miércoles, 13 de mayo de 2026

Misión en Atenas


Hch 17, 15.22 - 18, 1 • Eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio
Cuando Pablo llegó a Atenas, observó que la ciudad estaba llena de ídolos y templos paganos. Entonces comenzó a hablar con filósofos y habitantes de la ciudad sobre Jesucristo.
Los filósofos lo llevaron al Areópago, un lugar donde se debatían ideas religiosas y filosóficas.
"Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: 
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido".
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo."

 Intencionalidad del Apostol
Dar a conocer a Cristo Resucitado. 

Actitudes del Apóstol 
Valentía, Intrepidez,Riesgo,Confianza .

Pablo en su predicación comienza hablar sobre el único Dios en el que creemos .
*Existe un solo Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra.
*Lo buscamos  a tientas, y no está lejos de ninguno de nosotros.
*En él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya".
* Dios no vive en templos hechos por manos humanas
*no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre.
* Dios llama ahora a todos a la conversión 
* Pablo habla de La Resureccion 
Cuando Pablo habló de la resurrección, algunos se burlaron, otros quisieron escucharlo nuevamente y algunos creyeron en su mensaje.
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos. 
El Espíritu Santo es quien da el verdadero conocimiento para anunciar a Cristo y actúa en los corazones que le escuchan .

Comentario al Evangelio
Necesitamos 
La «llave del conocimiento» (Lc 11, 52) no es otra cosa que la gracia del Espíritu Santo. 
Se da por la fe. 
Por la iluminación, produce realmente el conocimiento y hasta el conocimiento pleno. 
Despierta nuestro espíritu encerrado y oscurecido, a menudo con parábolas y símbolos, pero también con afirmaciones más claras hechas atenciones en el sentido espiritual de la palabra. 
Si la llave no es buena, la puerta no se abre. Porque, dice el Buen Pastor,» es a él a quien el portero abre » (Jn 10, 3). Pero si la puerta no se abre, nadie entra en la casa del Padre, porque Cristo dijo: «Nadie va al Padre sin pasar por mí» (Jn 14, 6).
Por tanto, es el Espíritu Santo, el primero, que despierta nuestro espíritu y nos enseña lo que concierne al Padre y el Hijo. Cristo nos dice esto también:
 «Cuando venga, él, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, dará testimonio en mi favor, y os guiará hacia la verdad plena» (Jn 15, 26; 16, 13). 
Ved cómo, por el Espíritu o más bien en el Espíritu, el Padre y el Hijo se dan a conocer, inseparablemente.
Si se llama llave al Espíritu Santo, es porque, por él y en él primero, tenemos el espíritu iluminado. 
Una vez purificados, somos iluminados por la luz del conocimiento.
 Somos bautizados desde lo alto, recibimos un nuevo nacimiento y llegamos a ser hijos de Dios, como dice san Pablo: «El Espíritu Santo clama por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8, 26). 
Y todavía más: «Dios derramó su Espíritu en nuestros corazones que grita: ‘Abba, Padre'» (Ga 4, 6). Es pues él quien nos muestra la puerta, puerta que es luz, y la puerta nos enseña que, aquel que habita en la casa, es él también luz inaccesible."

Simeón el Nuevo Teólogo, monje místico griego (s. X) • 

lunes, 11 de mayo de 2026

Misión en salida

Experiencia de Pablo en Filipos.


«Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios» (1 Co 1,1).
Un corazón misionero, a tiempo y a destiempo.
La misión no es turismo; es un encargo recibido por voluntad de Dios. Y Pablo es fiel a esa llamada: la misión de predicar la Palabra.
Es también la llamada que nosotros hemos recibido:
«Como el Padre me envió, así os envío yo».
La misión se vive en comunidad. 
Y este encargo no es solo para hablar a multitudes, que quizá nunca tengamos delante, sino también a aquellos que están abiertos a escuchar la Palabra.
Y siempre la oración prepara el corazón para anunciarla.
Pablo nos cuenta su experiencia:
«Nos embarcamos en Tróada y fuimos derechos a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis; 
de allí pasamos a Filipos, una de las principales ciudades de Macedonia y colonia romana.
 En esta ciudad nos detuvimos algunos días.
El sábado salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un lugar de oración».
La predicación nace de un corazón enamorado de Dios.
Así sucede con Pablo: buscan un lugar tranquilo para orar, la orilla de un río.
«Nos sentamos».
Es decir, comenzaron a orar.
¡Cómo disfrutamos esos momentos de oración a solas con quien sabemos que nos ama! Como decía santa Teresa:
«La oración es estar a solas con quien sabemos que nos ama».
¡Cuánta sed tenemos de orar! Aunque muchos aún no lo descubren, 
aquellas mujeres que fueron a la orilla del río tenían sed, no solo de agua, sino también de la Palabra de Dios.
Ojalá nosotros también tuviéramos esa sed y buscáramos al Señor para saciar el alma.
Y esa agua limpia y transparente, que es el amor de Dios, no podemos retenerla; debemos dejar que corra hacia otros. 
Eso hace Pablo cuando dice:
«Y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido».
La Palabra abre el corazón, sacia nuestra sed, afina el oído para la escucha y transforma la vida. 
Esa fue la experiencia de Lidia:
«Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de Tiatira y adoradora de Dios, escuchaba atentamente. 
El Señor le abrió el corazón para que aceptara las palabras de Pablo».
La acogida de la Palabra nos lleva a la misión, comenzando por nuestra propia casa y nuestra familia.
Lidia no recibió sola el bautismo; también lo recibieron los de su casa:
«Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, nos suplicó: “Si consideráis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa”. Y nos obligó a ir»
 (Hch 16,1-15).
La misión comienza en la familia.
Y qué hermosa invitación:
«Venid a mi casa».
Es la acogida a Jesús. 
Es aceptar la fe y convertir el hogar en lugar de encuentro y de misión.
Eso es vivir una misión en salida.
El papa Francisco define la «Iglesia en salida» 
como una Iglesia en estado permanente de misión,
que abandona la comodidad para llevar el Evangelio a todas las periferias humanas y geográficas.
No se trata de proselitismo, sino de un testimonio incansable de alegría y amor.
La misión no es tarea de unos pocos especialistas, sino de cada bautizado, llamado a compartir su vida y su fe.
Como recuerda Evangelii Gaudium:
Una Iglesia que no sale, se enferma.
La misión se vive con alegría, no como una carga.
Evangelizar es salir al encuentro del otro.
La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción y testimonio de vida.

Te amaré predicando tú nombre


La predicación es fruto del amor a Jesús.

"En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
(Hechos de los Apóstoles 8, 5-8)

la predicación nace de una experiencia viva del amor de Dios. 
“¿Cómo te pagaré todo el bien que me has hecho?
Te amaré predicando, dando a conocer todo el amor que he recibido.”
Esa es la actitud del discípulo: no anunciar por obligación, sino como respuesta agradecida al amor recibido.
 El amor verdadero siempre quiere compartirse.
 Cuando alguien ha experimentado la misericordia de Dios, nace el deseo de que otros también conozcan esa alegría.

