martes, 30 de junio de 2026

Orando con los Salmos

El Señor es tu guardián,estemos dormidos o despiertos el vigila nuestra vida .
El Señor te protegerá de todo mal; él cuidará tu vida». Es la promesa de una vigilancia constante, día y noche.
Dirijo la mirada hacia los montes: ¿de dónde me llegará ayuda?
Mi socorro me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
No deja que tu pie dé un paso en falso, no duerme tu guardián;
jamás lo rinde el sueño o cabecea el guardián de Israel.
El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra.
Durante el día el sol no te maltratará, ni la luna de noche.
Te preserva el Señor de todo mal, él guarda tu alma.
El te guarda al salir y al regresar, ahora y para siempre.

Señor Tú me conoces
tú me examinas y conoces; sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos; esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, la conoces entera;
me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
Ciencia es misteriosa para mí,  no puedo alcanzarla.
¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?
Si hasta los cielos subo, allí estás tú, si me acuesto, allí te encuentras.
Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,
  también allí tu mano me conduce,y me tiene tomado tu derecha.
Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y  la luz se haga noche sobre mí!"
ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día. 
Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre;
Te doy gracias por tantas maravillas
admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe.
 Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
Mi embrión tus ojos lo veían; 
en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, 
sin que aún exista uno solo de ellos.
¡Tus pensamientos, Dios, cuanto me superan, qué impresionante es tu obra !
Son más que las arenas, 
 y al terminar, todavía estoy contigo!

Examíname, oh Dios, mira mi corazón, pruébame, conoce mis desvelos;
fíjate si es que voy por mal camino y condúceme por el camino eterno.


Acción de gracias.
 ¡Aclamad a mi Dios , toda la tierra, servid al Señor con alegría, llegaos ante él entre gritos de júbilo!
Sabed que es Dios, él nos ha hecho y suyos somos, su pueblo y el rebaño de su pasto.
 ¡Entrad en su presencia con acciones de gracias, con alabanzas , dadle gracias, bendecid su nombre!
 Porque es bueno , para siempre su amor, su lealtad,es eterna.(Salm100)

El Árbol junto al agua 
" Te agrada Señor que  medite Tu Palabra de noche y de  día.
Entonces mi vida 
es como árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo, y tiene su follaje siempre verde. 
Todo lo que hago me  resulta bien."(Sal.1,2-3)


Tú eres mi hij@ amad@
"Yo soy quien ha consagrado a mi  Discipul@, en mi monte santo."
Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres hij@ mí@, yo te he engendrado hoy.
Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad, los confines de la tierra."(Sal.2,6-8)

Mi escudo eres Tu
Mas tú, Señor, eres mi escudo, mi gloria, el que levanta mi cabeza.
Tan pronto como llamo al Señor, me responde desde su monte santo.
Yo me acuesto y me duermo, y me levanto: el Señor me sostiene.(Sal.3, 4-6)


Tú me das Seguridad 
Sepan que por mí maravillas hace el Señor, tan pronto como lo llamo, él me escucha.
En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad."(Sal. 4, 4.9)


Dios protege mi vida 
"Desde la mañana oyes mi voz. Desde la mañana te hago promesas y me quedo a la espera.
Que se alegren cuantos a Ti se acogen, que estén de fiesta los que tú proteges, y te celebren los que aman tu nombre.
Pues tú, Señor, bendices al justo y como un escudo lo cubre tu favor."
(Sal. 5, 4.12-13)

El Señor Recogió mi oración 
"Ten compasión de mí 
que estoy sin fuerzas; 
sáname pues no puedo sostenerme.
El Señor atendió mi súplica,
 el Señor recogió mi oración."
(Sal 6, 3.10)

Dios mío Salvador 
Dios es el escudo que me cubre, él, que salva a los de recto corazón.
Yo alabaré al Señor por su justicia y cantaré al Nombre del Altísimo.
(Sal. 7, 11.18)

Mi creador se acuerda de mi 
¡Oh Señor, nuestro Dios, qué grande es tu nombre en toda la tierra! Y tu gloria por encima de los cielos.
Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él? 
 (Sal. 8, 2.4-10)

En ti confiaré .

