Y se puso el delantal y comenzó a servir...
> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela:
os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.”
(Lucas 12:37)
Cuánto te agradezco, Jesús, este gesto de servicio que se extiende hasta la vida eterna.
Ese día nos sentarás a la mesa, te pondrás el delantal y tú mismo nos servirás.
Toda tu vida ha sido servicio, y continúas sirviéndonos, siendo Tú el Señor, Jesús, Dios.
No viniste para que te sirvan, sino para servir y para dar tu vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).
> “Siendo tú, Jesús, Dios, no consideraste que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarte.
En cambio, renunciaste a tus privilegios divinos; adoptaste la humilde posición de un esclavo.”
(Filipenses 2:5-7)
El servicio: nos das un ejemplo, Jesús, que deseamos imitar.
> “Hay más alegría en dar que en recibir.”
La felicidad plena está en hacer de nuestra vida un servicio.
Todos en este mundo tenemos un lugar privilegiado: ponernos al servicio de los demás,
porque así te estamos sirviendo a Ti.
> “Cualquier cosa que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Gracias, Jesús, por enseñarnos que Dios nos puso en este mundo con muchas funciones,
y una de las más importantes es servirte sirviendo a otros.
No es una tarea fácil; sin embargo, para servir eficazmente hay que hacerlo con amor.
Amar y servir es una elección: nadie nos puede obligar.
Servirnos unos a otros significa servir siempre y a todos, sin esperar recompensa alguna.
Porque servir a los que amamos es fácil,
pero hay una belleza y un tesoro escondido que solo se descubren
cuando decidimos amar y servir a quienes no nos agradan.
Una madre de familia, en su testimonio sobre el sentido del delantal como símbolo de servicio, dijo:
> “El delantal te reta a servir más allá de tu zona confortable y más allá de tus sentimientos.
Siempre será una pieza necesaria para la gente que sirve, trabaja y limpia.”
Qué definición tan hermosa y con tanto significado espiritual
para quienes entienden que su propósito principal en la tierra es servir.
Cuando una persona descubre la belleza del servicio, su manera de ver a los demás cambia drásticamente.
El significado de su mundo entero se eleva a otro nivel,
un nivel tocado por el amor verdadero.
> “Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.
Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.
Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos,
y luego se los secaba con la toalla que se había atado.”
(Juan 13:4-5)
Cuánto te agradezco, Jesús, por este gesto silencioso de amor:
ponerte a nuestros pies y lavarnos uno por uno.
Al lavar nuestros pies, nos limpiabas el corazón hasta transformarlo.
Servir a otros tiene el poder de cambiar un corazón sin usar palabras.
Tener el delantal puesto significa mantener una actitud humilde,
sin mirar quién te puede servir,
sino estando siempre alerta para buscar a quién tú puedes servir.
Ayúdanos, Señor, a estar preparados con el delantal siempre puesto,
y que en los momentos difíciles no nos lo quitemos.
Como dijo esta madre de familia en su testimonio:
> “Seremos tentados a quitarnos el delantal.
Lo mismo sucede con el servicio.
Pero por favor, no te lo quites; te ruego que te lo dejes puesto.
No se trata de quién te pueda reconocer,
ni de los aplausos que puedas recibir,
ni de los títulos que tengas: se trata de servir a los demás.
Nunca volví a ver un delantal de la misma forma que cuando era niña.
Sigo comprándolos y coleccionándolos, porque me recuerdan que fui llamada a servir
dentro y fuera de mi hogar.”
Por: Chaney García,
Predicadora y maestra. Madre de tres hijos y servidora, junto a su esposo, en la obra de Dios.
✨ Que al final de cada día nos encuentres, Señor, con el delantal puesto,
y podamos escuchar tus palabras de agradecimiento:
> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela.”
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