¿Quién era Felipe?
Felipe fue uno de los siete hombres elegidos para atender a las viudas que quedaban desatendidas en el servicio cotidiano. 
Los Doce convocaron a todos los discípulos y dijeron:
“No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa. 
Por tanto, hermanos, elegid entre vosotros siete hombres respetados, llenos de espíritu y de prudencia, y los encargaremos de esa tarea.”
(Hechos de los Apóstoles 6, 1-3)

Felipe no predicaba solo con palabras, sino desde una vida llena del Espíritu Santo y de servicio humilde.
Primero fue elegido para servir a las viudas, una tarea sencilla y silenciosa, y desde esa fidelidad Dios lo llevó a anunciar a Cristo con poder en Samaria.
Felipe era un hombre lleno del Espíritu Santo.
 Predicaba la Palabra de Dios porque el Espíritu se lo insinuaba en lo profundo del corazón.
 Fue fiel a esa voz interior, y todos los que escuchaban y veían las señales realizadas quedaban admirados: paralíticos y lisiados eran curados, y la ciudad rebosaba de alegría al escuchar la Palabra de Dios.

¡Qué frutos tan maravillosos podemos percibir cuando somos fieles a la voz del amor!
Es la fuerza del amor la que nos lleva a proclamar la Palabra. Cuando hemos experimentado la misericordia y la ternura de Dios, nace en nosotros el deseo de que otros también puedan encontrar esa misma alegría.

Felipe nos enseña
 a servir con humildad, 
a escuchar la voz del Espíritu Santo 
y a anunciar a Cristo con obras y palabras. 
Y el fruto de esa fidelidad siempre será la alegría, la esperanza y la sanación de muchos corazones.

Te amaré predicando tu nombre para que muchos te reciban con alegría.”

domingo, 10 de mayo de 2026

"Ámense como yo los he Amado".Juan 15, 12-17

      "Nos amó hasta el extremo" 


 “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado.”
Este es tu deseo, y parece ser lo único que nos mandas: amar.
¡Qué sencilla sería la vida si no tuviéramos otra ocupación que amar!
Como decía San Juan de la Cruz:
“Ya no tengo otro oficio más que amar; es mi ejercicio.”
No tengo otra ocupación.
Y es curioso: somos muy intelectuales, estamos llenos de conocimientos, de títulos, de sabiduría humana… pero hemos descuidado la única asignatura de la que se nos examinará: si hemos amado.
Y comprendo que necesitamos aprender a amar.
Y se aprende amando, como a nadar se aprende nadando.
Esta asignatura del verbo amar se adquiere comprendiendo lo amados que hemos sido y dejándonos amar. Y esto es posible, porque hemos sido profundamente amados, aunque muchas veces vivimos como si no lo fuéramos.
Pero reconozco, Jesús, lo amado que hemos sido por Ti.
Tú has dado la vida por cada uno de nosotros.
Tú mismo lo dices:
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.”
Fueron estas palabras las que brotaron de tu corazón.
El único deseo, la única ilusión que querías realizar con tu venida al mundo, era que comprendiéramos cuánto nos amabas.
“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.”
Si este es tu deseo —que amemos, pero con tu mismo amor—, entonces cuánta dedicación, cuántos momentos de perdón, de paciencia, de tolerancia, de esperanza, de detalles de amor has derramado sobre nosotros.
Nos has tratado como amigos, dándonos a conocer al Padre. Nos lo has enseñado todo, capacitándonos en esta misión con un único encargo: amar.
Y nunca nos trataste como siervos.
Nos diste a conocer todo: tus sueños, tus sufrimientos, tu pasión y tu resurrección.
Y caminas no solo a nuestro lado, sino habitando en nuestro corazón.
Estas palabras me quedan grabadas:
“No los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre.”
Si esto es verdad, cuántas enseñanzas sobre nuestro Padre nos has dado. Cuánto nos has mostrado su amor.
Hoy me invitas a renovar la experiencia de este amor, de tu misericordia, de la entrega en el servicio al prójimo, de vivir el día a día con alegría en tu presencia y de darte a conocer.
Nos has elegido por puro amor, no nosotros a Ti. 
Por eso sé que esta elección es para siempre, y que nunca nos dejarás, aunque nuestra respuesta de amor sea tan pequeña comparada con todo el amor que recibimos.
Hoy vuelves a decirnos:
“No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido, y los ha destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca…”
Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros.”

Oración (inspirada en el Papa Francisco)
Señor Jesús,
soy un alma pobre e indigna de tu amor, pero Tú me has elegido por pura misericordia.
Tú no me escogiste por mis méritos, sino para que experimente tu amor y dé fruto que permanezca.
Si alguna vez lo olvido, hazme volver a la cruz, donde se revela tu misericordia.
Y enséñame siempre a cumplir tu mandamiento:
que nos amemos unos a otros como Tú nos has amado.
Amén.

sábado, 9 de mayo de 2026

Yo os he elegido."Jn.15,16

Nos ha elegido porque nos ama

"Porque tú eres un pueblo consagrado a Dios; él te ha elegido a ti para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra."Dt.7,6
Que privelijiados somos todos un Dios se ha fijado en mi que soy una criatura pequeña,sin muchos méritos ,pero así y todo me ha elegido y me ha consagrado para El.
Gracias Jesús porque no hay más razones que la del Amor sencillamente ,porque me amas.
Y así como dijo el profeta Isaías estás palabras 
Dios dijo: «¡Miren a mi elegido, al que he llamado a mi servicio! Él cuenta con mi apoyo; yo mismo lo elegí, y él me llena de alegría. »He puesto en él mi espíritu, y hará justicia entre las naciones. Mi fiel servidor .Is.42,1
Hoy estas palabras nos la diriges a nosotros  tus elegidos.
En ti Jesús estás palabras se cumplen el elegido ,servidor fiel del Padre 
Y hoy nos eleges a nosotros  llamándonos a tí servicio ,olala Jesús te llenemos de alegría siendo fiel a la misión que nos has encomendado.
Que podamos saborear esas palabras tuyas Jesús Yo os he escogido hay mucho de amor en estas palabras .

Dice el Papa Francisco :
¡Yo os he escogido! Hermosas palabras que no podemos olvidar, y que deben de hacer eco poco a poco en nuestro corazón. son palabras que ocultan una elección libre, personal y amorosa de Jesucristo a cada uno de sus hijos.
Jesús nos ha escogido personalmente y debemos sentir alegría de ello, pues hoy más que nunca Él nos ha escogido libremente porque nos ama; y no nos ama como lo hace el mundo, basándose muchas veces en situaciones, condiciones sociales, o cargos y responsabilidades que podamos tener, no, al contrario, Jesús nos ama tal y como somos, pero hay que recordar también que el amor debe de ser correspondido con amor.
Es seguro que Él se alegra cuando el amor le es correspondido, no solo con grandes gestos, sino con pequeños detalles en nuestra vida cotidiana, pequeños detalles que hacen la diferencia, pues ante el amor es necesario tener pequeños detalles con aquél o aquellas personas a las cuales amamos.

