martes, 13 de noviembre de 2012

TESTIGO DE UNA VIDA QUE NO SE ACABA


1.     Vivencia de la Vida Eterna en Jaime Bonet

            “Mi tiempo, para mí, no es propiamente tiempo, como entiende el mundo -es transtiempo -sabe a eternidad. Me asomo a la eternidad incesantemente. Aunque falle, pese a mis infidelidades, Él es todo misericordia y perdona incesantemente mis fallos y tropiezos y me sitúa de nuevo, y me lleva en seguida a la Vida eterna. Y ya con los que pasaron de este mundo a la Vida, sin jamás morir, viviendo, conviviendo cara a cara con la luz perpetua, contemplando el Rostro Divino del Amor-Vida, nuestra Vida-nuestro Amor con mayúscula, soy invitado a cantar.
            Y ya aquí y ahora, mi consagración es realmente algo sagrado; en mi ser humano hay mucho de divino, está mi Dios, está el Amor que busca mi corazón, el placer sobre-humano, el amor indefectible. Y hablamos y compartimos, en mesa redonda, en puesta común, sin horarios, sin tiempo limitado. Las veladas se extienden hasta la aurora. Y en la alborada cantamos, y se extiende y se prepara la fiesta, el convite para todos; y los hambrientos acuden y los sedientos catan el mejor vino. Y se une la noche con el día -y el día con la noche. Estamos en la luz, ya no del rostro brillante de un Moisés, sino de mi Dios, de María, la Mamá querida.
            Si Dios, si nuestro Dios, si nuestra Vida, si nuestro Amor está ya con nosotros, en nosotros, para nosotros, por nosotros; con todo su Reino, con toda su comitiva celestial, que la fe viva, que la Palabra de sus labios nos comparte, que el Amor de su corazón nos regala, y que nos abrasa ya de Amor divino, que es más fuerte que la muerte, que en nosotros mismos se hace volcán de amor, morada de eternidad, pedazo de cielo desprendido de lo alto, rocío mañanero, que llena de perlas el corazón y nuestro existir, nuestro andar por este mundo. Es el mundo que Dios siempre quiso. Es el mundo Nuevo, el de la Pascua, el del paso del Señor, que permanece en nosotros, siempre que en su amor permanecemos. Lo que El siempre quiso, lo que siempre anheló para el hombre, para todos: el Dios con nosotros. Cada día es Navidad para muchos. Es nuestra misión. Es el tiempo navideño. ¡Vemos nacer de nuevo a tantos! y gustan la Vida Nueva, la verdadera Vida, el Verdadero Amor. Y cogemos, contemplamos al Niño Dios en las manos y lo estrechamos en nuestros brazos. Bajo la mirada del cielo, bajo la mirada de la Mamá querida. Y los ángeles cantan: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de Buena Voluntad”.



[1] Apartado recogido de los Escritos de Jaime Bonet.

miércoles, 29 de agosto de 2012

LA VIDA MAS PRECIOSA QUE EL ORO


LA VIDA
“Es la mina más preciosa que el oro, de la cual vamos sacando las perlas que cada cual distintamente  lucirá en el porvenir, ese jardín de ilusiones en el que todos  van sembrando la semilla de las flores del mañana; esa fuente en la que todos van  bebiendo lo que les place  según el gusto de su paladar.
Esta cinta en la que vamos grabando momento por momento, todo cuanto nos rodea de nuestro mundo interior  y exterior, esos  20, 30,50  años de existencia aquí abajo; hasta que se derrumbe la mina, se seque la fuente, muera el jardín,  se rompa ya el hilo y la cinta diga Fin.
Todos decimos la vida es bella  hay que  vivir la vida; la amamos, màs que todo lo demás.
Si la vida es  así, como una estrella fugaz, por su brevedad, apenas perceptible en la historia. Pero como un gran  cometa, por la estela de luz que deja a su paso, o si se quiere como un sol capaz de poner  en  movimiento en torno de sí a todo un sistema de vida que de él recibe impulso, luz y calor, su vida se  proyecta ya, en el tiempo y en la eternidad, influyendo en multitud de vidas, en bien o mal, hoy y a través de los siglos.” JB

miércoles, 11 de julio de 2012

OASIS DE AMOR


MEDITACIONES

Día  lunes 4/6 20012

Objetivo del día de hoy

·         Hacer ejercicio de presencia, de convivencia.

·         Dejarnos  seducir  conquistar por Jesús.

Gracias Jesús porque se  que estás presente en mí. Porque experimento paz, gusto de estar contigo, de tu palabra y de la predicación de las pautas, se que me estás hablando.

Qué bien se está aquí  Jesús mío gracias.

Si en este momento me encuentro muy animada, interior mente  y con muchos deseos de estar asolas contigo, me gusta la soledad,  porque estoy en compañía con el amor y no hay soledad, hay compañía.

Experimento  que es una continuación de todo este tiempo aun en el trajín diario de mi vida misionera, pero te experimento presente tanto como si voy de camino de un lado para otro, como si estoy sola trabajando, como si estoy  con la comunidad  compartiendo, o en el apostolado.

