viernes, 17 de abril de 2026

Gracias a ese pequeño don gratuito , Jesús puede saciar a todos.Papa Francisco

 
 "Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe:
 "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".
Felipe le respondió: 
"Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". 
Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. 
Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". 
Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". 
En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. 
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, 
dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". 
Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. "
 
Reflexión.
Jesús se encamina hacia las regiones más lejanas; 
sé a dónde va. 
Son largos los caminos que Él toma, o al menos a mí me parecen complejos, cuando de repente me pide que dé de comer a una gran masa…

¿Cómo es posible?, ¿qué no te das cuenta que son muchísimos personas ? 
No tenemos los recursos, sólo piénsalo, tendríamos que trabajar demasiado para conseguir que algunos se logren saciar, y sólo algunos lograrán tener algún trozo… Mi vida se complica, me pones en un mundo que no reconoce mi trabajo, lo da por supuesto, la competencia me quiere comer desde el primer día, estoy solo, y encima de todo esto me pones como luz para los demás, pero ¿qué no te das cuenta que no soy la persona que Tú necesitas, que no tengo las cualidades necesarias, qué…?

Aquí es cuando Jesús se ríe de mí, me sorprende la respuesta que da un hermano mío:
 "Aquí hay cinco peces…" ¿Cómo que aquí hay cinco peces? ¿Qué no se da cuenta que no será suficiente ni siquiera lo que yo le intenté ofrecer como propuesta?

El rostro de Jesús se vuelve sereno, mira al cielo y los peces ¡se multiplican! 
¿Qué ocurre aquí?... 
Otra mirada al rostro de Cristo me dice que no desprecie todos los dones que Él me da y que no piense en ellos como si dependiera de mí solamente; es con Él que llegaré a dar lo mejor.

«¿Por qué privar a una persona, sobre todo a un muchacho, de lo que ha traído de casa y tiene derecho a quedárselo para sí? ¿Por qué quitarle a uno lo que en cualquier caso no es suficiente para saciar a todos? Humanamente es ilógico. Pero no para Dios. 
De hecho, gracias a ese pequeño don gratuito y, por tanto, heroico, Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días:
 “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. 
Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas».
(Ángelus del papa Francisco, 25 de julio de 2021).

jueves, 16 de abril de 2026

El que viene de lo alto está por encima de todos.Juan 3, 31-36.

 
"El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído.
pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
 Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su
 Espíritu. 
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos.
 El que cree en el Hijo tiene vida eterna. "
Reflexión.
Más de alguna vez en la historia de la humanidad, el hombre encontró dificultades al querer conocer, alcanzar o entender a Dios.
 ¿Quién de nosotros no ha sentido, de alguna u otra forma, esta incapacidad?
Por eso, cada vez que leemos el Evangelio es volvernos a poner en presencia del que ha venido de lo alto como testigo de la luz, como testigo de lo que la inteligencia y la voluntad del hombre nunca hubiesen podido comprender.
 Ha entrado, en la vida de cada uno de nosotros, el Testigo del Amor puro, a fin de que nosotros podamos imitar este acto de donación.
Gracias a este hecho, ahora podemos hablar el lenguaje del cielo y pensar según los criterios que echan sus raíces en un plano sobrenatural.
 El arte del servicio, de la fidelidad y de la entrega incondicional sin recibir nada a cambio sólo se vive con una mentalidad sobrenatural.

Nuestra meta es ser testigos del que se nos ha presentado como la Bondad, la Belleza y la Verdad…

«Cada uno de vosotros, con vuestras limitaciones y fragilidades, podrá ser testigo de Cristo 
allá donde vive, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones y en los grupos, en los ambientes de estudio, de trabajo, de servicio, de ocio, donde quiera que la providencia os guie en vuestro camino».
 Papa Francisco, 

martes, 14 de abril de 2026

Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Juan 3, 7-15.

