miércoles, 10 de junio de 2026

El Papa en Barcelona: Ser testigos y profetas de unidad, acogida, concordia y paz

Vatican News Ser testigos y profetas de unidad, acogida, concordia y paz
El primer encuentro del León XIV en Barcelona ha tenido lugar en la catedral de la Santa Cruz y de Santa Eulalia para la oración de la Hora Media. En su homilía, el Pontífice recordó que, en la riqueza de los dones recibidos, somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu. Asimismo, exhortó a no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día.

Rocio Lancho García - Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV ha llegado a Barcelona procedente de Madrid este martes 9 de junio, iniciando así la segunda etapa de su viaje a España. A su llegada al aeropuerto de El Prat, el Santo Padre fue recibido por algunos representantes de la Generalitat de Catalunya. Desde allí se ha trasladado en coche hasta la catedral de Barcelona, para la oración de la Hora Media.

Al llegar a la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, el Papa fue recibido por el arzobispo metropolitano de Barcelona, el cardenal Juan José Omella Omella. Posteriormente entró en una de las capillas para un momento de oración delante de Santísimo Sacramento y, sucesivamente, recorrió la nave central. Tras unas palabras de bienvenida del cardenal Omella, el Santo Padre pronunció  su homilía, en la que leyó algunos fragmentos en catalán.   

Hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana

Haciendo referencia a la lectura proclamada, León XIV reflexionó sobre dos imágenes: la Esposa y el Cuerpo. La primera, explicó el Papa, nos recuerda que la Iglesia, y en particular esta asamblea, rica de dones y carismas y de la variedad de las historias de cada uno, es ante todo una Esposa amada.

“Dios os ha querido aquí, porque ama en vosotros y en vuestro estar juntos una belleza y una bondad únicas y sagradas”, aseguró a los presentes. Asimismo, subrayó que la Iglesia “es fruto de un acto de amor que la precede y que viene de Dios” y, ante todo, “crece dejándose amar por Él, unida, con corazón humilde y agradecido, porque sólo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor”.

Haciendo referencia a unas palabras que el Papa Francisco dedicó a esta comunidad diocesana, León XIV explicó que el “clima que estamos llamados a difundir en nuestros ambientes” debe ser “un clima de familia, en el que se vive juntos, conscientes de la filiación y de la llamada común, solidarios, abiertos, capaces de misericordia, de sacrificio, de atención recíproca, de perdón”. También evocó unas palabras de su predecesor Juan Pablo II durante su visita a esta ciudad en 1982, cuando animó a “proclamar ante la Iglesia que esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”. En sus palabras – prosiguió el Papa - encuentran un lugar los rostros de tantos hermanos y hermanas que entre vosotros se han entregado y se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización. Según afirmó León XIV, estas personas hoy se ven confirmadas en la vitalidad de las numerosas obras de anuncio, de formación y de caridad de las que todos vosotros sois animadores y protagonistas.


En la riqueza de los dones recibidos somos fuertes

En segundo lugar, el Papa profundizó sobre el Cuerpo: “Si Cristo es el Esposo que nos amó primero, Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único organismo, unos al servicio de otros”, “todos animados por la acción del mismo Espíritu, todos llamados a la misma santidad”. El Papa destacó la importancia de este aspecto porque “nos recuerda que para nosotros trabajar juntos no es una elección de ‘estilo’, sino una necesidad fisiológica”, y a la que “correspondemos poniendo en juego los carismas recibidos en el respeto de los ministerios confiados”. Es el Espíritu quien, “nos impulsa no sólo a entregarnos sin reservas allí donde la Providencia nos llama, sino a hacerlo según los designios de Dios, en la obediencia y en la confianza”, indicó el Pontífice.

En esta misma línea reflexionó sobre la “variedad y la importancia de los roles y de las misiones que encontramos entre nosotros”, asegurando que el mensaje es siempre el mismo: “en la riqueza de los dones recibidos, somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu”. Por ello, León XIV advirtió de la importancia de “no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día”.

Testigos y profetas de unidad

En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, y en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, el Papa invitó a ser “mártires”, es decir, “testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”. Queremos responder nuestros ‘sí’, - afirmó el Pontífice - dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre.

Para concluir su intervención, el Obispo de Roma recordó las palabras de Jesús en la Última Cena: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí”.