 Estás y esto es lo más grande estás vivo , Resucitado .


domingo, 27 de mayo de 2012

ACOGER LA VIDA


ACOGER LA VIDA

Recibid el Espíritu Santo.

Hablar del «Espíritu Santo» es hablar de lo que podemos experimentar de Dios en

nosotros. El «Espíritu» es Dios actuando en nuestra vida: la fuerza, la luz, el aliento, la

paz, el consuelo, el fuego que podemos experimentar en nosotros y cuyo origen último

está en Dios, fuente de toda vida.

Esta acción de Dios en nosotros se produce casi siempre de forma escondida, silenciosa y

callada; el mismo creyente sólo intuye una presencia casi imperceptible. A veces, sin

embargo, nos invade la certeza, la alegría desbordante y la confianza total: Dios existe,

nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna.

El signo más claro de la acción del Espíritu es la vida. Dios está allí donde la vida se

despierta y crece, donde se comunica y expande. El Espíritu Santo siempre es «dador de

vida»: dilata el corazón, resucita lo que está muerto en nosotros, despierta lo dormido,

pone en movimiento lo que había quedado bloqueado. De Dios siempre estamos

recibiendo «nueva energía para la vida» (J. Moltmann).

Esta acción recreadora de Dios no se reduce sólo a «experiencias íntimas del alma».

Penetra en todas los estratos de la persona. Despierta nuestros sentidos, vivifica el cuerpo

y reaviva la capacidad de amar. Por decirlo brevemente, el Espíritu conduce a la persona a

vivirlo todo de forma diferente: desde una verdad más honda, desde una confianza más

grande, desde un amor más desinteresado.

Para bastantes, la experiencia fundamental es el amor de Dios y lo dicen con una frase tan

sencilla como «Dios me ama». Esa experiencia les devuelve su dignidad indestructible, les

da fuerza para levantarse de la humillación o el desaliento, les ayuda a encontrarse con lo

mejor de sí mismos.

Otros no pronuncian la palabra «Dios» pero experimentan una «confianza fundamental»

que les hace amar la vida a pesar de todo, enfrentarse a los problemas con ánimo, buscar

siempre lo bueno para todos. Nadie vive privado del Espíritu de Dios. En todos está Él

atrayendo nuestro ser hacia la vida. Acogemos al «Espíritu Santo» cuando acogemos la
vida. Éste es uno de los mensajes más básicos de la fiesta cristiana de
Pentecostés.

José Antonio Pagola


viernes, 25 de mayo de 2012

UNA EXPERIENCIA DESCONOCIDA




Recibid el Espíritu Santo.



Dentro de cada uno de nosotros hay un «espacio interior» que para muchos permanece
desconocido e inexplorado. No es exactamente un ámbito sicológico. Está a un nivel más
profundo. Es el centro más recóndito de la persona, donde se esconde el misterio de
nuestro ser, donde resuenan las preguntas más hondas: ¿Quién soy yo?, ¿por qué estoy
aquí?, ¿para qué?
El hombre de hoy ha aprendido muchas cosas, pero no sabe llegar hasta su propia
interioridad. Vive volcado hacia lo exterior, sin capacidad para encontrarse consigo mismo.
La vida moderna lo dispersa en mil ocupaciones, contactos y experiencias externas que lo
alejan de sí mismo. El ruido, la agitación, el ritmo acelerado le impiden vivir «desde
dentro».
La fiesta cristiana de Pentecostés puede ser una llamada a cultivar más nuestro mundo
interior y a vivir más atentos a la presencia del Espíritu en nosotros. ¿Cómo?
Entrar dentro de nosotros exige tiempo y calma. Quien trata de vivir desde dentro sabe
muy bien que el exceso de trabajo y actividad no es una virtud, sino una enfermedad, una
esclavitud. «Todos los días nos hace falta un buen rato de inactividad, para adentramos
descalzos en nuestro mundo interior» (R Loidi).
Es importante, además, aprender a distanciamos de vez en cuando de nuestro quehacer
cotidiano. Saber apartamos de las ocupaciones que nos atrapan y dispersan, para «hacer
silencio» y encontramos con lo más profundo que hay en nosotros. No se puede vivir
desde dentro sin asegurar «lugares» y «momentos» de interiorización.
Encontrarse a solas con uno mismo puede inspirar temor. Nos da miedo descubrir
nuestras contradicciones e incoherencias, nuestra mentira y mediocridad, o nuestras
frustraciones más profundas. Por eso, lo importante no es analizarse, sino descubrir la
presencia amorosa del Espíritu de Dios que nos habita, nos sostiene, nos acoge tal como
somos y nos invita a vivir.
El creyente se adentra en su interior en actitud confiada. Se sabe aceptado y amado. Por
eso, no cae en la desestima o en la culpabilidad angustiosa. Se siente a gusto con Dios.
Seguro. Su experiencia del Espíritu es siempre fuente de gozo. Un respiro en medio del
vivir diario.
Este entrar en la propia interioridad no significa huir de la vida para replegarse estérilmente
sobre uno mismo. Al contrario, es regenerarse desde la raíz, rescatar lo mejor que hay en
nosotros, encontrarse de nuevo vivo y con fuerzas para vivir y hacer vivir. El Espíritu de
Dios que habita en nosotros siempre es «dador de vida».
José Antonio Pagola

martes, 17 de abril de 2012


EXPERIENCIA DE MISERICORDIA CON EL RESUCITADO

“Se levantaron y volvieron a Jerusalén”

Así como el hijo prodigo después de haber reflexionado habiendo experimentado en su corazón la lejanía con el padre y se dijo así mismo :

“Me levantaré e iré a mi padre “

Así los dos discípulos de Emaus experimentando el amor de Jesús se levantaron y volvieron a Jerusalén.