Jesús dijo a Nicodemo: «No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de lo alto’
El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. 
Así pasa con quien ha nacido del Espíritu».  
Reflexión.
"Jesús quiere regalarnos el cielo, pero para hacerlo nos pide renacer del agua y del Espíritu. 
Nicodemo se extraña ante esta petición. Nosotros, junto a Nicodemo, podemos preguntarle: ¿Cómo puede ser esto? O, ¿qué quieres decir, Señor?

Por el bautismo, ciertamente, morimos al pecado y nos volvemos hijos de Dios. Renacemos del agua, dando espacio al Espíritu Santo para que entre en nuestras almas y nos transforme en hombres nuevos, hombres según su corazón.
 Casi imperceptiblemente y en silencio, Dios obra en nosotros, gracias a la resurrección de Cristo, inspirándonos buenas acciones, dándonos la fuerza necesaria para hacer el bien, alentándonos en los momentos difíciles, sin abandonarnos ni un solo momento en la construcción del hombre nuevo.

Sin embargo, por las distracciones y tentaciones de lo pasajero, no siempre escuchamos o le dejamos hablar. 
Su inspiración y motivaciones caen en saco roto.
 Dios, que nos ama tanto, no se desanima.
 Aun cuando nos hacemos sordos a su voz y le damos la espalda, Él espera pacientemente que le escuchemos y le abramos nuestra mente y corazón y le cedamos libremente la dirección de nuestras vidas, pues como dice san Agustín: «Dios que te creo sin ti, no te salvará sin ti».

«“El viento sopla donde quiere y escuchas su voz, pero no sabes de dónde vienen ni a dónde va.
 Así es cualquiera que ha nacido del Espíritu”. 
Quien ha nacido del Espíritu escucha su voz, sigue el viento, sigue la voz del Espíritu sin conocer dónde terminará.
 Porque ha tomado la opción de la concreción de la fe y el renacimiento en el Espíritu.
 Que el Señor nos dé a todos nosotros este Espíritu pascual, de ir por los caminos del Espíritu sin compromisos, sin rigidez, con la libertad de anunciar a Jesucristo como Él vino: en carne».
papa Francisco

El Espíritu Sopla donde quiere. Jn 3, 8)

San Pablo VI, papa (s. XX) 
Hacer sitio al Espíritu
"El Espíritu sopla donde quiere», dice Jesús en su conversación con Nicodemo (Jn 3, 8). 
No podemos trazar pues, sobre el plan doctrinal y práctico, normas que conciernen exclusivamente a las intervenciones del Espíritu Santo en la vida de los hombres. Puede manifestarse bajo las formas más libres y más imprevistas: «jugaba con la bola de la tierra» (cf. Pr 8, 31);
  para los que quieren captar las ondas sobrenaturales del Espíritu Santo, hay una regla, una exigencia que se impone de modo ordinario:
  la vida interior. 
Dentro del alma es donde se encuentra con este 
huésped indecible: 
«dulce huésped del alma», dice el maravilloso himno litúrgico de Pentecostés. 
El hombre se hace «templo del Espíritu Santo», nos repite san Pablo (1Co 3, 16; 6, 19).
El hombre de hoy, y también el cristiano muy a menudo, incluso los que están consagrados a Dios, tienden a secularizarse.
 Pero no podrá, jamás deberá olvidar esta exigencia fundamental de la vida interior si quiere que su vida sea cristiana y esté animada por el Espíritu Santo. 

El silencio interior es necesario para oír la palabra de Dios, para sentir su presencia, para oír la llamada de Dios.
Hoy, nuestro espíritu está demasiado volcado hacia el exterior; no sabemos meditar, no sabemos orar; no sabemos acallar todo el ruido que hacen en nosotros los intereses exteriores, las imágenes, los humores. 
No hay en el corazón el espacio tranquilo y consagrado para recibir el fuego de Pentecostés.