Lo  importante es sentirnos amados y poder amar sin medida, no como lo hace el mundo, sino como la hacen aquellos que han podido experimentar el amor de Dios en su vida".


jueves, 7 de mayo de 2026

Permanecer en el Amor

         "Permanecer en mi Amor "


"Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.
 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, 
como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Vale la pena detenerse un poco más en esa palabra clave que repite Jesús: 
permanecer en mi amor ”.
No es algo puntual ni emocional. Permanecer en el amor de Cristo es una decisión continua, una especie de “habitar” en su amor incluso cuando no lo sentimos.
 no es solo recibir amor, sino vivir de él y transmitirlo.
Jesús en Evangelio no separa nunca el amor de la obediencia:
"Si cumplen  mis mandamientos, permanecen en mi amor”.
Amar no es  un sentimiento, es una forma de vivir.
es amar como Él ama. Jn 13,34
Eso implica:
Amar cuando es fácil… y cuando no lo es
Perdonar cuando cuesta
Servir sin esperar recompensa
Elegir el bien del otro incluso por encima del propio orgullo
Ahí es donde el amor se vuelve verdadero.
Jesús nos hace una Promesa 
“para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.
No habla de una alegría superficial, sino de la misma alegría de Cristo. 
Una alegría que,resiste la cruz. No depende de que todo vaya bien, sino de estar unidos a Él.

 El Papa Francisco
nos recordaba que  la caridad no es un gesto aislado, sino una vocación.
Es decir, no se trata de “hacer cosas buenas de vez en cuando”, sino de convertirse en alguien
 que ama constantemente.

👉 Permanezco en el amor de Cristo cuando elijo amar como Él, hoy, en lo concreto.

Os doy mi Paz


«La paz les dejo, mi paz les doy».

Qué hermoso mensaje nos regala Jesús: una paz que no viene del mundo, sino del amor profundo al Padre. Un amor que Él vivió y nos enseñó, y que hoy sigue vivo entre nosotros.
Estamos llamados a anunciar cuánto somos amados. Ese amor no se guarda, se comparte. Basta una pequeña “gota” de amor para que el mundo comience a cambiar.
¿Qué necesita hoy nuestro mundo?
Paz. Y Jesús mismo se nos ofrece como esa paz.
Ser constructores de paz empieza en lo sencillo: en nuestras palabras, en nuestras relaciones, en una mirada más compasiva y sin prejuicios.
No estamos solos.
 Él camina a nuestro lado, se hace presente en la Eucaristía y cumple su promesa: “volveré”.
Como nos recuerda el Papa Francisco: la paz es un don de Dios, un deseo profundo de toda la humanidad.
Que podamos acoger esa paz y convertirnos en sembradores de ella en el mundo.

“Yo soy la vid, ustedes los sarmientos” (Juan 15,5).

El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto  abundante.Jn.15,1.8

Jesús nos invita a permanecer en la Viña .Jn15,1
una invitación que resume toda la vida de seguimiento :
“Permanezcan en mi amor.”
Jesús no nos pide muchas cosas. Nos pide una sola:
estar unidos a Él.
Porque lo dice con claridad:
“Sin mí no pueden hacer nada.”
Y aquí está una verdad que a veces nos cuesta aceptar.
Queremos dar fruto, queremos que nuestra vida funcione, queremos entender lo que nos pasa…
  pero muchas veces intentamos hacerlo solos.
Y entonces llega el cansancio, la frustración, la sequedad.
Jesús hoy nos recuerda:
no se trata primero de hacer, sino de permanecer.
Como el sarmiento no da fruto por sí mismo, tampoco nosotros si no estamos unidos a Cristo.
Pero hay algo más que puede desconcertarnos,Jesús dice que
  el Padre poda al que da fruto.
Y aquí nacen muchas preguntas en el corazón:
“Señor, si he sido fiel… ¿por qué esta dificultad?”
Si he intentado seguirte… ¿por qué este dolor?”
Y vemos incluso que otros, según nuestra mirada que viven lejos de Dios, parecen avanzar más, tener más éxito,más fruto .
El Evangelio no niega esa realidad.
Pero nos invita a mirar más profundo.
Porque en la lógica de Dios, la poda no es negativo:
es amor que purifica.
Es Dios trabajando en nuestro corazón  para que dé más fruto.
Quizá no siempre entendamos sus caminos.
Y nos movemos entre luces y sombras 
Habrá momentos de luz… y momentos de oscuridad, de no entender , dudas,de no sentir .
Pero la clave no está en entenderlo todo.
La clave está en una escucha atenta ,que acoge,recibe,se deja sorprender por  Jesús que se  dirige a cada uno:
👉 “Tú, sígueme. Permanece en mi amor ”
Nuestra vida no se mide por el éxito o el fracaso,
sino por nuestra unión con Cristo.
Y esa unión se concreta en algo muy sencillo y muy exigente:
amar.
“Permanezcan en mi amor… ámense los unos a los otros”.
Permanecer en Cristo no es solo orar,
es vivir como Él vivió:
perdonando, sirviendo, entregándose,creando lazos de comunión, de fraternidad .
Y entonces aparece el fruto prometido:
la alegría.
No una alegría superficial,
sino la alegría de Cristo,
una alegría que resiste incluso la cruz.
Hoy Jesús nos invita a algo muy concreto:

👉 Permanecer en Él.
👉 Confiar en Él.
👉 Amar como Él.
Y entonces, nuestra vida —aunque no lo entendamos todo—
dará fruto abundante.

martes, 5 de mayo de 2026

Os doy mi paz Juan 14, 27-31.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
 “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz
ni se acobarden. 
Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. 
Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo....
" Es necesario que el mundo sepa que amo al Padre 
y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado”.

Qué precioso mensaje nos dejas, Jesús: un amor desmedido por el Padre. Así nos lo has enseñado en esta tierra, cuando caminabas con los discípulos, y ahora continúas enseñándonos a amar al Padre desde otra dimensión, desde la Resurrección.
Cómo me gustaría que pudiéramos amar al Padre como tú le amas y que todo el mundo lo supiera. Por eso, la misión es anunciar lo amados que somos por el Padre. Este amor no lo podemos guardar; al contrario, debemos dejar que fluya en nuestras vidas como canales.
Si amáramos, aunque fuera como una gotita de agua, este mundo cambiaría.
Quizás podemos preguntarnos:
¿Qué necesitamos?
¿Qué necesita este mundo para que vivamos en fraternidad?
Necesitamos paz. Por eso tú nos dices: «Os doy mi paz».
Te ofreces, Jesús; tú eres la paz, y ese es el deseo que tienes: que nos ofrezcamos, que seamos constructores de paz, de reconciliación, puentes de comunión. Y esto solo se logra dándonos a nosotros mismos, siendo paz en nuestras relaciones y en nuestros ambientes, quitando de nuestra vida prejuicios y críticas, y teniendo una mirada compasiva.
Entonces hay paz, existe la paz, porque yo la doy.
Gracias, Jesús, porque creo en el cambio de este mundo si cada uno aporta su granito de arena. Y esto es posible porque la paz ya la hemos recibido como un gran don: «Les dejo mi paz, les doy mi paz».
Es posible porque no estamos solos, abandonados ni huérfanos. Nos has dejado al Padre, que está con nosotros, que nos regala ese sentirnos acompañados, amados por un amor de Padre y de Madre.
Nos has prometido que volverías, y así lo has hecho con tu Resurrección: caminas a nuestro lado y nos alimentas en el pan de la Eucaristía. Has cumplido tu promesa cuando dices: «Me han oído decir: “Me voy, pero volveré a su lado”».
Gracias, Jesús, porque tú nos acompañarás en nuestra vida hasta el final, sembrando semillas de paz que se expandan en multitud de discípulos, a la vez constructores de paz.
Me gusta estás palabras del papa Francisco que dice sobre la Paz. Es una palabra, que representa un ardiente deseo de todo hombre, de toda nación. 
En este Evangelio escuchamos esas palabras en las que Jesús nos deja la paz.
 Esto nos dice que la paz es un don de Dios.
 La paz es un regalo.
 No es a base del esfuerzo humano, de firmas en papeles o fronteras bien limitadas lo que da la paz.
 Esa paz elaborada es poco confiable y duradera. 
Da, Señor, tu paz a cada uno de los hombres de este mundo.
Jesús, Tú viniste a esta tierra a traerme la paz. 
Recién nacido en Belén, se escuchó a los ángeles que cantaban: «gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz…». 
Es el primer anuncio que haces apenas has llegado a este mundo. La paz verdadera llegó a este mundo con tu venida. 
Nos viniste a compartir eso que vivías en el seno del Padre.
 Permíteme gozar de esta paz que sólo Tú me puedes dar.

