sábado, 31 de enero de 2026
Filtra en mis pobres pupilas dos gotas frescas de fe
¿Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”. Mc.4, 35-41.
viernes, 30 de enero de 2026
La semilla que por si sola va produciendo fruto.Mc.4, 26-34.
La semilla del Reino
Muchos sembradores han pasado por mi vida.
Señor, ¿cómo la he cultivado?, ¿cómo te he dejado cultivarla? Una vez más renuevo mi confianza en ti y me entrego nuevamente a ti sabiendo que harás fructificar la semilla del Reino que has sembrado en mí.
DINAMISMO DE LA PALABRA
- Relee las pautas y pide el fruto que deseas.
- Lee la cita: Escúchale
- Ponte de protagonista y escribe.
- Discierne lo que vas a cambiar
- Ponla en práctica y serás feliz
- Contrasta el Pensar de Dios con tu pensar.
La Fe como un granito de mostaza .
“La fe como un grano de mostaza”
«El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» (Sal 27, 1)
NADA NOS PUEDE SEPARAR DEL AMOR DE DIOS
¡Qué esperanza me dan, Jesús, estas palabras! Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo. Si tú, mi Dios, estás con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
Ninguna situación, por difícil que sea, podrá separarnos de tu amor:ni los conflictos personales, ni siquiera los que llegan de repente como un caos, porque tú los transformas en paz, en comunión, con tu presencia, insuflando aliento de vida.
> «Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.» (Jn 3,16)
Padre, tu amor es tan grande que no perdonaste a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros.
¿Cómo no nos darás también todo con Él?
¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica?
¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?
¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?
Como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza».
Aun cuando yo no he llegado a vivir ese extremo de caos, te agradezco, Señor, tu amor providente, porque nada me ha faltado. Has cubierto todas mis necesidades, tanto espirituales como materiales. Y aunque haya habido dificultades, tú nos has ayudado y nos has sacado adelante. ¡Cuántas veces me has dicho estas palabras en las etapas difíciles de mi vida misionera!:
😇> «No estén pendientes de lo que comerán o beberán; no se atormenten. El Padre sabe todo lo que necesitan. Busquen más bien el Reino de Dios, y se les darán también todas estas cosas.» (Lc 12,29-31
Puedo decir que en estos años dedicados a la misión, predicando tu mensaje, entregándote mi juventud y trabajando en tu viña, tú has sido mi única paga.
Tengo la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos de tu amor.
Como dice san Pablo:
> «En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.» (Rm 8,31b-39)
El Señor me trata bien
> «Sálvame, Señor, por tu bondad.
Tú, Señor, me tratas bien, me liberas con ternura.
Sabes que pequeña soy, pobre, sin poder, y llevo dentro un corazón necesitado de ti.
Socórreme, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad.
Reconozco que aquí está tu mano, que eres tú, Señor, quien actúas con bondad y con ternura.
Te doy gracias, Señor, con voz potente; te alabaré en medio de la multitud, porque te pones a la derecha del pobre para salvar su vida.»(Sal 108, 21-22.26-27.30-31)
Como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, así nos protege el Señor
> «No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.» (Lc 13,31-35) En aquel día se acercaron unos fariseos a decir a Jesús:
—«Sal y márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Jesús les respondió:
—«Id y decid a ese zorro: “Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día mi obra quedará consumada. Pero es necesario que camine hoy, mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.”»
¡Qué libertad, Jesús, para continuar la misión y cumplir el encargo recibido del Padre!Tú solo obedeces sus órdenes. Por eso no tienes miedo a nada ni a nadie, y continúas haciendo el bien aunque te amenacen de muerte. No te dejas vencer por la oposición ni por las amenazas,
sino que sigues firme en tu misión de anunciar el Reino del Padre.Enséñanos a caminar con confianza en medio de las pruebas, a no rendirnos ante la dificultad y a mantener el corazón lleno de esperanza. Con qué valentía y amor asumes la cruz en la misión. No la abandonas por las dificultades, sino que eres fiel a la voluntad del Padre.
> «Porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.» (Jn 6,38)
Tu dolor más grande, Jesús, es que no acojamos tu amor,
que cerremos el corazón y no queramos dejarnos salvar por ti.
Y si para salvarnos tienes que ser entregado y morir en una cruz, lo haces por amor.Tu misión es gratuita.Y así, junto contigo, continuamos tu obra,aunque a veces no acojan tu mensaje.No por eso hemos de dejar de predicar tu Palabra.
Yo no he llegado a vivir este extremo como tú o como los discípulos,
ni como nuestro fundador aquí en Mallorca,
pero él continuó la misión aunque se lo prohibieran,
obedeciendo la voluntad del Padre y no la de los hombres. Gracias, Jesús, porque tu amor es como el de esa imagen de la gallina que reúne a sus polluelos bajo sus alas. Muchos no han querido acogerse a ese amor, pero al menos yo —y muchos otros— sí lo hemos hecho,
porque necesitamos ese amor de madre que salva.
Tus palabras, Jesús, son muy fuertes:
> «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido!»
Te pido, Señor, por todos tus misioneros del mundo entero,
para que continúen la misión,
a pesar de las dificultades,
siendo fieles al carisma recibido y al encargo del Padre,
haciendo solo su voluntad.