  Hay que darle a la vida interior un sitio en el programa de nuestra ajetreada vida; un sitio privilegiado, silencioso y puro; debemos encontrarnos a nosotros mismos para que pueda vivir en nosotros el Espíritu vivificante y santificante,si no, 
¿cómo vamos a escuchar el testimonio que el Espíritu da a nuestro espíritu?
 (Cfr. Jn 15, 26; Rom 8, 7).

Nicodemo Buscador de la Verdad Juan 3,1-11

 Encuentro de Jesús y Nicodemo

Nicodemo recorre un camino de conversión.
¿ Quién era Nicodemo?
Era un hombre del partido fariseo,era una autoridad entre los judíos .
Un día decide buscar a Jesús de noche,reconoce que Jesús es Maestro ,reconoce las acciones que Jesús hace y que vienen de  Dios .
 el encuentro entre Jesús y Nicodemo permite descubrir bastante sobre la personalidad de Nicodemo.
 No se describe físicamente, pero sus acciones, preguntas y actitud revelan rasgos profundos.
1. Buscador sincero de la verdad
Nicodemo no se conforma con lo que ya sabe como maestro religioso. 
Aunque tiene formación y prestigio, siente que le falta algo y va a buscar a Jesús. 
Esto muestra una persona inquieta interiormente, abierta a aprender.

2. Inteligente y reflexivo
Era fariseo y miembro del Sanedrín, lo que indica preparación intelectual.
 En el diálogo con Jesús hace preguntas profundas, tratando de comprender el significado de “nacer de nuevo”.
3. Prudente, pero temeroso
Va de noche a ver a Jesús. Esto suele interpretarse como señal de cautela o miedo al juicio de otros líderes religiosos. 
No actúa impulsivamente; mide los riesgos.
4. Humilde para aprender
A pesar de ser maestro en Israel, acepta ponerse en posición de discípulo frente a Jesús. Esto revela humildad interior.
5. Honesto consigo mismo
No aparenta tener todas las respuestas.
 Reconoce sus dudas y las expresa. 
Una persona falsa habría fingido entender.
6. En proceso de transformación
Nicodemo no aparece como un hombre acabado, sino como alguien que está cambiando. 
Más adelante en el Evangelio lo vemos defendiendo a Jesús y finalmente ayudando en su sepultura. 
Su fe madura poco a poco 

En su dimensión espiritual
Representa a muchas personas que buscan una experiencia viva de Dios.
Pero pueden encontrarse con un conflicto interior de miedo,o de instalarse en lo que desde siempre cree
Nicodemo podría ser alguien así  con un conflicto interior entre:
lo que siempre creyó,
lo nuevo que descubre en Jesús,
el miedo social,
el deseo auténtico de verdad.
Pero ese conflicto no lo destruye; lo impulsa a crecer.
Y esto es lo que nosotros  podemos experimentar, miedo a la búsqueda de la verdad, miedo a creer .
¿Y tú eres Buscador
 de la verdad ?
¿Acojes está vida nueva en Jesús?
 En este encuentro con Nicodemo Jesús  nos invita a una auténtica conversión, nacer de nuevo .
¿Que significa nacer de nuevo?
 Jesús lo  declara con solemnidad es necesario nacer de nuevo para ver el reino de Dios, no se trata de un simple cambio o conversión, sino de hacer algo nuevo nacer de nuevo.
Gracias Jesús por entender que por tu Resurreccion,hemos nacido a una nueva vida ,no se trata de entender por la razón,sino de creer que  está vida nueva en la que hemos nacido, ha sido por tú entrega y muerte en una cruz por la que hemos sido salvados,
y ahora nos toca vivir como hombres y mujeres Resucitados .


domingo, 12 de abril de 2026

El Resucitado nos invita a tener experiencia de su Amor Misericordioso.Juan 20, 19-31.

Jesús nos cura de la herida de la incredulidad 

Jesús le dijo a Tomás: 
"Aquí están mis manos; acerca tu dedo.
 Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". 
Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". 
Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto.

