martes, 28 de abril de 2026

YO CONOZCO A MIS OVEJAS(Jn.10,27.30)

Nadie puede arrebatarme de tu mano. 

"Mis ovejas escuchan mi voz; 
Yo las conozco 
y ellas me siguen.
 Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. 
Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y Yo somos uno”.
Reflexión.
Son tres las características que pones a las ovejas que son de tu rebaño.
1.Escuchan tu voz.
2.Tú las conoces.
3.Ellas te siguen. 
Hoy quisiera preguntarme delante de ti si soy, según estas características, oveja de tu rebaño.
 Yo quiero, Señor, ser una de tus ovejas.
 Ésa de la que te preocupas, la cuidas, la alimentas, la proteges. Dame la gracia de ser oveja de tu redil y jamás salirme de allí.

1.¿Sé escucharte en mi vida? Obviamente que no me hablas con una voz física, con apariciones espectaculares, o grandes visiones. No.
Tú generalmente hablas de otra manera. Pero siempre hablas. 
Tal vez, soy yo quien no te escucha. 
Tú me hablas a través de las Sagradas Escrituras, de las personas ,Familiares,comunidad ,
Me puedes hablar también por medio del buen consejo de un amigo, de un bello paisaje de la naturaleza o incluso en aquel suceso que puedo considerar casualidad. 
Siempre me hablas, sólo necesito escucharte.

2 ¿Me conoces, Señor?
 Sobre esto creo que no hay dudas. 
Nadie me conoce mejor que Tú. Me conoces incluso más que yo mismo. 
En otro pasaje que hablas de las ovejas, dices que las llamas por el nombre.
 Esto me ilumina. 
Me conoces por mi nombre. 
No hay confusión de personas en tus designios.
 Me conoces por mi nombre, por lo más mío de mí. 
No me conoces por un número, por mis cualidades o pecados, por mis obras buenas o las malas. Tampoco me conoces por la ropa que llevo, el trabajo que tengo o las cosas que uso.
 Me conoces en lo más íntimo, me conoces tal y como soy, y no en las apariencias.

3.¿Te estoy siguiendo? 

Una cosa es escucharte, Señor, y otra es dar el paso, dejarlo todo y seguirte.
 No basta con escuchar, 
es necesario ponerse en marcha. Seguirte es imitarte, conocerte, amarte. 
Seguirte es ir contigo, acompañarte, sufrir contigo, tomar la cruz.
 Seguirte es amar al prójimo, cuidar tus dones, cumplir tus consejos. 
Seguirte es ver a quien camina adelante limpiando el camino, protegiendo, guiando.

Dame la gracia, Jesús de confiar en ti porque Tú has dicho que nadie puede arrebatarme de tu mano. 
Cuida siempre de mí y jamás permitas que me salga de tu redil.

«Estas palabras nos ayudan a comprender que nadie puede decirse seguidor de Jesús si no escucha su voz. 
Y este “escuchar” no hay que entenderlo de una manera superficial, sino comprometedora, al punto que vuelve posible un verdadero conocimiento recíproco, del cual pueden surgir un seguimiento generoso, expresada en las palabras 
“y ellas me siguen”. 
Se trata de un escuchar no solamente con el oído, sino ¡una escucha del corazón! 
Por lo tanto, la imagen del pastor y de las ovejas indica la estrecha relación que Jesús quiere establecer con cada uno de nosotros. 
Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo es nuestro salvador».papa Francisco

Yo Soy el Buen Pastor.Jn 10, 1-10


 Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua,así mi alma te busca a ti, Dios mío;mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,hasta tu morada. 
Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría,
y te daré gracias al son de la cítara,Dios, Dios mío. 
Sal 41, 2-3; 42, 3-4

Yo soy la puerta de la ovejas 
"El que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Comentario al Evangelio
San Gregorio Magno, papa (s. VI) 

Yo soy el buen Pastor, que
 conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las mías me conocen.
 Habla, pues, como si quisiera dar a entender a las claras: 
«Los que me aman vienen tras de mí».
 Pues el que no ama la verdad es que no la ha conocido todavía.
Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, si habéis alcanzado la luz de su verdad.
 Si le conocéis, digo, no sólo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras.
 Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.Por ello dice también el Señor Igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas. 
Como si dijera claramente: 
«La prueba de que conozco al Padre y el Padre me conoce a mí está en que entrego mi vida por mis ovejas; es decir: en la caridad con que muero por mis ovejas, pongo de manifiesto mi amor por el Padre».
Y de nuevo vuelve a referirse a sus ovejas, diciendo:
 Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna.
  Quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
 O sea, tendrá acceso a la fe, y pasará luego de la fe a la visión, de la credulidad a la contemplación, y encontrará pastos.
Sus ovejas encuentran pastos, porque quienquiera que siga al Señor con corazón sencillo se nutrirá con un alimento de eterno verdor. 
¿Cuáles son, en efecto, los pastos de estas ovejas, sino los gozos eternos de un paraíso inmarchitable? 
 

domingo, 26 de abril de 2026

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 
El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. 
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. 
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis contrarios;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. 
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. Sal.23

  Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas.
Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios.....
  Sus heridas os han curado
Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas." 1P 2, 20b

 • Yo soy la puerta de las ovejas.
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas
A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 
a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. 

Explicación de la Parábola 
«En verdad, en verdad os digo:
  yo soy la puerta de las ovejas. 
Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos;
  yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Comentario al Evangelio
0 Introducción 
Benedicto XVI, papa (s. XXI) •
 La liturgia del IV domingo de Pascua nos presenta uno de los iconos más bellos que, desde los primeros siglos de la Iglesia, han representado al Señor Jesús: el del buen Pastor. 
1.El Evangelio , nos describe los rasgos peculiares de la relación entre Cristo pastor y su rebaño, una relación tan íntima que nadie podrá jamás arrebatar las ovejas de su mano. 
De hecho, están unidas a él por un vínculo de amor y de conocimiento recíproco, 
que les garantiza el don de la vida eterna.

2 Al mismo tiempo, el Evangelista presenta la actitud del rebaño hacia el buen Pastor, Cristo.
 Escuchar y seguir. 
Estos términos designan las características fundamentales de quienes viven el seguimiento del Señor.
 Ante todo la escucha de su Palabra, de la que nace y se alimenta la fe.
 Sólo quien está atento a la voz del Señor es capaz de evaluar en su propia conciencia 
las decisiones correctas para obrar según Dios.
 De la escucha deriva, luego, el seguir a Jesús: 
se actúa como discípulos después de haber escuchado y acogido interiormente las enseñanzas del Maestro, para vivirlas cada día.

 

"Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura." Marcos 16,15-20.



«Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. 
 El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían."

