sábado, 31 de enero de 2026

Filtra en mis pobres pupilas dos gotas frescas de fe


«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Mi Credo


Yo creo en ti, Jesús, pero aumenta mi fe.
Creo que has subido a mi barca y estás presente de día y de noche; que eres mi guardián y no duermes, aunque a veces te sintamos dormido.

Yo creo en tí, Jesús, que tienes la fuerza y el poder de transformar las tempestades de las situaciones del mundo —guerras, violencia, divisiones, peleas— en una gran bonanza, en comunión, armonía y paz.

Yo creo que estás aquí presente en la Eucaristía y estás vivo

alimentando al mundo desde este trozo de pan, transformando nuestro corazón.
Convierte, Jesús, mi pobre fe en certezas, siendo perseverante en la fe y sin tambalear ante las tormentas de la vida.

Yo creo en ti, Jesús, en tu resurrección; que tú estás vivo y que has vencido la muerte.

Yo creo que Tú sigues dando vida abundante y nos conviertes en canales de vida.
Yo creo en tí, Trinidad
que habitas en mi corazón y en el corazón del mundo, sosteniendo nuestra vida.
Creo en ti, Padre bueno y misericordioso, que eres padre y madre, abrazando nuestra vida.

Creo que tú eres el autor de todo lo creado: la belleza de la naturaleza.
Un atardecer, un amanecer, una noche estrellada, un cielo azul, los pájaros de colores que cantan, las flores multicolores, las montañas, el mar… Toda esta belleza del universo entero es una manifestación de tu amor.

Creo en ti, Padre creador, que estamos en tus manos y que estás constantemente creando, haciendo todo nuevo.

Creo que ninguna criatura está acabada y tú nos vas perfeccionando día a día.

Creo en ti, Jesús, camino y meta, compañero de mi vida, Esposo, Amigo, Peregrino, Maestro, que me acompañas, me abres camino, me llevas de tu mano y me guías a mi destino.
Yo creo en la vida eterna, que estás vivo y resucitado, que nos estás salvando constantemente; creo que estás en mí y que un día estaré sentada junto a tí en el lugar que el Padre me ha asignado.
Yo creo en tu fuerza y en tu poder de transformar la muerte en vida.


Creo en la fuerza de la Palabra
que cura, salva y despliega, llevándonos a un cambio total de vida.
Creo que tú nos vas transformando desde dentro.

Yo creo que en ti está el poder, la fuerza y la victoria, y no según el mundo, sino desde lo oculto, sencillo y pequeño; desde este trozo de pan que está aquí en la Eucaristía alimentando al mundo entero, siendo yo la primera alimentada.
Yo creo, Jesús, que tú, ya desde la cruz, has salvado al mundo entero; has bajado a lo más hondo de nuestra vida, al abismo profundo, y nos rescataste; y ahora estás dentro de nuestro corazón.
Yo creo en ti, Espíritu Santo, huésped y motor del alma, que nos haces testigos y santos.

Yo creo en los ángeles
 que nos cuidan, nos sostienen y nos alertan de los peligros.

 Creo en la comunión de los santos.
Yo creo que tú vas preparando nuestro camino de santidad desde ahora.

Creo también en los santos de la puerta de al lado, 
en aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios.

Creo en nuestra Madre la Virgen y en San José.

Yo creo en ti, Jesús, que llegaremos juntos a una única morada, el cielo, y allí tú nos sentarás a la mesa, te pondrás el delantal y nos servirás.

Yo creo en el poder de tu Palabra, que es capaz de transformar el caos del mundo en luz.

Gracias por tener en quién creer: en ti, Jesús, Padre, Espíritu Santo y María, nuestra Madre del cielo. Amén.
LevJPE

¿Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”. Mc.4, 35-41.



Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

 De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. 
Lo despertaron y le dijeron:
“Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”.
 Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: 

“Cállate, enmudece!”. 
Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. 
Jesús les dijo: 
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».
Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: 
Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”.

Reflexión.Papa Francisco

Jesús, Tú duermes en medio de una tormenta.
 No sé cómo puedes hacerlo. Es como si yo viajara en un avión, el piloto dijera que acaba de perder el control de la nave y que es posible que nos estrellemos, y yo pidiera a la azafata un par de audífonos para ver una película… ¿es que no te importa que se hundan? 
La misma pregunta me surge muy a menudo Señor, veo tanto mal en el mundo, tanta violencia, tanta injusticia… y Tú callas, casi como si durmieses…
 ¿Es que no te importa a dónde vaya a parar este mundo?, ¿o acaso duermes y no te enteras que vamos a la deriva? 

Te miro en silencio, allí, en el sagrario y me pregunto si duermes, si no te importa tanto dolor… 


Tú despertaste, Señor, e increpaste al mar y al viento… y te obedecieron. En un segundo cambiaste la tempestad en calma
y la incredulidad de tus discípulos, en fe.

Miro alrededor, Señor, y me doy cuenta que de ninguna manera duermes, que trabajas. 
Tantos misioneros, tantos sacerdotes y almas consagradas, tantos laicos que, en silencio, transforman las peores tempestades en paz, portando tu palabra a los hospitales, pan a los hambrientos y consuelo a los tristes… 

No duermes, Jesús. Trabajas…
sí, pero en silencio. 
Y yo ni escucho tu voz ni veo tus obras porque estoy más ocupado viendo y escuchando el mar y el viento.

 Que mirando tus obras
Jesús, me miras allí, hablando en lo profundo de mi corazón, y me invitas a dejarme de lamentos estériles y a ponerme a trabajar por la extensión de tu Reino.

