Introducción
Estamos en la tercera semana de Cuaresma
Nos dice el Papa León XIV
La Cuaresma
es un tiempo de gracia es una invitación en volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida,
dejando atrás distracciones y superficialidades.
Es un camino de conversión
que comienza cuando acogemos con docilidad la Palabra de Dios y permitimos que transforme nuestro corazón.
escuchando la voz del Señor y renovando la decisión de seguir a Cristo,
Es una invitación a orar desde una actitud de :
1. Escuchar
La escucha es el primer paso de la conversión.
"En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo:
"Dame de Beber"
Dice San Agustín:
La oración es el encuentro de la sed de Dios con la sed del hombre
La oración es un diálogo íntimo con la Palabra .
Es el espacio donde aprendemos a escuchar a Dios y conocerlo
escuchamos a Dios al leer la Biblia porque se establece un diálogo de amor: hablamos a Dios cuando oramos y le escuchamos al leer sus Palabras(Dei Verbum 25 del Concilio Vaticano II,)
La Palabra de Dios es una declaración de amor
Cuenta una historia que había en un pueblo una mujer muy hermosa y tenía dos pretendientes. Uno de ellos era muy trabajador , pero era tímido y callado. El otro, tenía amigos, era hablador. Este último, siempre contaba a todos lo orgulloso que se sentía de ser el prometido de la mujer más hermosa del pueblo, y que pronto se casaría con ella.
Sin embargo, luego de unos meses, la mujer se casó con el pretendiente tímido y callado.
Le preguntaron al pretendiente hablador qué había pasado.
A manera de autocrítica contestó: “es que mientras yo me la pasaba hablando de ella, él hablaba con ella”.
Quizás nos puede pasar lo mismo de otra manera con el Señor. El que es nuestro enamorado que se ha fijado en ti , que quiere casarse contigo .
Te hace una declaración de amor
Os.2,21 .22
"Tú serás mi esposa para siempre"
Os.2,21 .22
El nos habla pero nosotros no lo escuchamos y no hablamos con El.
Como podrá conquistar nuestro corazón, seduciarnos , atraernos hacia el ?
Quizás podemos recitar oraciones que está muy bien ,pero no basta
Para hacer amistad con Dios
¿Qué es la oración ?
Es tratar de amistad muchas veces asolas con el que sabemos que nos ama.Santa Teresa.
Y como se que Dios me habla y no me lo invento ?
Cuando lo escuchamos en la palabra
Juan 1, 14: “Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros”.
" En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (Juan 1, 1).
Jesús ES la Palabra de Dios, la sabiduría de Dios, que viene del Padre y nos lleva al Padre.
a través de la Palabra de Dios, llegamos al conocimiento profundo de Dios.
La oración es don es regalo
Basta tener un poquitín de fe ,de humildad , para pedirle al maestro como lo pedían los discípulos Señor enséñanos a orar.
Necesitamos aprender a orar
Siempre hemos de estar en aprendizaje ,porque
La oración es un proceso, sólo se aprende a orar, orando.
Jesús es como ese enamorado que insiste una y otra vez hasta que le abramos la puerta.
Él nos está esperando.
Él da el primer paso, es Él quien sale a nuestro encuentro.
La oración tiene su propio dinamismo, la Palabra que leemos, oramos, y meditamos, actúa sobre nosotros.
Hb.4,12
Hebreos 4, 12
"En efecto, la palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y penetra hasta donde se dividen el alma y el espíritu, los huesos y los tuétanos, haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos y sentimientos más íntimos del corazón."
¿Qué necesitamos para orar ?
I.Para orar necesitamos un ambiente de
PREPARACIÓN:
Busca un lugar, separa tu horario, pide fe, abriéndote a su presencia, con confianza.
Acalla todos los ruidos exteriores e interiores (que son los más difíciles).
empiesa el día con el Señor, que su Palabra oriente todo tu día.
II ESCUCHA.
a Dios se le escucha con el corazón. Acoge su Palabra con fe. Escucha el plan de Dios para con tu vida. Recuerda que Él es el Maestro, y que puede llevar la conversación por donde Él quiera hablar contigo: ¡de eso se trata!.
III Asimilación de la Palabra .
Consiste en dialogar cariñosamente con el Señor.
Una buena asimilación genera convicciones. Lo que te diga el mismo Jesús, tiene mucho más peso que lo que te digan los demás,cuándo la Palabra genera convicciones en ti, Jesús te va enamorando, y va transformando tu vida.
VIVENCIA:
Si nuestra oración no nos conduce a cosas concretas, sólo sería una linda poesía.