Que mi alma alabe al Señor y proclame todas sus maravillas...
En ti me alegraré y confiaré, y cantaré a tu Nombre, oh Altísimo.
Te has sentado en tu trono, cual juez justo y has reinvindicado mi causa y mis derechos.
El Señor es un bastión para el oprimido, un refugio para los tiempos de angustia.
Que en ti confíen los que veneran tu nombre, porque no abandonas, Señor, a los que te buscan.
Canten al Señor, que mora en Sión, y publiquen entre los pueblos sus hazañas.
se acuerda de los oprimidos y no olvida su clamor.
para que proclame tus maravillas, en las puertas de la hija de Sión, feliz y agradecido por tu salvación.
Porque no será olvidado el pobre para siempre ni será en vano la esperanza del humilde.
Sal. 9, 2-19

El Señor nos mira y nos recoge en sus manos 

Me recoges en tus manos.
A ti el desamparado se encomienda, a ti que al huérfano socorres.
El Señor es rey ahora y para siempre.
Tú escuchas, Señor, el ruego de los humildes, reconfortas su corazón y están atentos tus oídos
para defender al huérfano y al oprimido y así los hombres de barro no puedan oprimirlos.
Salmos 10, 14-18

Te socorro en momentos dificiles

"Los pobres son despojados, gimen los humildes, ahora me levanto - dice el Señor - y prestaré socorro al que es despreciado."
Las palabras del Señor son palabras seguras, son como plata pura siete veces purificada en el crisol.
Tú, Señor, cuidarás de nosotros; protégenos por siempre de esta generación.Salmos 12, 6-8

Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. 
Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. 
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. Sal 15, 1-2a.5.7-8.11

Yo curo todas tus dolencias de
Salmos 103, 1-5
Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? 
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. 
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. 

¿Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”. Mc.4, 35-41.



Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

 De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. 
Lo despertaron y le dijeron:
“Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”.
 Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: 

“Cállate, enmudece!”. 
Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. 
Jesús les dijo: 
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».
Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: 
Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”.

Reflexión.Papa Francisco

Jesús, Tú duermes en medio de una tormenta.
 No sé cómo puedes hacerlo. Es como si yo viajara en un avión, el piloto dijera que acaba de perder el control de la nave y que es posible que nos estrellemos, y yo pidiera a la azafata un par de audífonos para ver una película… ¿es que no te importa que se hundan? 
La misma pregunta me surge muy a menudo Señor, veo tanto mal en el mundo, tanta violencia, tanta injusticia… y Tú callas, casi como si durmieses…
 ¿Es que no te importa a dónde vaya a parar este mundo?, ¿o acaso duermes y no te enteras que vamos a la deriva? 

Te miro en silencio, allí, en el sagrario y me pregunto si duermes, si no te importa tanto dolor… 


Tú despertaste, Señor, e increpaste al mar y al viento… y te obedecieron. En un segundo cambiaste la tempestad en calma
y la incredulidad de tus discípulos, en fe.

Miro alrededor, Señor, y me doy cuenta que de ninguna manera duermes, que trabajas. 
Tantos misioneros, tantos sacerdotes y almas consagradas, tantos laicos que, en silencio, transforman las peores tempestades en paz, portando tu palabra a los hospitales, pan a los hambrientos y consuelo a los tristes… 

No duermes, Jesús. Trabajas…
sí, pero en silencio. 
Y yo ni escucho tu voz ni veo tus obras porque estoy más ocupado viendo y escuchando el mar y el viento.

 Que mirando tus obras
Jesús, me miras allí, hablando en lo profundo de mi corazón, y me invitas a dejarme de lamentos estériles y a ponerme a trabajar por la extensión de tu Reino.

Confío en ti, Jesús. ¡Aumenta mi confianza! 
Yo también quiero trabajar por tu Reino y por mis hermanos. 
Lo haré.
 Dame la fuerza que necesito.

«Prometemos que nunca los olvidaremos. Nunca vamos a dejar de hablar por vosotros .
Haremos todo lo posible para abrir los ojos y los corazones del mundo.
 La paz no es el fin de la historia. La paz es el inicio de una historia ligada al futuro.
 Europa debería saber esto mejor que cualquier otro continente. Esta hermosa isla, donde nos encontramos ahora, es sólo un punto en el mapa.
 Para domar el viento y el mar agitado Jesús ordenó al viento que cesase justo cuando la barca en el que estaban él y sus discípulos estaba en peligro. Luego la calma siguió a la tormenta».