Al finalizar, el Papa fue a la cripta para un momento de oración delante de la tumba de santa Eulalia. Después salió a la calle e improvisó un saludo a la multitud que le esperaba. Sucesivamente, acude a la Casa Arzobispal donde comerá y se reunirá de forma privada con el presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa i Roca, y a los miembros de la Orden Agustina.

Audiencias Papales

martes, 9 de junio de 2026

somos «la sal de la tierra, la luz del mundo» (Mt.5, 13-14).




Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.Sal 4, 2-8

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en su trigo y en su vino.
 
Vosotros sois la luz del mundo.Mt 5, 13-16 •
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Comentario al Evangelio
San Juan Pablo II, Papa. (s. XX).  Se recibe la luz para darla.

«Vosotros sois la sal de la tierra»
Son palabras de Jesús a sus discípulos, que hemos escuchado 
Vosotros y yo somos no sólo fruto, sino también sembradores de las palabras de Jesús:
 «Id y haced discípulos a todas las gentes» (Mt 28, 19), 
es decir, apóstoles de la nueva evangelización a la que, en virtud de nuestro bautismo, estamos todos llamados. 
Por eso, el Señor nos recuerda hoy nuevamente que somos «la sal de la tierra, la luz del mundo» (cf. ibíd., 5, 13-14).

«Vosotros sois la sal de la tierra» (Mt 5, 13). Son palabras que el Señor dirige hoy a vosotros. En la fe cristiana, sois verdaderamente la sal de la tierra. Vosotros, que habéis acogido en vuestro corazón el mensaje salvador de Cristo, sois, pues, sal de la tierra porque habéis de contribuir a evitar que la vida del hombre se deteriore o que se corrompa persiguiendo los falsos valores, que tantas veces se proponen en la sociedad contemporánea.

La Iglesia, como Madre y Maestra, hace suyos los problemas que afectan al hombre, y en especial a los más pobres y abandonados, y trata de iluminarlos desde el Evangelio. Por eso, en la construcción de una sociedad más justa y fraterna, la doctrina social de la Iglesia propone siempre la primacía de la persona sobre las cosas (Centesimus annus, 53-54), de la conciencia moral sobre los criterios utilitaristas, que pretenden ignorar la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.

Cristo, luz del mundo (cf. Jn 8, 12), nos exhorta hoy a que nosotros seamos también luz ante los hombres para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5, 16). Cristo, «luz verdadera, que ilumina todo hombre que viene a este mundo» (Jn 1, 9), es el Verbo proclamado por san Juan en el prólogo de su Evangelio (Ibíd., 1 1-4): el Hijo eterno, consustancial con el Padre. La Vida estaba en Él, y Él la ha traído al mundo. «Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él... tenga la vida eterna» (Ibíd., 3, 16).

Ésta es la prueba suprema del amor de Dios a los hombres desde toda la eternidad: la Encarnación del Verbo. Y también vosotros, queridos hermanos, habéis sido objeto de ese amor de predilección por parte de Dios; también por amor vuestro se encarnó su Hijo Unigénito. También a vosotros Dios Padre os lo entrega como Salvador, para que tengáis la vida eterna. «Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo» (Ibíd., 17, 3).

Cristo es la luz del mundo, pues en Él se ha revelado la Vida. Se ha revelado mediante la palabra del Evangelio, pero sobre todo se ha revelado mediante su muerte redentora en la Cruz. Ha ofrecido en sacrificio al Padre su vida en expiación por los pecados del mundo. Y con este sacrificio cruento Él ha vencido el pecado y la muerte. En el Gólgota aceptó la muerte, pero al tercer día resucitó y vive para siempre. Vive para darnos su Vida. De este modo, Cristo es aquella Luz, aquella Vida que ha demostrado ser más fuerte que la muerte. En Él está la Vida divina, que es Luz para los hombres (cf. Jn 1, 4). Cristo, luz del mundo, os está enviando hoy a vosotros hermanos y hermanas, descendientes de los antepasados, os está enviando a vosotros en el camino de la vida. Éste es el camino de verdad, es el camino de siempre y de la nueva evangelización.