La misericordia:
Significa levantarse, significa volver a la casa del padre , volver a Jerusalén, es experimentarse amado, pero no solamente esto , es dejar entrar en nuestro corazón la vida nueva, la vida del resucitado.

Después de haber desandado el camino que parecía un retroceso; en la experiencia personal con Jesús él nos acompaña, para darnos sentido a todo lo vivido, para resucitar todo lo que en nuestro corazón no está vivo.
Lo único que hace resucitar un corazón apagado es el amor de Cristo es el amor que va iluminando cada paso en el camino.

Porque el amor de Jesús es como lámpara que alumbra nuestro caminar.
es el amor que ilumina nuestras experiencias y las transforma dándoles un sentido nuevo.

Esto ha sido la misericordia de Jesús adaptarse a cada uno de los discípulos a la situación concreta a la que estaban viviendo .Sea la decisión que tomamos Jesús toma libre mente nuestras decisiones , saliendo a nuestro encuentro , curándonos con su palabra, ha sido la palabra de Jesús que ha ido curando nuestras desesperanzas, desánimos, pesimismos, nuestras soledades .

La misericordia de Jesús hace que reemprendamos el camino ya no como vivíamos antes, sino resucitados, viviendo ya la vida nueva.

Gracias Jesús por el regalo de esta vida nueva, que no viene por nuestros meritos, ni por nuestras buenas obras, sino porque tu muriendo en la cruz, el Padre te resucitó y con tu resurrección todos estamos llamados a resucitar.

“Se levantaron y volvieron a Jerusalén”

Pero resucitados porque el resucitado ya vivía en su corazón.
Y esta es la misericordia que Jesús ha tenido con nosotros que ya no viven solos sino que vivimos en una eterna compañía , con el que vive entonces podemos volver a Jerusalén donde estás tu esperándonos en cada hermano en la comunidad en las personas que no conocen esta experiencia para que , comuniquemos esta experiencia de resurrección.
Dichosos
los que creen
sin haber visto




LA BELLA FLOR RESUCITA


La bella flor que en el suelo
Plantada se vio marchita
Ya torna, ya resucita,
Ya su olor inunda el cielo.
De tierra estuvo cubierto,
Pero no fructificó
Del todo hasta que quedó
En un árbol seco injerto.
Y aunque a los ojos del suelo
Se puso después marchita,
Ya torna, ya resucita,
Ya su olor inunda el cielo.
Toda es de flores la fiesta,
Flores de finos olores,
Más no se irá todo en flores,
Porque flor de fruto es ésta.
Y mientras su iglesia grita Mendigando algún consuelo, Ya torna, ya resucita, ya su olor inunda el cielo. Que nadie se sienta muerto Cuando resucita Dios,
Que, si el barco llega al puerto, Llegamos juntos con vos.
Hoy la cristiandad se quita sus vestiduras de duelo.
Ya torna ya resucita, Ya su olor inunda el cielo. Amén

EL SEÑOR HA RESUCITADO


“En la tarde de aquel día, el primero de la semana,
y estando los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los
Judíos, llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: « ¡La paz esté con
vosotros!». Y les enseñó las manos y el costado. Los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él repitió: «¡La
paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, así os envío yo
a vosotros». Después sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo. Quienes se los retengáis, les serán
retenidos».
Tomás, uno de los doce, a quien llamaban «el Mellizo», no
estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos
le dijeron: «Hemos visto al Señor». Él les dijo: «Si no veo en sus
manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el lugar de los
clavos y la mano en su costado, no lo creo».
Ocho días después, estaban nuevamente allí dentro los
discípulos, y Tomás con ellos. Jesús llegó, estando cerradas las
puertas, se puso en medio y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo aquí y mira mis manos;
trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino
creyente». Tomás contestó: «¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús dijo: «Has creído porque has visto. Dichosos los
que creen sin haber visto».
(Jn 20, 19-29)


La Resurrección de Jesús es una experiencia de fe, no entra en el campo de lo comprobable, sino en el campo de la fe, creer que el amor de Dios es más fuerte que la muerte. Nos a sacado de la muerte para devolvernos la vida de Dios, la vida eterna.

Es muy importante descubrir que la Resurrección no ha sido fruto de la iniciativa humana, la iniciativa es de Dios . Es Dios quien Resucita a Jesús y es Jesús que por iniciativa propia se le aparece a los discípulos, no porque tengamos una vida perfecta sino por puro amor.
¡¿Cómo estaba el corazón de los discípulos?

