domingo, 19 de abril de 2026

EXPERIENCIA DE MISERICORDIA CON EL RESUCITADO

Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
Los dos discípulos de Emaus experimentando el amor de Jesús se levantaron y volvieron a Jerusalén. 
 La misericordia: 
Significa levantarse, significa volver a la casa del Padre , volver a Jerusalén, es experimentarse amado, pero no solamente esto , es dejar entrar en nuestro corazón la vida nueva, la vida del resucitado. 
 Después de haber desandado el camino que parecía un retroceso; en la experiencia personal con Jesús él nos acompaña, para darnos sentido a todo lo vivido, para resucitar todo lo que en nuestro corazón no está vivo.
 Lo único que hace resucitar un corazón apagado es el amor de Cristo es el amor que va iluminando cada paso en el camino.
 Porque el amor de Jesús es como lámpara que alumbra nuestro caminar,es el amor que ilumina nuestras experiencias y las transforma dándoles un sentido nuevo. 
 Esto ha sido la misericordia de Jesús, adaptarse a cada uno de los discípulos a la situación concreta a la que estaban viviendo.
Sea la decisión que tomemos Jesús acoge libre mente nuestras decisiones , saliendo a nuestro encuentro , curándonos con su Palabra, nuestras desesperanzas, desánimos, pesimismos, soledades .
 La misericordia de Jesús hace que reemprendamos el camino ya no como vivíamos antes, sino resucitados, viviendo ya la vida nueva.
 Gracias Jesús por el regalo de esta vida nueva, que no viene por nuestros meritos, ni por nuestras buenas obras, sino porque tú muriendo en la cruz, el Padre te resucitó y con tu resurrección todos estamos llamados a resucitar. 
 “Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
resucitados porque el Resucitado ya vivía en su corazón. 
Y esta es la misericordia que Jesús ha tenido con nosotros,  que ya no vivimos solos,  sino que vivimos en una eterna compañía  con el que vive .
Entonces podemos volver a Jerusalén donde estás tú esperándonos en cada hermano,  en la comunidad,  en las personas que no conocen esta experiencia y nos invitas a comunicarla.LevJEP

"Quédate con nosotros". Lucas 24, 13-35.

   "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". 
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. 
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció.
 Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Reflexión.
Es la voz de Jesús que resuena en nuestro corazón, que quiere salir de nuevo, cada día, en cada momento, y encontrarnos. 
Es ese sonido que hace arder nuestro corazón, lo enciende, y nos abre los ojos ante la inmensidad de su amor.
 Nos revela la plenitud de reconocer su presencia, en cada una de las personas que nos pone en el camino. 
Es Él mismo quien nos visita a través de los demás.
Pero como siempre, nos da la libertad, no nos obliga a nada, nos deja libres para aceptar su compañía y caminar junto a Él. Qué difícil puede ser a veces reconocer a Jesús.
 Cuando todo es agradable, cuando no hay dificultades, cuando estoy con las personas que me agradan, es fácil reconocer la presencia de Dios. ¿Qué sucede cuando algo no sale como lo tenía planeado?, ¿cuál es mi reacción cuando me toca convivir con personas que no me agradan?, ¿qué le digo al Señor cuando siento que me está poniendo una cruz muy pesada? Sí, es en esos momentos cuando su presencia es grande, cuando está vivo ahí, específicamente, para vivir junto a nosotros ese momento. 
Nos habla, algunas veces a través del silencio, pero está presente.

El Señor no se impone, sino que somos nosotros los que debemos pedirle. 
Él nos escucha, sabe lo que necesitamos, sabe lo que hay en nuestro corazón, pero nos deja hablar, conoce cada una de nuestras palabras, pero permite que seamos nosotros quien contemos lo que nos sucede. 
Y que desde nuestro corazón salgan esas palabras: 
«Quédate con nosotros Señor, queremos estar siempre en tu presencia y gozar de tu infinita bondad».