También vosotros, queridos hermanos, gracias al Evangelio, habéis recibido la luz y estáis llamados a dar valientemente testimonio de ella. Cada uno de vosotros ha de sentirse llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo. Habéis de ser sal que preserva de la corrupción y que da sabor a los frutos de la tierra. Habéis de iluminar a los que os rodean mediante vuestra caridad; caridad que es amar a los demás como Cristo nos ha amado (cf. Jn 15, 12). Ésta es la evangelización de ayer, de hoy y para siempre.

Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo. Os lo dice Cristo mismo, que es la Luz. Lo dice también con el ejemplo de su vida, con la verdad de sus sufrimientos, con su muerte en la Cruz.

Las Bien aventuranzas un programa de vida


Jesús cuida nuestra Vida en todas las situaciones cotidianas .

Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. 

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa

el guardián de Israel. 

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre. 


Bienaventurados los pobres en el espíritu.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

Comentario al Evangelio

No es una ideología, viene de lo alto.
 «Bienaventurados los pobres de espíritu»
El Evangelio presenta el primer gran discurso que el Señor dirige a la gente, en lo alto de las suaves colinas que rodean el lago de Galilea.
 «Al ver Jesús la multitud, subió al monte: se sentó y se acercaron sus discípulos; y, tomando la palabra, les enseñaba»
 (Mt 5, 1-2). 
Jesús, «se sienta en la «cátedra» del monte» (Jesús de Nazaret, y proclama «bienaventurados» a los pobres de espíritu, a los que lloran, a los misericordiosos, a quienes tienen hambre de justicia, a los limpios de corazón, a los perseguidos (cf. Mt 5, 3-10).

No se trata de una nueva ideología, sino de una enseñanza que viene de lo alto y toca la condición humana, precisamente la que el Señor, al encarnarse, quiso asumir, para salvarla.
 Por eso, «el Sermón de la montaña está dirigido a todo el mundo, en el presente y en el futuro y sólo se puede entender y vivir siguiendo a Jesús, caminando con él» 
Las Bienaventuranzas son un nuevo programa de vida, para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes, presentes y futuros.
 En efecto, cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia y enjuga las lágrimas de los que lloran, 
significa que, además de recompensar a cada uno de modo sensible, abre el reino de los cielos.
 «Las Bienaventuranzas son la transposición de la cruz y la resurrección a la existencia del discípulo» 
 Reflejan la vida del Hijo de Dios que se deja perseguir, despreciar hasta la condena a muerte, a fin de dar a los hombres la salvación.

Un antiguo eremita afirma: 
«Las Bienaventuranzas son dones de Dios, y debemos estarle muy agradecidos por ellas y por las recompensas que de ellas derivan, es decir, el reino de los cielos en el siglo futuro, la consolación aquí, la plenitud de todo bien y misericordia de parte de Dios... una vez que seamos imagen de Cristo en la tierra»
 El Evangelio de las Bienaventuranzas se comenta con la historia misma de la Iglesia, la historia de la santidad cristiana, porque —como escribe san Pablo— «Dios ha escogido lo débil del mundo para humillar lo poderoso; ha escogido lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta» (1 Co 1, 27-28). 
San Agustín nos recuerda que «lo que ayuda no es sufrir estos males, sino soportarlos por el nombre de Jesús, no sólo con espíritu sereno, sino incluso con alegría» 

lunes, 8 de junio de 2026

León XIV en la homilía de la Misa del Corpus Christi en Madrid:

Palabras del Papa que podríamos acoger de corazón 
Se dirige concreta mente a la iglesia de España .

 "Que la religiosidad no sea un museo del pasado"
Nos invita  a no caer en una fe cómoda y a comprometerse en la construcción del bien común.
la Eucaristía es el "don de la presencia viva de Cristo en medio de nosotros" y un "amor más fuerte que la muerte".

El significado de la procesión
 del Corpus Christi en España no son una "supervivencia folclórica", sino la expresión de la fe en un "Señor Resucitado que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros". 
 la procesión significa que Cristo "no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro" para habitar "los lugares de nuestra vida cotidiana".

En este sentido, ha recordado que la Iglesia en España ha unido esta solemnidad con el Día de la Caridad, subrayando que no se trata solo de 
"sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo". 


 esta memoria histórica se convierte en "una invitación para el hoy" y para la "construcción del futuro".

Una encomienda para España
 ha lanzado una encomienda clara para "la España de hoy y de mañana". 
Ha pedido que la religiosidad que anima al país 
"no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy". 
 que sea una escuela que enseñe a "arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano".

