domingo, 22 de junio de 2025
Cómo orar con la Palabra de Dios que está en la Biblia
jueves, 19 de junio de 2025
SOY TU MANATIAL
Soy yo y te seguirè colmando cada dia, porque yo soy tu manantial de amor y no se acabarà hasta la eternidad.
Mi deseo es que seamos Uno en una misma entrega, en el mismo amor del Padre, en un mismo corazòn .
aunque se que te sientes pobre, pequeña, frágil,como barro en manos del alfarero , Así es tu vida una Vacija de barro en mis manos.
Es lo que te hace grande,
El tesoro que es mi Amor.
Gracias Jesús porque esto es lo màs grande y es lo ùnico que tengo que ofrecer a los demás el tesoro, que aún buscan y no han encontrado porque quizás no te conocen , pero sé que tú sales al encuentro de cada persona necesitado de tu amor y con deseos de ser amados porque tú les amas con un amor eterno.
Llegará el momento y la hora en que lo acojan, porque te necesitamos.
miércoles, 18 de junio de 2025
subimos a tu barca
lunes, 16 de junio de 2025
Jesús ha pagado la deuda por ti
El apóstol Pablo nos da a conocer qué es lo que se dará a estos hijos de Dios:
El amor es un don de Dios: «El amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5,5)
"Tratad a los demás como queréis que os traten"
"Sed pues perfectos como vuestro Padre es perfecto"
domingo, 15 de junio de 2025
LA TRINIDAD HABITA EN NUESTRO CORAZÒN
Deseo que seáis vosotros quienes constituyan mi hogar, gracias porque sois vosotros quienes nos engendráis como hijos de Dios .
“Es la fraternidad casa de oración para todos los pueblos “
“Yo los atraeré a mi monte santo y los haré felices en mi casa de oración” (Is 56,7)
Gracias Trinidad porque mi corazón lo conviertes en casa de oración porque estamos en continua presencia.
Por eso es posible vivir en un estado contemplativo. Porque no tenemos que ir a ningún lugar, ese lugar lo llevamos dentro.
Gracias porque esta casa de oración es para todos los pueblos , nos haces misioneros hasta los cinco continentes , gracias porque de vosotros podemos aprender a orar , escuela de oración de los verdaderos discípulos ahí irrumpe dentro de nosotros mismos el manantial de agua viva, que salta par a la vida eterna.
Por eso jamás tenemos que tener sed porque esa sed profunda del corazón es sed de ti, sed de una presencia nueva., sed de amor
´´La presencia amorosa de la Trinidad marca el ritmo de nuestro vivir fraterno¨
Vosotros sois la escuela de amor fraterno.
Necesito aprender amar la diferencia ,cada uno de vosotros sois diferentes sin embargo estáis bien unidos.
El Padre crea, El Hijo redime, y Tu Espíritu Santo Santificas, donde actúa uno, actúan los tres.
Me invitas alegrarme y apoyar las acciones de los otros.
¨Su compañía es inefablemente rica y amena, en cualquier camino y encrucijada es el verdadero y permanente viatico el mejor compañero de viaje, fermento y semilla de fraternidades cristianas en todo el mundo.¨
Gracias porque sois la mejor compañía yo necesito hacerme conciente de esto, pero me encanta que mi vida sea el mejor porta viático poder llevar tu presencia.
Estas vivo en el sagrario, pero también estáis presente en mi corazón, y en el corazón de cada criatura.
Por eso os pido perdón porque este templo no refleja, vuestra santidad y pienso que ha de ser posible, aunque tenga pecados y sea frágil, débil, imperfecta, he de irradiar vuestra presencia, porque no vivo sola estoy habitada por la presencia amorosa de la trinidad.
´´El templo de Dios es Santo ese templo sois vosotros ¨. (1Cr3, 17)
Yo quiero aprender a convivir con vosotros, pues lo mas grande y hermoso es poder convivir con el que es Santo y quiero vivir con vosotros amándoos aunque sea muy pequeño mi amor comparado con el amor que me tienes.
Santa Teresita yo te pido que me ayudes, ya que tú dices:
¨Mi misión va a empezar, mi misión de hacer amar al amor como yo le amo¨.