«Tampoco los discípulos de Emaús querían que su “huésped misterioso” se fuera... “Quédate con nosotros”, decían, intentando convencerlo de que se quedara con ellos. 
En otros episodios del Evangelio también aflora este mismo sentimiento. 
Recordemos, por ejemplo, la transfiguración, cuando Pedro, Santiago y Juan querían hacer tiendas, carpas, y quedarse en el monte. O cuando María Magdalena se encontró con el Resucitado y quería retenerlo. Pero “su Cuerpo resucitado no es un tesoro para retener, sino un Misterio para compartir”.
 A Jesús lo encontramos, sobre todo, en la comunidad y por los caminos del mundo. Cuanto más lo llevemos a los demás, más lo sentiremos presente en nuestras vidas».
(Discurso del papa Francisco, 22 de junio de 2019).

viernes, 17 de abril de 2026

Gracias a ese pequeño don gratuito , Jesús puede saciar a todos.Papa Francisco

 
 "Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe:
 "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".
Felipe le respondió: 
"Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". 
Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. 
Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". 
Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". 
En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. 
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, 
dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". 
Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. "
 
Reflexión.
Jesús se encamina hacia las regiones más lejanas; 
sé a dónde va. 
Son largos los caminos que Él toma, o al menos a mí me parecen complejos, cuando de repente me pide que dé de comer a una gran masa…

¿Cómo es posible?, ¿qué no te das cuenta que son muchísimos personas ? 
No tenemos los recursos, sólo piénsalo, tendríamos que trabajar demasiado para conseguir que algunos se logren saciar, y sólo algunos lograrán tener algún trozo… Mi vida se complica, me pones en un mundo que no reconoce mi trabajo, lo da por supuesto, la competencia me quiere comer desde el primer día, estoy solo, y encima de todo esto me pones como luz para los demás, pero ¿qué no te das cuenta que no soy la persona que Tú necesitas, que no tengo las cualidades necesarias, qué…?

Aquí es cuando Jesús se ríe de mí, me sorprende la respuesta que da un hermano mío:
 "Aquí hay cinco peces…" ¿Cómo que aquí hay cinco peces? ¿Qué no se da cuenta que no será suficiente ni siquiera lo que yo le intenté ofrecer como propuesta?

El rostro de Jesús se vuelve sereno, mira al cielo y los peces ¡se multiplican! 
¿Qué ocurre aquí?... 
Otra mirada al rostro de Cristo me dice que no desprecie todos los dones que Él me da y que no piense en ellos como si dependiera de mí solamente; es con Él que llegaré a dar lo mejor.

«¿Por qué privar a una persona, sobre todo a un muchacho, de lo que ha traído de casa y tiene derecho a quedárselo para sí? ¿Por qué quitarle a uno lo que en cualquier caso no es suficiente para saciar a todos? Humanamente es ilógico. Pero no para Dios. 
De hecho, gracias a ese pequeño don gratuito y, por tanto, heroico, Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días:
 “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. 
Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas».
(Ángelus del papa Francisco, 25 de julio de 2021).

jueves, 16 de abril de 2026

El que viene de lo alto está por encima de todos.Juan 3, 31-36.

 
"El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído.
pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
 Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su
 Espíritu. 
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos.
 El que cree en el Hijo tiene vida eterna. "
Reflexión.
Más de alguna vez en la historia de la humanidad, el hombre encontró dificultades al querer conocer, alcanzar o entender a Dios.
 ¿Quién de nosotros no ha sentido, de alguna u otra forma, esta incapacidad?
Por eso, cada vez que leemos el Evangelio es volvernos a poner en presencia del que ha venido de lo alto como testigo de la luz, como testigo de lo que la inteligencia y la voluntad del hombre nunca hubiesen podido comprender.
 Ha entrado, en la vida de cada uno de nosotros, el Testigo del Amor puro, a fin de que nosotros podamos imitar este acto de donación.
Gracias a este hecho, ahora podemos hablar el lenguaje del cielo y pensar según los criterios que echan sus raíces en un plano sobrenatural.
 El arte del servicio, de la fidelidad y de la entrega incondicional sin recibir nada a cambio sólo se vive con una mentalidad sobrenatural.

