domingo, 26 de octubre de 2025

Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).La Humildad

“Florecillas de San Francisco” (capítulo 29).
Este relato es profundamente espiritual y refleja cómo San Francisco enseñaba a sus hermanos a vencer la tentación del orgullo y a vivir en la humildad verdadera.
🌿 San Francisco y fray Rufino: la lección de la santa humildad

Un día, fray Rufino —uno de los primeros compañeros de San Francisco, hombre santo y puro— fue tentado  con pensamientos de desesperanza.
 haciéndole creer que estaba condenado, y que todo lo que hacía era inútil.
Fray Rufino, entristecido, comenzó a alejarse de la oración y de la comunidad.
Cuando San Francisco supo lo que pasaba, se fue a su encuentro.
Al verlo, le dijo con ternura:
Hermano Rufino, hijo mío, ¿qué te ocurre?
Rufino, con lágrimas en los ojos, respondió:
—Padre, Dios me ha abandonado. Ya no soy digno de su amor. Siento que estoy condenado.
Entonces San Francisco, movido por el Espíritu Santo, dijo:
—Hermano, cuando el enemigo te diga que estás condenado, respóndele con esta palabra: “Dios es misericordioso, y yo confiaré en Él”.
Y además, cuando te diga que no vales nada, dile: “Es verdad, y por eso necesito aún más de la misericordia de Dios.”
Luego, Francisco añadió:
Escúchame bien, Rufino:
el Señor me ha mostrado que tú serás uno de los más humildes y santos de todos.
Por eso el tentador  te ataca tanto, porque teme esa humildad que te unirá al Corazón de Cristo.
Y San Francisco, lleno de fervor, oró diciendo:
> “Oh Señor, que diste a fray Rufino la gracia de soportar la tentación con paciencia,
concédenos también a nosotros la santa humildad,
que vence todas las fuerzas del maligno.”
Desde aquel momento, fray Rufino quedó libre de su tristeza y fue colmado de una gran paz interior.
Comprendió que la humildad no es desprecio de uno mismo, sino reconocimiento de la verdad:
que somos pequeños, pero infinitamente amados por Dios.


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