¡Ho Dios mió trinidad bien aventurada, deseo amaros y haceros amar.´´
Trinidad si vosotros repartisteis esta gracia de ser amados por los santos yo
No lo soy pero desearía sentirme digna, de amaros y vivir amando al amado este es mi deseo.
Me haces comprender que te amo cuando estoy amando a mis hermanos, y mi opción es por ti, es por cada hermano para que tengan vida es por ellos que me he consagrado y que necesito consagrarme cada día.
sábado, 14 de junio de 2025
Se que estando contigo con mis hermanos estoy
Padre de todos,
líbrame del orgullo
de estar solo.
No vengo a la soledad
cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo,
con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos,
tú estás en medio, Señor.
No he venido a refugiarme
dentro de tu torreón,
como quien huye a un exilio
de aristocracia interior.
Pues vine huyendo del ruido,
pero de los hombres no.
Allí donde va un cristiano
no hay soledad, sino amor,
pues lleva toda la Iglesia
dentro de su corazón.
Y dice siempre «nosotros»,
incluso si dice «yo».himno liturgia de las horas
viernes, 13 de junio de 2025
Corpus Christi
Corpus Christi (14 de junio de 2020)
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer» (Dt 8,2). Recuerda: la Palabra de Dios comienza hoy con esa invitación de Moisés. Un poco más adelante, Moisés insiste: “No te olvides del Señor, tu Dios” (cf. v. 14). La Sagrada Escritura se nos dio para evitar que nos olvidemos de Dios. ¡Qué importante es acordarnos de esto cuando rezamos! Como nos enseña un salmo, que dice: «Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos» (77,12). También las maravillas y prodigios que el Señor ha hecho en nuestras vidas.
Es fundamental recordar el bien recibido: si no hacemos memoria de él nos convertimos en extraños a nosotros mismos, en “transeúntes” de la existencia. Sin memoria nos desarraigamos del terreno que nos sustenta y nos dejamos llevar como hojas por el viento. En cambio, hacer memoria es anudarse con lazos más fuertes, es sentirse parte de una historia, es respirar con un pueblo. La memoria no es algo privado, sino el camino que nos une a Dios y a los demás. Por eso, en la Biblia el recuerdo del Señor se transmite de generación en generación, hay que contarlo de padres a hijos, como dice un hermoso pasaje:«Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿Qué son esos mandatos […] que os mandó el Señor, nuestro Dios?”, responderás a tu hijo: “Éramos esclavos […] ―toda la historia de la esclavitud― y el Señor hizo signos y prodigios grandes […] ante nuestros ojos» (Dt 6,20-22). Tú le darás la memoria a tu hijo.
Pero hay un problema, ¿qué pasa si la cadena de transmisión de los recuerdos se interrumpe? Y luego, ¿cómo se puede recordar aquello que sólo se ha oído decir, sin haberlo experimentado? Dios sabe lo difícil que es, sabe lo frágil que es nuestra memoria, y por eso hizo algo inaudito por nosotros: nos dejó un memorial. No nos dejó sólo palabras, porque es fácil olvidar lo que se escucha. No nos dejó sólo la Escritura, porque es fácil olvidar lo que se lee. No nos dejó sólo símbolos, porque también se puede olvidar lo que se ve. Nos dio, en cambio, un Alimento, pues es difícil olvidar un sabor. Nos dejó un Pan en el que está Él, vivo y verdadero, con todo el sabor de su amor. Cuando lo recibimos podemos decir: “¡Es el Señor, se acuerda de mí!”. Es por eso que Jesús nos pidió: «Haced esto en memoria mía» (1 Co 11,24). Haced: la Eucaristía no es un simple recuerdo, sino un hecho; es la Pascua del Señor que se renueva por nosotros. En la Misa, la muerte y la resurrección de Jesús están frente a nosotros. Haced esto en memoria mía: reuníos y como comunidad, como pueblo, como familia, celebrad la Eucaristía para que os acordéis de mí. No podemos prescindir de ella, es el memorial de Dios. Y sana nuestra memoria herida.