Nuestra meta es ser testigos del que se nos ha presentado como la Bondad, la Belleza y la Verdad…

«Cada uno de vosotros, con vuestras limitaciones y fragilidades, podrá ser testigo de Cristo 
allá donde vive, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones y en los grupos, en los ambientes de estudio, de trabajo, de servicio, de ocio, donde quiera que la providencia os guie en vuestro camino».
 Papa Francisco, 

martes, 14 de abril de 2026

Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Juan 3, 7-15.

Jesús dijo a Nicodemo: «No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de lo alto’
El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. 
Así pasa con quien ha nacido del Espíritu».  
Reflexión.
"Jesús quiere regalarnos el cielo, pero para hacerlo nos pide renacer del agua y del Espíritu. 
Nicodemo se extraña ante esta petición. Nosotros, junto a Nicodemo, podemos preguntarle: ¿Cómo puede ser esto? O, ¿qué quieres decir, Señor?

Por el bautismo, ciertamente, morimos al pecado y nos volvemos hijos de Dios. Renacemos del agua, dando espacio al Espíritu Santo para que entre en nuestras almas y nos transforme en hombres nuevos, hombres según su corazón.
 Casi imperceptiblemente y en silencio, Dios obra en nosotros, gracias a la resurrección de Cristo, inspirándonos buenas acciones, dándonos la fuerza necesaria para hacer el bien, alentándonos en los momentos difíciles, sin abandonarnos ni un solo momento en la construcción del hombre nuevo.

Sin embargo, por las distracciones y tentaciones de lo pasajero, no siempre escuchamos o le dejamos hablar. 
Su inspiración y motivaciones caen en saco roto.
 Dios, que nos ama tanto, no se desanima.
 Aun cuando nos hacemos sordos a su voz y le damos la espalda, Él espera pacientemente que le escuchemos y le abramos nuestra mente y corazón y le cedamos libremente la dirección de nuestras vidas, pues como dice san Agustín: «Dios que te creo sin ti, no te salvará sin ti».

«“El viento sopla donde quiere y escuchas su voz, pero no sabes de dónde vienen ni a dónde va.
 Así es cualquiera que ha nacido del Espíritu”. 
Quien ha nacido del Espíritu escucha su voz, sigue el viento, sigue la voz del Espíritu sin conocer dónde terminará.
 Porque ha tomado la opción de la concreción de la fe y el renacimiento en el Espíritu.
 Que el Señor nos dé a todos nosotros este Espíritu pascual, de ir por los caminos del Espíritu sin compromisos, sin rigidez, con la libertad de anunciar a Jesucristo como Él vino: en carne».
papa Francisco

El Espíritu Sopla donde quiere. Jn 3, 8)

San Pablo VI, papa (s. XX) 
Hacer sitio al Espíritu
"El Espíritu sopla donde quiere», dice Jesús en su conversación con Nicodemo (Jn 3, 8). 
No podemos trazar pues, sobre el plan doctrinal y práctico, normas que conciernen exclusivamente a las intervenciones del Espíritu Santo en la vida de los hombres. Puede manifestarse bajo las formas más libres y más imprevistas: «jugaba con la bola de la tierra» (cf. Pr 8, 31);
  para los que quieren captar las ondas sobrenaturales del Espíritu Santo, hay una regla, una exigencia que se impone de modo ordinario:
  la vida interior. 
Dentro del alma es donde se encuentra con este 
huésped indecible: 
«dulce huésped del alma», dice el maravilloso himno litúrgico de Pentecostés. 
El hombre se hace «templo del Espíritu Santo», nos repite san Pablo (1Co 3, 16; 6, 19).
El hombre de hoy, y también el cristiano muy a menudo, incluso los que están consagrados a Dios, tienden a secularizarse.
 Pero no podrá, jamás deberá olvidar esta exigencia fundamental de la vida interior si quiere que su vida sea cristiana y esté animada por el Espíritu Santo. 