Reflexión.
El evangelio Explicado📖
La oración es un encuentro personal con Cristo. 
Y hoy le debemos este encuentro a san Marcos. Él pudo acompañar a Pedro y Pablo en sus viajes apostólicos. 
Escuchó atentamente su anuncio de la Buena Nueva y puso todo en un libro, el Evangelio. 
San Marcos nos ha dejado un maravilloso testimonio de Jesús. Y dos mil años después seguimos nutriéndonos con lo que escribió.
A nosotros nos toca escribir también un Evangelio para transmitir a las generaciones que vienen; pero no en papel, ni en formato electrónico, sino con la propia vida. 
Así fue el Evangelio que predicó san Pedro y el resto de los Apóstoles: dejaron su casa en Galilea para estar con el Señor. Tres años después, son testigos de su pasión, muerte y resurrección. 
Se encontraron así con aquél que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y no podían callar este encuentro; a los cincuenta días de la Pascua salieron a las plazas y las calles de Jerusalén para anunciar la salvación que nos trajo Cristo.
Como su maestro, curaron paralíticos, expulsaron demonios, resucitaron muertos. Pero, sobre todo, fundaron la Iglesia, un signo ante el mundo de “un solo corazón y una sola alma” (He 4, 32). 
Años más tarde, incluso en Roma se hablaba de los cristianos: “Mirad cómo se aman”. 
Como dice el Papa Francisco: «Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy.» 
Es tarea personal, sí, pero ¿depende todo de nuestras fuerzas? 
Ciertamente que no, y por eso le pedimos todos los días, «¡Venga tu Reino!»
 Nos dice el Evangelio de hoy: «El Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban». 
Y siempre lo hace, si somos dóciles a su acción.
«Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy.

 Pregón del evangelizador Jaime Bonet 
POR QUÉ QUIERO EVANGELIZAR.

"¿Por qué quiero evangelizar, anunciar la Buena Nueva del Reino, dedicarme a la propagación de la FE hasta los confines de la tierra? ¿Por qué quiero predicar el Evangelio de Jesús de Nazareth, consagrar toda mi vida a la oración y ministerio de la Palabra? ¿Por qué, para qué la Evangelización?
Porque quiero colaborar con toda mi mente, corazón y fuerzas y de la forma más eficaz a la Redención y liberación de todos los hombres. Quiero que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad"

sábado, 25 de abril de 2026

Vestid como un delantal la humildad .


Consejos para la humildad 
➝ Jesús enseña la humildad como camino a la verdadera grandeza.
"Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres, y te querrán más que al hombre generoso.
Cuanto más grande seas, más debes abajarte, y así alcanzarás el favor del Señor.
«Muchos son los altivos e ilustres, pero él revela sus secretos a los mansos».
 Porque grande es el poder del Señor y es glorificado por los humildes."(Eclo 3, 17-29)

➝ La humildad como base de la convivencia .
“Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3-4)
La humildad es parte de la “vestidura” 
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.” Colosenses 3:12
“En el trato mutuo, vestid como un delantal la humildad.(lPe.5,5b)

La humildad atrae la gracia de Dios.
Dios otorga su favor a los humildes.
Encomendad a Dios vuestros afanes que él se ocupará de vosotros .
1 Pedro 5:5-7



Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).La Humildad

“Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).
Este relato es profundamente espiritual y refleja cómo San Francisco enseñaba a sus hermanos a vencer la tentación del orgullo y a vivir en la humildad verdadera.
🌿 San Francisco y fray Rufino: la lección de la santa humildad

Un día, fray Rufino —uno de los primeros compañeros de San Francisco, hombre santo y puro— fue tentado  con pensamientos de desesperanza.
 haciéndole creer que estaba condenado, y que todo lo que hacía era inútil.
Fray Rufino, entristecido, comenzó a alejarse de la oración y de la comunidad.
Cuando San Francisco supo lo que pasaba, se fue a su encuentro.
Al verlo, le dijo con ternura:
Hermano Rufino, hijo mío, ¿qué te ocurre?
Rufino, con lágrimas en los ojos, respondió:
—Padre, Dios me ha abandonado. Ya no soy digno de su amor. Siento que estoy condenado.
Entonces San Francisco, movido por el Espíritu Santo, dijo:
—Hermano, cuando el enemigo te diga que estás condenado, respóndele con esta palabra: “Dios es misericordioso, y yo confiaré en Él”.
Y además, cuando te diga que no vales nada, dile: “Es verdad, y por eso necesito aún más de la misericordia de Dios.”
Luego, Francisco añadió:
Escúchame bien, Rufino:
el Señor me ha mostrado que tú serás uno de los más humildes y santos de todos.
Por eso el tentador  te ataca tanto, porque teme esa humildad que te unirá al Corazón de Cristo.
Y San Francisco, lleno de fervor, oró diciendo:
> “Oh Señor, que diste a fray Rufino la gracia de soportar la tentación con paciencia,
concédenos también a nosotros la santa humildad,
que vence todas las fuerzas del maligno.”
Desde aquel momento, fray Rufino quedó libre de su tristeza y fue colmado de una gran paz interior.
Comprendió que la humildad no es desprecio de uno mismo, sino reconocimiento de la verdad:
que somos pequeños, pero infinitamente amados por Dios.


Carta a la Humildad

"Oh humildad, flor de gran belleza, veo cuan pocas almas te poseen – ¿es porque eres tan bella y al mismo tiempo tan difícil de alcanzar? 
Oh sí, lo uno y lo otro.
 El mismo Dios tiene predilección por ella. Sobre el alma llena de humildad se entreabren las esclusas del cielo y sobre ella se derrama un océano de gracias.

 Oh, qué bella es el alma humilde; de su corazón, como si fuera un incensario, sube un perfume extremadamente agradable y, a través de las nubes, llega hasta el mismo Dios y llena de gozo su  corazón. 
Dios no niega nada a esta alma; una alma así es todopoderosa, influye en el porvenir del mundo entero. Dios, ama a  tal alma, la levanta hasta su trono. 

Cuanto más se humilla, más Dios se inclina hacia ella, la sigue con sus gracias y con su poder la acompaña en todo momento. Esta alma está profundamente unida a Dios.
Oh humildad, implántate profundamente en todo mi ser.
 Oh Virgen purísima y también la más humilde, ayúdame a obtener una profunda humildad.
 Ahora comprendo porque hay tan pocos santos, es porque hay pocas almas profunda y verdaderamente humildes".
(Santa Faustina)

Historieta sobre la Humildad

Un joven aprendiz trabajaba en un taller de cerámica. Cada día, al terminar sus piezas, las llevaba con orgullo al maestro.

—“Mira qué perfectos son mis vasos, maestro”, decía levantando la barbilla.

El maestro los observaba en silencio, y luego los colocaba en una repisa sin comentar nada.
Un día, mientras el aprendiz moldeaba, un niño pequeño entró al taller. El joven, impaciente, le dijo con tono duro:
—“No molestes, no sabes nada de esto.”
El maestro, entonces, se acercó y le pidió al niño que moldeara un pequeño cuenco. Aunque torpe y lleno de imperfecciones, el niño lo entregó sonriente.
El maestro lo colocó junto a las piezas del aprendiz y dijo:
—“Este cuenco, aunque imperfecto, guarda más valor que tus vasos, porque está hecho con sencillez y sin orgullo.”
El aprendiz bajó la cabeza y comprendió: la verdadera belleza no estaba en mostrar perfección, sino en trabajar con humildad.

viernes, 24 de abril de 2026

"El que come de este pan vivirá para siempre».Juan 6, 52-59.

Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come de este pan vivirá para siempre». 