También me dices en el Evangelio que te ibas, pero que volverías a mi lado.
 Creo que esto lo realizas cada vez que vienes en la Eucaristía. 
Bajas a las formas de pan y vino para estar a mi lado. 
Esto me demuestra una vez más que Tú eres fiel a tus promesas. 
En verdad volviste a nuestro lado, pero esta vez para nunca más irte.
«Hará bien a todos comprometerse para poner las bases de un futuro que no se deje absorber por la fuerza engañosa de la venganza; 
un futuro, donde no nos cansemos jamás de crear las condiciones por la paz: un trabajo digno para todos, el cuidado de los más necesitados y la lucha sin tregua contra la corrupción, que tiene que ser erradicada.
 Queridos jóvenes, este futuro os pertenece, pero sabiendo aprovechar la gran sabiduría de vuestros ancianos.
Desead ser constructores de paz: no notarios del status quo, sino promotores activos de una cultura del encuentro y de la reconciliación».
(Homilía del papa Francisco, 25 de junio de 2016).

Lo que pidáis al Padre os lo dará Juan 14, 6-14.

Jesús Camino Verdad y Vida 


"En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.
 Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. 

¿Quién no desea una vida plena ?
Todos lo deseamos,lo buscamos 
Para encontrar la vida –la vida en plenitud– Cristo nos muestra el camino. 
Él es el Camino. 
Él nos dio ejemplo de obediencia heroica: obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz. 
Él confió hasta el extremo
en Aquél que nos ha dado tantos beneficios. 
Quien sigue sus huellas
se acerca a la fuente inagotable de vida: el Padre.
Y la vida plena, 
se encuentra ahí mismo donde encontramos la verdad. 
Cristo es la Verdad. 
El mundo vive confundido, busca por todas partes algo que sacie el corazón y, mientras más busca entre las cosas, se queda más vacío y más seco. 
En cambio, Cristo nos muestra al Padre, y nos dice que somos hijos.
Algo muy sencillo para la mente, pero profundo para el corazón. Y, en realidad, sólo esto sacia. 
Pues, como decía santa Teresa: «Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta».

«Jesús habla también del Padre.  Asegurando que el Padre los quiere y que cualquier cosa que ellos pidan al Padre, el Padre se la dará. 
 Confíen en el Padre. 
No dice solamente
 no os dejaré solos”, sino también “no os dejaré huérfanos"
Os doy el Padre, con vosotros está el Padre, mi Padre es vuestro Padre».
(Papa Francisco) 

martes, 28 de abril de 2026

YO CONOZCO A MIS OVEJAS(Jn.10,27.30)

Nadie puede arrebatarme de tu mano. 

"Mis ovejas escuchan mi voz; 
Yo las conozco 
y ellas me siguen.
 Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. 
Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y Yo somos uno”.
Reflexión.
Son tres las características que pones a las ovejas que son de tu rebaño.
1.Escuchan tu voz.
2.Tú las conoces.
3.Ellas te siguen. 
Hoy quisiera preguntarme delante de ti si soy, según estas características, oveja de tu rebaño.
 Yo quiero, Señor, ser una de tus ovejas.
 Ésa de la que te preocupas, la cuidas, la alimentas, la proteges. Dame la gracia de ser oveja de tu redil y jamás salirme de allí.

1.¿Sé escucharte en mi vida? Obviamente que no me hablas con una voz física, con apariciones espectaculares, o grandes visiones. No.
Tú generalmente hablas de otra manera. Pero siempre hablas. 
Tal vez, soy yo quien no te escucha. 
Tú me hablas a través de las Sagradas Escrituras, de las personas ,Familiares,comunidad ,
Me puedes hablar también por medio del buen consejo de un amigo, de un bello paisaje de la naturaleza o incluso en aquel suceso que puedo considerar casualidad. 
Siempre me hablas, sólo necesito escucharte.

2 ¿Me conoces, Señor?
 Sobre esto creo que no hay dudas. 
Nadie me conoce mejor que Tú. Me conoces incluso más que yo mismo. 
En otro pasaje que hablas de las ovejas, dices que las llamas por el nombre.
 Esto me ilumina. 
Me conoces por mi nombre. 
No hay confusión de personas en tus designios.
 Me conoces por mi nombre, por lo más mío de mí. 
No me conoces por un número, por mis cualidades o pecados, por mis obras buenas o las malas. Tampoco me conoces por la ropa que llevo, el trabajo que tengo o las cosas que uso.
 Me conoces en lo más íntimo, me conoces tal y como soy, y no en las apariencias.

3.¿Te estoy siguiendo? 

Una cosa es escucharte, Señor, y otra es dar el paso, dejarlo todo y seguirte.
 No basta con escuchar, 
es necesario ponerse en marcha. Seguirte es imitarte, conocerte, amarte. 
Seguirte es ir contigo, acompañarte, sufrir contigo, tomar la cruz.
 Seguirte es amar al prójimo, cuidar tus dones, cumplir tus consejos. 
Seguirte es ver a quien camina adelante limpiando el camino, protegiendo, guiando.

Dame la gracia, Jesús de confiar en ti porque Tú has dicho que nadie puede arrebatarme de tu mano. 
Cuida siempre de mí y jamás permitas que me salga de tu redil.