El silencio interior es necesario para oír la palabra de Dios, para sentir su presencia, para oír la llamada de Dios.
Hoy, nuestro espíritu está demasiado volcado hacia el exterior; no sabemos meditar, no sabemos orar; no sabemos acallar todo el ruido que hacen en nosotros los intereses exteriores, las imágenes, los humores. 
No hay en el corazón el espacio tranquilo y consagrado para recibir el fuego de Pentecostés.

  Hay que darle a la vida interior un sitio en el programa de nuestra ajetreada vida; un sitio privilegiado, silencioso y puro; debemos encontrarnos a nosotros mismos para que pueda vivir en nosotros el Espíritu vivificante y santificante,si no, 
¿cómo vamos a escuchar el testimonio que el Espíritu da a nuestro espíritu?
 (Cfr. Jn 15, 26; Rom 8, 7).

Nicodemo Buscador de la Verdad Juan 3,1-11

 Encuentro de Jesús y Nicodemo

Nicodemo recorre un camino de conversión.
¿ Quién era Nicodemo?
Era un hombre del partido fariseo,era una autoridad entre los judíos .
Un día decide buscar a Jesús de noche,reconoce que Jesús es Maestro ,reconoce las acciones que Jesús hace y que vienen de  Dios .
 el encuentro entre Jesús y Nicodemo permite descubrir bastante sobre la personalidad de Nicodemo.
 No se describe físicamente, pero sus acciones, preguntas y actitud revelan rasgos profundos.
1. Buscador sincero de la verdad
Nicodemo no se conforma con lo que ya sabe como maestro religioso. 
Aunque tiene formación y prestigio, siente que le falta algo y va a buscar a Jesús. 
Esto muestra una persona inquieta interiormente, abierta a aprender.

2. Inteligente y reflexivo
Era fariseo y miembro del Sanedrín, lo que indica preparación intelectual.
 En el diálogo con Jesús hace preguntas profundas, tratando de comprender el significado de “nacer de nuevo”.
3. Prudente, pero temeroso
Va de noche a ver a Jesús. Esto suele interpretarse como señal de cautela o miedo al juicio de otros líderes religiosos. 
No actúa impulsivamente; mide los riesgos.
4. Humilde para aprender
A pesar de ser maestro en Israel, acepta ponerse en posición de discípulo frente a Jesús. Esto revela humildad interior.
5. Honesto consigo mismo
No aparenta tener todas las respuestas.
 Reconoce sus dudas y las expresa. 
Una persona falsa habría fingido entender.
6. En proceso de transformación
Nicodemo no aparece como un hombre acabado, sino como alguien que está cambiando. 
Más adelante en el Evangelio lo vemos defendiendo a Jesús y finalmente ayudando en su sepultura. 
Su fe madura poco a poco 

En su dimensión espiritual
Representa a muchas personas que buscan una experiencia viva de Dios.
Pero pueden encontrarse con un conflicto interior de miedo,o de instalarse en lo que desde siempre cree
Nicodemo podría ser alguien así  con un conflicto interior entre:
lo que siempre creyó,
lo nuevo que descubre en Jesús,
el miedo social,
el deseo auténtico de verdad.
Pero ese conflicto no lo destruye; lo impulsa a crecer.
Y esto es lo que nosotros  podemos experimentar, miedo a la búsqueda de la verdad, miedo a creer .
¿Y tú eres Buscador
 de la verdad ?
¿Acojes está vida nueva en Jesús?
 En este encuentro con Nicodemo Jesús  nos invita a una auténtica conversión, nacer de nuevo .
¿Que significa nacer de nuevo?
 Jesús lo  declara con solemnidad es necesario nacer de nuevo para ver el reino de Dios, no se trata de un simple cambio o conversión, sino de hacer algo nuevo nacer de nuevo.
Gracias Jesús por entender que por tu Resurreccion,hemos nacido a una nueva vida ,no se trata de entender por la razón,sino de creer que  está vida nueva en la que hemos nacido, ha sido por tú entrega y muerte en una cruz por la que hemos sido salvados,
y ahora nos toca vivir como hombres y mujeres Resucitados .