 "Todo un Dios en un sagrario a la espera de que alguien lo visite, ¿puede haber un acto más conmovedor?, 
¿puede haber un deseo más enternecedor que el de ti, mi Creador, anhelando unirse a mí, su criatura?
Y todo es puro don, Dios mío: don del amor, don que se acoge con el don de la fe.
 Tu carne es verdadera comida, tu sangre es verdadera bebida.
 Y el que come tu carne y bebe tu sangre, permanece en ti y Tú en él. El que te come vivirá por ti. 
Tú eres el pan que descendió del cielo, y el que coma de este pan vivirá para siempre.
 Esto lo dijiste Tú, Señor Dios mío –y la verdad de cada palabra pronunciada se confirma con el testimonio de tu amor. 
Yo confieso con el mismo amor la fe en ti. 
Gracias por el don de la fe. Gracias por el don de ti mismo en la Eucaristía, Señor.
«Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en “signo” del Sacrificio que le espera. 
Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y su Sangre. 
Y la eucaristía, que Jesús nos deja con un fin preciso: que nosotros podamos convertirnos en una sola cosa con Él. 
De hecho dice: “Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”
Ese permanecer en Jesús y Jesús en nosotros.
 La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. 
Pero esto requiere nuestro “sí”, nuestra adhesión a la fe».(Francisco)

Meditación 
Escritos Jaime Bonet Me Amó 

Cuando Jesús pensó en instituir la Eucaristía,
¡pensó en ti!... Sabes ciertamente, aunque no lo sientas, que Jesús
está en la Eucaristía... Seguid a Cristo en la soledad del Sagrario….
¡Mira su ilusión de amarte y consolarte!».
Jesús dice «con gran deseo he deseado comer esta Pascua con
vosotros», porque había encontrado la manera de dar el Amor del Padre…
 La Eucaristía es el amor entre vosotros... 
El amor mutuo reconstruye al mundo… 
¡Ama sin recompensa, sin mirar a los otros!... 
Si flaqueas y te vuelves al Sagrario, encontrarás el alimento
a tu medida...
 Él te reanima. Es el amor de Dios hecho a la medida
de cada uno… 

Poesía Hostia de Amor 
Quiero ser lo que recibo:
tu mismo Amor eucarístico
al que a diario yo me ofrezco;
darme a todos a Ti unido,
contigo ser el Cordero
para el mundo redimido.
Sumarme a tu mismo precio,
ya sé que yo no soy digno,
pero sueño que es tu anhelo.
En tu mirar lo adivino
y en tu comulgar lo siento.
Ser uno contigo quiero
y de tu fuego divino,
deseo yo estar ardiendo.
por el mundo, peregrino.
De tu amor ser yo tu incendio
es lo que oro y te ruego.
Ser ritmo de tu latido,
ser mis huellas tu camino,
de tu corazón ser fuego.
Jaime Bonet 

jueves, 23 de abril de 2026

JESUS NOS REVELA QUIEN ES EL

Jesús Pan de Vida 
Introducción 
Jesús cuanto te agradezco 
este nuevo día que tú nos regalas,empezar este día en tu presencia, poder creer en ti, que estás vivo, Resucitado, creer que tú cuidas de nuestra vida y la alimentas cada día con tu Palabra.
Que confianza me da Señor que nos podamos acercar a ti
con nuestras fragilidades y anhelos,en medio de nuestra vida cotidiana.
Tú te presentas  el Pan de vida, 
don del Padre para nuestra salvación 

En el caminar diario envuelto en nuestras búsquedas,
 Tú nos sostienes y qué paz nos da saber que vivimos sostenidos por tu amor y abrazados siempre por tu fidelidad. 
Que alivio poder creer en tí , vivir en confianz@ ,abrazad@ en tú presencia, que siempre nos está alimentando dándonos,  
 Vida Eterna gratuitamente.
Aumenta nuestra confianza en tu promesa y danos hambre de eternidad. 
 Con humildad cada día nos acerquemos a ti mi Señor Resucitado dejándonos alimentar con el Pan de la Palabra,y el Pan de la Eucaristía 
Y creer que contigo tenemos  esta Vida plena, eterna, que en el fondo todos lo buscamos y anhelamos.

YO SOY EL PAN DE VIDA  JUAN 6, 35-40

«El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. 
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
 Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
 Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Reflexión 
"Nos podríamos preguntar  ¿porqué  vivimos ?  ¿Que nos quiere decir Dios atraves de esta meditación ?
Necesitamos descubrir la verdad de fondo,la verdad sobre la voluntad de Dios en nuestra  propia vida.
Y preguntarle ¿ Que quieres Señor de mi ?  ¿Cuál es tu voluntad cuando me has creado?
El Señor nos da unas pautas  para poder mantenernos plenos  en aquellos momentos donde experimentamos algún vacío en nuestro corazón .
Jesús viene a enseñarnos  que ante esa sed o esa hambre que podamos  experimentar en nuestra vida , lo podemos encontrar en El dándonos  plenitud."
Esto nos lleva a buscar un  encuentro personal con Jesús y vivir y transmitir  a los demás lo que hemos experimentado en ese encuentro personal.
Porque sabemos que es en este encuentro personal, que recibimos la auténtica Vida, que llena nuestra hambre y sed de Amor.
"invito a cada cristiano en cualquier lugar y situación en que se encuentre a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo 
Al menos a tomar la decisión de dejarse encontrar por el amor de intentarlo cada día sin descanso. Cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús descubre que él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. 
Decirle Señor me he dejado engañar de mil maneras escapé de tu amor pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo te necesito."(Gaudium 3.)

Nuevo catecismo 📖
"El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre.
 Porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí y solo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar."

Gracias Jesús porque si te podemos buscar es porque tú nos has encontrado primero ,te has quedado en un trozo de pan para que nosotros nos acerquemos a ti y así poder recibirte.
Quedandote en nosotros ,saciando nuestra hambre y sed de ti,para que nuestra Vida pueda ser pan de amor para muchos.
Dinos Jesús como podemos ser pan ?

      Dios hecho pan.
"En la eucaristía Jesús atiende y llega a todos los secretos, a todas las fibras y moléculas del gran misterio del corazón humano.
 En este corazón Él ha sembrado la semilla de su propio ser, la imagen viva de su sustancia. Por la eucaristía todo toma el ritmo y transustanciación del amor: 
Dios hecho pan.
Tu amor hoy me llega al fondo del alma.
Tu luz me penetra e inunda mi ser
Tu dulce presencia es gozo que calma.
serena mi alma, me da tu querer.
Mi vida en Ti centras. Te llevas mi amor.
De mí te apoderas, fascinas y llevas
mi cuerpo, mi sangre, mi gozo y dolor.
Y así me transformas, consagras, renuevas…
Me fundes y abrasas con todo tu ardor.
¡Oh, Pan eucarístico! Mi vida y mi luz,
mi gracia, mi encanto, mi aire y mi sol.
Contagia e imprime en mis carnes tu cruz,
tus clavos, tu lanza. Sé Tú mi crisol.
Haz de mí hostia pura. Haz de mí un Jesús.                                         Me Amó 
Jaime Bonet 

Canción Dime cómo ser pan
Salomé Arricibita 

miércoles, 22 de abril de 2026

Buscad el alimento que dura para la vida eterna.Juan 6, 22-29.