Ante todo, cura nuestra memoria huérfana. Vivimos en una época de gran orfandad. Cura la memoria huérfana. Muchos tienen la memoria herida por la falta de afecto y las amargas decepciones recibidas de quien habría tenido que dar amor pero que, en cambio, dejó desolado el corazón. Nos gustaría volver atrás y cambiar el pasado, pero no se puede. Sin embargo,Dios nos ha dado el amor mas grande: el suyo. La Eucaristía nos trae el amor fiel del Padre, que cura nuestra orfandad. Nos da el amor de Jesús, que transformó una tumba de punto de llegada en punto de partida, y que de la misma manera puede cambiar nuestras vidas. Nos comunica el amor del Espíritu Santo, que consuela, porque nunca deja solo a nadie, y cura las heridas.
Con la Eucaristía el Señor también sana nuestra memoria negativa, esa negatividad que aparece muchas veces en nuestro corazón. El Señor sana esta memoria negativa. que siempre hace aflorar las cosas que están mal y nos deja con la triste idea de que no servimos para nada, que sólo cometemos errores, que estamos “equivocados”. Jesús viene a decirnos que no es así. Él está feliz de tener intimidad con nosotros y cada vez que lo recibimos nos recuerda que somos valiosos: somos los invitados que Él espera a su banquete, los comensales que ansía. Y no sólo porque es generoso, sino porque está realmente enamorado de nosotros: ve y ama lo hermoso y lo bueno que somos. El Señor sabe que el mal y los pecados no son nuestra identidad; son enfermedades, infecciones. Y viene a curarlas con la Eucaristía, que contiene los anticuerpos para nuestra memoria enferma de negatividad. Con Jesús podemos inmunizarnos de la tristeza. Ante nuestros ojos siempre estarán nuestras caídas y dificultades, los problemas en casa y en el trabajo, los sueños incumplidos. Pero su peso no nos podrá aplastar porque en lo más profundo está Jesús, que nos alienta con su amor. Esta es la fuerza de la Eucaristía, que nos transforma en portadores de Dios: portadores de alegría y no de negatividad. Podemos preguntarnos: Y nosotros, que vamos a Misa, ¿qué llevamos al mundo? ¿Nuestra tristeza, nuestra amargura o la alegría del Señor? ¿Recibimos la Comunión y luego seguimos quejándonos, criticando y compadeciéndonos a nosotros mismos? Pero esto no mejora las cosas para nada, mientras que la alegría del Señor cambia la vida.
Además, la Eucaristía sana nuestra memoria cerrada. Las heridas que llevamos dentro no sólo nos crean problemas a nosotros mismos, sino también a los demás. Nos vuelven temerosos y suspicaces; cerrados al principio, pero a la larga cínicos e indiferentes. Nos llevan a reaccionar ante los demás con antipatía y arrogancia, con la ilusión de creer que de este modo podemos controlar las situaciones. Pero es un engaño, pues sólo el amor cura el miedo de raíz y nos libera de las obstinaciones que aprisionan. Esto hace Jesús, que viene a nuestro encuentro con dulzura, en la asombrosa fragilidad de una Hostia. Esto hace Jesús, que es Pan partido para romper las corazas de nuestro egoísmo. Esto hace Jesús, que se da a sí mismo para indicarnos que sólo abriéndonos nos liberamos de los bloqueos interiores, de la parálisis del corazón. El Señor, que se nos ofrece en la sencillez del pan, nos invita también a no malgastar nuestras vidas buscando mil cosas inútiles que crean dependencia y dejan vacío nuestro interior. La Eucaristía quita en nosotros el hambre por las cosas y enciende el deseo de servir. Nos levanta de nuestro cómodo sedentarismo y nos recuerda que no somos solamente bocas que alimentar, sino también sus manos para alimentar a nuestro prójimo. Es urgente que ahora nos hagamos cargo de los que tienen hambre de comida y de dignidad, de los que no tienen trabajo y luchan por salir adelante. Y hacerlo de manera concreta, como concreto es el Pan que Jesús nos da. Hace falta una cercanía verdadera, hacen falta auténticas cadenas de solidaridad. Jesús en la Eucaristía se hace cercano a nosotros, ¡no dejemos solos a quienes están cerca nuestro!