Confío en ti, Jesús. ¡Aumenta mi confianza! 
Yo también quiero trabajar por tu Reino y por mis hermanos. 
Lo haré.
 Dame la fuerza que necesito.

«Prometemos que nunca los olvidaremos. Nunca vamos a dejar de hablar por vosotros .
Haremos todo lo posible para abrir los ojos y los corazones del mundo.
 La paz no es el fin de la historia. La paz es el inicio de una historia ligada al futuro.
 Europa debería saber esto mejor que cualquier otro continente. Esta hermosa isla, donde nos encontramos ahora, es sólo un punto en el mapa.
 Para domar el viento y el mar agitado Jesús ordenó al viento que cesase justo cuando la barca en el que estaban él y sus discípulos estaba en peligro. Luego la calma siguió a la tormenta».


viernes, 30 de enero de 2026

La semilla que por si sola va produciendo fruto.Mc.4, 26-34.



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: 
que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto:

 primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

 Les dijo también:
 “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar?
Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. 



Reflexión. Papa Francisco 

La sencillez de Dios es un gran y hermoso misterio. Un misterio que parece siempre ir en contra de la forma en que vivimos .
Una vida en donde el tiempo no espera; donde parece no haber tiempo para la paciencia.

Nos acostumbramos a una seguridad que sólo llega cuando presionamos el botón de «enviar» seguido de la confirmación «listo»… sólo así nos envuelve la paz.

La sencillez de Dios nos lleva por el camino de la confianza… de la paciencia y de la esperanza.

Hacemos y no vemos; no vemos y desesperamos. Jesús nos dice, haz y aunque no veas… sigue haciendo… confía. 
Paciencia, que aquello que se siembra en tierra buena tiende a crecer. Esperanza, pues la cosecha será más de la que puedes imaginar.

Nos invita a confiar en la grandeza de su amor. Nos invita a esperar, no pasivamente, sino movidos por ese mismo amor.

 Nos invita a no olvidar que aquél que cree en Él tendrá vida eterna.

Nos invita a no olvidar que aquél que permanece en Él, ése verdaderamente dará fruto, y fruto en abundancia.

 Nos invita a creer en la sencillez de su amor. 
A creer aun cuando no veamos… a esperar lo que se nos será dado… a amar… simplemente a amar.

Señor, creo en ti… aumenta mi fe.

«Ningún ingreso triunfal, ninguna manifestación grandiosa del Omnipotente: él no se muestra como un sol deslumbrante, sino que entra en el mundo en el modo más sencillo, como un niño dado a luz por su madre, con ese estilo que nos habla la Escritura: como la lluvia cae sobre la tierra, como la más pequeña de las semillas que brota y crece. Así,
contrariamente a lo que cabría esperar y quizás desearíamos, el Reino de Dios, ahora como entonces, “no viene con ostentación”, sino en la pequeñez, en la humildad».


La semilla del Reino

Un día colocaste una semilla muy pequeña en mí, Señor.
Muchos sembradores han pasado por mi vida. 
Tantas semillas han caído en mi corazón.
 Algunas han crecido sin yo darme cuenta. 
Otras las he cultivado yo mismo. Otras más ,han sido otros , quienes las han hecho crecer.
 A veces son semillas de esperanza, semillas de ilusiones, semillas de Amor, de paz, de deseos. 
Unas han dado árboles frondosos,

 otras espinas. 

Algunas han muerto ya, otras están naciendo. 
Entre todas las semillas, sin embargo, hay una especial.
 Es la mejor
Incluso  aún es pequeña, se llama la semilla del Reino.
 De un Reino de Amor,Cristo
Ella no es sólo deseo, no es sólo ilusión, no es sólo incertidumbre; es todo eso y mucho más.
 Es aquella que da vida. 
Es aquella que pide mucha agua, mucho esfuerzo, mucho espacio en el corazón… pues es la única que lo llenará plenamente. La semilla es verdadera.
  Existe en mí, Dios la ha colocado.
Señor, ¿cómo la he cultivado?, ¿cómo te he dejado cultivarla? Una vez más renuevo mi confianza en ti y me entrego nuevamente a ti sabiendo que harás fructificar la semilla del Reino que has sembrado en mí.

DINAMISMO DE LA PALABRA

ESCUCHA LA PALABRA.
  • Relee las pautas y pide el fruto que deseas.
¿Qué cita, o qué quieres que dialogue contigo?
¿Cuál es el tema, el argumento, la verdad que necesito profundizar?
¿Qué fruto tendría que sacar de este tiempo de diálogo?
¿De qué quieres hablarme Señor?
Preparar mi tierra para acoger tu Palabra
¡Habla Señor, que tu siervo escucha!

  • Lee la cita: Escúchale
¿Qué me llama la atención de manera especial?
  • Ponte de protagonista y escribe.
  • Discierne lo que vas a cambiar

-       Frente lo que me dice la Palabra de Dios  ¿Qué me dice el mundo o que digo yo?

VIVE LA PALABRA
  • Ponla en práctica y serás feliz
-       ¿Qué me invitas a practicar para ser felíz?

ASIMILA LA PALABRA.
  • Contrasta el Pensar de Dios con tu pensar.
¿Qué piensa Jesús? ¿Qué pienso yo?
¿Qué siente Jesús y qué siento yo?
¿Cómo actúa Jesús y cómo actúo yo?
ANUNCIA LA PALABRA
¿Cuál ha sido la buena noticia que he recibido con tu Palabra?
¿Cómo puedo comunicarles tu Palabra?
¿Cuándo?  ¿Dónde? ¿A pesar de qué?
¿Cómo puedo permanecer en tu Palabra para que dé mucho fruto en mí y en los demás?