 
Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres,
 sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
  Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. 
En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan.

Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús. 
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?

Jesús les contestó: 
"Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. 
No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".

 Ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para llevar a cabo las obras de Dios?"
 Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquél a quien él ha enviado".

Reflexión.
La palabra que se proclama el día de hoy muestra el encuentro y corrección paternal de Cristo con la muchedumbre que, asombrada, pregunta: 
"Maestro, ¿cuándo llegaste acá?".
Jesús, conociendo sus corazones, les corrige haciéndoles ver su debilidad interior, aunque externamente se muestren creíbles.
 "Ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse". 
De esta misma forma Jesús deja que te acerques a Él, y sabe que te falta crecer en el deseo de estar a su lado.)
Jesús espera que tengas el deseo de preguntarle 
"¿Qué debo hacer para llevar a cabo las obras de Dios?", y más que la simple pregunta es el hecho que te acerques e interactúes con Él haciéndole partícipe de tu vida, pues en esta medida, junto a Él, irás superándote como persona en todos los ámbitos, tanto personal, afectivo e intelectual.
Que puedas decir:
 Señor, ¿cuándo llegaste?, con la conciencia de querer saber, sorprenderte y disfrutar de su llegada a tu vida.
«Quienes ya viven junto a Dios pueden, en efecto, sostenernos e interceder por nosotros, rezar por nosotros.
 Por otro lado, también nosotros estamos siempre invitados a ofrecer obras buenas, oraciones y la Eucaristía misma para aliviar la tribulación de las almas que están todavía esperando la bienaventuranza final. 

martes, 21 de abril de 2026

El buen Pastor Papa Francisco

Evangelio de hoy: Dom., 26 Abr. 2026

IV Domingo de Pascua.

 Juan 10, 1-10.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.



Reflexión.

Jesús, hoy me dices que tus ovejas escuchan tu voz, la reconocen y la siguen. Te pido, amado Jesús, que me ayudes a escuchar tu voz.

Hoy día, en el mundo, hay tanto ruido que me impide escuchar tu voz; son tantas las voces que se levantan a mi alrededor pidiendo que las siga: mi soberbia, mi vanidad, mi orgullo… ¿Cuáles son las voces que me acechan?, ¿sé reconocerlas y diferenciarlas de tu voz, Jesús?

¡Ayúdame, Jesús, a conocer tan bien tu voz, que sea capaz de diferenciarla de todas las otras voces!

También son muchos los ladrones que intentan imitar tu voz prometiéndome una vida más cómoda; los lobos con piel de oveja que intentan atemorizarme con sus dientes; los «verdes pastos» sintéticos de una felicidad superficial y pasajera que, lejos de calmar mi hambre, me dejan vacío y enfermo por dentro.

Son muchos los peligros que me circundan Jesús, sin embargo, no debo temer, pues Tú has venido para que yo tenga vida y la tenga en abundancia.

Quiero reconocer tu voz, Jesús, para ello, tengo que estar cerca de ti, tengo que ser una oveja con el olor a su pastor. ¡No permitas que me separe de ti! Dame la gracia y la fuerza que necesito para poder seguirte hasta el final.

«Jesús es la puerta que nos hace entrar y salir. ¡Porque el rebaño de Dios es un refugio, no una prisión! La casa de Dios es un refugio, no una prisión, y la puerta se llama Jesús. Y si la puerta está cerrada, decimos: “¡Señor, abre la puerta!”. Jesús es la puerta y nos hace entrar y salir. Son los ladrones, los que tratan de evitar la puerta: es curioso, los ladrones siempre tratan de entrar por otro lado, por la ventana, por el tejado, pero evitan la puerta, porque tienen malas intenciones, y se meten en el rebaño para engañar a las ovejas y aprovecharse de ellas. Nosotros debemos pasar por la puerta y escuchar la voz de Jesús: si escuchamos su tono de voz, estamos seguros, estamos salvados. Podemos entrar sin temor y salir sin peligro».

(Audiencia del papa Francisco, 18 de noviembre de 2015).

domingo, 19 de abril de 2026

EXPERIENCIA DE MISERICORDIA CON EL RESUCITADO

Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
Los dos discípulos de Emaus experimentando el amor de Jesús se levantaron y volvieron a Jerusalén. 
 La misericordia: 
Significa levantarse, significa volver a la casa del Padre , volver a Jerusalén, es experimentarse amado, pero no solamente esto , es dejar entrar en nuestro corazón la vida nueva, la vida del resucitado. 
 Después de haber desandado el camino que parecía un retroceso; en la experiencia personal con Jesús él nos acompaña, para darnos sentido a todo lo vivido, para resucitar todo lo que en nuestro corazón no está vivo.
 Lo único que hace resucitar un corazón apagado es el amor de Cristo es el amor que va iluminando cada paso en el camino.
 Porque el amor de Jesús es como lámpara que alumbra nuestro caminar,es el amor que ilumina nuestras experiencias y las transforma dándoles un sentido nuevo. 
 Esto ha sido la misericordia de Jesús, adaptarse a cada uno de los discípulos a la situación concreta a la que estaban viviendo.
Sea la decisión que tomemos Jesús acoge libre mente nuestras decisiones , saliendo a nuestro encuentro , curándonos con su Palabra, nuestras desesperanzas, desánimos, pesimismos, soledades .
 La misericordia de Jesús hace que reemprendamos el camino ya no como vivíamos antes, sino resucitados, viviendo ya la vida nueva.
 Gracias Jesús por el regalo de esta vida nueva, que no viene por nuestros meritos, ni por nuestras buenas obras, sino porque tú muriendo en la cruz, el Padre te resucitó y con tu resurrección todos estamos llamados a resucitar. 
 “Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
resucitados porque el Resucitado ya vivía en su corazón. 
Y esta es la misericordia que Jesús ha tenido con nosotros,  que ya no vivimos solos,  sino que vivimos en una eterna compañía  con el que vive .
Entonces podemos volver a Jerusalén donde estás tú esperándonos en cada hermano,  en la comunidad,  en las personas que no conocen esta experiencia y nos invitas a comunicarla.LevJEP

"Quédate con nosotros". Lucas 24, 13-35.

   "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". 
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. 
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció.
 Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Reflexión.
Es la voz de Jesús que resuena en nuestro corazón, que quiere salir de nuevo, cada día, en cada momento, y encontrarnos. 
Es ese sonido que hace arder nuestro corazón, lo enciende, y nos abre los ojos ante la inmensidad de su amor.
 Nos revela la plenitud de reconocer su presencia, en cada una de las personas que nos pone en el camino. 
Es Él mismo quien nos visita a través de los demás.
Pero como siempre, nos da la libertad, no nos obliga a nada, nos deja libres para aceptar su compañía y caminar junto a Él. Qué difícil puede ser a veces reconocer a Jesús.
 Cuando todo es agradable, cuando no hay dificultades, cuando estoy con las personas que me agradan, es fácil reconocer la presencia de Dios. ¿Qué sucede cuando algo no sale como lo tenía planeado?, ¿cuál es mi reacción cuando me toca convivir con personas que no me agradan?, ¿qué le digo al Señor cuando siento que me está poniendo una cruz muy pesada? Sí, es en esos momentos cuando su presencia es grande, cuando está vivo ahí, específicamente, para vivir junto a nosotros ese momento. 
Nos habla, algunas veces a través del silencio, pero está presente.