-Llenos de miedo
-encerrados en ellos mismos
-dudas
-incredulidad.

Jesús rompe todas esas barreras humanas y es capaz de atravesar esos muros interiores que llevamos dentro, Jesús entra en nuestro corazón, se hace presente.

La presencia de Jesús resucitado en su palabra es la que nos hace reconocerle.
Los discípulos escucharon a Jesús esa palabra que su corazón estaba necesitando.




• “LA PAZ ESTE CON VOSOTROS”

Es el primer fruto de la resurrección esa paz que el corazón del discípulo debe de tener
en los momentos de mas dificultad , de persecución.
Jesús responde a esos miedos, turbulencias, angustias, dándoles la paz..



• JESÚS LES MUESTRA LAS MANOS Y EL COSTADO


Se muestra quien es, soy el crucificado, pero he resucitado soy yo mismo es en las heridas donde ellos le reconocen cuando nosotros en nuestras heridas hemos sido comprendidos , amados, reconocemos al que nos ha asumido , nos ha curado Jesús ha superado la muerte, la cruz, lo ha superado todo, porque el amor ha sido mas fuerte que la muerte . a los discípulos se les abre los ojos, de la fe, le reconocen vieron al Señor, es cuando experimentan la alegría. Otro fruto de la Resurrección Jesús nos quiere dar esa alegría que nadie nos la puede quitar esa alegría que viene de el, y no de las circunstancias ni de los éxitos, ni de los meritos logrados esa alegría que inunda nuestro corazón no como un sentimentalismo, sino como fuerza, dinamismo en nuestro corazón.



• AL VER AL SEÑOR:

Jesús nos da una nueva mirada, esa mirada que va mucho mas allá de lo palpable, de lo inmediato, Jesús nos da una mirada nueva, sobre todas las situaciones, nos da unos ojos nuevos, son sus propios ojos, nos da esa capacidad de verle a el Resucitado , esa mirada desde la fe, desde el corazón. Es necesario esa mirada de captarle a el vivo en todas las circunstancias de la vida.

Escuchamos la Palabra de Jesús que es nuevamente la misma,


• LA PAZ ESTA CON VOSOTROS

Jesús nos repite lo mismo porque lo que el desea es que tengamos la paz, Jesús es la paz, esa paz está entre nosotros Cristo, Jesús no ha querido quedarse no solo con nosotros sino en nosotros, porque está presente en nuestro corazón.


• COMO EL PADRE ME ENVIO A MI ASÍ OS ENVIO YO A VOSOTROS

Jesús nos hace partícipes de su misma misión es otro fruto de Resurrección es una misión que brota de la iniciativa de Cristo, es el quien nos capacita para realizar la misma misión, es el quien nos da la autoridad, en ese envió está la fuerza.

• RECIBID EL ESPIRITU SANTO


Es el fruto de la Resurrección mas grande Jesús nos ha dejado su espíritu, no es nuestro espíritu el que dirige nuestros pasos es el Espíritu de Cristo Resucitado el que nos va a acompañar a continuar el camino.


Jesús no deja a los discípulos a mitad de camino la fe que inició la va a continuar desde la Resurrección por eso nos deja su Espíritu vivo Resucitado esto nos da mucha seguridad el no nos abandona su espíritu seguirá instruyéndonos guiándonos y nos dirá lo que tenemos que hacer en cada momento.


• AQUIENES PERDONEIS


Es otro fruto de la Resurrección el perdón Jesús en la cruz nos ha perdonado , nos ha salvado, y hoy continua en nosotros perdonando necesitamos ser continuadores del perdón de Jesús. Saber reconciliarnos con un pasado el mío y el de los demás, con la resurrección, somos criaturas nuevas.






• LA FE


DICHOSOS LOS QUE CREEIS SIN HABER VISTO


Esa fe que no se queda estancada que no se reduce a quedarnos con las circunstancias bonitas, sino que Jesús nos invita a profundizar en la fe esa fe que va mas allá que las evidencias humanas a creer en el en su vida en su palabra esa fe que va creciendo en la medida que fijamos la mirada en Jesús, pero con la conciencia que la fe no la podemos vivir solamente individualmente, si no comunitariamente porque la fe se contagia


• UNA FE QUE SE CONTAGIA


HEMOS VISTO AL SEÑOR


es entrar en una manera nueva de ver al señor y reconocerle en todo los detalles de nuestra vida.





EXPERIENCIA DE TOMAS:

Tomás el discípulo ausente de la comunidad el quiere ver también se encierra en su incredulidad y cuando todos le aseguran que ellos han visto quiere ir mas allá no solo tocar sino sondear la identidad del crucificado metiendo sus dedos en las mismas llagas. Jesús se presenta a los ocho días para darle plazo a su incredulidad.

¿Es que Tomás no amaba a su Maestro? si evidentemente pero era testarudo , positivista, no solo quería pruebas sino que las exigía a la medida de su capricho
Jesús se somete a ellas con una mezcla de ironía y realismo. Esta vez los apóstoles se han reunido para rezar en común. Tomás se siente incomodo en medio de la fe de todos, pero el paso de los días parece haber robustecido su incredulidad, mas no por eso piensa en separarse de los hermanos hay una fe mas honda que sus dudas que sigue uniéndoles a ellos.