Al orar, pregunta al Señor: ¿cómo hacer esto que me pides? Aterriza en algo concreto
Vivir la Palabra, no debe significar una obligación, sino que debe brotar como respuesta generosa al amor de un Dios que dió el primer paso y nos salió al encuentro.
ANUNCIO: Utiliza los minutos finales de tu rato de oración para pensar ¿cómo compartir aquella Palabra que el Señor te dirigió? ¿a quiénes? ¿cuál es el mejor momento?
Ten por seguro que mientras Dios te vaya hablando, se te vendrán a la mente nombres de muchas personas que necesitan escuchar lo que Dios te está diciendo.
La oración sólo se completa cuando se comparte.
Práctica del dinamismo de la Palabra
Encuentro de Jesús y la Samaritana.
La historia empieza ubicándonos en el lugar de los hechos, en una ciudad de Samaria, llamada Sicar. para orar, necesitamos ponernos en el lugar de los protagonistas, y meternos en la historia.
Podríamos decir que
“Jesús llegó a un pueblo Este llamado So Pobla , Sóller (era alrededor del mediodía 3, 30 pm .o 6.00 pm
En plena siesta donde no encontramos a nadie y el recorrido del camino muy caluroso
Ubicados en el tiempo y en el espacio, es bueno presenciar al protagonista principal:
Jesús.
Dice la historia que Jesús, fatigado del camino se sentó junto al pozo.
La oración es contemplar fijarnos en todos los detalles fijar la mirada en Jesús.
Contempla a Jesús y pregúntale: ¿Señor, por qué te has fatigado? ¿Será que te cansas de mi indiferencia?
¿te estarás cansando de que yo siempre le diga: “más tarde, Señor, ahora estoy ocupado”? Tal vez esté cansado, porque toda la semana te estuvo esperando para hablar contigo al menos 15 minutos.
Escucha su respuesta.
Sin embargo, por muy cansado que esté, Él sigue creyendo en tu vida y propicia un encuentro.
Es más, Jesús ha deseado tanto encontrarse a solas con la samaritana, que envió a sus discípulos a la ciudad a comprar comida, Hoy también Jesús ha propiciado un encuentro contigo, ¡que sea a solas!
2.Ahora veamos al otro personaje: la Samaritana.
Ella iba al mediodía, a pesar del calor, porque, como veremos más adelante, había cosas de su vida que le daban vergüenza, y prefería no encontrarse con nadie.
Tal vez en tu vida también hay cosas quisieras ocultar; sin embargo, Jesús quiere encontrarse contigo para transformar tus defectos, tus debilidades, tus pecados.
“Dame de beber”,
en este contexto es una forma de romper el hielo.
Ella buscaba agua y Jesús le pide agua; al pedirle exactamente lo contrario a lo que ella buscaba, logra sacarla de cuadro y llamar su atención. Sin embargo, la Palabra de Dios es viva, y mañana nos puede decir algo muy diferente de lo que dijo hoy.
Si oramos esta misma cita en otro momento, ese “dame de beber”, de Jesús puede significar “mis hermanos tienen hambre y sed”, o “tengo sed de justicia”.
PREPARACIÓN: abrirse a la Palabra de Dios.
Actitud abrirse a Dios
Tal vez la respuesta de la Samaritana: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?», no nos parezca muy amistosa, ni que se éste abriendo mucho a la presencia de Jesús.
Sin embargo teniendo en cuenta el contexto, en que los judíos no se trataban con los samaritanos (algo así como palestinos e israelíes hoy en día), en el simple hecho de responder y seguir de la conversación ya le está dando entrada a Jesús.
Si a lo anterior le sumamos, en esa época estaba mal visto que un hombre y una mujer conversaron solos en un lugar público, tal es la respuesta más lógica hubiera sido algo como: “¡sal de acá, judío!”.
Si la mujer lo hubiera mandado a rodar, Jesús nunca hubiera podido transformar su corazón.
Veremos cómo poco a poco, Jesús va cambiando la actitud de la mujer.
2 ESCUCHA:
Escuchar atentamente el proyecto de Dios para tu vida.
«Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva». Mientras que ella sólo buscaba agua, Jesús le ofrece mucho más: le ofrece agua viva.
El proyecto de Dios siempre es mucho más grande que nuestros proyectos limitados.
Prestemos atención a lo que dice Jesús: “Si conocieras quién te pide de beber…”.
Quizás nuestra primera reacción sea: “¡pero Señor, yo ya te conozco!”. ¿Estás seguro que conoces todo sobre un Dios que es infinito?
