jueves, 7 de mayo de 2026

“Yo soy la vid, ustedes los sarmientos” (Juan 15,5).

El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto  abundante.Jn.15,1.8

Jesús nos invita a permanecer en la Viña .Jn15,1
una invitación que resume toda la vida de seguimiento :
“Permanezcan en mi amor.”
Jesús no nos pide muchas cosas. Nos pide una sola:
estar unidos a Él.
Porque lo dice con claridad:
“Sin mí no pueden hacer nada.”
Y aquí está una verdad que a veces nos cuesta aceptar.
Queremos dar fruto, queremos que nuestra vida funcione, queremos entender lo que nos pasa…
  pero muchas veces intentamos hacerlo solos.
Y entonces llega el cansancio, la frustración, la sequedad.
Jesús hoy nos recuerda:
no se trata primero de hacer, sino de permanecer.
Como el sarmiento no da fruto por sí mismo, tampoco nosotros si no estamos unidos a Cristo.
Pero hay algo más que puede desconcertarnos,Jesús dice que
  el Padre poda al que da fruto.
Y aquí nacen muchas preguntas en el corazón:
“Señor, si he sido fiel… ¿por qué esta dificultad?”
Si he intentado seguirte… ¿por qué este dolor?”
Y vemos incluso que otros, según nuestra mirada que viven lejos de Dios, parecen avanzar más, tener más éxito,más fruto .
El Evangelio no niega esa realidad.
Pero nos invita a mirar más profundo.
Porque en la lógica de Dios, la poda no es negativo:
es amor que purifica.
Es Dios trabajando en nuestro corazón  para que dé más fruto.
Quizá no siempre entendamos sus caminos.
Y nos movemos entre luces y sombras 
Habrá momentos de luz… y momentos de oscuridad, de no entender , dudas,de no sentir .
Pero la clave no está en entenderlo todo.
La clave está en una escucha atenta ,que acoge,recibe,se deja sorprender por  Jesús que se  dirige a cada uno:
👉 “Tú, sígueme. Permanece en mi amor ”
Nuestra vida no se mide por el éxito o el fracaso,
sino por nuestra unión con Cristo.
Y esa unión se concreta en algo muy sencillo y muy exigente:
amar.
“Permanezcan en mi amor… ámense los unos a los otros”.
Permanecer en Cristo no es solo orar,
es vivir como Él vivió:
perdonando, sirviendo, entregándose,creando lazos de comunión, de fraternidad .
Y entonces aparece el fruto prometido:
la alegría.
No una alegría superficial,
sino la alegría de Cristo,
una alegría que resiste incluso la cruz.
Hoy Jesús nos invita a algo muy concreto:

👉 Permanecer en Él.
👉 Confiar en Él.
👉 Amar como Él.
Y entonces, nuestra vida —aunque no lo entendamos todo—
dará fruto abundante.

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