El Señor no se impone, sino que somos nosotros los que debemos pedirle. 
Él nos escucha, sabe lo que necesitamos, sabe lo que hay en nuestro corazón, pero nos deja hablar, conoce cada una de nuestras palabras, pero permite que seamos nosotros quien contemos lo que nos sucede. 
Y que desde nuestro corazón salgan esas palabras: 
«Quédate con nosotros Señor, queremos estar siempre en tu presencia y gozar de tu infinita bondad».

«Tampoco los discípulos de Emaús querían que su “huésped misterioso” se fuera... “Quédate con nosotros”, decían, intentando convencerlo de que se quedara con ellos. 
En otros episodios del Evangelio también aflora este mismo sentimiento. 
Recordemos, por ejemplo, la transfiguración, cuando Pedro, Santiago y Juan querían hacer tiendas, carpas, y quedarse en el monte. O cuando María Magdalena se encontró con el Resucitado y quería retenerlo. Pero “su Cuerpo resucitado no es un tesoro para retener, sino un Misterio para compartir”.
 A Jesús lo encontramos, sobre todo, en la comunidad y por los caminos del mundo. Cuanto más lo llevemos a los demás, más lo sentiremos presente en nuestras vidas».
(Discurso del papa Francisco, 22 de junio de 2019).

viernes, 17 de abril de 2026

Gracias a ese pequeño don gratuito , Jesús puede saciar a todos.Papa Francisco

 
 "Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe:
 "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".
Felipe le respondió: 
"Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". 
Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. 
Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". 
Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". 
En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. 
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, 
dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". 
Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. "
 
Reflexión.
Jesús se encamina hacia las regiones más lejanas; 
sé a dónde va. 
Son largos los caminos que Él toma, o al menos a mí me parecen complejos, cuando de repente me pide que dé de comer a una gran masa…

¿Cómo es posible?, ¿qué no te das cuenta que son muchísimos personas ? 
No tenemos los recursos, sólo piénsalo, tendríamos que trabajar demasiado para conseguir que algunos se logren saciar, y sólo algunos lograrán tener algún trozo… Mi vida se complica, me pones en un mundo que no reconoce mi trabajo, lo da por supuesto, la competencia me quiere comer desde el primer día, estoy solo, y encima de todo esto me pones como luz para los demás, pero ¿qué no te das cuenta que no soy la persona que Tú necesitas, que no tengo las cualidades necesarias, qué…?

Aquí es cuando Jesús se ríe de mí, me sorprende la respuesta que da un hermano mío:
 "Aquí hay cinco peces…" ¿Cómo que aquí hay cinco peces? ¿Qué no se da cuenta que no será suficiente ni siquiera lo que yo le intenté ofrecer como propuesta?

El rostro de Jesús se vuelve sereno, mira al cielo y los peces ¡se multiplican! 
¿Qué ocurre aquí?... 
Otra mirada al rostro de Cristo me dice que no desprecie todos los dones que Él me da y que no piense en ellos como si dependiera de mí solamente; es con Él que llegaré a dar lo mejor.

«¿Por qué privar a una persona, sobre todo a un muchacho, de lo que ha traído de casa y tiene derecho a quedárselo para sí? ¿Por qué quitarle a uno lo que en cualquier caso no es suficiente para saciar a todos? Humanamente es ilógico. Pero no para Dios. 
De hecho, gracias a ese pequeño don gratuito y, por tanto, heroico, Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días:
 “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. 
Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas».
(Ángelus del papa Francisco, 25 de julio de 2021).

jueves, 16 de abril de 2026

El que viene de lo alto está por encima de todos.Juan 3, 31-36.

 
"El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído.
pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
 Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su
 Espíritu. 
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos.
 El que cree en el Hijo tiene vida eterna. "
Reflexión.
Más de alguna vez en la historia de la humanidad, el hombre encontró dificultades al querer conocer, alcanzar o entender a Dios.
 ¿Quién de nosotros no ha sentido, de alguna u otra forma, esta incapacidad?
Por eso, cada vez que leemos el Evangelio es volvernos a poner en presencia del que ha venido de lo alto como testigo de la luz, como testigo de lo que la inteligencia y la voluntad del hombre nunca hubiesen podido comprender.
 Ha entrado, en la vida de cada uno de nosotros, el Testigo del Amor puro, a fin de que nosotros podamos imitar este acto de donación.
Gracias a este hecho, ahora podemos hablar el lenguaje del cielo y pensar según los criterios que echan sus raíces en un plano sobrenatural.
 El arte del servicio, de la fidelidad y de la entrega incondicional sin recibir nada a cambio sólo se vive con una mentalidad sobrenatural.

Nuestra meta es ser testigos del que se nos ha presentado como la Bondad, la Belleza y la Verdad…

«Cada uno de vosotros, con vuestras limitaciones y fragilidades, podrá ser testigo de Cristo 
allá donde vive, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones y en los grupos, en los ambientes de estudio, de trabajo, de servicio, de ocio, donde quiera que la providencia os guie en vuestro camino».
 Papa Francisco, 

martes, 14 de abril de 2026

Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Juan 3, 7-15.

Jesús dijo a Nicodemo: «No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de lo alto’
El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. 
Así pasa con quien ha nacido del Espíritu».  
Reflexión.
"Jesús quiere regalarnos el cielo, pero para hacerlo nos pide renacer del agua y del Espíritu. 
Nicodemo se extraña ante esta petición. Nosotros, junto a Nicodemo, podemos preguntarle: ¿Cómo puede ser esto? O, ¿qué quieres decir, Señor?

Por el bautismo, ciertamente, morimos al pecado y nos volvemos hijos de Dios. Renacemos del agua, dando espacio al Espíritu Santo para que entre en nuestras almas y nos transforme en hombres nuevos, hombres según su corazón.
 Casi imperceptiblemente y en silencio, Dios obra en nosotros, gracias a la resurrección de Cristo, inspirándonos buenas acciones, dándonos la fuerza necesaria para hacer el bien, alentándonos en los momentos difíciles, sin abandonarnos ni un solo momento en la construcción del hombre nuevo.

Sin embargo, por las distracciones y tentaciones de lo pasajero, no siempre escuchamos o le dejamos hablar. 
Su inspiración y motivaciones caen en saco roto.
 Dios, que nos ama tanto, no se desanima.
 Aun cuando nos hacemos sordos a su voz y le damos la espalda, Él espera pacientemente que le escuchemos y le abramos nuestra mente y corazón y le cedamos libremente la dirección de nuestras vidas, pues como dice san Agustín: «Dios que te creo sin ti, no te salvará sin ti».