«Estas palabras nos ayudan a comprender que nadie puede decirse seguidor de Jesús si no escucha su voz. 
Y este “escuchar” no hay que entenderlo de una manera superficial, sino comprometedora, al punto que vuelve posible un verdadero conocimiento recíproco, del cual pueden surgir un seguimiento generoso, expresada en las palabras 
“y ellas me siguen”. 
Se trata de un escuchar no solamente con el oído, sino ¡una escucha del corazón! 
Por lo tanto, la imagen del pastor y de las ovejas indica la estrecha relación que Jesús quiere establecer con cada uno de nosotros. 
Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo es nuestro salvador».papa Francisco

Yo Soy el Buen Pastor.Jn 10, 1-10


 Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua,así mi alma te busca a ti, Dios mío;mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,hasta tu morada. 
Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría,
y te daré gracias al son de la cítara,Dios, Dios mío. 
Sal 41, 2-3; 42, 3-4

Yo soy la puerta de la ovejas 
"El que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Comentario al Evangelio
San Gregorio Magno, papa (s. VI) 

Yo soy el buen Pastor, que
 conozco a mis ovejas, es decir, que las amo, y las mías me conocen.
 Habla, pues, como si quisiera dar a entender a las claras: 
«Los que me aman vienen tras de mí».
 Pues el que no ama la verdad es que no la ha conocido todavía.
Mirad si sois, en verdad, sus ovejas, si le conocéis, si habéis alcanzado la luz de su verdad.
 Si le conocéis, digo, no sólo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras.
 Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.Por ello dice también el Señor Igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas. 
Como si dijera claramente: 
«La prueba de que conozco al Padre y el Padre me conoce a mí está en que entrego mi vida por mis ovejas; es decir: en la caridad con que muero por mis ovejas, pongo de manifiesto mi amor por el Padre».
Y de nuevo vuelve a referirse a sus ovejas, diciendo:
 Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna.
  Quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
 O sea, tendrá acceso a la fe, y pasará luego de la fe a la visión, de la credulidad a la contemplación, y encontrará pastos.
Sus ovejas encuentran pastos, porque quienquiera que siga al Señor con corazón sencillo se nutrirá con un alimento de eterno verdor. 
¿Cuáles son, en efecto, los pastos de estas ovejas, sino los gozos eternos de un paraíso inmarchitable? 
 

domingo, 26 de abril de 2026

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 
El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. 
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. 
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis contrarios;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. 
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. Sal.23

  Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas.
Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios.....
  Sus heridas os han curado
Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas." 1P 2, 20b

 • Yo soy la puerta de las ovejas.
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas
A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 
Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 
a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. 

Explicación de la Parábola 
«En verdad, en verdad os digo:
  yo soy la puerta de las ovejas. 
Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos;
  yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Comentario al Evangelio
0 Introducción 
Benedicto XVI, papa (s. XXI) •
 La liturgia del IV domingo de Pascua nos presenta uno de los iconos más bellos que, desde los primeros siglos de la Iglesia, han representado al Señor Jesús: el del buen Pastor. 
1.El Evangelio , nos describe los rasgos peculiares de la relación entre Cristo pastor y su rebaño, una relación tan íntima que nadie podrá jamás arrebatar las ovejas de su mano. 
De hecho, están unidas a él por un vínculo de amor y de conocimiento recíproco, 
que les garantiza el don de la vida eterna.

2 Al mismo tiempo, el Evangelista presenta la actitud del rebaño hacia el buen Pastor, Cristo.
 Escuchar y seguir. 
Estos términos designan las características fundamentales de quienes viven el seguimiento del Señor.
 Ante todo la escucha de su Palabra, de la que nace y se alimenta la fe.
 Sólo quien está atento a la voz del Señor es capaz de evaluar en su propia conciencia 
las decisiones correctas para obrar según Dios.
 De la escucha deriva, luego, el seguir a Jesús: 
se actúa como discípulos después de haber escuchado y acogido interiormente las enseñanzas del Maestro, para vivirlas cada día.

 

"Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura." Marcos 16,15-20.



«Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. 
 El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían."

Reflexión.
El evangelio Explicado📖
La oración es un encuentro personal con Cristo. 
Y hoy le debemos este encuentro a san Marcos. Él pudo acompañar a Pedro y Pablo en sus viajes apostólicos. 
Escuchó atentamente su anuncio de la Buena Nueva y puso todo en un libro, el Evangelio. 
San Marcos nos ha dejado un maravilloso testimonio de Jesús. Y dos mil años después seguimos nutriéndonos con lo que escribió.
A nosotros nos toca escribir también un Evangelio para transmitir a las generaciones que vienen; pero no en papel, ni en formato electrónico, sino con la propia vida. 
Así fue el Evangelio que predicó san Pedro y el resto de los Apóstoles: dejaron su casa en Galilea para estar con el Señor. Tres años después, son testigos de su pasión, muerte y resurrección. 
Se encontraron así con aquél que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y no podían callar este encuentro; a los cincuenta días de la Pascua salieron a las plazas y las calles de Jerusalén para anunciar la salvación que nos trajo Cristo.
Como su maestro, curaron paralíticos, expulsaron demonios, resucitaron muertos. Pero, sobre todo, fundaron la Iglesia, un signo ante el mundo de “un solo corazón y una sola alma” (He 4, 32). 
Años más tarde, incluso en Roma se hablaba de los cristianos: “Mirad cómo se aman”. 
Como dice el Papa Francisco: «Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy.» 
Es tarea personal, sí, pero ¿depende todo de nuestras fuerzas? 
Ciertamente que no, y por eso le pedimos todos los días, «¡Venga tu Reino!»
 Nos dice el Evangelio de hoy: «El Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban». 
Y siempre lo hace, si somos dóciles a su acción.
«Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy.

 Pregón del evangelizador Jaime Bonet 
POR QUÉ QUIERO EVANGELIZAR.

"¿Por qué quiero evangelizar, anunciar la Buena Nueva del Reino, dedicarme a la propagación de la FE hasta los confines de la tierra? ¿Por qué quiero predicar el Evangelio de Jesús de Nazareth, consagrar toda mi vida a la oración y ministerio de la Palabra? ¿Por qué, para qué la Evangelización?
Porque quiero colaborar con toda mi mente, corazón y fuerzas y de la forma más eficaz a la Redención y liberación de todos los hombres. Quiero que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad"

sábado, 25 de abril de 2026

Vestid como un delantal la humildad .


Consejos para la humildad 
➝ Jesús enseña la humildad como camino a la verdadera grandeza.
"Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres, y te querrán más que al hombre generoso.
Cuanto más grande seas, más debes abajarte, y así alcanzarás el favor del Señor.
«Muchos son los altivos e ilustres, pero él revela sus secretos a los mansos».
 Porque grande es el poder del Señor y es glorificado por los humildes."(Eclo 3, 17-29)

➝ La humildad como base de la convivencia .
“Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3-4)
La humildad es parte de la “vestidura” 
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.” Colosenses 3:12
“En el trato mutuo, vestid como un delantal la humildad.(lPe.5,5b)

La humildad atrae la gracia de Dios.
Dios otorga su favor a los humildes.
Encomendad a Dios vuestros afanes que él se ocupará de vosotros .
1 Pedro 5:5-7



Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).La Humildad

“Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).
Este relato es profundamente espiritual y refleja cómo San Francisco enseñaba a sus hermanos a vencer la tentación del orgullo y a vivir en la humildad verdadera.
🌿 San Francisco y fray Rufino: la lección de la santa humildad