Agradece todo lo que en esta vigilia el Sr. Te ha dado para que no se pierda nada de lo que el Sr. Te ha dado

La Fe como un granito de mostaza .



El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera :"Arrancate de raíz y plántate en el mar."
Y os obedecería.»
Cómo discípulos de Jesús estamos llamados a realizar las mismas obras que realizó Jesús y la obra más grande es la del amor y un amor de perdonar siempre y es lo que más nos cuesta, y sentimos que no podemos por nuestra falta de fe.
Jesús como me gustaría poder tener está fe aunque sea  como un grano de mostaza, por eso así como los discípulos te dijeron: "Señor auméntamos  la fe " Yo también te  pido lo mismo, para realizar tus mismas obras que es Amar y realizar todo lo que es impensable , imposible en la misión .
Me animan  estas palabras del Papa Francisco:
"La semilla de mostaza es pequeñisima,pero Jesús dice que basta tener una fe así,pequeña,pero auténtica,sincera,para hacer cosas humanamente imposible,impensables . 
Y es verdad  todos conocemos personas sencillas ,humildes,pero con una fe muy firme que de verdad mueve montañas ."
Cómo San Martín de Porres,se ejercitaba intensamente en la caridad para con sus hermanos,caridad que era fruto  de su fe íntegra  y de su humildad.
Cómo Santa Teresita del niño Jesús que creyó que su vocación era el amor.
"Llena de alegría exclamé oh Jesús,amor mío ,por fin he encontrado mi vocación:
Mi vocación es el amor . En el corazón de la iglesia, que es mi madre,yo seré el amor;de este modo lo seré todo,y mi deseo se verá colmado".
 hoy son mis dos modelos en humildad y sencillez  San Martín y santa Teresita del niño Jesús Su misión se concretó  En la única obra de la que se nos examinara el amor.
Te pido Jesús una gota de fe para realizar la misión que nos confías porque nada es imposible para el que cree .
LevJEp



“La fe como un grano de mostaza”




La fe como un grano de mostaza”
«Os aseguro que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a aquella montaña: “Muévete de aquí para allá”, y se movería. Nada os sería imposible» (Mt 17,20).
Como discípulos de Jesús, estamos llamados a realizar las mismas obras que Él realizó. Pero, ¿por qué no podemos hacerlo?
Esa fue también la pregunta de los discípulos, y Jesús respondió: «Porque tenéis poca fe; y si la tenéis, ni siquiera llega a ser como un grano de mostaza».
Muchas veces nosotros tampoco podemos ayudar a las personas en lo que necesitan por falta de fe. A mí también me pasa: no puedo realizar tus mismas obras, Señor, y sin embargo Tú nos enseñas que la fe hace milagros, incluso lo que parece imposible.
En el Evangelio vemos muchas situaciones como la del niño al que Jesús curó, quizá gracias a la fe de su padre, un hombre humilde que se arrodilló y suplicó por su hijo enfermo de epilepsia.
Entiendo que, para que el milagro se realice, basta con creer en Ti: creer que existes, que puedes hacerlo, y que tu Palabra es curativa.
Jesús realiza el milagro con la finalidad de que crean. Por eso, la falta de fe es motivo de su constante reprensión a los discípulos.
«¿Y por qué no pudimos?», le preguntaron aparte. Jesús les respondió: «Por vuestra poca fe».
El Papa Francisco nos recuerda que, para que Jesús realice el milagro, se necesita una oración humilde:
> “Todos nosotros tenemos un poco de incredulidad en el interior.
Es necesaria una oración fuerte y humilde; es lo que permite que Jesús realice el milagro.
La oración para el milagro debe ser una oración que nos involucre a todos.”
Como los discípulos, necesitamos decirte:«Señor, auméntanos la fe» 
Cada día, en la oración, necesitamos pedir dos gotas frescas de fe para aprender a ver los milagros que realizas. Muchas veces no los vemos, y el primero de todos es poder creer que existes, que estás vivo, y que puedo hablar contigo.
Como decía nuestro fundador Jaime Bonet :
> “La fe tendría que ser la súplica principal en nuestra oración.
Pedid la fe, sin la cual es imposible orar.
¿Qué es lo que hace que me resulte dura la oración?
El hecho de no captar a Dios, de no verlo, de sentirlo distante: eso es falta de fe.
La gran enfermedad actual es la falta de fe.
Requiere humildad y obediencia.
Al menos, plantearse:
‘¿Y si Dios existiera?’,
‘¿Y si estuviera en el Sagrario?’,
‘¿Y si habitara en mí la Trinidad?’”
🤷Jesús, ¡qué regalo poder acercarnos a Ti! Tener fe en Ti ya es un milagro.
Experimentar que estás presente, amándonos en cada instante, es un milagro.
Gracias porque me haces sentir que habitas en mí, y que aunque me ocupe de las tareas de la misión, no vivo separada de Ti, sino unida en una comunión que me lleva a amar, servir y entregarme a los demás.
Cuando tomo conciencia de tu presencia, experimento felicidad… y es porque existes.
Gracias, Jesús, porque ante la oración que hizo nuestro fundador a los 14 años
 —«Si existes, hazme feliz»—.
 Tú respondes cada día en nuestras vidas.
Solo nos pides fe, al menos como un grano de mostaza.
Gracias porque la fuerza de la misión de los discípulos no estaba en sus cualidades humanas, sino en su fe.
Madre, tú que fuiste una mujer de fe, ayúdanos a ser discípulos que, porque creemos en Jesús, no podemos dejar de anunciarlo:
«Creí, por eso hablé».
Porque hay mucha “epilepsia” en el mundo, mucho sufrimiento por falta de amor y de Dios.
Y solo la Palabra puede sanar, si tenemos fe.
LevJEP



