jueves, 26 de marzo de 2026

CREDO DE LA RESURRECCIÓN pagola

CREDO DE LA RESURRECCIÓN


Porque Cristo resucitó y es el Hijo,
creemos en el Padre y en los hermanos.
Porque Cristo resucitó y es la Vida,
creemos en la vida y no en la muerte.
Porque Cristo resucitó y es la Luz
creemos en la luz y en la belleza.
Porque Cristo resucitó y es Palabra
creemos en el diálogo y no en el monólogo.
Porque Cristo resucitó y está en el camino,
creemos en el futuro y no en el miedo.
Porque Cristo resucitó y está en la mesa,
creemos en la amistad y no en el rechazo.
Porque Cristo resucitó y está en el pan,
creemos en la siembra y no en el hambre.
Porque Cristo resucitó y está en los pobres,
creemos en la justicia y no en la opresión.
Porque Cristo resucitó y está en la comunidad,
creemos en la unidad y no en la división.
Porque Cristo resucitó y es la paz,
creemos en la paz y no en la guerra.
Porque Cristo resucitó y está llagado,
creemos en el amor y no en el odio.
Porque Cristo resucitó y está en la orilla,
creemos en el que espera y no abandona.
Porque Cristo resucitó y está en la barca,
creemos en la debilidad y no en el poder.
Porque Cristo resucitó y se apareció primero a Magdalena,
creemos en la mujer explotada y no en el explotador.
Porque Cristo resucitó y se apareció a Pedro,
creemos en la Iglesia confiada a hombres pecadores.
Porque Cristo resucitó y se apareció a los Once,
creemos en la misión abierta a todos.
Porque Cristo resucitó y es perdón,
creemos en los que salvan y no condenan.
Porque Cristo resucitó y nos da su Espíritu,
creemos que somos hijos amados para siempre.(José Antonio Pagola)


Jueves V de Cuaresma. El Anhelo de Vivir eternamente Juan 8, 51-59.


 
«Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre». 

¡Qué promesa tan consoladora! La vida eterna…, que tanto anhela el corazón humano, mi propio corazón. Pero ¿qué significa guardar tu palabra, qué palabra?

San Juan nos revela: “Aquél que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros, lleno de amor y verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre” (Jn 1,14), y “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6).

En este camino hacia el culmen de la Redención, te nos sigues revelando… y hoy nos hablas de la Palabra que da Vida, que eres Tú mismo; te nos presentas como el Camino, la Verdad y la Vida. Por tanto, guardar tu Palabra, ¿es acogerte, dejarte entrar en nuestro corazón, transformarnos y dejarnos guiar por ti, con toda confianza? Quiero comprender lo que esto significa para mí; entender qué significa que Tú seas mi camino, mi verdad y mi vida. Ayúdame a abrir mi corazón y acoger tu gracia para comprender un poco más lo que esto significa para mí y cómo he de vivirlo.

Señor, ¡cuántas personas ignoran o rechazan esta maravillosa verdad! Permíteme dejarme transformar por esta verdad, tu Verdad, y ser testigo, para que muchos otros se acerquen a ti, te conozcan, te amen… y alcancen la vida eterna.

«Dios Padre ama a los hombres hasta el punto de “dar” a su Hijo: lo dio en la Encarnación y lo dio al entregarlo a la muerte. La finalidad del don de Dios es la vida eterna de los hombres: en efecto, Dios envía a su Hijo al mundo no para condenarlo, sino para que el mundo se salve por medio de Jesús. La misión de Jesús es misión de salvación, de salvación para todos».

(S.S. Francisco, Ángelus del 14 de marzo de 2021).

martes, 24 de marzo de 2026

Martes V de Cuaresma. ¿Quién eres tú?”. Juan 8, 21-30.

 
 “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no haga nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. 
Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Yo Creo en ti Jesús pero aumenta mi fe 
Señor Jesús, ¿quién eres? Permíteme preguntártelo abiertamente. 
Mi alma desea saberlo, mi corazón tiene sed de ti. 
¿Quién eres? El discípulo conoce a su maestro y las ovejas conocen a su pastor; ¡Tú eres mi Maestro, Tú eres mi Pastor, Señor!
¿Quién eres, Señor, que generas reacciones tan contrarias? 
Unos te odian intensamente, otros te aman hasta la locura.
 ¿Quién eres, Señor, para mí? 
Yo quiero estar del lado de los que te aman, aquellos que te acompañan hasta la cruz e incluso dan la vida por ti. 
Quiero conocerte porque te amo, porque quiero seguir tu ejemplo y poner en práctica tus palabras.
¿Quién eres, Señor, que mueres en una cruz?
 Parece un absurdo, morir del modo más humillante y doloroso… y sin embargo, ahí mismo, sobre la cruz, nos muestras quién eres. «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy.»
¿Quién eres, Señor?
¿No eres Tú el Pastor que da la vida por las ovejas? 
¿Acaso no eres Tú el Maestro que nos enseña a amar al Padre también en las horas de dolor?
¿Quién eres, Señor, que nos invitas a amar hasta el extremo? 
¡Tú eres, el Hijo de Dios, Tú tienes palabras de Vida Eterna! Esto, Señor Jesús, lo creo, pero aumenta mi fe.