Nos ha recordado a san Manuel González, 
"el obispo de los sagrarios abandonados", 
y a san Juan de la Cruz:
 "Qué bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche". 
Ha concluido su homilía pidiendo que Jesús Eucaristía sea una "fuente que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos" y a ser "protagonistas de la transformación de la historia".

domingo, 31 de mayo de 2026

6/03/2026 Práctica del dinamismo de la Palabra Encuentro de Jesús y la Samaritana.Juan 4, 5-42.


Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber

Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber
"En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: "Dame de beber" (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). 
La samaritana le contestó: "¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?". (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva".
La mujer le respondió:
"Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?".
 Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna".

La mujer le dijo: 
"Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla". 
Él le dijo: "Ve a llamar a tu marido y vuelve". 
La mujer le contestó:
 "No tengo marido".
 Jesús le dijo: "Tienes razón en decir 'No tengo marido'. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad".
La mujer le dijo: 
"Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén". 
Jesús le dijo: 
"Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos.
Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
La mujer le dijo:
 "Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo".
 Jesús le dijo: "Soy yo, el que habla contigo".
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: "¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?".
 Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el mesías?". Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.

Mientras tanto, sus discípulos le insistían: "Maestro, come". Él les dijo: "Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen". 
Los discípulos comentaban entre sí: "¿Le habrá traído alguien de comer?". Jesús les dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna.
De esto es verdadero el dicho: 'Uno es el que siembra y otro el que cosecha'. 
Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto".

Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: 'Me dijo todo lo que he hecho'. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo".
2 Práctica del dinamismo de la Palabra 
Encuentro de Jesús y la Samaritana.

La historia empieza ubicándonos en el lugar de los hechos, en una ciudad de Samaria, llamada Sicar. para orar, necesitamos ponernos en el lugar de los protagonistas, y meternos en la historia.
Podríamos decir que 
  “Jesús llegó a un pueblo ,llegó  a la isla de Mallorca .
Este llamado So Pobla ,
(era alrededor del mediodía 3 pm 
 En plena siesta donde no encontramos a nadie y el recorrido del camino muy caluroso
Ubicados en el tiempo y en el espacio, es bueno presenciar al protagonista principal: 
1.Jesús. 
Dice la historia que 
Jesús, fatigado del camino se sentó junto al pozo. 

La oración es contemplar fijarnos en todos los detalles fijar la mirada en Jesús.
Contempla a Jesús y pregúntale: ¿Señor, por qué te has fatigado? ¿Será que te cansas de mi indiferencia?
 ¿te estarás cansando de que yo siempre le diga: “más tarde, Señor, ahora estoy ocupado”? 

Tal vez esté cansado, porque toda la semana te estuvo esperando para hablar contigo al menos 15 minutos. 

Escucha su respuesta.
 Sin embargo, por muy cansado que esté, Él sigue creyendo en tu vida y propicia un encuentro.
 Es más, Jesús ha deseado tanto encontrarse a solas con la samaritana, que envió a sus discípulos a la ciudad a comprar comida, 
Hoy también Jesús ha propiciado un encuentro contigo, ¡que sea a solas!

2. Ahora veamos al otro personaje: la Samaritana. Oh
Ella iba al mediodía, a pesar del calor, porque, como veremos más adelante, había cosas de su vida que le daban vergüenza, y prefería no encontrarse con nadie.
 Tal vez en tu vida también hay cosas quisieras ocultar; sin embargo, Jesús quiere encontrarse contigo para transformar tus defectos, tus debilidades, tus pecados. 
Por eso conociendo lo que sucedía en el corazón de la samaritana le pide como un mendigo 
 “Dame de beber”.

Pasos del dinamismo de la palabra
1PREPARACIÓN: 
abrirse a la Palabra de Dios.
Actitud abrirse a Dios,de acogida  
 Y cuál ha sido la respuesta Tal vez la respuesta de la  samaritana 
 «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?», 
Quizás la respuesta de la Samaritana ,no nos parezca muy amistosa, ni que se éste abriendo mucho a la presencia de Jesús. 
Sin embargo teniendo en cuenta el contexto, en que los judíos no se trataban con los samaritanos (algo así como palestinos e israelíes hoy en día), en el simple hecho de responder y seguir la conversación ya le está dando entrada a Jesús. 
en esa época estaba mal visto que un hombre y una mujer conversaron solos en un lugar público, 
tal vez la respuesta más lógica hubiera sido algo como: 
“¡sal de acá, judío!”. 
Pero Si la mujer no lo hubiera    aceptado , Jesús nunca hubiera podido transformar su corazón.
 Veremos cómo poco a poco, Jesús va cambiando la actitud de la mujer.
2 ESCUCHA: 
Escuchar atentamente el proyecto de Dios para tu vida.

«Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva». Mientras que ella sólo buscaba agua, Jesús le ofrece mucho más: le ofrece agua viva.
 El proyecto de Dios siempre es mucho más grande que nuestros proyectos limitados.

Prestemos atención a lo que dice Jesús: 
Si conocieras quién te pide de beber…”. 
Quizás nuestra primera reacción sea: 
“¡pero Señor, yo ya te conozco!”. ¿Estás seguro que conoces todo sobre un Dios que es infinito?
  ¡dejemos que Jesús siga hablando!

“Si conocieras QUIÉN ES el que te pide de beber…”:
 date cuenta QUIÉN ES 
el que te habla. Su consejo no es un consejo más entre los que te pueden dar el psicólogo, tus amigos, etc. Jesús no es uno más entre ellos, Él es Aquel puede darte agua viva que calme tu sed de amor.

III ASIMILACIÓN:
 Meditar y dialogar, el plan de Dios, a través de su Palabra.
Luego de escuchar el plan de Dios para con su vida, empieza el proceso de asimilación. 
Aunque la samaritana siguió el diálogo educadamente; lo primero que hace es sacar todos sus “peros”: 
Señor, no tienes con qué sacarla: Muchas veces nosotros también pensamos el Señor no tiene con qué sacar de nuestro corazón las cosas que nos hacen daño, ni cómo llegar a nuestro corazón. 
Es una forma de decirle: “no creo que tengas lo que yo busco, o lo que yo necesito”.
Pero
El pozo es hondo: 
Señor, entiendo que tienes buena voluntad; pero  mi insatisfacción ,mis dudas ,mis miedos  o mi pecado, es muy grande. 
¿Queremos convencer al Señor que somos un imposible para Él?.
Pero 
¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob?: 
Muchos han tratado de ayudarme y no han podido, ¿qué más puedes hacer tú?. 
Volviendo con historia de la samaritana, luego de soltar todos sus “peros”, se queda a escuchar la respuesta de Jesús. 
«Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed». 
¿En que fuentes estás buscando la felicidad? 
¿Con qué agua estás tratando de saciar tu sed de amor?
 ¿Acaso es posible encontrar la felicidad permanente en un sinnúmero de felicidades pasajeras?
 ¿No te das cuenta que si sigues así nunca podrás saciar tu corazón y seguirás buscando eternamente? 
Nuestro gran error es buscar la felicidad en las cosas, en el dinero, en los títulos, en los honores, en las personas, Aunque nos alegren en determinado momento, ninguno de ellos llena realmente nuestro corazón.
 decía San Agustín. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestra alma estará inquieta hasta que descanse en ti”.
"pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás».
Nos diría Jesús: quien me encuentra, ya no tiene que buscar más. 
Te puede faltar dinero, salud, familia, pero nunca te faltará paz, nunca te faltará el amor de Dios que llena tu corazón.

El agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.
No sólo calmarás tu propia sed, sino que serás como un manantial, donde brote el agua viva de Cristo, que puede a su vez llenar el corazón de los demás. Que puedan dar alegría y felicidad a tu familia, a tus vecinos, a tus compañeros, etc.

"Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla, dice la samaritana.
Señor, dame de tu amor porque mi corazón no tiene paz, porque mi corazón tiene sed, porque buscar cansa, desgasta y no tengo paz. Dame tu agua viva para que mi corazón descanse y no tener que seguir buscando.

✔️Mirad el dinamismo de la Palabra. 
Al principio la mujer estaba reacia a conversar con Jesús. 
Luego entra a la conversación aunque con muchas dudas, y finalmente termina pidiendo a Jesús que le dé el agua viva de la que le habló. 
Todo esto gracias a que escuchó su Palabra, la meditó y la asimiló. Vemos que la asimilación, la va convenciendo. 