«El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» (Sal 27, 1)

NADA NOS PUEDE SEPARAR DEL AMOR DE DIOS

¡Qué esperanza me dan, Jesús, estas palabras! Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo. Si tú, mi Dios, estás con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

Ninguna situación, por difícil que sea, podrá separarnos de tu amor:ni los conflictos personales, ni siquiera los que llegan de repente como un caos, porque tú los transformas en paz, en comunión, con tu presencia, insuflando aliento de vida.

> «Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.» (Jn 3,16)

Padre, tu amor es tan grande que no perdonaste a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros.

¿Cómo no nos darás también todo con Él?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica?

¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza».

Aun cuando yo no he llegado a vivir ese extremo de caos, te agradezco, Señor, tu amor providente, porque nada me ha faltado. Has cubierto todas mis necesidades, tanto espirituales como materiales. Y aunque haya habido dificultades, tú nos has ayudado y nos has sacado adelante. ¡Cuántas veces me has dicho estas palabras en las etapas difíciles de mi vida misionera!:

😇> «No estén pendientes de lo que comerán o beberán; no se atormenten. El Padre sabe todo lo que necesitan. Busquen más bien el Reino de Dios, y se les darán también todas estas cosas.» (Lc 12,29-31

Puedo decir que en estos años dedicados a la misión, predicando tu mensaje, entregándote mi juventud y trabajando en tu viña, tú has sido mi única paga.

Tengo la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos de tu amor.

Como dice san Pablo:

> «En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.» (Rm 8,31b-39)

El Señor me trata bien

> «Sálvame, Señor, por tu bondad.

Tú, Señor, me tratas bien, me liberas con ternura.

Sabes que pequeña soy, pobre, sin poder, y llevo dentro un corazón necesitado de ti.

Socórreme, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad.

Reconozco que aquí está tu mano, que eres tú, Señor, quien actúas con bondad y con ternura.

Te doy gracias, Señor, con voz potente; te alabaré en medio de la multitud, porque te pones a la derecha del pobre para salvar su vida.»(Sal 108, 21-22.26-27.30-31)

Como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, así nos protege el Señor

> «No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.» (Lc 13,31-35) En aquel día se acercaron unos fariseos a decir a Jesús:

—«Sal y márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»

Jesús les respondió:

—«Id y decid a ese zorro: “Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día mi obra quedará consumada. Pero es necesario que camine hoy, mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.”»

¡Qué libertad, Jesús, para continuar la misión y cumplir el encargo recibido del Padre!Tú solo obedeces sus órdenes. Por eso no tienes miedo a nada ni a nadie, y continúas haciendo el bien aunque te amenacen de muerte. No te dejas vencer por la oposición ni por las amenazas,

sino que sigues firme en tu misión de anunciar el Reino del Padre.Enséñanos a caminar con confianza en medio de las pruebas, a no rendirnos ante la dificultad y a mantener el corazón lleno de esperanza. Con qué valentía y amor asumes la cruz en la misión. No la abandonas por las dificultades, sino que eres fiel a la voluntad del Padre.

> «Porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.» (Jn 6,38)

Tu dolor más grande, Jesús, es que no acojamos tu amor,

que cerremos el corazón y no queramos dejarnos salvar por ti.

Y si para salvarnos tienes que ser entregado y morir en una cruz, lo haces por amor.Tu misión es gratuita.Y así, junto contigo, continuamos tu obra,aunque a veces no acojan tu mensaje.No por eso hemos de dejar de predicar tu Palabra.

Yo no he llegado a vivir este extremo como tú o como los discípulos,

ni como nuestro fundador aquí en Mallorca,

pero él continuó la misión aunque se lo prohibieran,

obedeciendo la voluntad del Padre y no la de los hombres. Gracias, Jesús, porque tu amor es como el de esa imagen de la gallina que reúne a sus polluelos bajo sus alas. Muchos no han querido acogerse a ese amor, pero al menos yo —y muchos otros— sí lo hemos hecho,

porque necesitamos ese amor de madre que salva.

Tus palabras, Jesús, son muy fuertes:

> «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!

¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido!»

Te pido, Señor, por todos tus misioneros del mundo entero,

para que continúen la misión,

a pesar de las dificultades,

siendo fieles al carisma recibido y al encargo del Padre,

haciendo solo su voluntad.

Madre, así como acompañaste a Jesús en todos los momentos de su misión, especialmente en los más difíciles, acompáñanos también a todos los misioneros enviados a anunciar el Evangelio, sobre todo en los lugares donde no acogen la Palabra. Que esto no sea impedimento para entregarnos, amando a cada persona desde lo que es. Gracias, Jesús Maestro y Misionero, porque estás vivo y resucitado, y contigo continuamos la misión adonde tú nos lleves.

jueves, 29 de enero de 2026

LA MEDIDA DEL AMOR

No tengáis otra medida que no sea la de amar.

