viernes, 12 de septiembre de 2025

Historieta sobre la Humildad

Un joven aprendiz trabajaba en un taller de cerámica. Cada día, al terminar sus piezas, las llevaba con orgullo al maestro.

—“Mira qué perfectos son mis vasos, maestro”, decía levantando la barbilla.

El maestro los observaba en silencio, y luego los colocaba en una repisa sin comentar nada.
Un día, mientras el aprendiz moldeaba, un niño pequeño entró al taller. El joven, impaciente, le dijo con tono duro:
—“No molestes, no sabes nada de esto.”
El maestro, entonces, se acercó y le pidió al niño que moldeara un pequeño cuenco. Aunque torpe y lleno de imperfecciones, el niño lo entregó sonriente.
El maestro lo colocó junto a las piezas del aprendiz y dijo:
—“Este cuenco, aunque imperfecto, guarda más valor que tus vasos, porque está hecho con sencillez y sin orgullo.”
El aprendiz bajó la cabeza y comprendió: la verdadera belleza no estaba en mostrar perfección, sino en trabajar con humildad.

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