.
«Cada hombre está confiado a la protección y guía de un ángel custodio» (CIC 336).

A veces puede parecernos un cuento de niños, pues la mayoría de las veces nos olvidamos de ellos. Sin embargo, el mismo Jesús nos recuerda que esto es verdad y que los ángeles velan con especial cuidado por los pequeños y los sencillos.
Necesitamos aprender cada día a ser como niños: sencillos, necesitados de Dios, y reconocer que requerimos de un ángel que nos tienda la mano en los momentos difíciles, pero también que nos acompañe en los momentos hermosos de la vida. La certeza es que nunca estamos solos: siempre tenemos una dulce compañía.
Cada persona en este mundo tiene un ángel. Solo debemos reconocer que siempre nos protege y vela para que no nos perdamos espiritualmente, ayudándonos a contemplar el rostro de Dios en esta tierra. Porque Jesús está vivo, ha resucitado, pero necesitamos descubrirlo, experimentarlo y disfrutar de su presencia. Aunque, por nuestra libertad, a veces lo rechacemos, el Padre nos envía a sus ángeles para que nos sostengan en los momentos de caos, cuando ya no podemos más.
Siempre habrá ángeles que nos tiendan la mano.
«Su principal tarea es velar por nuestro bienestar espiritual y ayudarnos a llegar justamente a donde queremos: contemplar el rostro de Dios».
Alguien podría preguntarse: «¿Y qué pasó con el ángel custodio de aquella persona que era muy mala?». En realidad, el hecho de tener un ángel custodio no nos quita la libertad.
El ángel custodio es como un amigo que quiere ayudarnos a superar todas las dificultades, pero si no lo dejamos, él nos respeta.
Por eso preguntémonos:
¿Me dejo guiar por mi ángel de la guarda?
¿O ni siquiera soy consciente de que lo tengo?
«Dios no nos abandona nunca: cada vez que lo necesitemos vendrá un ángel suyo a levantarnos y a infundirnos consolación. “Ángeles” alguna vez con un rostro y un corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos en medio de nosotros».
Es difícil de entender e incluso de imaginar, pero los santos están presentes en nuestra vida.
«Y cuando alguno invoca a un santo o a una santa, es precisamente porque está cerca de nosotros». (Papa Francisco)



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