 “Poned atención a lo que estáis oyendo. La misma medida que utiliceis para tratar a los demás, esa misma se usará para trataros a vosotros , y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.Marcos 4, 21-25.

Reflexión. Papa Francisco

Las relaciones personales, son parte esencial de la vida del ser humano. Por ello, en gran medida, el éxito o el fracaso en las mismas, influye de manera directa en nuestra felicidad. La pregunta es, ¿por qué no tengo buenas relaciones personales? Creo que la respuesta está en que debo aprender a dialogar en lugar de tratar de huir del conflicto.

Pero el diálogo se da a través de la escucha y compresión sincera. No se puede pretender que exista el diálogo sin diferencias o discusiones.

Jesús, mi corazón experimenta continuamente el desprecio y las faltas de atención de las personas, sobre todo de aquellas que más quiero. 

Pero siempre me considero la víctima, ¿no será que recibo el trato que merezco? ¿No estaré recibiendo lo mismo que yo doy?

Jesús, qué exigente soy con los demás, y qué poco me exijo a mí mismo. Enséñame a tener un corazón misericordioso como el tuyo. 

Que desde la experiencia de mi propia miseria sepa amar y comprender las debilidades de los demás.

«El hecho comienza con una palabra clara de Jesús:
 No juzguéis, para que no seáis juzgados. Por lo tanto, si no quieres ser juzgado no juzgues a los demás, claro.

Y el Señor va un paso por delante, indicando precisamente el criterio de la medida: porque con el juicio con el que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con la que midáis se os medirá. 

Todos queremos, el día del juicio, que el Señor nos mire con benevolencia, que el Señor se olvide de tantas cosas feas que hemos hecho en la vida, y esto es justo, porque somos hijos, y esto es lo que un hijo se espera del padre, siempre. 
Pero si tú juzgas continuamente a los demás, con la misma medida serás juzgado: esto está claro».


La luz que alumbra a todo hombre.


La lámpara se trae para ponerla en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.
En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío:

«¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les dijo también:
«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

Comentario al Evangelio

La luz que alumbra a todo hombre. 
La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y de su misma naturaleza
Como tal es proclamado en la Iglesia por la fe y por la piedad de los fieles. Glorificado y manifestado ante las naciones por su vida santa y por la observancia de los mandamientos, alumbra a todos los que están en la casa 
(es decir, en este mundo), tal como lo afirma en cierto lugar esta misma Palabra de Dios: 
No se enciende una lámpara para meterla debajo el celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 
Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.

Según mi parecer, también el gran David se refiere a esto cuando, hablando del Señor, dice: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Con razón, pues, la Escritura llama lámpara a nuestro Dios y Salvador, ya que él nos libra de las tinieblas de la ignorancia y del mal.

Él, en efecto, al disipar, a semejanza de una lámpara, la oscuridad de nuestra ignorancia y las tinieblas de nuestro pecado, ha venido a ser como un camino de salvación para todos los hombres: con la fuerza que comunica y con el conocimiento que otorga, el Señor conduce hacia el Padre a quienes con él quieren avanzar por el camino de la justicia y seguir la senda de los mandatos divinos. En cuanto al candelero, hay que decir que significa la santa Iglesia, la cual, con su predicación, hace que la palabra luminosa de Dios brille e ilumine a los hombres del mundo entero, como si fueran los moradores de la casa, y sean llevados de este modo al conocimiento de Dios con los fulgores de la verdad.

La palabra de Dios no puede, en modo alguno, quedar oculta bajo el celemín; al contrario, debe ser colocada en lo más alto de la Iglesia, como el mejor de sus adornos. Si la palabra quedara disimulada bajo la letra de la ley, como bajo un celemín, dejaría de iluminar con su luz eterna a los hombres. 
Escondida bajo el celemín, la palabra ya no sería fuente de contemplación espiritual para los que desean librarse de la seducción de los sentidos, que, con su engaño, nos inclinan a captar solamente las cosas pasajeras y materiales; puesta, en cambio, sobre el candelero de la Iglesia, es decir, interpretada por el culto en espíritu y verdad, la palabra de Dios ilumina a todos los hombres.

La letra, en efecto, si no se interpreta según su sentido espiritual, no tiene más valor que el sensible y está limitada a lo que significan materialmente sus palabras, sin que el alma llegue a comprender el sentido de lo que está escrito.

No coloquemos, pues, bajo el celemín, con nuestros pensamientos racionales, la lámpara encendida (es decir, la palabra que ilumina la inteligencia), a fin de que no se nos pueda culpar de haber colocado bajo la materialidad de la letra la fuerza incomprensible de la sabiduría; coloquémosla, más bien, sobre el candelero y que alumbre a todos los de casa. Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.

JESUS EL SEMBRADOR (Mc.4,2-20)

“SALIÓ EL SEMBRADOR…”


Como cada día mi sembrador  riega la tierra con la suave lluvia,y siembra la palabra  semilla de Vida Eterna.

Pero como está mi corazón para que está semilla realmente quede sembrada ?

Si las escucho ,pero muy rápido se me olvidan y con el activismo diario y pequeñas tentaciones  queda arrebatada la semilla.

Pero no es culpa del sembrador ,sino de la tierra dura como una piedra ,que al oír tus palabras me alegran el corazón ,pero no tiene raíz en sí mismos,y esto se percibe cuando somos inconstantes , y esto le pasa a muchos que a la mínima tribulación por causa de la predicación de la Palabra,sucumben enseguida. 

En otros momentos mi corazón está como cardos  oigo la Palabra

Pero los placeres,riquezas,la codicia,de acumular o el desear tener lo que no está a mí alcance ahogan la semilla y la dejan sin fruto .