Tomás es un auténtico hombre moderno y Jesús se aparece sólo para el están todos pero el Maestro se dirige solo a Tomás Ven Tomas trae tu dedo y mételo en mis llagas ahora queda completamente desconcertado en realidad nunca imaginaría que su deseo fuera realizado cuando vio a Jesús, cuando escuchó su dulce voz. Tomás se dio cuenta que allá en el fondo siempre había creído en la resurrección que la deseaba con todo corazón que si se negaba a ella era por miedo a ser engañado en algo que deseaba tanto.

De aquel pobre Tomás Jesús ha sacado el acto de fe mas hermoso que conocemos , Jesús lo ha amado tanto lo ha curado con tanto esmero que de esta falta de esta amargura de esta humillación ha hecho un recuerdo maravilloso Dios sabe perdonar así los pecados Dios es el único que sabe hacer de nuestras faltas unas faltas benditas unas faltas que no nos recordarán mas que la maravillosa ternura que se ha revelado.



DICHOSOS LOS QUE CREEN SIN VER

Tomás ya estaba seguro de esto había conocido y había envidiado la alegría que horas antes encontró en los rostros de los compañeros ahora se daba cuenta de que aquello que el había despreciado, era una verdadera alegría con raíces bien hondas en la fe.



REFLEXIÓN:


¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la palabra que hoy Dios te ha dicho?

¿Cuáles son los frutos de la resurrección?

¿Cuál fruto crees que necesitas tú en este momento?

¿Cuál ha sido tu experiencia de Resurrección en esta
Pascua?

Mi experiencia de Pascua:

lunes, 16 de enero de 2012

ENTREVISTA A JOSÈ ANTONIO PAGOLA

ENTREVISTA: José Antonio Pagola



Teólogo, autor de JESÚS, Aproximación histórica
por José Luis Celada, VIDA NUEVA, nº 2,584, 13 octubre de 2007
Después de largos años de responsabilidades eclesiales y un estudio minucioso y
honesto de la figura de Galileo, José Antonio Pagola lo tiene muy claro:


"Jesús es lo mejor
que tiene la Iglesia"

Por eso, el sacerdote y teólogo vasco ha decidido darlo a conocer y compartir con sus lectores creyentes y no creyentes— la Aproximación histórica (PPC) que
acaba de ver la luz. En sus páginas hay esfuerzo y rigor, pero, sobre todo, mucha pasión.

* ¿Ha cambiado la imagen que tenía de Jesús después de escribir este libro?

- Nunca he dejado a lo largo de mi vida de estudiar a Jesús, pero quizás
no era consciente de todo lo que ha matizado durante estos últimos años la investigación histórica.
Me han impresionado aspectos como su compasión, que ocupa el centro de su vida y es la motivación de todo; que para él Dios sea un Padre que está introduciéndose en el mundo, tratando de hacer la vida
más humana, empezando por los últimos; me ha impresionado
mucho su cariño y el trato a la mujer, me ha sobrecogido su muerte,
cómo pasò la ùltima noche, qué pudo sentir... Todo ello, el verlo globalmente, de manera más unitaria, te permite tener un conocimiento
muchísimo más vivo de Jesús. Ha sido, sin duda, lo mejor.


*¿No se ha agotado ya el estudio sobre Jesús, y lo que hace falta es dar un paso
más: seguirle?


- Jesús está aún por conocer. El cristianismo no ha dado todavía lo mejor, y el estudio interdisciplinar
de Jesús nos está ayudando a descubrirlo con matices insospechados. El propio Papa habla de la vivacidad y de la profundidad que le está dando la investigación
histórica a la figura de Jesús.

* ¿Hasta qué punto se proyecta en su obra la personalidad del autor?
- Los lectores lo dirán.


Sí puedo decir dos cosas:
primero, que me he esforzado,de manera muy consciente, en no quedar encerrado en la reconstrucción que pueda hacer un autor concreto.

Y, segundo y quizás más importante, en el proceso de elaboración —y lo digo con cierto pudor— he hecho una cosa que nunca había hecho: después de conocer las posiciones de los diversos autores, evaluarlas y hacerme un juicio, he pasado mucho tiempo en silencio, tratando de sintonizar con Jesús, hablando en segunda persona con él:

"Yo ya sé lo que dicen los exegetas, historiadores, arqueólogos, pero tú, que has dejado detrás tantos
interrogantes y discusiones, ¿quién eres? Para un creyente, es muy difícil hacer un trabajo serio,honesto, de aproximación a Jesús, sin que termine de alguna manera en una oración o en un diálogo con él.