«“El viento sopla donde quiere y escuchas su voz, pero no sabes de dónde vienen ni a dónde va.
 Así es cualquiera que ha nacido del Espíritu”. 
Quien ha nacido del Espíritu escucha su voz, sigue el viento, sigue la voz del Espíritu sin conocer dónde terminará.
 Porque ha tomado la opción de la concreción de la fe y el renacimiento en el Espíritu.
 Que el Señor nos dé a todos nosotros este Espíritu pascual, de ir por los caminos del Espíritu sin compromisos, sin rigidez, con la libertad de anunciar a Jesucristo como Él vino: en carne».
papa Francisco

El Espíritu Sopla donde quiere. Jn 3, 8)

San Pablo VI, papa (s. XX) 
Hacer sitio al Espíritu
"El Espíritu sopla donde quiere», dice Jesús en su conversación con Nicodemo (Jn 3, 8). 
No podemos trazar pues, sobre el plan doctrinal y práctico, normas que conciernen exclusivamente a las intervenciones del Espíritu Santo en la vida de los hombres. Puede manifestarse bajo las formas más libres y más imprevistas: «jugaba con la bola de la tierra» (cf. Pr 8, 31);
  para los que quieren captar las ondas sobrenaturales del Espíritu Santo, hay una regla, una exigencia que se impone de modo ordinario:
  la vida interior. 
Dentro del alma es donde se encuentra con este 
huésped indecible: 
«dulce huésped del alma», dice el maravilloso himno litúrgico de Pentecostés. 
El hombre se hace «templo del Espíritu Santo», nos repite san Pablo (1Co 3, 16; 6, 19).
El hombre de hoy, y también el cristiano muy a menudo, incluso los que están consagrados a Dios, tienden a secularizarse.
 Pero no podrá, jamás deberá olvidar esta exigencia fundamental de la vida interior si quiere que su vida sea cristiana y esté animada por el Espíritu Santo. 

El silencio interior es necesario para oír la palabra de Dios, para sentir su presencia, para oír la llamada de Dios.
Hoy, nuestro espíritu está demasiado volcado hacia el exterior; no sabemos meditar, no sabemos orar; no sabemos acallar todo el ruido que hacen en nosotros los intereses exteriores, las imágenes, los humores. 
No hay en el corazón el espacio tranquilo y consagrado para recibir el fuego de Pentecostés.

  Hay que darle a la vida interior un sitio en el programa de nuestra ajetreada vida; un sitio privilegiado, silencioso y puro; debemos encontrarnos a nosotros mismos para que pueda vivir en nosotros el Espíritu vivificante y santificante,si no, 
¿cómo vamos a escuchar el testimonio que el Espíritu da a nuestro espíritu?
 (Cfr. Jn 15, 26; Rom 8, 7).

Nicodemo Buscador de la Verdad Juan 3,1-11

 Encuentro de Jesús y Nicodemo

Nicodemo recorre un camino de conversión.
¿ Quién era Nicodemo?
Era un hombre del partido fariseo,era una autoridad entre los judíos .
Un día decide buscar a Jesús de noche,reconoce que Jesús es Maestro ,reconoce las acciones que Jesús hace y que vienen de  Dios .
 el encuentro entre Jesús y Nicodemo permite descubrir bastante sobre la personalidad de Nicodemo.
 No se describe físicamente, pero sus acciones, preguntas y actitud revelan rasgos profundos.
1. Buscador sincero de la verdad
Nicodemo no se conforma con lo que ya sabe como maestro religioso. 
Aunque tiene formación y prestigio, siente que le falta algo y va a buscar a Jesús. 
Esto muestra una persona inquieta interiormente, abierta a aprender.

2. Inteligente y reflexivo
Era fariseo y miembro del Sanedrín, lo que indica preparación intelectual.
 En el diálogo con Jesús hace preguntas profundas, tratando de comprender el significado de “nacer de nuevo”.
3. Prudente, pero temeroso
Va de noche a ver a Jesús. Esto suele interpretarse como señal de cautela o miedo al juicio de otros líderes religiosos. 
No actúa impulsivamente; mide los riesgos.
4. Humilde para aprender
A pesar de ser maestro en Israel, acepta ponerse en posición de discípulo frente a Jesús. Esto revela humildad interior.
5. Honesto consigo mismo
No aparenta tener todas las respuestas.
 Reconoce sus dudas y las expresa. 
Una persona falsa habría fingido entender.
6. En proceso de transformación
Nicodemo no aparece como un hombre acabado, sino como alguien que está cambiando. 
Más adelante en el Evangelio lo vemos defendiendo a Jesús y finalmente ayudando en su sepultura. 
Su fe madura poco a poco 

En su dimensión espiritual
Representa a muchas personas que buscan una experiencia viva de Dios.
Pero pueden encontrarse con un conflicto interior de miedo,o de instalarse en lo que desde siempre cree
Nicodemo podría ser alguien así  con un conflicto interior entre:
lo que siempre creyó,
lo nuevo que descubre en Jesús,
el miedo social,
el deseo auténtico de verdad.
Pero ese conflicto no lo destruye; lo impulsa a crecer.
Y esto es lo que nosotros  podemos experimentar, miedo a la búsqueda de la verdad, miedo a creer .
¿Y tú eres Buscador
 de la verdad ?
¿Acojes está vida nueva en Jesús?
 En este encuentro con Nicodemo Jesús  nos invita a una auténtica conversión, nacer de nuevo .
¿Que significa nacer de nuevo?
 Jesús lo  declara con solemnidad es necesario nacer de nuevo para ver el reino de Dios, no se trata de un simple cambio o conversión, sino de hacer algo nuevo nacer de nuevo.
Gracias Jesús por entender que por tu Resurreccion,hemos nacido a una nueva vida ,no se trata de entender por la razón,sino de creer que  está vida nueva en la que hemos nacido, ha sido por tú entrega y muerte en una cruz por la que hemos sido salvados,
y ahora nos toca vivir como hombres y mujeres Resucitados .


domingo, 12 de abril de 2026

El Resucitado nos invita a tener experiencia de su Amor Misericordioso.Juan 20, 19-31.

Jesús nos cura de la herida de la incredulidad 

Jesús le dijo a Tomás: 
"Aquí están mis manos; acerca tu dedo.
 Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". 
Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". 
Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto.

 " Sin las llagas de Cristo santo Tomás apóstol jamás hubiera creído.
Todo lo que hace Cristo lo hace para nuestro bien, y el bien de santo Tomás fue meter los dedos en la mano de Cristo, fue meter la mano en el costado de Cristo para poder decir: ¡Señor mío, Dios mío! Sólo así Tomás se convirtió en creyente.
Yo soy otro Tomás; en este día Cristo me regala su costado abierto para que meta mi mano y pueda reconocerlo como mi Señor y mi Dios. 
No debo de tener miedo a tocarlo; no debo tener miedo de experimentar los frutos del amor de Dios, porque las llagas de Cristo solamente son el resultado del amor infinito de Dios que me tiene. 
No debo temer hacer la experiencia del amor de Cristo y confesar el amor que me tiene y el amor que le tengo.

¿Qué espero para meter mi mano en su costado? ¿Qué espero para hacer la experiencia del amor de Cristo y gritar que Él es mi Señor, que Él es mi Dios

Doy gracias a Dios por todo lo que hace por mí, porque todos los días se me aparece con su costado abierto y me dice,
 "Ven aquí"; porque todos los días puedo hacer la experiencia de su amor.

«Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. 
Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso».
papa Francisco

viernes, 10 de abril de 2026

"Es el Señor." Juan 21, 1-14.

Encuentro con sus amigos ,Junto al lago de Tiberíades. 
" Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
 Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. 
Jesús les dijo: 
"Muchachos, ¿han pescado algo?". Ellos contestaron: "No". Entonces él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces". 
Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados. 
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: 
"Es el Señor". 
Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros. Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar". Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: "Vengan a almorzar". 
Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque ya sabían que era el Señor. 

Reflexión.

"Voy a  pescar" - dijo Pedro.
 Casi se puede escuchar el tono de alguien que regresa a la rutina, en donde se hace lo que se tiene que hacer porque se tiene que hacer y nada más.
Parece que Pedro experimentó el aburrimiento del hombre que ha estado en la cima de una montaña y ha contemplado el paisaje; y ahora se tiene que contentar con ver ese mismo paisaje en una fotografía.

Voy a pescar, es decir, vuelvo a mi trabajo, vuelvo a hacer lo que en sí me gusta hacer pero... ya no es lo mismo... no encuentra el sentido.

Pedro había conocido a Cristo. Vivió con Él, comió junto a Él; lo escuchó..., lo traicionó, lo amó; era su amigo. 
De repente se ve sin Él, se ve sin el amigo que a su vida le dio sentido; el amigo que alguna vez le dijo: "desde ahora ya no solo serás pescador sino que serás pescador de hombres..., 
uno de los apóstoles, mi discípulo, mi amigo."
"Es el Señor". Pedro no piensa nada, simplemente actúa y lo primero que hace es dirigirse hacia lo único que le hace falta, hacia lo único importante..., se dirigió hacia el Amigo.
De la nada, la rutina de la vida desaparece. 
El aburrimiento se olvida.
 No es una fotografía..., es el verdadero paisaje.

Esto es lo que significa la resurrección. La vida verdaderamente cobra un sentido; aparece un horizonte hacia dónde dirigir la vida. Un horizonte que tiene un nombre específico:
Cristo

«El relato se sitúa en el marco de la vida cotidiana de los discípulos, que habían regresado a su tierra y a su trabajo de pescadores, después de los días tremendos de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Era difícil para ellos comprender lo que había sucedido. 
Pero, mientras que todo parecía haber acabado, Jesús va nuevamente a "buscar" a sus discípulos. Es Él quien va a buscarlos.
Esta vez los encuentra junto al lago, donde ellos habían pasado la noche en las barcas sin pescar nada. 
Las redes vacías se presentan, en cierto sentido, como el balance de su experiencia con Jesús: 
lo habían conocido, habían dejado todo por seguirlo, llenos de esperanza... 
¿y ahora? Sí, lo habían visto resucitado, pero luego pensaban: "Se marchó y nos ha dejado... Ha sido como un sueño...».
papa Francisco


jueves, 9 de abril de 2026

Pensaron que era un Fantasma Lucas 24, 35-48.

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
 Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".

 Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo:
 "No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo:
 "¿Tienen aquí algo de comer?". Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos. 
Reflexión.
Una de las experiencias más enriquecedoras que podemos tener, como seres humanos, es el poder experimentar la verdadera paz en el corazón, una paz que nos da serenidad, tranquilidad, alegría, goce; pero que a su vez es una paz difícil de encontrar.
Muchas veces nos parece ajena, imposible en los momentos de dificultad, sentimos temor, nos encontramos desconcertados como lo estuvieron también los apóstoles, nos surgen preguntas, ya que no tenemos las seguridades humanas y, por tanto, no sabemos qué sucederá.

Ante estos momentos, de incertidumbre o de pérdida de paz, 
el Señor hoy nos quiere mostrar dos maneras de vivir que nos pueden ayudar.
 En primer lugar,hay que poner en práctica la visión sobrenatural de fe, lo cual quiere decir que, si Jesucristo murió y resucitó por cada uno de nosotros, Él es la fuente de la paz;
 lo único que tenemos que hacer es confiar más en Él pues su muerte es redención de aquello que nos quita la paz, el pecado.

En segundo lugar, para no perder la paz, tenemos que conservar en todo momento la esperanza, pues por Dios hemos sido creados y, por ende, nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Él como nos enseña san Agustín.

"La paz os dejo, mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14, 27).

«En la Cruz, ha cargado con todo el mal del mundo, también con los pecados que generan y fomentan las guerras: la soberbia, la avaricia, la sed de poder, la mentira... 
Jesús ha vencido todo esto con su resurrección. 
Cuando se apareció en medio de sus amigos les dijo: 
"Paz a vosotros" (Jn 20,19.21.26). Nos lo repite también a nosotros aquí, en esta noche:
 "Paz a vosotros". 
Sin ti, Señor, vana sería nuestra oración y engañosa nuestra esperanza de paz. Pero tú estás vivo y obras para nosotros y con nosotros; tú, nuestra paz».

(Homilía del papa Francisco, 23 de noviembre de 2017).

miércoles, 8 de abril de 2026

Lo reconocieron al partir el pan."Lucas 24, 13-35.

Experiencia de los discípulos de Emaús 

 "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció.
 Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
 Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón".
 Entonces ellos contaron lo que les ha­bía pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Reflexión.

Podemos vivir la Semana Santa y el Domingo de Resurrección, como si nada importante haya pasado. Podemos continuar viviendo como estamos acostumbrados, pero todo lo que pasó no es un cuento para asustarnos, es un hecho verdadero lleno de amor.

Cristo ha padecido, ha muerto y ha resucitado, pero se ha quedado junto a nosotros en la Eucaristía, 
que es el lugar donde reconocemos su victoria sobre la muerte.
 Cristo Eucaristía es Cristo vivo, es Cristo resucitado.

Un cristiano que sabe que Cristo está presente en la hostia, no puede ser un cristiano triste, pues un santo triste es un triste santo. La Eucaristía es signo de alegría, de paz y de amor.
 Vemos en este pasaje sobre los discípulos de Emaús, que fue en el momento de partir el pan, cuando reconocieron a Cristo.

Su tristeza pasó a ser una gran alegría, tanto así que, en ese momento, regresaron a Jerusalén para transmitirles a los apóstoles aquello que habían vivido.

Nosotros, después de haber vivido la Pascua, y saber que Cristo Eucaristía ha llenado mi corazón de alegría, ¿estamos transmitiendo aquello que vivimos en la Vigilia Pascual? 

No dejemos pasar esta Pascua sin recordar en cada momento que la Santa Eucaristía es la garantía del amor de Dios hacia nosotros.

«Partir: 
esta es la otra palabra que explica el significado del "haced esto en memoria mía".
 Jesús se ha dejado "partir",
se parte por nosotros.
 Y pide que nos demos, que nos dejemos partir por los demás. Precisamente este "partir el pan" se ha convertido en el icono, en el signo de identidad de Cristo y de los cristianos. 
Recordemos Emaús: lo reconocieron "al partir el pan". Recordemos la primera comunidad de Jerusalén: "Perseveraban [...] en la fracción del pan". Se trata de la Eucaristía, que desde el comienzo ha sido el centro y la forma de la vida de la Iglesia».
(Homilía del papa Francisco, 26 de mayo de 2016).

domingo, 5 de abril de 2026

Encontré el Amor que buscaba . Mateo 28, 1-10.