3.Jesús podría haber terminado la conversación aquí; sin embargo Él no hace las cosas a medias, sino que le gustan las transformaciones profundas, y por ello va hasta el fondo de su corazón.

Llama a tu marido y vuelve acá. ¿A quién representa el marido? Aquí el “marido” representa a todo ello que es dueño de tu corazón. 
Pregúntate quién es tu marido. Puede ser el dinero, la belleza,los títulos , las modas, el prestigio, tu tu propio orgullo.

No tengo marido. 
Ya no sé a quién entregar mi corazón, porque todos me han fallado.
 Me sirvieron durante un tiempo, me dieron alegrías pasajeras, pero finalmente estoy vacía.

"Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad."
Prácticamente, le dice abiertamente lo que la mujer sentía, pero no quería admitir.
 ¿Por qué es que tratamos nuestros problemas con todos, menos con el único que realmente nos conoce, porque nos ha creado?
Dice la mujer 
Señor, veo que eres un profeta. 
Se da cuenta que ésta con alguien que realmente la conoce, y la comprende mejor como nunca nadie la había comprendido.

"Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo".
 Va aflorando una esperanza, hay alguien que no la va defraudar, hay alguien en que sí puede confiar. Cuando venga, nos lo explicará todo. 
Se da cuenta que aunque hay muchas cosas que ella no entiende, hay alguien una sabiduría superior que gobierna todas las cosas.

"Jesús le dijo: «Yo soy, el que te está hablando contigo». 
Ya no sigas buscando, convéncete que yo soy el que buscas, que yo soy el que te puede cambiar, transformar, y saciar la sed de amor que tiene tu corazón. 
Escucha mis Palabras porque son vida para ti, y para los demás. Con estas Palabras el Señor, como buen galán, la terminó de conquistar.

4.- VIVIR: 
La Palabra nos transforma en Cristo, Palabra viva.
El diálogo con Jesús, fue capaz de transformar el corazón de la mujer. 


5.- ANUNCIAR: Transmitir a Cristo con el ejemplo de vida y la Palabra.

Nos dice la Palabra que dejando su cántaro, corrió a la ciudad y llamó a la gente. 
El cántaro es el instrumento utilizado para sacar agua, por lo tanto aquí simboliza todas aquellas cosas a las que se aferraba, y con eso quería calmar su sed. 
Simboliza su vida antigua, sus miedos, sus complejos, 
La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?»
La mujer salió corriendo de ahí, porque había encontrado el Amor que su corazón buscaba. 
Pero ese convencimiento sólo fue posible a través de un encuentro con Jesús, de escucharlo, de asimilar sus Palabras y de dejarse transformar por Él. 
Dijimos que no hay persona ni cosa que pueda llenar nuestro corazón; 
sin embargo la oración sí nos llena de una alegría tan grande, que DESBORDA nuestro propio ser, y por ello la necesidad de compartirla.

Sigue el ejemplo de la samaritana, que lo único que hizo por contar lo que Dios había hecho en su vida. (“Me ha dicho todo lo que he hecho”). 
Empieza por lo más sencillo, por cosas pequeñas. 
Puedes empezar hoy, compartiendo en casa un versículo, una Palabra sencilla que Él Señor haya hablado a tu corazón. 
 Tú puedes compartir a Cristo, HOY. Y también como la samaritana, llévalos a Cristo.

Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las Palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»
 La oración sólo se completa cuando se comparte. 

sábado, 30 de mayo de 2026

Venid, adoremos al Dios verdadero, uno en la Trinidad y trino en la Unidad.


El Dios uno y trino,
misterio de amor,
habita en los cielos
y en mi corazón.

Dios escondido en el misterio,
como la luz que apaga estrellas;
Dios que te ocultas a los sabios,
y a los pequeños te revelas.

No es soledad, es compañía.
es un hogar tu vida eterna,
es el amor que se desborda
de un mar inmenso sin riberas.

Padre de todos, siempre joven,
al Hijo amado eterno que engendras,
y el Santo Espíritu procede
como el Amor que a los dos sella.

Padre, en tu gracia y tu ternura,
la paz, el gozo y la belleza,
danos ser hijos en el Hijo
y hermanos todos en tu Iglesia.