«A Dios-Amor se le anuncia amando: no a fuerza de convencer, nunca imponiendo la verdad, ni mucho menos aferrándose con rigidez a alguna obligación religiosa o moral.
 A Dios se le anuncia encontrando a las personas, teniendo en cuenta su historia y su camino.
 El Señor no es una idea, sino una persona viva: 
su mensaje llega a través del testimonio sencillo y veraz, con la escucha y la acogida, con la alegría que se difunde. 
No se anuncia bien a Jesús cuando se está triste; tampoco se transmite la belleza de Dios haciendo sólo bonitos sermones. Al Dios de la esperanza se le anuncia viviendo hoy el Evangelio de la caridad, sin miedo a dar testimonio de él incluso con nuevas formas de anuncio».
(papa Francisco.)

lunes, 23 de marzo de 2026

Sorprendida en adulterio” y quieren apedrearla.Juan 8, 1-11.

Noche de oración en el monte de los olivos 
"Jesús se retiró al monte de los Olivos.
 Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Jesús el único Maestro que enseña con Autoridad con palabras y gestos .
 "Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron:
 «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 
La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
No es una consulta es un juicio  frente a esta mujer aferrados a la ley que mata no es una ley que de vida ,la intención profunda es acusar a Jesús 
 "Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. 
La Misericordia se inclina ante la miseria 
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». 
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. 
Jesús nos mira desde dentro amándonos y entra en diálogo tratándonos con dignidad
"Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante.
 Jesús se incorporó y le preguntó:
 «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor».
Jesús nos enseña con la vida a tratar al otro con misericordia,como nos trata a nosotros.
No nos condena,ni nos juzga al contrario nos libera ,nos salva,nos devuelve la vida,como le devolvió la vida a esta mujer.
 Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Contemplar a Jesús en su mirada y en su corazón  

"De la muerte a la vida…, de la muerte del pecado a la resurrección de la vida de gracia….
Tú nos buscas, Señor, y nos das la mano para poder salir de la muerte del pecado y devolvernos la dignidad propia de los hijos de Dios.
Quiero ahondar en tu mirada y en tu corazón, Señor, en esos momentos en que unos hombres denuncian a una mujer “sorprendida en adulterio” y quieren apedrearla; quiero contemplar tu mirada dirigida hacia la mujer y hacia sus acusadores.
Los escribas y fariseos te llevaron a esta mujer (a la que seguramente ellos mismos habían lastimado) para ponerte a prueba. 
Tú prefieres no mirarlos, tú prefieres abrir una puerta al reconocimiento de sus propios pecados, al arrepentimiento, al camino de salvación, a través del perdón de los pecados de esta pobre mujer.
 Tú nos abres la puerta a todos para que nos arrepintamos…, pero no todos acogemos este perdón.
Señor, tu miraste profundamente a esta mujer, tocando su corazón, y le ofreciste el perdón. 
Ella acogió esta salvación y recibió una nueva vida.
 En cambio, los escribas y fariseos no fueron capaces de reconocer sus pecados y huyeron sin el perdón que les daría una nueva vida…. ¡Cuánta tristeza en tu corazón, Señor, pues rechazaron la salvación que les ofrecías!
Dios mío, tú nos ofreces la salvación, pero sólo la aprovecha quien, con un corazón humilde, la acoge y se deja transformar por ella. 
Señor, quiero abrir mi corazón para que me redimas de mi propio pecado y pueda recibir la salvación que me alcanzaste con tu Pasión, Muerte y Resurrección. 
Quiero aprovechar estos días de Cuaresma, para encontrarme con tu amor, tu perdón y tu redención.

«Jesús apela a la conciencia de aquellos hombres: ellos se sentían “paladines de la justicia”, pero Él los llama a la conciencia de su condición de hombres pecadores, por la cual no pueden reclamar para sí el derecho a la vida o a la muerte de los demás.
 En ese momento uno tras otro, empezando por los más viejos, es decir, por los más expertos de sus propias miserias, todos se fueron, renunciando a lapidar a la mujer. 
Esta escena también nos invita a cada uno de nosotros a ser conscientes de que somos pecadores, y a dejar caer de nuestras manos las piedras de la denigración y de la condena, de los chismes, que a veces nos gustaría lanzar contra otros. Cuando chismorreamos de los demás, lanzamos piedras, somos como estos».Papa Francisco

jueves, 19 de marzo de 2026

San José obediente a los planes del Padre

Dios nuestro Padre cuida de nuestra vida 
"Yo seré para ti un padre y tu serás para mí un hij@. 
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre"».2 Sam 7, 4-5a.12-14a.16 • 

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

 Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: 
«La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. 
«Sellé una alianza con mi elegido,
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». 
«Tu me invocarás:
 "Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora"; mantendré eternamente mi favor, y mi alianza contigo será estable». Sal 88, 2-3.4-5.27.29
Os invito a vivir  
 Apoyados en la esperanza, creyendo  contra toda esperanza.
 Así como Abrahán,que por si fe  es padre de todos nosotros. 
«Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.
Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:
«Así será tu descendencia»
Rm 4, 13.16-18.22 •

