«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Es la pregunta que le hace un doctor de la ley,Jesús no le responde si no que le hace leer lo que dice lo que ya está escrito. Y él respondió amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo y Jesús le contesta has respondido correctamente obra sí y vivirás es decir ama y vivirás entonces este hombre le pregunta y quién es mi prójimo y Jesús le contestó por medio de esta Parábola la del buen samaritano. Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto en ese momento bajaba por aquel camino un sacerdote y al verlo pasó de largo lo mismo un levita llegó al lugar lo vio y pasó de largo luego pasó un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba lo vio y se compadeció de hecho aceite vino en las heridas y se las vendo después montandolo en su cabalgadura lo condujo a una posada y lo cuido al día siguiente sacó dos denarios se los dio al posadero y le encargó cuida de él y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta .
Jesús le hizo esta pregunta quién de los tres parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes y este hombre contestó el que lo trató con misericordia y Jesús le dijo vete y haz tú lo mismo.Lc.10,25.36
Cristo mismo, es quien toma la iniciativa de acercarse al herido, curar las heridas, acompañar, cuidar. Es decir, Jesús se hace él mismo ese samaritano hacia la humanidad herida.
Jesús es este Samaritano al que estamos llamados amar así ,a todos sin hacer acepción de personas .
El próximo que es cualquier persona necesitada que nos encontramos en el camino y podemos ayudar
Cuantas personas nos encontramos tiradas en el camino y pasamos de largo y quizás más que en lo material son personas necesitadas de alguien que se acerque y les tienda una mano
No solo tratando al otro como un mendigo le doy una moneda y mi conciencia queda tranquila ,o un trozo de pan ,sino capaz de ver en el otro un hermano que está herido .
Gracias Jesús porque Tú en nuestras vidas eres ese samaritano que nos ves, sabes ver nuestras heridas ,te compadece , y derramas el aceite del amor en nuestro corazón .
Sólo el amor es lo que cura nuestras heridas .
Y no solo nos curas sino que como la ovejita herida nos cargas sobre tus ombros y nos llevas de nuevo al redil a la comunidad de fe donde nos podamos ayudar.
Como dice Benedicto XVI
La Caridad nace de la fe
la capacidad de vivir como buen samaritano depende de la fe, de una relación personal con Cristo. No basta la mera filantropía humana, sino que el amor cristiano se sustenta en Cristo que cura, acompaña, ofrece consuelo, esperanza.
Iglesia tendría que ser como esa posada y lugar de cuidado
Donde se acoge al herido, se cuida de él, se ponen los medios necesarios. Benedicto utiliza esta imagen para hablar de la responsabilidad de la Iglesia como comunidad que cuida: dar asistencia, consuelo, atención espiritual y corporal.
Mandato para el discípulo
El Papa insiste en que la parábola concluye con un mandato: “Anda, y haz tú lo mismo”. No es una invitación opcional, es parte del compromiso cristiano.
Ser discípulo de Jesús implica tener un corazón que se conmueve, que ve al otro, y que se mueve para ayudar.
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