Un día, fray Rufino —uno de los primeros compañeros de San Francisco, hombre santo y puro— fue tentado  con pensamientos de desesperanza.
 haciéndole creer que estaba condenado, y que todo lo que hacía era inútil.
Fray Rufino, entristecido, comenzó a alejarse de la oración y de la comunidad.
Cuando San Francisco supo lo que pasaba, se fue a su encuentro.
Al verlo, le dijo con ternura:
Hermano Rufino, hijo mío, ¿qué te ocurre?
Rufino, con lágrimas en los ojos, respondió:
—Padre, Dios me ha abandonado. Ya no soy digno de su amor. Siento que estoy condenado.
Entonces San Francisco, movido por el Espíritu Santo, dijo:
—Hermano, cuando el enemigo te diga que estás condenado, respóndele con esta palabra: “Dios es misericordioso, y yo confiaré en Él”.
Y además, cuando te diga que no vales nada, dile: “Es verdad, y por eso necesito aún más de la misericordia de Dios.”
Luego, Francisco añadió:
Escúchame bien, Rufino:
el Señor me ha mostrado que tú serás uno de los más humildes y santos de todos.
Por eso el tentador  te ataca tanto, porque teme esa humildad que te unirá al Corazón de Cristo.
Y San Francisco, lleno de fervor, oró diciendo:
> “Oh Señor, que diste a fray Rufino la gracia de soportar la tentación con paciencia,
concédenos también a nosotros la santa humildad,
que vence todas las fuerzas del maligno.”
Desde aquel momento, fray Rufino quedó libre de su tristeza y fue colmado de una gran paz interior.
Comprendió que la humildad no es desprecio de uno mismo, sino reconocimiento de la verdad:
que somos pequeños, pero infinitamente amados por Dios.


Carta a la Humildad

"Oh humildad, flor de gran belleza, veo cuan pocas almas te poseen – ¿es porque eres tan bella y al mismo tiempo tan difícil de alcanzar? 
Oh sí, lo uno y lo otro.
 El mismo Dios tiene predilección por ella. Sobre el alma llena de humildad se entreabren las esclusas del cielo y sobre ella se derrama un océano de gracias.

 Oh, qué bella es el alma humilde; de su corazón, como si fuera un incensario, sube un perfume extremadamente agradable y, a través de las nubes, llega hasta el mismo Dios y llena de gozo su  corazón. 
Dios no niega nada a esta alma; una alma así es todopoderosa, influye en el porvenir del mundo entero. Dios, ama a  tal alma, la levanta hasta su trono. 

Cuanto más se humilla, más Dios se inclina hacia ella, la sigue con sus gracias y con su poder la acompaña en todo momento. Esta alma está profundamente unida a Dios.
Oh humildad, implántate profundamente en todo mi ser.
 Oh Virgen purísima y también la más humilde, ayúdame a obtener una profunda humildad.
 Ahora comprendo porque hay tan pocos santos, es porque hay pocas almas profunda y verdaderamente humildes".
(Santa Faustina)

Historieta sobre la Humildad

Un joven aprendiz trabajaba en un taller de cerámica. Cada día, al terminar sus piezas, las llevaba con orgullo al maestro.

—“Mira qué perfectos son mis vasos, maestro”, decía levantando la barbilla.

El maestro los observaba en silencio, y luego los colocaba en una repisa sin comentar nada.
Un día, mientras el aprendiz moldeaba, un niño pequeño entró al taller. El joven, impaciente, le dijo con tono duro:
—“No molestes, no sabes nada de esto.”
El maestro, entonces, se acercó y le pidió al niño que moldeara un pequeño cuenco. Aunque torpe y lleno de imperfecciones, el niño lo entregó sonriente.
El maestro lo colocó junto a las piezas del aprendiz y dijo:
—“Este cuenco, aunque imperfecto, guarda más valor que tus vasos, porque está hecho con sencillez y sin orgullo.”
El aprendiz bajó la cabeza y comprendió: la verdadera belleza no estaba en mostrar perfección, sino en trabajar con humildad.

viernes, 24 de abril de 2026

"El que come de este pan vivirá para siempre».Juan 6, 52-59.

Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come de este pan vivirá para siempre». 

 "Todo un Dios en un sagrario a la espera de que alguien lo visite, ¿puede haber un acto más conmovedor?, 
¿puede haber un deseo más enternecedor que el de ti, mi Creador, anhelando unirse a mí, su criatura?
Y todo es puro don, Dios mío: don del amor, don que se acoge con el don de la fe.
 Tu carne es verdadera comida, tu sangre es verdadera bebida.
 Y el que come tu carne y bebe tu sangre, permanece en ti y Tú en él. El que te come vivirá por ti. 
Tú eres el pan que descendió del cielo, y el que coma de este pan vivirá para siempre.
 Esto lo dijiste Tú, Señor Dios mío –y la verdad de cada palabra pronunciada se confirma con el testimonio de tu amor. 
Yo confieso con el mismo amor la fe en ti. 
Gracias por el don de la fe. Gracias por el don de ti mismo en la Eucaristía, Señor.
«Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en “signo” del Sacrificio que le espera. 
Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y su Sangre. 
Y la eucaristía, que Jesús nos deja con un fin preciso: que nosotros podamos convertirnos en una sola cosa con Él. 
De hecho dice: “Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”
Ese permanecer en Jesús y Jesús en nosotros.
 La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. 
Pero esto requiere nuestro “sí”, nuestra adhesión a la fe».(Francisco)

Meditación 
Escritos Jaime Bonet Me Amó 

Cuando Jesús pensó en instituir la Eucaristía,
¡pensó en ti!... Sabes ciertamente, aunque no lo sientas, que Jesús
está en la Eucaristía... Seguid a Cristo en la soledad del Sagrario….
¡Mira su ilusión de amarte y consolarte!».
Jesús dice «con gran deseo he deseado comer esta Pascua con
vosotros», porque había encontrado la manera de dar el Amor del Padre…
 La Eucaristía es el amor entre vosotros... 
El amor mutuo reconstruye al mundo… 
¡Ama sin recompensa, sin mirar a los otros!... 
Si flaqueas y te vuelves al Sagrario, encontrarás el alimento
a tu medida...
 Él te reanima. Es el amor de Dios hecho a la medida
de cada uno… 

Poesía Hostia de Amor 
Quiero ser lo que recibo:
tu mismo Amor eucarístico
al que a diario yo me ofrezco;
darme a todos a Ti unido,
contigo ser el Cordero
para el mundo redimido.
Sumarme a tu mismo precio,
ya sé que yo no soy digno,
pero sueño que es tu anhelo.
En tu mirar lo adivino
y en tu comulgar lo siento.
Ser uno contigo quiero
y de tu fuego divino,
deseo yo estar ardiendo.
por el mundo, peregrino.
De tu amor ser yo tu incendio
es lo que oro y te ruego.
Ser ritmo de tu latido,
ser mis huellas tu camino,
de tu corazón ser fuego.
Jaime Bonet 

jueves, 23 de abril de 2026

JESUS NOS REVELA QUIEN ES EL

Jesús Pan de Vida 
Introducción 
Jesús cuanto te agradezco 
este nuevo día que tú nos regalas,empezar este día en tu presencia, poder creer en ti, que estás vivo, Resucitado, creer que tú cuidas de nuestra vida y la alimentas cada día con tu Palabra.
Que confianza me da Señor que nos podamos acercar a ti
con nuestras fragilidades y anhelos,en medio de nuestra vida cotidiana.
Tú te presentas  el Pan de vida, 
don del Padre para nuestra salvación 

En el caminar diario envuelto en nuestras búsquedas,
 Tú nos sostienes y qué paz nos da saber que vivimos sostenidos por tu amor y abrazados siempre por tu fidelidad. 
Que alivio poder creer en tí , vivir en confianz@ ,abrazad@ en tú presencia, que siempre nos está alimentando dándonos,  
 Vida Eterna gratuitamente.
Aumenta nuestra confianza en tu promesa y danos hambre de eternidad. 
 Con humildad cada día nos acerquemos a ti mi Señor Resucitado dejándonos alimentar con el Pan de la Palabra,y el Pan de la Eucaristía 
Y creer que contigo tenemos  esta Vida plena, eterna, que en el fondo todos lo buscamos y anhelamos.