Experiencia de las dos Mujeres
            Ha Resucitado
"El primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.
 De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. 
Su rostro brillaba y sus vestiduras eran blancas como la nieve.
 Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. 
El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «No teman. Ya sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí; ha resucitado
como lo había dicho.
 Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto. 
Y ahora, vayan de prisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de ustedes a Galilea; allá lo verán’. 

Reflexión.

El corazón de estas dos mujeres estaba inquieto, querían ver al Señor. 
Corriendo de mañana, y a toda prisa, van buscarlo. 
El corazón del hombre está inquieto, pues tiene sed de Dios.
 Y no lo encontrará a menos de que se ponga en marcha, a menos de que lo busque.
 Estas mujeres salen la primeras y lo encuentran resucitado, 
ahí encuentran la paz.
 Pero esta alegría no es para ellas, pues quien se ha encontrado con el Señor tiene la misión de llevarlo a los demás; de guiarlos y de conducirlos por el verdadero camino.

Los apóstoles, unos se habían quedado en casa, sentados, en la oscuridad, acongojados por la tristeza.
 Otros habían partido en busca de nuevas aventuras, como los discípulos de Emaús.
 Y es a ellos a quienes el Señor manda sus mensajeras para sacarlos de la tristeza y de la oscuridad. 
Ellas hubieran preferido quedarse ahí, adorando al Señor, contemplando su gloria, pero el Señor las envía con una misión muy grande. 
Llevar la luz a los necesitados.
  Hoy, el mundo está inquieto buscando la felicidad por todas partes. 
Unos al no encontrarla se quedan sentados en la oscuridad, otros la buscan en mil aventuras por caminos equivocados y con vanas esperanzas.
 Pero he ahí que nosotros la hemos encontrado y hemos contemplado el amor. 
Tal vez, porque hemos sido un poco más madrugadores y hemos tenido un poco de valentía. 
Pero sin duda, la hemos encontrado porque es Jesús quien ha salido a nuestro encuentro. 
Y es Él quien nos pide llevarlo a las periferias, donde falta el amor y donde se busca la felicidad equivocadamente en el placer o en el dinero.
 Es ahí donde nos manda para llevar la luz.

«Fue también la [nostalgia] que experimentó María Magdalena la mañana del domingo para salir corriendo al sepulcro y encontrar a su Maestro resucitado.
 La nostalgia de Dios nos saca de nuestros encierros deterministas, esos que nos llevan a pensar que nada puede cambiar. La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometerse por ese cambio que anhelamos y necesitamos
La nostalgia de Dios tiene su raíz en el pasado pero no se queda allí: va en busca del futuro. Al igual que los magos, el creyente “nostalgioso” busca a Dios, empujado por su fe, en los lugares más recónditos de la historia, porque sabe en su corazón que allí lo espera el Señor. Va a la periferia, a la frontera, a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con su Señor; y lejos de hacerlo con una postura de superioridad lo hace como un mendicante que no puede ignorar los ojos de aquel para el cual la Buena Nueva es todavía un terreno a explorar».

(Homilía del papa Francisco, 6 de enero de 2017).

viernes, 3 de abril de 2026

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1-19, 42.



Apresaron a Jesús y lo ataron
Llevaron a Jesús primero ante Anás.
Mi Reino no es de este mundo.
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua. 
Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: «¿De qué acusan a este hombre?». 
Le contestaron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído». Pilato les dijo: «Pues llévenselo y júzguenlo según su ley».
 Los judíos le respondieron: «No estamos autorizados a dar muerte a nadie». 
Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. 
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
 «¿Eres Tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: 
«¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?». 
Pilato le respondió: «¿Acaso soy yo judío? 
Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí.
  ¿Qué es lo que has hecho?». Jesús le contestó: «Mi Reino no es de este mundo.
Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí».

" Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a él, le decían: «¡Viva el rey de los judíos!», y le daban de bofetadas. 
Pilato salió otra vez y les dijo: «Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa». Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: «Aquí está el hombre»

En este Viernes Santo, me quisiera detener a meditar en las palabras que Pilato pronuncia cuando presenta a Cristo después de ser flagelado, con una corona de espinas y un manto color púrpura: «Aquí está el hombre». 
Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.
 En los Evangelios vemos que Juan el Bautista lo reconoce como el cordero de Dios «Ecce agnus Dei», nos revela su naturaleza divina; en cambio Pilato lo reconoce como verdadero hombre «Ecce homo», y nos revela su naturaleza humana.

La pregunta que me surge en este momento es: 
¿Por qué Pilato lo reconoce como verdadero hombre bajo ese aspecto? 
Pues sabemos que Juan lo reconoció mientras estaba bautizándolo.

Cristo, flagelado, es la imagen del hombre herido por el pecado.
 No tiene apariencia humana, es una llaga de pies a cabeza y es una llaga de puro amor.
 Sabemos que toda herida, toda llaga deja una marca difícil de borrar. 
Cristo sufre por mí y me muestra las consecuencias del pecado en mi vida. 
Es el hombre quien le causa semejante daño a Cristo, pero también es el hombre quien sufre. Jesús conoce el sufrimiento de cada hombre y toma sobre sí todo el peso, todo el sufrimiento sólo por amor. 
Dios no es indiferente ante el dolor del hombre, Él mismo decide sufrir con nosotros y por nosotros. Sufrir por amor muestra la grandeza y veracidad de ese amor.
 «No hay amor más grande, que aquel que da la vida por sus amigos». (Jn 16,14)

Tomemos conciencia de que Jesús sufre por mí y me dice: «Esto es lo que hace el pecado en tu alma y lo que me haces a mí, pero mira que todo esto lo acepto y lo sufro sólo por amor a ti. Aunque me hayas ofendido y me sigas ofendiendo, nunca te dejaré de amar y cada vez te amaré más».

Yo sólo le puedo decir: «soy el culpable de este aspecto que tienes. 
Soy yo quien te hirió, te escupió, quien se burló de Ti, quien te ofendió. 
Te pido perdón por lo que te he hecho y te pido me ayudes a nunca más volverte a ofender»..

«Señor, ¿quién es el hombre para que de él te acuerdes, para que te hagas semejante a él?» (Salmo 8).

«¿Cuándo Jesús se ha revelado rey? 
¡En el evento de la Cruz! Quien mira la Cruz de Cristo no puede no ver la sorprendente gratuidad del amor. 
Alguno de vosotros puede decir: “ esto ha sido un fracaso!”. Es precisamente en el fracaso del pecado —el pecado es un fracaso—, en el fracaso de la ambición humana, donde se encuentra el triunfo de la Cruz, ahí está la gratuidad del amor. 
En el fracaso de la Cruz se ve el amor, este amor que es gratuito, que nos da Jesús.
 Hablar de potencia y de fuerza, para el cristiano, significa hacer referencia a la potencia de la Cruz y a la fuerza del amor de Jesús: un amor que permanece firme e íntegro, incluso ante el rechazo, y que aparece como la realización última de una vida dedicada a la total entrega de sí en favor de la humanidad».
 papa Francisco