Queridos hermanos y hermanas: Sigamos celebrando el Memorial que sana nuestra memoria, ―recordemos: sanar la memoria; la memoria es la memoria del corazón―, este memorial es la Misa. Es el tesoro al que hay dar prioridad en la Iglesia y en la vida. Y, al mismo tiempo, redescubramos la adoración, que continúa en nosotros la acción de la Misa. Nos hace bien, nos sana dentro. Especialmente ahora, que realmente lo necesitamos.
martes, 10 de junio de 2025
María Madre de la igesia
Gracias Espíritu Santo
Porque nos recuerdas a nuestra Madre la Virgen junto a la cruz de Jesús que , en medio del sufrimiento , nos da a María como Madre de todos los discípulos y de la Iglesia naciente.
María está de pie, junto a la cruz, con fidelidad absoluta, compartiendo el dolor de su Hijo.
Hoy nuestra Madre continúa al pie de su hijo Jesús en tantos hermanos nuestros que viven un calvario en las guerras tanto mundiales pero también familiares.Solo su presencia pasifica,armoniza,nos trae la paz .
María, Madre de la Iglesia, nos cuida, nos forma y nos guía en el camino del discipulado.
Nos ayuda a crecer en la fe, como acompañó a los apóstoles después de la Resurrección.
Nos enseña a perseverar en la oración, como en Pentecostés (cf. Hch 1,14).
Nos educa en el amor fiel y confiado a Dios. Nos sigue acompañando hasta la plenitud del Reino.
Sigamos caminando con María, dejándonos guiar por su amor de Madre y su testimonio de fe.
María toda y solo amor engendra,forma,educa y acompaña por los mismos pasos de Jesús a los dispuestos a seguirle hasta las mayores pruebas y extremos de amor.
Ella vela junto a nosotros en espera atenta de
la resurrección y en todos los traumas de la vida propia de la vida y de los hermanos, podemos experimentar la mano suave y fuerte acogedora y firme de la Madre . Jaime Bonet
lunes, 9 de junio de 2025
El Espiritu Santo nos guiará en nuestra vida cotidiana
Te Pido Espíritu Santo que selles en mí esta verdad. Dios está en mí. Dios vive en mí. Solo él llena mi alma y la llena toda.
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».(Jn.16,12.15)
El Espíritu Santo es Dios mismo que habita en nuestro corazón nuestro dulce huésped del alma y nos guía,nos conduce hacia la verdad plena y nos empuja a recorrer terrenos inexplorados de la verdad de Jesús.
En cada época nos sorprende con nuevos aspectos de su Evangelio. La verdad de Cristo,que llevándonos hacia la verdad plena nos conecta con la vida divina.
Que el Espíritu Santo nos enseñe, ilumine y pacifique nuestra vida cotidiana de la mano María, Madre de la iglesia, Madre misionera .
Que podamos conocer quien es el Espíritu Santo en nuestras vidas dejándonos guiar por él.
Poema del Espíritu Santo de
santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein:
«¿Quién eres Tú,
dulce luz, que me llena
e ilumina la oscuridad
de mi corazón?
Me conduces como una mano materna,
y si me soltaras no sabría dar ni un paso.
Tú eres el espacio que rodea mi ser y lo envuelve en sí.
Abandonado de ti caería en el abismo de la nada,
de donde Tú me llamaste a la existencia.
Tú estás más cerca de mí que yo mismo
y eres más íntimo que mi intimidad.
Al mismo tiempo eres inalcanzable e incomprensible,
ningún nombre es adecuado para invocarte.
¡Espíritu Santo, Amor Eterno!
Tú eres el dulce manantial
que fluye desde el Corazón del Hijo hacia el mío,
el alimento de los ángeles y de los bienaventurados»
domingo, 8 de junio de 2025
"OS DARÉ EL ESPÍRITU DE LA VERDAD"(Jn 14,17)
«¿Puede haber una palabra más consoladora que esta? Al pensar en estas palabras que Jesús pronunció a sus discípulos, podemos imaginar cuánto amor encierra esta afirmación.
" El Espíritu, que nos va a acompañar en el camino de la experiencia de Dios en lo más profundo de sí mismos. Él va a transformar nuestros miedos en un valiente testimonio de armonía de comunión.
Nos dice el Papa Francisco
«La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad» (Homilía en Amán –Jordania–, el 24 de mayo de 2014).