Llamados a  imitar a San José  que por su fidelidad será eternamente recordado 
"José tomó como esposa a María, la Virgen inmaculada, de la que había de nacer, por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, quien pasó ante los ojos de todos como hijo de José y le fue sumiso en todo. 
Aquel que tantos profetas y reyes deseaban ver ,José no sólo lo vio sino que conversaba con él, lo abrazaba con ternura paternal y lo cubría de besos; con un cuidado y solicitud sin igual alimentaba a Aquel que se haría para los fieles pan de vida eterna.
José, un hombre justo; un hombre de Dios… un hombre. 
Confiaba, pero la realidad lo traicionaba…, lo que tenía ante sus ojos no lo podía entender. Quería entenderlo, se esforzaba por hacerlo… pero no podía.
La duda, la confusión y la angustia lo acompañaban; buscaba ver a Dios con una mirada de fe y desde el corazón… y nada.
Dios que ve lo más profundo del corazón pone atención a sus deseos de consuelo, de apoyo… de una explicación y por medio del ángel comienza diciendo: «José, Hijo de David, No dudes…» No temas…

Esas primeras palabras son muchas veces el consuelo, el apoyo y la explicación de Dios ante la realidad que parece muchas veces golpearnos; que parece ir en contra de lo que planeamos.

Dios espera que recibamos la paz de sus palabras como un niño que sabe que, ante la realidad más desfavorable, sólo basta ponerse detrás de su padre para estar seguro… Sólo basta escuchar estas palabras de la persona que sabes más te ama para encontrar la paz…«no temas».

Estas palabras implican una escucha atenta y una acción pronta de la voluntad. 
Implican decirle al Señor:
 ¡Está bien! Pero dime qué hago… a dónde voy…. 
Implica vivir en la libertad de la voluntad de Dios.
Fue difícil san José, pero gracias por enseñarme que, ante la realidad más confusa, ahí está Dios pues nada va más allá de Él… Gracias por enseñarme a confiar y, sobre todo, a escuchar.
… ¿Señor qué quieres de mí hoy?

El Papa Francisco muy amigo de San José 
«Yo quisiera también decirles una cosa muy personal. 
Yo quiero mucho a san José. Porque es un hombre fuerte y de silencio. 
Y tengo en mi escritorio tengo una imagen de san José durmiendo. 
Y durmiendo cuida a la Iglesia.
 Sí, puede hacerlo. Nosotros no. 
Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema».
(Homilía del papa Francisco, 

La Paternidad de San José


La paternidad de San José

San José vivió una paternidad auténtica, aunque no biológica, profundamente responsable y amorosa. San José también basa su paternidad en la confianza absoluta en Dios sin entender nada, acoge una misión vital en el plan de salvación.

Padre en la obediencia: 

Aceptó a María y al Niño que llevaba en su vientre, obedeciendo a Dios, incluso cuando la situación superaba toda lógica humana. Sin embargo dice sí a la paternidad a la que Dios le está confiando, y más adelante el anuncio del ángel a José que le dice no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo y al recibir este anuncio experimenta una paz que el mundo no puede  dar,  entiende que es obra de Dios y que se le invita a participar en ella ,el ángel le anuncia lo esencial de su misión y Jose la coge con todas sus implicaciones. 

José concreta esta llamada llevando a su casa a María. Proporcionándole un hogar. Mt1,18-25

José seguramente no captó la trascendencia de su sí, pero se fío de la palabra que le venía de Dios y así nos dejó un ejemplo vivo de confianza total en Dios a través de la situaciónes más oscuras y difíciles que se presentan en la vida. 

En su paternidad San José se convierte en educador de Jesús.

Aceptando a Jesús como su hijo y así educarle y enseñarle la Toráh, 

Protector y proveedor:

 Trabajó con sus manos para sostener a su familia y enseñarle a trabajar en el oficio que el desempeñaba la carpintería ,así cuidar de Jesús y de María eso es algo que ningún hombre en esta tierra podrá decir de sí mismo.

Protegió a Jesús del peligro (la huida a Egipto) y le dio un hogar seguro.

Educador silencioso:

 Enseñó a Jesús un oficio la carpintería, valores humanos, el amor a la Ley de Dios, la oración y el trabajo honrado.

Amor sin protagonismo: 

No pronuncia una sola palabra en los Evangelios, pero su presencia es constante. Fue padre desde el servicio y la entrega.


EL ENCUENTRO CON JOSE

Tu ausencia Madre había preocupado José, a los tuyos, y más cuando te vio después de tu ausencia embarazada.
Y era a Dios que llevabas, doble conflicto experimento José, si José callaba y aceptaba a este niño, violaba la ley, pero si el no reconocía a este niño. El problema se multiplicaría,
Maria tendría que ser juzgada, públicamente, de adulterio, y será lapidada.
Pero en esta situación difícil, Señor, tu saca adelante sus planes, aclarando mas adelante en sueños a José.