martes, 28 de abril de 2026

YO CONOZCO A MIS OVEJAS(Jn.10,27.30)

Nadie puede arrebatarme de tu mano. 

"Mis ovejas escuchan mi voz; 
Yo las conozco 
y ellas me siguen.
 Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. 
Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y Yo somos uno”.

Reflexión.

Son tres las características que pones a las ovejas que son de tu rebaño.


1.Escuchan tu voz.
2.Tú las conoces.
3.Ellas te siguen. 
Hoy quisiera preguntarme delante de ti si soy, según estas características, oveja de tu rebaño.
 Yo quiero, Señor, ser una de tus ovejas.
 Ésa de la que te preocupas, la cuidas, la alimentas, la proteges. Dame la gracia de ser oveja de tu redil y jamás salirme de allí.

1.¿Sé escucharte en mi vida? Obviamente que no me hablas con una voz física, con apariciones espectaculares, o grandes visiones. No.
Tú generalmente hablas de otra manera. Pero siempre hablas. 
Tal vez, soy yo quien no te escucha. 
Tú me hablas a través de las Sagradas Escrituras, de las personas ,Familiares,comunidad ,
Me puedes hablar también por medio del buen consejo de un amigo, de un bello paisaje de la naturaleza o incluso en aquel suceso que puedo considerar casualidad. 
Siempre me hablas, sólo necesito escucharte.

2 ¿Me conoces, Señor?
 Sobre esto creo que no hay dudas. 
Nadie me conoce mejor que Tú. Me conoces incluso más que yo mismo. 
En otro pasaje que hablas de las ovejas, dices que las llamas por el nombre.
 Esto me ilumina. 
Me conoces por mi nombre. 
No hay confusión de personas en tus designios.
 Me conoces por mi nombre, por lo más mío de mí. 
No me conoces por un número, por mis cualidades o pecados, por mis obras buenas o las malas. Tampoco me conoces por la ropa que llevo, el trabajo que tengo o las cosas que uso.
 Me conoces en lo más íntimo, me conoces tal y como soy, y no en las apariencias.

3.¿Te estoy siguiendo? 
Una cosa es escucharte, Señor, y otra es dar el paso, dejarlo todo y seguirte.
 No basta con escuchar, 
es necesario ponerse en marcha. Seguirte es imitarte, conocerte, amarte. 
Seguirte es ir contigo, acompañarte, sufrir contigo, tomar la cruz.
 Seguirte es amar al prójimo, cuidar tus dones, cumplir tus consejos. 
Seguirte es ver a quien camina adelante limpiando el camino, protegiendo, guiando.

Dame la gracia, Jesús de confiar en ti porque Tú has dicho que nadie puede arrebatarme de tu mano. 
Cuida siempre de mí y jamás permitas que me salga de tu redil.

«Estas palabras nos ayudan a comprender que nadie puede decirse seguidor de Jesús si no escucha su voz. 
Y este “escuchar” no hay que entenderlo de una manera superficial, sino comprometedora, al punto que vuelve posible un verdadero conocimiento recíproco, del cual pueden surgir un seguimiento generoso, expresada en las palabras 
“y ellas me siguen”. 
Se trata de un escuchar no solamente con el oído, sino ¡una escucha del corazón! 

Por lo tanto, la imagen del pastor y de las ovejas indica la estrecha relación que Jesús quiere establecer con cada uno de nosotros. 
Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo es nuestro salvador».papa Francisco

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