Pero mi sembrador continua como cada día removiendo la tierra regandola ,y con el sol directo  vuelve  sembrar la semilla a más profundidad , quitando las piedras, los cardos ,y  abonando la tierra , transformandola en tierra buena,capacitándonos para escuchar la palabra  entenderla y dar fruto .

Señor hoy : ¿Cómo encuentras 

mi tierra?

Me reconozco  muchas veces en el camino, en ese terreno donde la fe es reducida a una mera costumbre, Llega la Palabra de Dios: Me toca, pero rebota sin lograr penetrar. Estoy distraído, ausente. El corazón, los intereses están en otras partes, a pesar de las apariencias. Por esto es suficiente una pequeña tentación para barrer aquellos granos que no encontraron acogida.

Me reconozco en el terreno no labrado a conciencia: Superficialidad,  ligereza, vanalidad, búsqueda de emociones. Inestabilidad. Tímidos intentos, sin llevar nada hasta las últimas consecuencias. Una persona sin raíces, incapaz de comprometerse de verdad, incapaz de enfrentar la más mínima dificultad. Mariposea en todo y no asimila nada. 

Me reconozco también en el manojo de cardos que asfixian la palabra. 

la pobre semilla que ha logrado penetrar en aquel enredo, que es mi corazón, y que ha conseguido incluso echar un tallo escuálido, tiene que luchar despiadadamente con los cardos que le roban el alimento, que no le dejan ver el sol, y que terminan por asfixiarla: Preocupaciones, estorbos, una multitud de “cosas buenas”, que se vuelven imprescindibles…

      Me reconozco también el terreno bueno… 

el que está cuidado con la oración, con los sacramentos, y sobre todo una actitud misionera: Salir cada día como el sembrador a derrochar la semilla del Amor de Dios, y saber cuidar “su tierra”, Esa es la mejor manera de colaborar contigo, Señor, para que la siembra de la Palabra de Dios en mi vida no sea en vano. 

        ¡Gracias, Jesús porque mientras tanto no te cansas de sembrar con esperanza y gratuidad  en nuestras vidas!. 



martes, 27 de enero de 2026

“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Mc 3, 31-35.


el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Reflexión Papa Francisco

Hace un mes exactamente estábamos por celebrar la Navidad. Ahora parece que Jesús ha «madurado» demasiado rápido: tan metido en su «misión» que vive lejos de su familia. Ni siquiera María, su mamá, puede pasar un rato a solas con Él…

Cristo, en realidad, ha crecido en el amor a sus parientes.
 Más aún, está reconociendo la verdadera grandeza de María, aquello que une con más fuerza a los dos:
 el «Hágase en mí según tu palabra». 
¿Cómo fue posible el nacimiento de Jesús? ¿Acaso no fue por la apertura de María a la voluntad de Dios? 
Por eso Cristo hoy quiere enseñar este doble nivel: existe un parentesco del cuerpo y de la sangre, pero hay algo más, una relación aún más profunda, que une los corazones. 

Esta conexión de espíritu sólo se da cuando dos almas tienen el mismo ideal: cumplir la voluntad de Dios.

Podemos pensar que cuando cumplimos la voluntad de Dios nos apartamos de los seres queridos.Pero esto no es así 
  No hay nada más equivocado creer que nos apartamos de la familia . 
Seguir la propia vocación, vivir compromisos de piedad nos fortalece como hijos de Dios, y sólo un hijo puede ser auténtico hermano.
Hay, además, una última lección en este Evangelio, la más importante de todas. 
Si buscamos realizar lo que Dios nos pide, estamos viviendo realmente como hermanos de Cristo que somos por el bautismo.
El mundo dirá al vernos: «ese es hermano de Cristo, ¡se parece tanto a Él!». O, mejor todavía, ¡cuánta alegría le daremos a nuestra madre, María! ¡Ver que todos sus hijos nos parecemos a ella, al Hijo Mayor! Vivamos cada día con esta ilusión y este propósito: ser mejores hermanos de Cristo.

«María nos acompaña en este camino, indicando al Hijo que irradia la misericordia misma del Padre. Ella es en verdad, la Madre que muestra el camino que estamos llamados a recorrer para ser verdaderos discípulos de Jesús. 

  Cada vez que contemplamos un momento, un misterio de la vida de Cristo, estamos invitados a comprender de qué modo Dios entra en nuestra vida, para luego acogerlo y seguirlo. 

Descubrimos así el camino que nos lleva a seguir a Cristo en el servicio a los hermanos».

viernes, 23 de enero de 2026

Experimenta la compasión y el perdón de Dios para que perdones de corazón al hermano .




