Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua,así mi alma te busca a ti, Dios mío;mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,hasta tu morada.
Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría,
y te daré gracias al son de la cítara,Dios, Dios mío.
Sal 41, 2-3; 42, 3-4
Yo soy la puerta de la ovejas
"El que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Comentario al Evangelio
San Gregorio Magno, papa (s. VI)
Yo soy el buen Pastor, que
conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las mías me conocen.
Habla, pues, como si quisiera dar a entender a las claras:
«Los que me aman vienen tras de mí».
Pues el que no ama la verdad es que no la ha conocido todavía.
Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, si habéis alcanzado la luz de su verdad.
Si le conocéis, digo, no sólo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras.
Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.Por ello dice también el Señor Igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas.
Como si dijera claramente:
«La prueba de que conozco al Padre y el Padre me conoce a mí está en que entrego mi vida por mis ovejas; es decir: en la caridad con que muero por mis ovejas, pongo de manifiesto mi amor por el Padre».
Y de nuevo vuelve a referirse a sus ovejas, diciendo:
Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna.
Quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
O sea, tendrá acceso a la fe, y pasará luego de la fe a la visión, de la credulidad a la contemplación, y encontrará pastos.
Sus ovejas encuentran pastos, porque quienquiera que siga al Señor con corazón sencillo se nutrirá con un alimento de eterno verdor.
¿Cuáles son, en efecto, los pastos de estas ovejas, sino los gozos eternos de un paraíso inmarchitable?