El resultado, los lectores lo juzgarán. Imagen viva
*
¿En qué medida puede conribuir su libro a desmontar esas "imágenes
enfermas de Dios" que tanto dañan a la vida cristiana?
- No lo sé. Me he esforzado especialmente en tratar de decir con palabras claras y
sencillas cómo le vive Jesús a Dios. Así, hay páginas donde se habla del Dios amigo de la
vida, que se interesa más por la vida dichosa y digna de las personas que por el culto, la
religión o el sábado; un Dios que busca a Dios a los perdidos, no condenándolos desde lejos,
sino buscándolos desde cerca; un Dios que es feliz cuando nos ve felices a nosotros... Me impresiona mucho cómo contempla Jesús a Dios: él nunca lo ve desentendido de su proyecto de transformación de la humanidad, por eso Jesús tiene esa capacidad de ver el lugar privilegiado que los últimos ocupan en el corazón de Dios. Esta imagen fresca, viva, de un
Dios compasivo, amigo de la vida, pienso modestamente que sí puede contribuir a promover
otra experiencia diferente de Dios.

* Deja claro que no se trata de una confesión de fe, pero ¿no es preciso tener fe
para escribirlo?, ¿y para leerlo?

- Como aparece en el título, se trata de una aproximación histórica a Jesús. Sinembargo, nunca he sentido incompatibilidad entre mi esfuerzo de investigación histórica y mi fe cristiana en Jesús como Hijo de Dios hecho hombre por nuestra salvación. Pero, precisamente porque creo que Dios se ha encarnado en Jesús, me interesa muchísimo saber
cómo es Jesús, este hombre lleno de Dios, animado y habitado por Dios, qué defiende, qué actitud adopta ante el sufrimiento, cómo se acerca a los últimos, cómo critica una manera determinada de entender y vivir la religión... El estímulo de la fe.

* ¿Dónde se sitúa la frontera entre el investigador y el creyente al abordar un
trabajo de estas características?

- Creyentes y no creyentes, si deciden investigar honestamente al Jesús histórico,
deben acudir al método histórico-crítico, no a su fe cristiana, ni musulmana, o judía, ni
tampoco a su ateísmo o a su filosofía agnóstica. Para mí, la fe no ha sido un principio de
interpretación histórica, pero sí el mejor estímulo para estudiar la vida de Jesús.

Los historiadores no me van a dar todo el misterio último que se encierra en Jesús, mi fe no depende de los resultados de los estudios de Crossan, Borg, Brown, Meier..., pero precisamente porque creo que Dios se ha encarnado, me intereso por saber en qué hombre lo
ha hecho. Por eso, me resulta difícil entender que haya personas que subrayan con fuerza la encarnación y el carácter divino de Jesús, pero luego no se preocupan por saber cómo es el hombre en el que Dios se ha encarnado.

* ¿A quién va dirigida o quiere estar dedicada esta obra?
- He pensado en muchos cristianos que no conocen suficientemente a Jesús, aunque le aman de verdad; pero también muchísimo en los no creyentes. Suelo decir que Jesús es patrimonio de la humanidad, no sólo propiedad de los cristianos. He pensado, sobre todo, porque trato con ellas, en tantas personas decepcionadas ante el cristianismo real que conocen
y que se han distanciado de la Iglesia, pero que hoy andan buscando sentido, buscando a Dios,
y no saben a qué puerta acudir o llamar. Para ellas, Jesús podría ser la gran noticia de su vida.
He pensado también en personas que lo ignoran casi todo de Jesús, que su nombre no les dice
gran cosa; en cristianos practicantes, buenos, que, sin embargo, difícilmente podrían balbucear una síntesis medianamente fiel a Jesús. Y he pensado en los jóvenes, porque me encuentro con muchos que rechazan a la Iglesia, pasan de religión, pero se sienten
secretamente atraídos por Jesús.
Ahora bien, poco a poco, según iba avanzando en mi estudio, he pensado cada vez más en los últimos. Jesús tenía el corazón y la mirada puestos en ellos. Para mí, lo más grande sería que, por caminos que yo no puedo ni sospechar, que este Jesús llegara a los últimos. Pienso, por ejemplo, en enfermos crónicos, discapacitados, los hambrientos del mundo, que llegara a Latinoamérica... He pensado en las mujeres maltratadas, en las prostitutas... Nada me gustaría más que llegar a los últimos, también a los que son últimos
para la Iglesia, porque están olvidados por nosotros.

* ¿Esta ya superada la distmción entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe?
-Creo que no. Una cosa es el Jesús real, fáctico, que vivió en la Galilea de los años 30, y otra distinta es el "Jesús histórico", al que tratan de recuperar con más o menos acierto los investigadores. Y otra cosa es el Cristo de la fe cristiana, es decir, el Cristo en el que los
cristianos descubrimos el misterio último encerrado en Jesús, Hijo de Dios hecho hombre por
nuestra salvación. Hablar de manera confusa de todo esto me parece un retroceso, y no hace
bien ni al conocimiento concreto de Jesús ni a la fe cristiana. Las deserciones de la Iglesia se
multiplican, pero la gente vuelve con fuerza a Jesús.

*¿Cómo aprovechar el tirón de su figura para trabajar en la pastoral de
alejados?