Hoy Jesús nos invita a experimentar la compasión y el perdón de Dios.Solo así podemos conceder el perdón al prójimo a olvidar las ofensas y a no alimentar la ira contra el otro ,piensa en tu final ,todos necesitamos del perdón de Dios.
El Señor nos perdona toda deuda.
¿No deberíamos tener compasión con el compañero ,como el Señor lo tiene con nosotros?
Ante la pregunta de Pedro a Jesús ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano ,siete veces ? Jesús le contesta no sólo siete veces setenta veces siete ,
es decir siempre has de perdonar.Como dice la palabra de Dios 
"Deja de odiar ,no guardes rencor con tu prójimo, acuérdate de la alianza del Altísimo y pasa por alto la ofensa."(Eclesiastico 27,30-28,7)
El papa Francisco nos invita al encuentro con Jesús que nos concede el perdón.
"Cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús,descubre que  El ya  esperaba su llegada con los brazos abiertos, este es el momento para decirle a Jesucristo: Señor,me he dejado engañar de mil maneras escapé de tu amor,pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo.
Te necesito, rescátame de nuevo Señor, acéptame una vez más en tus brazos redentores.
Nos hace tanto bien cuando no nos hemos perdido,insisto una vez más Dios no se cansa de perdonar,somos nosotros quienes nos cansamos de su misericordia.
Aquel que nos invitó a perdonar  setenta  veces siete,
nos vuelve a cargar sobre sus hombros una y otra vez.
Nadie podrá  quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable.
El nos permite levantar la cabeza y volver a empezar,con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría.
No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos,pase lo que pase.
Que nada puede más que su vida que nos lanza hacia adelante".Papa Francisco.
Señor necesitamos esa experiencia de sentirnos  perdonados,experimentar la compasión ,la ternura,el cariño que nos viene de ti,solo así podemos perdonar Gracias Jesús porque tú no niegas el perdón a nadie,  que nosotros tampoco lo neguemos y más cuando nos lo piden .

martes, 20 de enero de 2026

Invitación a caminar con Jesús. Mc 2, 23-28.




Un sábado caminando con Jesús entre sembrados


Qué bonita es la naturaleza y ver los campos sembrados, llenos de espigas, y una lluvia suave que empapa la tierra. Me imagino ese momento tan entrañable de los discípulos compartiendo con el Maestro, paseando por aquellos campos, sintiéndose libres y felices, y a la vez con deseos de probar aquellas espigas. Tal vez tenían hambre y quisieron saciarse arrancando algunas de ellas, esparcidas por los campos.
Al pasar por aquellos sembrados, los discípulos, calmando sus deseos, comenzaron a arrancar espigas
Pero esto no estaba bien visto por algunas personas rígidas, como los fariseos, que también pasaban por allí. 
Mientras los discípulos mostraban una actitud de disfrute y cercanía con el Maestro, los fariseos observaban con una actitud de juicio, aferrados a leyes y costumbres que no permitían realizar ese gesto en sábado, como arrancar espigas.
Entonces preguntaron al Maestro:
«¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?»
Y Jesús, con gran libertad frente a la ley, les respondió desde las Escrituras:
«¿No han leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, comió de los panes sagrados —que sólo podían comer los sacerdotes— y también se los dio a sus compañeros».
Luego añadió Jesús:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
Y el Hijo del hombre es también Señor del sábado».
Qué bonito es contemplar tu vida, Jesús, y ver cómo caminas y te trasladas de un lugar a otro con tus discípulos. Nunca están solos, porque Tú eres su compañía.
Así también Tú, Jesús, nos acompañas en nuestros caminos diarios: cuando vamos de casa al trabajo, del trabajo a casa, o cuando nos trasladamos a cualquier lugar cotidiano. No vamos solos; Tú eres nuestra compañía.
Qué bonito es saber que en la vida diaria podemos escucharte a través de las personas, de la Eucaristía y de la Palabra. Nos hablas y nos orientas en el camino diario a seguir.
Como dice el papa Francisco:
«Qué difícil es caminar cuando se tiene sed de justicia o se busca un momento de paz en la vida; pero este momento permite disfrutar del agua que sacia la sed y alcanzar un mayor grado de paz, por la simple razón de que no estás solo(a) y siempre tienes compañía».
Jesús quiere que lo reconozcas en cada momento de tu vida, que camines con Él y que lo veas. No temas abrirte a la vida, reconociendo tus fragilidades y, sobre todo, sabiendo que eres una persona amada por Dios. Deja que Él camine contigo y aprende tú también a caminar con Él.
«Detrás de la rigidez hay siempre algo escondido; en muchos casos, una doble vida. Pero también hay algo de enfermedad: cuánto sufren los rígidos cuando son sinceros y se dan cuenta de esto. Sufren porque no logran tener la libertad de los hijos de Dios; no saben cómo caminar en la ley del Señor y no son felices. Y sufren mucho. Así, aunque parezcan buenos porque siguen la ley, detrás hay algo que no los hace buenos: o son malos, o hipócritas, o están enfermos. De todas formas, sufren».

Te pedimos hoy, Jesús, que nos ayudes a caminar contigo, reconociendo tu presencia y viviendo en la libertad de los hijos de Dios, como los discípulos. Líbranos de ser personas rígidas como los fariseos, que se pierden la alegría de compartir contigo, y ayúdanos a reconocerte como el Señor del sábado, porque Tú eres Dios, el Mesías, el Dios que va con nosotros.

viernes, 9 de enero de 2026

EPIFANÍA DEL SEÑOR



EPIFANÍA DEL SEÑOR

Hoy celebramos la Epifanía del Señor, la manifestación de Jesús como luz para todas las naciones.
 Los Magos, guiados por la estrella, nos enseñan a ponernos en camino, a buscar con corazón abierto y a adorar al Niño con lo mejor de nuestra vida.
 Al iniciar esta oración, pidamos la gracia de dejarnos guiar por la luz de Cristo y de reconocer su presencia en lo pequeño y en lo sencillo, donde Él se revela.