En este momento necesitamos más humildad, de lo contrario cortamos la comunicación, Jesús no podría seguir hablándonos. Tampoco es humilde la actitud de: “esta cita ya la conozco, esa misma de todos los años”, etc. ¡dejemos que Jesús siga hablando!
“Si conocieras QUIÉN ES el que te pide de beber…”:
date cuenta QUIÉN ES el que te habla. Su consejo no es un consejo más entre los que te pueden dar el psicólogo, tus amigos, etc. Jesús no es uno más entre ellos, Él es Aquel puede darte agua viva que calme tu sed de amor.
ASIMILACIÓN: Meditar y dialogar, el plan de Dios, a través de su Palabra.
Luego de escuchar el plan de Dios para con su vida, empieza el proceso de asimilación.
Aunque la samaritana siguió el diálogo educadamente; lo primero que hace es sacar todos sus “peros”:
Señor, no tienes con qué sacarla: Muchas veces nosotros también pensamos el Señor no tiene con qué sacar de nuestro corazón las cosas que nos hacen daño, ni cómo llegar a nuestro corazón. Es una forma de decirle: “no creo que tengas lo que yo busco, o lo que yo necesito”.
El pozo es hondo: Señor, entiendo que tienes buena voluntad; pero mi dolor, mi tristeza, o mi pecado, es muy grande. ¿Queremos convencer al Señor que somos un imposible para Él?.
¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob?:
Muchos han tratado de ayudarme y no han podido, ¿qué más puedes hacer tú?.
O tal vez, signifique: “así lo hemos hecho siempre, porque tendríamos que cambiar nuestra forma de orar, nuestra forma de dirigirnos a Dios”.
Volviendo con historia de la samaritana, luego de soltar todos sus “peros”, se queda a escuchar la respuesta de Jesús.
«Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed».
¿En que fuentes estás buscando la felicidad? ¿Con qué agua estás tratando de saciar tu sed de amor? ¿Acaso es posible encontrar la felicidad permanente en un sinnúmero de felicidades pasajeras? ¿No te das cuenta que si sigues así nunca podrás saciar tu corazón y seguirás buscando eternamente?
Nuestro gran error es buscar la felicidad en las cosas, en el dinero, en los títulos, en los honores, en las personas, Aunque nos alegren en determinado momento, ninguno de ellos llena realmente nuestro corazón.
decía San Agustín. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestra alma estará inquieta hasta que descanse en ti”.
…pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás». Nos diría Jesús: quien me encuentra, ya no tiene que buscar más. Te puede faltar dinero, salud, familia, pero nunca te faltará paz, nunca te faltará el amor de Dios que llena tu corazón.
El agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.
No sólo calmarás tu propia sed, sino que serás como un manantial, donde brote el agua viva de Cristo, que puede a su vez llenar el corazón de los demás. Que puedan dar alegría y felicidad a tu familia, a tus vecinos, a tus compañeros, etc. ¿Oye, pero no que las personas no podemos llenar el corazón humano?. Correcto. Es que no es con tu amor limitado, sino con el amor infinito de Dios, con el que puedes llenar de alegría felicidad y paz a los demás.
Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla, dice la samaritana. Señor, dame de tu amor porque mi corazón no tiene paz, porque mi corazón tiene sed, porque buscar cansa, desgasta y no tengo paz. Dame tu agua viva para que mi corazón descanse y no tener que seguir buscando.
Mirad el dinamismo de la Palabra.
Al principio la mujer estaba reacia a conversar con Jesús.
Luego entra a la conversación aunque con muchas dudas, y finalmente termina pidiendo a Jesús que le dé el agua viva de la que le habló.
Todo esto gracias a que escuchó su Palabra, la meditó y la asimiló. Vemos que la asimilación, la va convenciendo.
Jesús podría haber terminado la conversación aquí; sin embargo Él no hace las cosas a medias, sino que le gustan las transformaciones profundas, y por ello va hasta el fondo de su corazón.
Llama a tu marido y vuelve acá. ¿A quién representa el marido? Aquí el “marido” representa a todo ello que es dueño de tu corazón. Pregúntate quién es tu marido. Puede ser el dinero, la belleza,los títulos , las modas, el prestigio, tu tu propio orgullo.
No tengo marido.
Ya no sé a quién entregar mi corazón, porque todos me han fallado.
Me sirvieron durante un tiempo, me dieron alegrías pasajeras, pero finalmente estoy vacía.
Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad.
Prácticamente, le dice abiertamente lo que la mujer sentía, pero no quería admitir.
¿Por qué es que tratamos nuestros problemas con todos, menos con el único que realmente nos conoce, porque nos ha creado?