YO SOY EL PAN DE VIDA  JUAN 6, 35-40

«El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. 
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
 Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
 Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Reflexión 
"Nos podríamos preguntar  ¿porqué  vivimos ?  ¿Que nos quiere decir Dios atraves de esta meditación ?
Necesitamos descubrir la verdad de fondo,la verdad sobre la voluntad de Dios en nuestra  propia vida.
Y preguntarle ¿ Que quieres Señor de mi ?  ¿Cuál es tu voluntad cuando me has creado?
El Señor nos da unas pautas  para poder mantenernos plenos  en aquellos momentos donde experimentamos algún vacío en nuestro corazón .
Jesús viene a enseñarnos  que ante esa sed o esa hambre que podamos  experimentar en nuestra vida , lo podemos encontrar en El dándonos  plenitud."
Esto nos lleva a buscar un  encuentro personal con Jesús y vivir y transmitir  a los demás lo que hemos experimentado en ese encuentro personal.
Porque sabemos que es en este encuentro personal, que recibimos la auténtica Vida, que llena nuestra hambre y sed de Amor.
"invito a cada cristiano en cualquier lugar y situación en que se encuentre a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo 
Al menos a tomar la decisión de dejarse encontrar por el amor de intentarlo cada día sin descanso. Cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús descubre que él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. 
Decirle Señor me he dejado engañar de mil maneras escapé de tu amor pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo te necesito."(Gaudium 3.)

Nuevo catecismo 📖
"El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre.
 Porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí y solo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar."

Gracias Jesús porque si te podemos buscar es porque tú nos has encontrado primero ,te has quedado en un trozo de pan para que nosotros nos acerquemos a ti y así poder recibirte.
Quedandote en nosotros ,saciando nuestra hambre y sed de ti,para que nuestra Vida pueda ser pan de amor para muchos.
Dinos Jesús como podemos ser pan ?

      Dios hecho pan.
"En la eucaristía Jesús atiende y llega a todos los secretos, a todas las fibras y moléculas del gran misterio del corazón humano.
 En este corazón Él ha sembrado la semilla de su propio ser, la imagen viva de su sustancia. Por la eucaristía todo toma el ritmo y transustanciación del amor: 
Dios hecho pan.
Tu amor hoy me llega al fondo del alma.
Tu luz me penetra e inunda mi ser
Tu dulce presencia es gozo que calma.
serena mi alma, me da tu querer.
Mi vida en Ti centras. Te llevas mi amor.
De mí te apoderas, fascinas y llevas
mi cuerpo, mi sangre, mi gozo y dolor.
Y así me transformas, consagras, renuevas…
Me fundes y abrasas con todo tu ardor.
¡Oh, Pan eucarístico! Mi vida y mi luz,
mi gracia, mi encanto, mi aire y mi sol.
Contagia e imprime en mis carnes tu cruz,
tus clavos, tu lanza. Sé Tú mi crisol.
Haz de mí hostia pura. Haz de mí un Jesús.                                         Me Amó 
Jaime Bonet 

Canción Dime cómo ser pan
Salomé Arricibita 

miércoles, 22 de abril de 2026

Buscad el alimento que dura para la vida eterna.Juan 6, 22-29.

 
Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres,
 sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
  Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. 
En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan.

Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús. 
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?

Jesús les contestó: 
"Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. 
No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".

 Ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para llevar a cabo las obras de Dios?"
 Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquél a quien él ha enviado".

Reflexión.
La palabra que se proclama el día de hoy muestra el encuentro y corrección paternal de Cristo con la muchedumbre que, asombrada, pregunta: 
"Maestro, ¿cuándo llegaste acá?".
Jesús, conociendo sus corazones, les corrige haciéndoles ver su debilidad interior, aunque externamente se muestren creíbles.
 "Ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse". 
De esta misma forma Jesús deja que te acerques a Él, y sabe que te falta crecer en el deseo de estar a su lado.)
Jesús espera que tengas el deseo de preguntarle 
"¿Qué debo hacer para llevar a cabo las obras de Dios?", y más que la simple pregunta es el hecho que te acerques e interactúes con Él haciéndole partícipe de tu vida, pues en esta medida, junto a Él, irás superándote como persona en todos los ámbitos, tanto personal, afectivo e intelectual.
Que puedas decir:
 Señor, ¿cuándo llegaste?, con la conciencia de querer saber, sorprenderte y disfrutar de su llegada a tu vida.
«Quienes ya viven junto a Dios pueden, en efecto, sostenernos e interceder por nosotros, rezar por nosotros.
 Por otro lado, también nosotros estamos siempre invitados a ofrecer obras buenas, oraciones y la Eucaristía misma para aliviar la tribulación de las almas que están todavía esperando la bienaventuranza final. 

martes, 21 de abril de 2026

El buen Pastor Papa Francisco

Evangelio de hoy: Dom., 26 Abr. 2026

IV Domingo de Pascua.

 Juan 10, 1-10.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.



Reflexión.

Jesús, hoy me dices que tus ovejas escuchan tu voz, la reconocen y la siguen. Te pido, amado Jesús, que me ayudes a escuchar tu voz.

Hoy día, en el mundo, hay tanto ruido que me impide escuchar tu voz; son tantas las voces que se levantan a mi alrededor pidiendo que las siga: mi soberbia, mi vanidad, mi orgullo… ¿Cuáles son las voces que me acechan?, ¿sé reconocerlas y diferenciarlas de tu voz, Jesús?

¡Ayúdame, Jesús, a conocer tan bien tu voz, que sea capaz de diferenciarla de todas las otras voces!

También son muchos los ladrones que intentan imitar tu voz prometiéndome una vida más cómoda; los lobos con piel de oveja que intentan atemorizarme con sus dientes; los «verdes pastos» sintéticos de una felicidad superficial y pasajera que, lejos de calmar mi hambre, me dejan vacío y enfermo por dentro.

Son muchos los peligros que me circundan Jesús, sin embargo, no debo temer, pues Tú has venido para que yo tenga vida y la tenga en abundancia.

Quiero reconocer tu voz, Jesús, para ello, tengo que estar cerca de ti, tengo que ser una oveja con el olor a su pastor. ¡No permitas que me separe de ti! Dame la gracia y la fuerza que necesito para poder seguirte hasta el final.

«Jesús es la puerta que nos hace entrar y salir. ¡Porque el rebaño de Dios es un refugio, no una prisión! La casa de Dios es un refugio, no una prisión, y la puerta se llama Jesús. Y si la puerta está cerrada, decimos: “¡Señor, abre la puerta!”. Jesús es la puerta y nos hace entrar y salir. Son los ladrones, los que tratan de evitar la puerta: es curioso, los ladrones siempre tratan de entrar por otro lado, por la ventana, por el tejado, pero evitan la puerta, porque tienen malas intenciones, y se meten en el rebaño para engañar a las ovejas y aprovecharse de ellas. Nosotros debemos pasar por la puerta y escuchar la voz de Jesús: si escuchamos su tono de voz, estamos seguros, estamos salvados. Podemos entrar sin temor y salir sin peligro».