 Jesús, luz para todas las naciones, hoy te buscamos con los Magos y nos postramos ante Ti. 
Guíanos por tu estrella hasta ofrecerte lo mejor de nuestra vida.
Y este adorarte sea de sincero corazón y no solo como curiosidad  o conveniencia líbranos de esta actitud del rey Herodes que no tenía buenas intenciones.
  «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y, habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino”.
Regalanos niño de Belén cambiar de camino que nos lleve a una sincera conversión de vida ,a una vida nueva.

La Epifanía es un camino de fe: los Magos, guiados por la estrella  representan a todos los pueblos que buscan sinceramente la verdad. Al encontrar al Niño con María, se postran y le ofrecen sus dones, recordándonos que la verdadera sabiduría no está en acumular, sino en reconocer a Dios en lo pequeño y frágil.

Adorar significa entregar a Jesús nuestros mejores dones (oro), la oración (incienso) y también nuestras pruebas y dolores (mirra). De la adoración nace la misión. Quien lo reconoce como Señor vuelve transformado, recorriendo “otro camino”: el de la vida nueva.

 santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein:
“¡Qué inmensa tenía que ser la alegría de la Madre de Dios cuando vio acercarse la magnífica caravana de los tres Reyes Magos! Este era el cumplimiento por el que ella había orado durante toda su vida; era lo que el Profeta real predijo: «Los reyes de Arabia y de Saba traerán regalos». Ahora llegaban con sus dones, los primeros de los gentiles; otros los seguirán hasta que se haga realidad que todos los pueblos de la tierra adoren al único Dios en espíritu y verdad. Y con los ojos de su espíritu ella veía acercarse otra caravana, en tal número que nadie podría contar: todos los que ella misma llamaría —ella, la Madre del Hijo de Dios y la Reina de su futuro Reino—; los que ella llamaría como seguidores de su Hijo”.

(Los tres Reyes Magos, 1942).

Señor Jesús, luz de las naciones y alegría de los corazones que te buscan, hoy te adoramos como los Magos, ofreciéndote nuestra vida como un don.
Haznos peregrinos de la fe, guíanos por tu estrella en medio de las dudas y oscuridades.
Líbranos de la cerrazón de Herodes y enséñanos a reconocerte en lo pequeño y sencillo.
Espíritu Santo, abre nuestros ojos para descubrir tu luz en lo cotidiano
y llénanos de valentía para volver por caminos nuevos.
Virgen María, Madre de la esperanza, acógenos junto al Niño de Belén y enséñanos a vivir en adoración y confianza. Amén. Del evangelio orado


la multiplicación de los panes



MOTIVACIÓN

Ven, Espíritu Santo, luz divina que iluminas los corazones, abre hoy mi mente y mi corazón a tu presencia de amor.
Hazme contemplar a Jesús, que mira con ternura a la multitud cansada y hambrienta; que su compasión me toque, me transforme y me impulse a vivir con un corazón semejante al suyo.

Señor Jesús, Maestro y Pan de Vida, enséñame a mirar como tú miras, a detenerme ante las necesidades de los demás, a ofrecer sin miedo el poco pan que tengo, sabiendo que en tus manos todo se multiplica.

DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 6, 34-44

En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
Cuando se hizo tarde, se acercaron sus discípulos a decirle:

  «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer».

Él les replicó:
  «Dadles vosotros de comer».

Ellos le preguntaron:
  «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?».

Él les dijo:
  «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver».

Cuando lo averiguaron, le dijeron:
  «Cinco, y dos peces».

Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta.
Y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces.
Los que comieron eran cinco mil hombres.

COMENTARIO ORANTE

El milagro de los panes muestra la compasión de Jesús, que transforma lo poco en abundancia cuando se pone en sus manos. Lo esencial no es la cantidad, sino la confianza y el amor con que se comparte, aunque sea poco.

Este signo anticipa la Eucaristía y nos enseña que la comunidad cristiana está llamada a vivir la compasión, compartiendo lo que tiene en una mesa abierta para que todos encuentren pan, dignidad y esperanza.

PALABRA DE LOS MÍSTICOS

Así ora santa Teresita:

«Mi vida es un instante, una efímera hora,
mi vida es sólo un día volandero y fugaz:
Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo
no tengo más que hoy!

¡Oh, Jesús, yo te amo, hacia ti mi alma tiende,
sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho, y dame tu sonrisa,
¡nada más que por hoy!

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?
¡Nada puedo pedirte para mañana, oh Dios…!
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra,
¡nada más que por hoy!

Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡oh misterio sagrado, regalo de tu amor…!
Ven a habitar mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
¡nada más que por hoy!»

(PN 5 – Mi canto de hoy).



ORACIÓN

Señor Jesús,
compasivo y providente,
recibe lo poco que somos y tenemos.
Bendícelo, multiplícalo
y haznos servidores diligentes
para que a nadie le falte pan,
consuelo y dignidad.

Espíritu Santo,
haznos instrumento de esperanza,
consuelo para el que sufre
y alegría para quien se siente solo.
Que nuestra comunidad
sea mesa abierta de tu amor.

Virgen María,
Madre del Pan vivo,
guíanos para ser discípulos.
Amén.


Oración de Santa Teresita:



«Mi vida es un instante, una efímera hora,
mi vida es sólo un día volandero y fugaz:
Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo
no tengo más que hoy!

¡Oh, Jesús, yo te amo, hacia ti mi alma tiende,
sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho, y dame tu sonrisa,
¡nada más que por hoy!

¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?
¡Nada puedo pedirte para mañana, oh Dios…!
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra,
¡nada más que por hoy!

Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡oh misterio sagrado, regalo de tu amor…!
Ven a habitar mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
¡nada más que por hoy!»