- Por una parte, veo que Jesús atrae mucho a bastantes personas alejadas de la Iglesia.
La persona viva del Jesús del Evangelio les resulta mucho más atractiva que el catecismo, y su lenguaje, mucho más seductor que el de los teólogos, por ejemplo. Y, desde luego, su mensaje les resulta mucho más actual que nuestras cartas pastorales y nuestras encíclicas.

Y hay un segundo dato: siempre que hablan de la Iglesia, la perciben —justa o injustamente—
como una dificultad, un problema, un obstáculo para acercarse a Dios.
La conclusión es muy simple: si Jesús atrae y la Iglesia no, parece claro que la Iglesia
atraerá cuando se parezca más a Jesús, cuando nuestras actitudes, nuestro lenguaje y, sobre
todo, nuestro corazón se parezcan un poco más al de Jesús. Sólo una Iglesia capaz de mostrar
un rostro más claro, más sencillo, más accesible, más limpio de Jesús, atraerá. Porque Jesús
es lo mejor que tiene la Iglesia.

* Dice también que "seguir a Jesús es vivir con compasión". ¿Cómo andamos en
la Iglesia de compasión?

- Aquí, entre nosotros, andamos mal. Muchas veces la jerarquía habla a los hombres y mujeres de hoy con buena voluntad, pero desde lejos, y con poca comprensión y poca compasión. Los teólogos igual, no tenemos más compasión que la jerarquía: hacemos
teología muchas veces sin apenas sufrir en nuestra carne y en nuestro espíritu el sufrimiento del hombre de hoy: hambrientos, mujeres asesinadas en su hogar, pateras... Volver a Jesús sería poner la compasión en el centro de la Iglesia. Porque la compasión por elhombre y la
mujer de hoy es quizá lo único que puede hacer a la Iglesia más humana y más creíble.
Por eso, la Iglesia más fiel a Jesús es probablemente ese ejército de cristianos y cristianas que gastan su vida al servicio de gentes marginadas, olvidadas o humilladas.
* Ha reconocido en alguna ocasión que, a estas alturas de su vida, ha aprendido
a vivir en esta Iglesia "sin ahogarse". ¿Cuál es su secreto? Porque hay quien dice que
cuanto más se conoce a Jesús, más desengañado se siente uno con la Iglesia.

- No hay secretos. No podría vivir en esta Iglesia si no fuera porque en ella encuentro a Jesús y a muchísimos seguidores y seguidoras auténticos. Jesús no me lleva a desengañarme de la Iglesia, sino a entrar por un camino de conversión. Y hoy no podría vivir en ella si no es comprometido en su conversión a Jesús y al reino de Dios. Estoy cansado de tantas descalificaciones mutuas de unos a otros y de tan poco esfuerzo de conversión. El reino y su justicia .
* ¿Cómo convertir el cristianismo en el verdadero reino de Dios?
- Es la gran tarea: poner a la Iglesia al servicio del reino de Dios. Y mi libro puede contribuir un poco a ello. Jesús no nos llama a convertirnos a Dios, sin más, de manera abstracta, sino a "entrar" en la dinámica del reino de Dios; no nos invita a buscar a Dios,
como se suele decir tantas veces, sino a "buscar el reino de Dios y su justicia". La Iglesia no
tiene otra misión que ésta, abrir caminos al reino de Dios en el mundo: anunciar, testimoniar,
pedir, acoger el reino de Dios, un reino de compasión, de justicia, de paz verdadera...
Me da pena ver que muchos cristianos no han oído hablar con claridad del proyecto de Dios de humanizar el mundo, no saben que es la única tarea de la Iglesia. Como decía muy bien el Vaticano II, la Iglesia está llamada a contribuir a mejorar y a humanizar la vida.
Muchos cristianos no sospechan —qué pena!— que, para vivir como Jesús, hay que vivir
con la pasión que él tenía por anunciar y promover el reino de Dios.

* Supongo que ya ha leído el libro del Papa, Jesús de Nazaret. ¿Cuáles son las
diferencias más significativas con respecto al suyo?

- Lo he leído dos veces: en mayo lo leí en francés y ahora en español. Son dos libros
de naturaleza diferente y con objetivos diferentes. Mi libro se titula Jesús, y tiene un pequeño
subtítulo, para explicar honestamente qué es: Aproximación histórica. Creo que queda
suficientemente claro que es un esfuerzo, más o menos acertado, de acercamiento histórico a
la figura de Jesús. Éste no es el objetivo del libro del Papa. El suyo es propiamente una
cristología o, como dice él mismo en el Prólogo, "una interpretación teológica de la Biblia y
de Cristo, hecha desde la fe". Más aún, una cristología muy personal, "expresión de mi
búsqueda personal del rostro del Señor". Aquí ya no habla de Jesús, sino del Señor. Como es
natural, el Papa no acude a la investigación histórica actual, sino a la cristología que va
descubriendo en los escritos del Nuevo Testamento y en la teología de los Padres de la
Iglesia.
Esto no significa que minusvalore la investigación histórica. Al contrario, dice que "el método histórico es y sigue siendo una dimensión del trabajo exegético a la que no se puede renunciar... La fe misma lo está exigiendo". Luego, preocupado tal vez de que su trabajo
pueda parecer un menosprecio de la investigación moderna, añade: "Este libro no está escrito en contra de la exégesis moderna, sino con sumo agradecimiento por lo mucho que nos ha
aportado y nos aporta. Nos ha proporcionado una gran cantidad de material y conocimientos a través de los cuales la figura de Jesús se nos puede hacer presente con una vivacidad y profundidad que hace unas décadas no podíamos ni siquiera imaginar". Mealegraría de que mi trabajo aportara a la figura de Jesús esta "vivacidad" y "profundidad" de las que habla el Papa.