(Audiencia del papa Francisco, 18 de noviembre de 2015).

domingo, 19 de abril de 2026

EXPERIENCIA DE MISERICORDIA CON EL RESUCITADO

Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
Los dos discípulos de Emaus experimentando el amor de Jesús se levantaron y volvieron a Jerusalén. 
 La misericordia: 
Significa levantarse, significa volver a la casa del Padre , volver a Jerusalén, es experimentarse amado, pero no solamente esto , es dejar entrar en nuestro corazón la vida nueva, la vida del resucitado. 
 Después de haber desandado el camino que parecía un retroceso; en la experiencia personal con Jesús él nos acompaña, para darnos sentido a todo lo vivido, para resucitar todo lo que en nuestro corazón no está vivo.
 Lo único que hace resucitar un corazón apagado es el amor de Cristo es el amor que va iluminando cada paso en el camino.
 Porque el amor de Jesús es como lámpara que alumbra nuestro caminar,es el amor que ilumina nuestras experiencias y las transforma dándoles un sentido nuevo. 
 Esto ha sido la misericordia de Jesús, adaptarse a cada uno de los discípulos a la situación concreta a la que estaban viviendo.
Sea la decisión que tomemos Jesús acoge libre mente nuestras decisiones , saliendo a nuestro encuentro , curándonos con su Palabra, nuestras desesperanzas, desánimos, pesimismos, soledades .
 La misericordia de Jesús hace que reemprendamos el camino ya no como vivíamos antes, sino resucitados, viviendo ya la vida nueva.
 Gracias Jesús por el regalo de esta vida nueva, que no viene por nuestros meritos, ni por nuestras buenas obras, sino porque tú muriendo en la cruz, el Padre te resucitó y con tu resurrección todos estamos llamados a resucitar. 
 “Se levantaron y volvieron a Jerusalén”
resucitados porque el Resucitado ya vivía en su corazón. 
Y esta es la misericordia que Jesús ha tenido con nosotros,  que ya no vivimos solos,  sino que vivimos en una eterna compañía  con el que vive .
Entonces podemos volver a Jerusalén donde estás tú esperándonos en cada hermano,  en la comunidad,  en las personas que no conocen esta experiencia y nos invitas a comunicarla.LevJEP

"Quédate con nosotros". Lucas 24, 13-35.

   "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". 
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. 
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció.
 Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Reflexión.
Es la voz de Jesús que resuena en nuestro corazón, que quiere salir de nuevo, cada día, en cada momento, y encontrarnos. 
Es ese sonido que hace arder nuestro corazón, lo enciende, y nos abre los ojos ante la inmensidad de su amor.
 Nos revela la plenitud de reconocer su presencia, en cada una de las personas que nos pone en el camino. 
Es Él mismo quien nos visita a través de los demás.
Pero como siempre, nos da la libertad, no nos obliga a nada, nos deja libres para aceptar su compañía y caminar junto a Él. Qué difícil puede ser a veces reconocer a Jesús.
 Cuando todo es agradable, cuando no hay dificultades, cuando estoy con las personas que me agradan, es fácil reconocer la presencia de Dios. ¿Qué sucede cuando algo no sale como lo tenía planeado?, ¿cuál es mi reacción cuando me toca convivir con personas que no me agradan?, ¿qué le digo al Señor cuando siento que me está poniendo una cruz muy pesada? Sí, es en esos momentos cuando su presencia es grande, cuando está vivo ahí, específicamente, para vivir junto a nosotros ese momento. 
Nos habla, algunas veces a través del silencio, pero está presente.

El Señor no se impone, sino que somos nosotros los que debemos pedirle. 
Él nos escucha, sabe lo que necesitamos, sabe lo que hay en nuestro corazón, pero nos deja hablar, conoce cada una de nuestras palabras, pero permite que seamos nosotros quien contemos lo que nos sucede. 
Y que desde nuestro corazón salgan esas palabras: 
«Quédate con nosotros Señor, queremos estar siempre en tu presencia y gozar de tu infinita bondad».

«Tampoco los discípulos de Emaús querían que su “huésped misterioso” se fuera... “Quédate con nosotros”, decían, intentando convencerlo de que se quedara con ellos. 
En otros episodios del Evangelio también aflora este mismo sentimiento. 
Recordemos, por ejemplo, la transfiguración, cuando Pedro, Santiago y Juan querían hacer tiendas, carpas, y quedarse en el monte. O cuando María Magdalena se encontró con el Resucitado y quería retenerlo. Pero “su Cuerpo resucitado no es un tesoro para retener, sino un Misterio para compartir”.
 A Jesús lo encontramos, sobre todo, en la comunidad y por los caminos del mundo. Cuanto más lo llevemos a los demás, más lo sentiremos presente en nuestras vidas».
(Discurso del papa Francisco, 22 de junio de 2019).

viernes, 17 de abril de 2026

Gracias a ese pequeño don gratuito , Jesús puede saciar a todos.Papa Francisco

 
 "Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe:
 "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".
Felipe le respondió: 
"Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". 
Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. 
Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". 
Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". 
En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. 
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, 
dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". 
Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. "
 
Reflexión.
Jesús se encamina hacia las regiones más lejanas; 
sé a dónde va. 
Son largos los caminos que Él toma, o al menos a mí me parecen complejos, cuando de repente me pide que dé de comer a una gran masa…

¿Cómo es posible?, ¿qué no te das cuenta que son muchísimos personas ? 
No tenemos los recursos, sólo piénsalo, tendríamos que trabajar demasiado para conseguir que algunos se logren saciar, y sólo algunos lograrán tener algún trozo… Mi vida se complica, me pones en un mundo que no reconoce mi trabajo, lo da por supuesto, la competencia me quiere comer desde el primer día, estoy solo, y encima de todo esto me pones como luz para los demás, pero ¿qué no te das cuenta que no soy la persona que Tú necesitas, que no tengo las cualidades necesarias, qué…?

Aquí es cuando Jesús se ríe de mí, me sorprende la respuesta que da un hermano mío:
 "Aquí hay cinco peces…" ¿Cómo que aquí hay cinco peces? ¿Qué no se da cuenta que no será suficiente ni siquiera lo que yo le intenté ofrecer como propuesta?

El rostro de Jesús se vuelve sereno, mira al cielo y los peces ¡se multiplican! 
¿Qué ocurre aquí?... 
Otra mirada al rostro de Cristo me dice que no desprecie todos los dones que Él me da y que no piense en ellos como si dependiera de mí solamente; es con Él que llegaré a dar lo mejor.

«¿Por qué privar a una persona, sobre todo a un muchacho, de lo que ha traído de casa y tiene derecho a quedárselo para sí? ¿Por qué quitarle a uno lo que en cualquier caso no es suficiente para saciar a todos? Humanamente es ilógico. Pero no para Dios. 
De hecho, gracias a ese pequeño don gratuito y, por tanto, heroico, Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días:
 “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. 
Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas».
(Ángelus del papa Francisco, 25 de julio de 2021).