JESÙS NACE EN BELEN

Lc2,1-38




Allí estaba Maria y José, le miraban y no entendían nada, nace en una cueva, en un pesebre, un niño, el Salvador del mundo,
¿Aquel bebe, era el enviado, para salvar, el mundo?
Dios era todo poderoso, el niño toda desvalido, el hijo esperado era la Palabra. Aquel bebe no sabia hablar, el Mesías, será el camino, pero este no sabia andar, será la verdad omnisciente, mas esta criatura, no sabia, ni siquiera encontrar el seno de su madre, para mamar,
Este era Dios, el Salvador, y tu Madre lo sabias, por eso lo mirabas, y lo remirabas, admirada por eso lo abrazabas, abrazabas a Dios.
Abrazar a este niño en una pesebrera es aceptar que este niño ha escogido lo peor, lo indigno, me ha escogido a mí, y yo he de aceptar sentirme amada, por ti Jesús. Y aceptar que tu has nacido en el pesebre de mis hermanas, ayúdame aprender a verte a ti y no quedarme con la paja, ni los animales, ni el mal olor (limites, pecados)
Sino saber verte a ti.

¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».

"Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar
y vino una gran calma.

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
 Se acercaron y lo despertaron gritándole:
«¡Señor, sálvanos, que perecemos!».
Él les dice:
«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».
Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. 
Los hombres se decían asombrados:
«¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

Comentario al Evangelio

La tempestad apaciguada
¿Por qué tener miedo?

Hijos míos, pase lo que pase, recordad que yo estoy siempre con vosotros.
 Acordaros que, visible o invisible, despierto o dormido, vigilo siempre, estoy por todas partes, soy todopoderoso. 
No tengáis jamás ningún temor, ninguna inquietud: estoy ahí, vigilo, os amo, lo puedo todo ¿Qué más hacer por vosotros? 
Acordaros de estas tempestades, cuando erais tranquilizados con una palabra, haciendo suceder una gran calma.
Tened confianza, fe, y coraje; acordaros sin inquietud por parte de vuestro cuerpo y vuestra alma, pues yo estoy ahí, todopoderoso y amándoos.
  Y en esta vida, la tempestad es casi constante, y vuestra barca estás siempre cerca de zozobrar.
 Más no olvidéis, estoy ahí, contigo, ¡esta barca es insumergible!
 Desconfiad de todo, sobretodo de vosotros, 
pero tened una confianza total en mí que he desterrado toda inquietud.

miércoles, 17 de junio de 2026

TALLER DE LA ALFARERIA

         En el taller de la alfarería
          
En manos del alfarero

"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza."Gn1,26

Pues tú Señor formaste mis entrañas me tejiste en el seno de mi madre te doy gracias por tantas maravillas"Salm 139,13.15

"La Palabra de Dios fue dirigida a Jeremías levántate y baja a la casa del que trabaja el barro allí te haré oír mis palabras.Bajé, pues donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno, pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba el barro lo volvió entonces a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto. Entonces,Dios   me  dirigió esta palabra: Yo puedo hacer lo mismo contigo ,como el barro en la mano del alfarero así eres tú en mi mano".Jr.18,1.6

Llevamos este tesoro en vasos de barro .
"Con todo llevamos este tesoro en vasos de barro para que esta fuerza soberana parezca cosa de Dios y no nuestra".(2Cr.4, 7)
"He aquí que estoy creando algo nuevo ¿no lo notáis"? Isaías 43,19
"Mira como te tengo grabada en la palma de mis manos. ".(Is.49, 16)

lunes, 15 de junio de 2026

La Gratuidad de Dios

«Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis» (Mt 10,8)

Gracias, Jesús, porque en ti reconocemos a un Dios gratuito, generoso y fiel a sus promesas, que ama sin esperar nada a cambio.
La gratuidad es una de las características más hermosas de tu amor. 
Todo lo recibimos de ti: la vida, la fe, la salvación y la santidad. 
No llegaremos a ser santos por nuestros propios méritos o esfuerzos, sino por el don de tu gracia.

1. Elegidos gratuitamente para ser un pueblo santo.

«Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa» (Ex 19,6).

Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el monte diciendo:
«Vosotros habéis visto lo que hice con Egipto y
 cómo os llevé sobre alas de águila y os traje a mí.
 Ahora, pues, si escucháis mi voz y guardáis mi alianza, 
seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; 
seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa».

La elección de Israel no fue fruto de sus méritos, sino del amor gratuito de Dios. 
También nosotros hemos sido llamados gratuitamente a participar de su vida y de su santidad.
2. Somos su pueblo y las ovejas de su rebaño.

«Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño» (Sal 100).

nos invitas a darte gracias  aclamanfo tú nombre  Señor y a servirte con alegría, entrando en tu presencia con júbilo.
Sabemos que tú Señor eres Dios: que nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de tu rebaño.
Todo es fruto de un amor gratuito. La gratuidad nace de un corazón bueno y compasivo, como el tuyo, Jesús.
«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades».

3. Salvados gratuitamente por el amor de Cristo.

«La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros»
Cuando aún estábamos sin fuerzas y alejados de Dios, Cristo entregó su vida por nosotros. 
(Rm 5,8). 

Nadie merece un amor tan grande. Dios no esperó a que fuéramos justos o perfectos para amarnos; nos amó primero.
Por su muerte hemos sido reconciliados  y, por su vida resucitada, somos salvados. 
Todo es gracia, todo es don, todo es gratuidad.

4. Llamados a dar gratuitamente lo que hemos recibido

«Al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban cansadas y abatidas, como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36).

La compasión mueve el corazón de Jesús. Por eso llama a sus discípulos, los conoce por su nombre y los envía a continuar su misión.
«La mies es abundante y los trabajadores pocos; rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies».
A los Doce les confió autoridad para sanar, liberar y anunciar el Reino.
 Y les dió una consigna que sigue siendo válida para todos nosotros los discípulos:
«Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca.
 Curad enfermos, limpiad leprosos, expulsad demonios. 
Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».

También nosotros estamos llamados a transmitir la vida de Dios desde un corazón compasivo, sin buscar recompensa, compartiendo gratuitamente el amor, el perdón, la esperanza y la fe que hemos recibido gratuitamente de Él.

domingo, 14 de junio de 2026

Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Servir desde la gratuidad y humildad 
Jesús, venimos ante ti confiados, con el corazón abierto, deseando escuchar tu Palabra.
Tú eres quien guía nuestros pasos, quien llama a servir no para el reconocimiento, sino por amor.
Que tu Espíritu Santo nos conceda el gozo de reconocernos como simples siervos, pues tú lo has hecho todo, tú lo has dado todo.
Porque tú eres Dios: no hay otro como tú, y tus obras ninguna otra puede igualar.

Hoy, Jesús, nos hablas de la actitud del siervo y nos haces esta pregunta:

> «¿Quién de vosotros, si tiene un criado que ha estado arando o pastoreando, le dice cuando vuelve: “Pasa, siéntate a la mesa”?

¿No le diréis más bien: “Prepárame la cena, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?»
Y concluyes:
> «¿Acaso tiene que estar agradecido al siervo porque ha hecho lo mandado?
Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

Jesús, nos enseñas que ser discípulo es servir con disponibilidad y gratitud, reconociendo que todo es don recibido.
Si reconocemos que todo es gracia —la fe, la vocación, la misión que realizamos— comprendemos que lo que verdaderamente cuenta es el servicio ofrecido como respuesta agradecida.

San Martín de Tours sirvió con sencillez y generosidad, viendo en los hermanos a Cristo mismo.

Esta actitud del siervo es la que tú, Jesús, nos propones.
No se trata de vivir esperando recompensas ni de buscar reconocimientos; se trata de vivir desde la gratuidad, desde el servicio humilde, desde la conciencia de que todo lo que somos y tenemos es don recibido de Dios.

Cuando uno vive desde esta actitud, no se cansa de servir ni se agota en el esfuerzo, porque sabe que su vida tiene sentido en el amor entregado.
El siervo inútil no es el que no vale, sino el que no presume de lo que hace, porque sabe que todo lo ha recibido.
🙏 Jesús  danos esta humildad, esta capacidad de servir sin esperar nada a cambio, y esta alegría de sabernos instrumentos de su amor.