Señor, veo que eres un profeta. Se da cuenta que ésta con alguien que realmente la conoce, y la comprende mejor como nunca nadie la había comprendido.
Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo.
Va aflorando una esperanza, un norte, hay alguien que no la va defraudar, hay alguien en que sí puede confiar. Cuando venga, nos lo explicará todo.
Se da cuenta que aunque hay muchas cosas que ella no entiende, hay alguien una sabiduría superior que gobierna todas las cosas.
Jesús le dijo: «Yo soy, el que te está hablando». Ya no sigas buscando, convéncete que yo soy el que buscas, que yo soy el que te puede cambiar, transformar, y saciar la sed de amor que tiene tu corazón.
Escucha mis Palabras porque son vida para ti, y para los demás. Con estas Palabras el Señor, como buen galán, la terminó de conquistar.
4.- VIVIR: La Palabra nos transforma en Cristo, Palabra viva.
El diálogo con Jesús, fue capaz de transformar el corazón de la mujer.
Nos dice la Palabra que dejando su cántaro, corrió a la ciudad y llamó a la gente.
El cántaro es el instrumento utilizado para sacar agua, por lo tanto aquí simboliza todas aquellas cosas a las que se aferraba, y con eso quería calmar su sed.
Simboliza su vida antigua, sus miedos, sus complejos, sus temores, su dolor, su búsqueda, su sed.
Soltar el cántaro, (que probablemente se rompería al caer), quiere decir dejar toda su vida anterior, y empezar una vida nueva transformada por Jesús.
Pregunta al Señor, ¿qué cántaro tienes que romper?
Analicemos la profundidad este cambio.
Ella fue por agua, pero termina dejando el cántaro y el agua.
Ella iba al mediodía porque le daba vergüenza encontrarse con la gente; sin embargo, va corriendo a la ciudad a llamar a la gente del pueblo.
Es que la Palabra de Jesús le ha transformado completamente, y ya no le importan sus motivaciones anteriores.
Y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho.
El encuentro con Jesús le devuelve la dignidad, ahora ya aceptó su pasado, lo cuenta sin temor: Jesús le enseñó a aceptarse a sí misma.
5.- ANUNCIAR: Transmitir a Cristo con el ejemplo de vida y la Palabra.
La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?»
La mujer salió corriendo de ahí, porque había encontrado el Amor que su corazón buscaba.
Pero ese convencimiento sólo fue posible a través de un encuentro con Jesús, de escucharlo, de asimilar sus Palabras y de dejarse transformar por Él.
Dijimos que no hay persona ni cosa que pueda llenar nuestro corazón; sin embargo la oración sí nos llena de una alegría tan grande, que DESBORDA nuestro propio ser, y por ello la necesidad de compartirla.
Sigue el ejemplo de la samaritana, que lo único que hizo por contar lo que Dios había hecho en su vida. (“Me ha dicho todo lo que he hecho”).
Empieza por lo más sencillo, por cosas pequeñas.
Puedes empezar hoy, compartiendo en casa un versículo, una Palabra sencilla que Él Señor haya hablado a tu corazón.
Tú puedes compartir a Cristo, HOY. Y también como la samaritana, llévalos a Cristo.
Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las Palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»
¿Crees que tu experiencia o tu encuentro con Jesús no es importante, ni espectacular?
Dios no te pide grandezas, sino cosas sencillas.
Seguramente si estuviéramos en el lugar de la samaritana, lo hubiéramos pensado un poco más, y no contaríamos lo que nos daba vergüenza, quizás contaríamos la historia de otra forma.
Humanamente, a mí me parece que contó la parte más tonta de todo su encuentro con Cristo; sin embargo eso fue lo que a ella la convirtió, y lo que a ella le tocó el corazón.
Y precisamente eso es lo que debes compartir.
Si la samaritana hubiera pensado como yo, muchos de sus paisanos nunca hubieran conocido a Cristo. Gracias a su testimonio “tonto”, muchos creyeron en Él.
Y fueron muchos más los que creyeron en Él al oír su Palabra. Es que finalmente, la obra es que Él, la Palabra que cura y transforma es la de Él, no la nuestra.
Ya no creemos por tus Palabras; pues nosotros mismos lo hemos oído y estamos convencidos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.
La samaritana hizo su parte, pero finalmente ellos tuvieron que hacer su parte: tener su propio encuentro, su propia escucha, su propia oración con la Palabra de Jesús.
El testimonio de los demás es una ayuda, pero para creer en Cristo, hay que tener un encuentro personal, que es el que te invito a tener ahora diariamente a través de la Palabra.