«Mi vida es un instante, una efímera hora,
mi vida es sólo un día volandero y fugaz:
Tú lo sabes, Dios mío, ¡para amarte aquí abajo
no tengo más que hoy!
¡Oh, Jesús, yo te amo, hacia ti mi alma tiende,
sé por un solo día mi dulce protección,
ven y reina en mi pecho, y dame tu sonrisa,
¡nada más que por hoy!
¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro?
¡Nada puedo pedirte para mañana, oh Dios…!
Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra,
¡nada más que por hoy!
Pan vivo, Pan del cielo, divina Eucaristía,
¡oh misterio sagrado, regalo de tu amor…!
Ven a habitar mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
¡nada más que por hoy!»
No hay comentarios:
Publicar un comentario