viernes, 9 de enero de 2026

EPIFANÍA DEL SEÑOR



EPIFANÍA DEL SEÑOR

Hoy celebramos la Epifanía del Señor, la manifestación de Jesús como luz para todas las naciones.
 Los Magos, guiados por la estrella, nos enseñan a ponernos en camino, a buscar con corazón abierto y a adorar al Niño con lo mejor de nuestra vida.
 Al iniciar esta oración, pidamos la gracia de dejarnos guiar por la luz de Cristo y de reconocer su presencia en lo pequeño y en lo sencillo, donde Él se revela.

 Jesús, luz para todas las naciones, hoy te buscamos con los Magos y nos postramos ante Ti. 
Guíanos por tu estrella hasta ofrecerte lo mejor de nuestra vida.
Y este adorarte sea de sincero corazón y no solo como curiosidad  o conveniencia líbranos de esta actitud del rey Herodes que no tenía buenas intenciones.
  «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y, habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino”.
Regalanos niño de Belén cambiar de camino que nos lleve a una sincera conversión de vida ,a una vida nueva.

La Epifanía es un camino de fe: los Magos, guiados por la estrella  representan a todos los pueblos que buscan sinceramente la verdad. Al encontrar al Niño con María, se postran y le ofrecen sus dones, recordándonos que la verdadera sabiduría no está en acumular, sino en reconocer a Dios en lo pequeño y frágil.

Adorar significa entregar a Jesús nuestros mejores dones (oro), la oración (incienso) y también nuestras pruebas y dolores (mirra). De la adoración nace la misión. Quien lo reconoce como Señor vuelve transformado, recorriendo “otro camino”: el de la vida nueva.

 santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein:
“¡Qué inmensa tenía que ser la alegría de la Madre de Dios cuando vio acercarse la magnífica caravana de los tres Reyes Magos! Este era el cumplimiento por el que ella había orado durante toda su vida; era lo que el Profeta real predijo: «Los reyes de Arabia y de Saba traerán regalos». Ahora llegaban con sus dones, los primeros de los gentiles; otros los seguirán hasta que se haga realidad que todos los pueblos de la tierra adoren al único Dios en espíritu y verdad. Y con los ojos de su espíritu ella veía acercarse otra caravana, en tal número que nadie podría contar: todos los que ella misma llamaría —ella, la Madre del Hijo de Dios y la Reina de su futuro Reino—; los que ella llamaría como seguidores de su Hijo”.

(Los tres Reyes Magos, 1942).

Señor Jesús, luz de las naciones y alegría de los corazones que te buscan, hoy te adoramos como los Magos, ofreciéndote nuestra vida como un don.
Haznos peregrinos de la fe, guíanos por tu estrella en medio de las dudas y oscuridades.
Líbranos de la cerrazón de Herodes y enséñanos a reconocerte en lo pequeño y sencillo.
Espíritu Santo, abre nuestros ojos para descubrir tu luz en lo cotidiano
y llénanos de valentía para volver por caminos nuevos.
Virgen María, Madre de la esperanza, acógenos junto al Niño de Belén y enséñanos a vivir en adoración y confianza. Amén. Del evangelio orado


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