El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis contrarios;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. Sal.23
Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas.
Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios.....
Sus heridas os han curado
Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.1 P 2, 20b-25
• Yo soy la puerta de las ovejas.
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas
A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz:
a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba.
Explicación de la Parábola
«En verdad, en verdad os digo:
yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta:
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos;
yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Comentario al Evangelio
0 Introducción
Benedicto XVI, papa (s. XXI) •
La liturgia del IV domingo de Pascua nos presenta uno de los iconos más bellos que, desde los primeros siglos de la Iglesia, han representado al Señor Jesús: el del buen Pastor.
1.El Evangelio , nos describe los rasgos peculiares de la relación entre Cristo pastor y su rebaño, una relación tan íntima que nadie podrá jamás arrebatar las ovejas de su mano.
De hecho, están unidas a él por un vínculo de amor y de conocimiento recíproco,
que les garantiza el don de la vida eterna.
2 Al mismo tiempo, el Evangelista presenta la actitud del rebaño hacia el buen Pastor, Cristo.
Escuchar y seguir.
Estos términos designan las características fundamentales de quienes viven el seguimiento del Señor.
Ante todo la escucha de su Palabra, de la que nace y se alimenta la fe.
Sólo quien está atento a la voz del Señor es capaz de evaluar en su propia conciencia
las decisiones correctas para obrar según Dios.
De la escucha deriva, luego, el seguir a Jesús:
se actúa como discípulos después de haber escuchado y acogido interiormente las enseñanzas del Maestro, para vivirlas cada día.