Al Padre, al Hijo y al Espíritu,
acorde melodía eterna,
honor y gloria por los siglos.Amén

DINAMISMO DE LA PALABRA Práctica de la oración para enseñar a orar

 


PRIMER PASO DE LA ORACIÓN.- PREPARA LA PALABRA

Es preparar el corazón, la mente, todo tu ser, para tener una actitud y preguntarte 

¿Delante de quien estoy?

Has un saludo ......

 Pide al Espíritu Santo, confiar en Dios, pide que te ilumine, si vas a escuchar o leer pautas, o el comentario del evangelio , 

escribe en un cuaderno todo lo que en tu corazón Te llama la atención ,y ya es una actitud de fe 

¿Crees en la Palabra? ¿Crees que tiene la fuerza para cambiar tu vida?

 Despójate de todo aquello que te impide orar 

(preocupaciones, problemas, trabajo, estudios ) 

porque ya cuando has decidido ir a escuchar una predicación, y orar, se supone que ya todo lo has planificado y organizado. 

Por lo tanto vas a una oración sosegad@, más tranquil@.

Pídele perdón a Dios.

Agradécele por este rato de oración, por lo bueno que es y nos ama tal cual somos.

Pide el fruto de la oración. Lo puedes desde el evangelio de hoy ,desde el comentario de la palabra.

Ponle un título a tu oración del tema que entiendes que Jesús te habla.

Ejemplo: Entonan la canción: Tú has venido a mi orilla, no has buscado, ni a sabios ni a ricos Señor, tan sólo quieres que yo te siga. Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre, en la arena he dejado mi barca, junto a Ti buscaré otro mar. 

Lees la cita " Ven y sígueme 

¿Qué frutos intuyes, que vas a obtener, después de tu oración?  

El fruto será: El Señor me llama por mi nombre y quiere que yo le siga ( el cómo te lo dirá en oración) 

Ponte en manos de María y pídele sencillez de corazón para dejarte guiar por el Espíritu Santo. 

 Dile que te enseñe a cuidar ese tesoro que Dios te ha regalado, como Ella cuidó a Jesús.

SEGUNDO PASO DE LA ORACIÓN.- ESCUCHA LA PALABRA

Vuelve a leer las pautas escritas o predicadas o el texto bíblico y subraya lo que más te ha impactado o que parecen dirigidas a ti.

Lee la cita detenidamente. 

Un ejemplo es el de Jeremías 1,4-10) 

"Me llegó una palabra de Yavé: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.» Es Dios quien te está hablando y con fe escucha esa Palabra que hoy te quiere dirigir, se dirige a ti ahora de manera personal, con tus nombres y apellidos, y te habla en tu lenguaje, porque te conoce, disfruta de su voz cuando lees y agudiza tu oído para escucharle desde tu corazón, desde lo más profundo de tu ser.

Ponte de protagonista en la cita. 

En este caso ya no se dirige a Jeremías, se dirige a ti. Ejemplo: A mí, me llegó una palabra de Yavé: Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.

¿Qué entiendes por su Palabra?  

A mí, me dice que me conoce desde que estaba en el seno de mi madre y que antes de que naciera el me consagró para hacer profeta de las naciones.

 Aquí comienza el diálogo con el mismo Dios, que está buscando a su criatura y tú sales a su encuentro y le dice habla Señor ,que te escucho.

  ¿Qué me quieres decir, Señor?  

Jesús en su palabra me dice : Conozco, lo más profundo de tí, desde tus entrañas, el fondo de tu corazón, la profundidad de tu mente y todo tu ser, por eso sé lo que eras en el seno de tu madre, desde que estabas ahí, soñé con tu vida y me ilusionaba, pensar, que con mi Palabra, tú irías a sanar los corazones tristes, rotos por las decepciones, malos tratos o tanto activismo: van y vienen, hacen cosas , y se les va la vida, sin llegar a ser felices.

Señor ¿Con que intención, me dices esto?

Jesús:

 Mi Padre, cuando te creó a tí y a todos los seres humanos, os ofreció un mundo bonito, todo en orden y en armonía para que disfrutasen, os dió todo, para ser feliz, y sobre todo os regaló mi presencia, nosotros estamos vivos en tu corazón para dialogar, para disfrutar ser feliz con un único proyecto amar como Yo Jesús.

¿Tú, que dices de esto? 