 " Sin las llagas de Cristo santo Tomás apóstol jamás hubiera creído.
Todo lo que hace Cristo lo hace para nuestro bien, y el bien de santo Tomás fue meter los dedos en la mano de Cristo, fue meter la mano en el costado de Cristo para poder decir: ¡Señor mío, Dios mío! Sólo así Tomás se convirtió en creyente.
Yo soy otro Tomás; en este día Cristo me regala su costado abierto para que meta mi mano y pueda reconocerlo como mi Señor y mi Dios. 
No debo de tener miedo a tocarlo; no debo tener miedo de experimentar los frutos del amor de Dios, porque las llagas de Cristo solamente son el resultado del amor infinito de Dios que me tiene. 
No debo temer hacer la experiencia del amor de Cristo y confesar el amor que me tiene y el amor que le tengo.

¿Qué espero para meter mi mano en su costado? ¿Qué espero para hacer la experiencia del amor de Cristo y gritar que Él es mi Señor, que Él es mi Dios

Doy gracias a Dios por todo lo que hace por mí, porque todos los días se me aparece con su costado abierto y me dice,
 "Ven aquí"; porque todos los días puedo hacer la experiencia de su amor.

«Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. 
Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso».
papa Francisco

viernes, 10 de abril de 2026

"Es el Señor." Juan 21, 1-14.

Encuentro con sus amigos ,Junto al lago de Tiberíades. 
" Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
 Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. 
Jesús les dijo: 
"Muchachos, ¿han pescado algo?". Ellos contestaron: "No". Entonces él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces". 
Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados. 
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: 
"Es el Señor". 
Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros. Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar". Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: "Vengan a almorzar". 
Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque ya sabían que era el Señor. 

Reflexión.

"Voy a  pescar" - dijo Pedro.
 Casi se puede escuchar el tono de alguien que regresa a la rutina, en donde se hace lo que se tiene que hacer porque se tiene que hacer y nada más.
Parece que Pedro experimentó el aburrimiento del hombre que ha estado en la cima de una montaña y ha contemplado el paisaje; y ahora se tiene que contentar con ver ese mismo paisaje en una fotografía.

Voy a pescar, es decir, vuelvo a mi trabajo, vuelvo a hacer lo que en sí me gusta hacer pero... ya no es lo mismo... no encuentra el sentido.

Pedro había conocido a Cristo. Vivió con Él, comió junto a Él; lo escuchó..., lo traicionó, lo amó; era su amigo. 
De repente se ve sin Él, se ve sin el amigo que a su vida le dio sentido; el amigo que alguna vez le dijo: "desde ahora ya no solo serás pescador sino que serás pescador de hombres..., 
uno de los apóstoles, mi discípulo, mi amigo."
"Es el Señor". Pedro no piensa nada, simplemente actúa y lo primero que hace es dirigirse hacia lo único que le hace falta, hacia lo único importante..., se dirigió hacia el Amigo.
De la nada, la rutina de la vida desaparece. 
El aburrimiento se olvida.
 No es una fotografía..., es el verdadero paisaje.

Esto es lo que significa la resurrección. La vida verdaderamente cobra un sentido; aparece un horizonte hacia dónde dirigir la vida. Un horizonte que tiene un nombre específico:
Cristo

«El relato se sitúa en el marco de la vida cotidiana de los discípulos, que habían regresado a su tierra y a su trabajo de pescadores, después de los días tremendos de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Era difícil para ellos comprender lo que había sucedido. 
Pero, mientras que todo parecía haber acabado, Jesús va nuevamente a "buscar" a sus discípulos. Es Él quien va a buscarlos.
Esta vez los encuentra junto al lago, donde ellos habían pasado la noche en las barcas sin pescar nada. 
Las redes vacías se presentan, en cierto sentido, como el balance de su experiencia con Jesús: 
lo habían conocido, habían dejado todo por seguirlo, llenos de esperanza... 
¿y ahora? Sí, lo habían visto resucitado, pero luego pensaban: "Se marchó y nos ha dejado... Ha sido como un sueño...».
papa Francisco