* ¿Algún otro proyecto entre manos?
- Tengo un primer proyecto, que es publicar un libro mucho más breve, sin notas, estructurado bajo forma de preguntas y respuestas. El secreto de un libro así está en que uno sepa qué preguntas hacer. Si yo pregunto: ¿estaba Jesús casado con la Magdalena?, ¿tenía hermanos?.... estoy echando balones fuera. Pero si me pregunto: ¿cómo vivía Jesús a Dios?
¿qué actitud adoptó frente a los ricos de su tiempo?, ¿a qué personas se acercó de manera preferente?, ¿cómo reaccionaba ante el sufrimiento?, ¿cómo vivió Jesús su relación con el
templo de Jerusalén?....

nos estamos acercando a lo importante. Pero el verdadero proyecto es otro estudio que podría titularse Volver a Jesús. No pienso en un aggiornamento ni en una adaptación a nuestros tiempos, sino en movilizar una conversión a Jesús.Una conversión "sostenida". Un talante de conversión a Jesús que hemos de transmitir a las siguientes
generaciones. Las preguntas que me hago son de este tenor:


¿Cómo poner a Jesús en el centro del cristianismo y de las comunidades cristianas? ¿Cómo introducir en la Iglesia la compasión de Jesús? ¿Qué pasos dar para "convertir" a la Iglesia al servicio del reino de Dios? ¿Cómo dar por terminado lo que ya no genera vida? ¿Cómo despertar la conciencia profética?

Quiero trabajar despacio (cinco o seis años), en actitud constructiva, con libertad interior y,
naturalmente, inspirándome en Jesús. No sé si tendré fuerzas, pero cada vez me
apasiona más.
SU 'AMA', EL CONCILIO Y JERUSALÉN
Hay tres datos en la biografía de este guipuzcoano de Añorga, nacido hace 70 años en el seno de una familia numerosa, que han configurado toda su vida: la presencia de su madre, la celebración del Concilio Vaticana II y su paso por I'École Biblique de Jerusalén. Recuerda que aprendió más el Evangelio con su ama en la cocina de casa que de los catedráticos de
Roma y Jerusalén. Más tarde, sus estudios en la Ciudad Eterna, coincidiendo con la cita conciliar
convocada por Juan XXIII, siguieron forjando la sensibilidad y el carácter de uno de "los presbíteros que nos ordenamos para convertir la Iglesia al Evangelio". Finalmente, su estancia en Tierra Santa despertó en él "la pasión por los profetas de Israel y por Jesús".
Con este 'triple bagaje' a sus espaldas, José Antonio Pagola ha sido luego profesor de Cristología, rector del Seminario de San Sebastián, vicario general de la diócesis donostiarra
durante más de dos décadas y, actualmente, dirige el Instituto de Teología y Pastoral, pero,
sobre todo, reconoce tener ahora "la suerte de poder dedicarme a estudiar y dar a conocer a
Jesús". Ya lo hizo allá por los 80, cuando publicó Jesús de Nazaret. El hombre y su mensaje, con más de una decena de ediciones. Sin embargo, cuando hace ocho años dejó la Vicaría, se planteó tres prioridades: "No perder el tiempo dedicándome a cualquier cosa; comunicar sólo
aquello en lo que creo de verdad; y, lo más importante, volver a Jesús". Y decide "estudiar y hablar sólo de Jesús". Fruto de ese esfuerzo son las miles de horas, retirado en su apacible y familiar rincón de 'Villa Gentza' (Villa Paz) —con las Hermanas de la Caridad
de Santa Ana—, dedicadas a "tallar"
esta Aproximación histórica a la figura de Jesús, un trabajo con el que "he gozado mucho y he
sufrido mucho". Disfrute, porque ha podido conocer "de manera mucho más viva y concreta
cómo era Jesús". Y dolor, "al verme tan lejos de él y comprobar las grandes desviaciones e infidelidades de los cristianos".
Ahora, con otros proyectos ya sobre la mesa, José Antonio admite que "escribir este libro me ha hecho bien, no sé si moralmente soy mejor que antes, pero sí diferente y, sobre todo, estoy en otro sitio". Asegura verlo todo "con más claridad", tiene "una libertad y una audacia para decir cosas que antes ni me atrevía" y, sobre todo, ha aprendido a "vivir desde la fe, desde el
horizonte del reino de Dios, no sólo desde el horizonte pequeño de la Iglesia". Él habla de "un proceso hasta cierto punto de conversión": "Vivo la realidad del mundo y de la Iglesia de otra manera", concluye.