Señor Yo siento que en el fondo de mi corazón, deseo un mundo mejor, quisiera amar a todo el mundo conforme tú los amas, mirarlos con tus ojos, quisiera ser como tú, pasar por esta vida haciendo el bien.

 Sentir ese llamado a ser como tú, para ayudar a mis hermanos a no estar tristes, deprimidos, que vean lo que tú, cada día nos regalas.

TERCER PASO DE LA ORACIÓN.- ASIMILA LA PALABRA:

Es el momento, más crítico, y que a veces no queremos vivirlo, pero es un paso de conocernos a nosotros mismos, como Dios nos conoce.

Es reconocer que no vivimos lo que entendemos de la Palabra . 

Continuamos con el diálogo:

 Si deseo hacer el bien ¿Por qué no lo hago? 

Jesús, recuesto mi cabeza sobre tu pecho, para sentir el gran amor que tú sientes por mí, quiero escuchar los latidos de tu corazón y sentir que a veces no soy lo buena que quisiera y que no sé corresponder al gran amor que tú me tienes.

Jesús: ¿Por qué?  

 Me falta la fe para creer en tu Palabra, en todo lo que me dices, que me conoces, que me has dado capacidades para amar a todos, no abro mi corazón para acoger tu Palabra.

Jesús: 

¿A quién no puedes acoger?

Discierne lo que has de cambiar:

Jesús: 

Sabes, que aunque tú no me veías, ni me conocías, yo estaba a tu lado como hoy, amándote, tanto te he amado que vales el precio de mi sangre, he entregado mi vida, para que tengas vida y vida en abundancia. 

 Jesús dime ¿cómo volver a ti? ¿Cómo valorar mi vida, como tú la valoras? 

Jesús:

 Yo mismo te enseñaré a creer en mi Padre, a valorar tu vida, y hacer de ti una persona dócil a mi Palabra y serás lo que mi Padre sueña contigo, profeta de las naciones.

Decídete por su Palabra

 Lo que tú me pides Señor, coincide con lo que yo profundamente deseo y me haces feliz, me haces más amiga tuya, y sobre todo me acompañas y me enseñas, cómo vivir tu Palabra, me dispongo a querer a amar a todas las personas sobre todo a las que me rodean y me son difícil de aceptar .

CUARTO PASO DE LA ORACIÓN.- VIVE LA PALABRA

Define concretamente con quién, cuándo y dónde vas a dar vida a la Palabra que Dios te ha regalado hoy.

 Es el fruto de la oración, es el tesoro que Dios te ha dado, dile a la Mamá, que te ayude a guardarlo como Ella lo hizo, y que este fruto se haga Vida por obra del Espíritu, para que Jesús se encarne en nosotros.

Gusta y saborea cuán bueno es el Señor

Gracias Papá, Hijo, y Espíritu Santo, porque realmente es un gozo hablar con vosotros, es disfrutar del inmenso Amor-Vida que nos quieren regalar con cada una de sus palabras, ya no soy la misma que cuando empecé la oración, siempre termino feliz, porque me llamas a ser realidad tu sueño, ser feliz, no hay mayor felicidad, que hacer tu voluntad, me haces libre, dar a conocer que tu Amistad es fuente para hacer amistad con cada una de las personas con quien me relacione hoy.

Comparte lo que quieres vivir

Voy a compartir lo que quiero vivir hoy, con mi familia, mis amigos en el trabajo, ahí donde vaya.

QUINTO PASO DE LA ORACIÓN.- ANUNCIA LA PALABRA

Esta oración me puede ayudar para dar pautas, para dar un testimonio de lo que Dios va haciendo con mi vida, puedo prepara una charla, esto hará que permanezca unida a Él y dar frutos en abundancia. Y así seré profeta de las naciones y hazle que otros también sean profetas.

Nota.- ¿Quién es profeta? Aquel a quien Dios reviste de su autoridad para que comunique su voluntad a los hombres y los instruya. Para realizarla según el plan de Dios, es necesario que hablemos verdaderamente en nombre de Dios, o mejor aún, que el Espíritu Santo se sirva de nuestros labios para comunicar sus mensajes a través de nosotros. Profeta es todo cristiano que asume su tarea de anunciar a Jesucristo y denunciar el pecado y los atentados a la vida.