Madre, así como acompañaste a Jesús en todos los momentos de su misión, especialmente en los más difíciles, acompáñanos también a todos los misioneros enviados a anunciar el Evangelio, sobre todo en los lugares donde no acogen la Palabra. Que esto no sea impedimento para entregarnos, amando a cada persona desde lo que es. Gracias, Jesús Maestro y Misionero, porque estás vivo y resucitado, y contigo continuamos la misión adonde tú nos lleves.
jueves, 29 de enero de 2026
LA MEDIDA DEL AMOR
La luz que alumbra a todo hombre.
«¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les dijo también:
«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».
Comentario al Evangelio
Según mi parecer, también el gran David se refiere a esto cuando, hablando del Señor, dice: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Con razón, pues, la Escritura llama lámpara a nuestro Dios y Salvador, ya que él nos libra de las tinieblas de la ignorancia y del mal.
Él, en efecto, al disipar, a semejanza de una lámpara, la oscuridad de nuestra ignorancia y las tinieblas de nuestro pecado, ha venido a ser como un camino de salvación para todos los hombres: con la fuerza que comunica y con el conocimiento que otorga, el Señor conduce hacia el Padre a quienes con él quieren avanzar por el camino de la justicia y seguir la senda de los mandatos divinos. En cuanto al candelero, hay que decir que significa la santa Iglesia, la cual, con su predicación, hace que la palabra luminosa de Dios brille e ilumine a los hombres del mundo entero, como si fueran los moradores de la casa, y sean llevados de este modo al conocimiento de Dios con los fulgores de la verdad.
La palabra de Dios no puede, en modo alguno, quedar oculta bajo el celemín; al contrario, debe ser colocada en lo más alto de la Iglesia, como el mejor de sus adornos. Si la palabra quedara disimulada bajo la letra de la ley, como bajo un celemín, dejaría de iluminar con su luz eterna a los hombres.
La letra, en efecto, si no se interpreta según su sentido espiritual, no tiene más valor que el sensible y está limitada a lo que significan materialmente sus palabras, sin que el alma llegue a comprender el sentido de lo que está escrito.
No coloquemos, pues, bajo el celemín, con nuestros pensamientos racionales, la lámpara encendida (es decir, la palabra que ilumina la inteligencia), a fin de que no se nos pueda culpar de haber colocado bajo la materialidad de la letra la fuerza incomprensible de la sabiduría; coloquémosla, más bien, sobre el candelero y que alumbre a todos los de casa. Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.
JESUS EL SEMBRADOR (Mc.4,2-20)
“SALIÓ EL SEMBRADOR…”
Como cada día mi sembrador riega la tierra con la suave lluvia,y siembra la palabra semilla de Vida Eterna.
Pero como está mi corazón para que está semilla realmente quede sembrada ?
Si las escucho ,pero muy rápido se me olvidan y con el activismo diario y pequeñas tentaciones queda arrebatada la semilla.
Pero no es culpa del sembrador ,sino de la tierra dura como una piedra ,que al oír tus palabras me alegran el corazón ,pero no tiene raíz en sí mismos,y esto se percibe cuando somos inconstantes , y esto le pasa a muchos que a la mínima tribulación por causa de la predicación de la Palabra,sucumben enseguida.
En otros momentos mi corazón está como cardos oigo la Palabra
Pero los placeres,riquezas,la codicia,de acumular o el desear tener lo que no está a mí alcance ahogan la semilla y la dejan sin fruto .
Pero mi sembrador continua como cada día removiendo la tierra regandola ,y con el sol directo vuelve sembrar la semilla a más profundidad , quitando las piedras, los cardos ,y abonando la tierra , transformandola en tierra buena,capacitándonos para escuchar la palabra entenderla y dar fruto .
Señor hoy : ¿Cómo encuentras
mi tierra?
Me reconozco muchas veces en el camino, en ese terreno donde la fe es reducida a una mera costumbre, Llega la Palabra de Dios: Me toca, pero rebota sin lograr penetrar. Estoy distraído, ausente. El corazón, los intereses están en otras partes, a pesar de las apariencias. Por esto es suficiente una pequeña tentación para barrer aquellos granos que no encontraron acogida.
Me reconozco en el terreno no labrado a conciencia: Superficialidad, ligereza, vanalidad, búsqueda de emociones. Inestabilidad. Tímidos intentos, sin llevar nada hasta las últimas consecuencias. Una persona sin raíces, incapaz de comprometerse de verdad, incapaz de enfrentar la más mínima dificultad. Mariposea en todo y no asimila nada.
Me reconozco también en el manojo de cardos que asfixian la palabra.
la pobre semilla que ha logrado penetrar en aquel enredo, que es mi corazón, y que ha conseguido incluso echar un tallo escuálido, tiene que luchar despiadadamente con los cardos que le roban el alimento, que no le dejan ver el sol, y que terminan por asfixiarla: Preocupaciones, estorbos, una multitud de “cosas buenas”, que se vuelven imprescindibles…
Me reconozco también el terreno bueno…
el que está cuidado con la oración, con los sacramentos, y sobre todo una actitud misionera: Salir cada día como el sembrador a derrochar la semilla del Amor de Dios, y saber cuidar “su tierra”, Esa es la mejor manera de colaborar contigo, Señor, para que la siembra de la Palabra de Dios en mi vida no sea en vano.
¡Gracias, Jesús porque mientras tanto no te cansas de sembrar con esperanza y gratuidad en nuestras vidas!.