“La fe como un grano de mostaza”
«Os aseguro que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a aquella montaña: “Muévete de aquí para allá”, y se movería. Nada os sería imposible» (Mt 17,20).
Como discípulos de Jesús, estamos llamados a realizar las mismas obras que Él realizó. Pero, ¿por qué no podemos hacerlo?
Esa fue también la pregunta de los discípulos, y Jesús respondió: «Porque tenéis poca fe; y si la tenéis, ni siquiera llega a ser como un grano de mostaza».
Muchas veces nosotros tampoco podemos ayudar a las personas en lo que necesitan por falta de fe. A mí también me pasa: no puedo realizar tus mismas obras, Señor, y sin embargo Tú nos enseñas que la fe hace milagros, incluso lo que parece imposible.
En el Evangelio vemos muchas situaciones como la del niño al que Jesús curó, quizá gracias a la fe de su padre, un hombre humilde que se arrodilló y suplicó por su hijo enfermo de epilepsia.
Entiendo que, para que el milagro se realice, basta con creer en Ti: creer que existes, que puedes hacerlo, y que tu Palabra es curativa.
Jesús realiza el milagro con la finalidad de que crean. Por eso, la falta de fe es motivo de su constante reprensión a los discípulos.
«¿Y por qué no pudimos?», le preguntaron aparte. Jesús les respondió: «Por vuestra poca fe».
El Papa Francisco nos recuerda que, para que Jesús realice el milagro, se necesita una oración humilde:
> “Todos nosotros tenemos un poco de incredulidad en el interior.
Es necesaria una oración fuerte y humilde; es lo que permite que Jesús realice el milagro.
La oración para el milagro debe ser una oración que nos involucre a todos.”
Como los discípulos, necesitamos decirte:«Señor, auméntanos la fe»
Cada día, en la oración, necesitamos pedir dos gotas frescas de fe para aprender a ver los milagros que realizas. Muchas veces no los vemos, y el primero de todos es poder creer que existes, que estás vivo, y que puedo hablar contigo.
Como decía nuestro fundador Jaime Bonet :
> “La fe tendría que ser la súplica principal en nuestra oración.
Pedid la fe, sin la cual es imposible orar.
¿Qué es lo que hace que me resulte dura la oración?
El hecho de no captar a Dios, de no verlo, de sentirlo distante: eso es falta de fe.
La gran enfermedad actual es la falta de fe.
Requiere humildad y obediencia.
Al menos, plantearse:
‘¿Y si Dios existiera?’,
‘¿Y si estuviera en el Sagrario?’,
‘¿Y si habitara en mí la Trinidad?’”
🤷Jesús, ¡qué regalo poder acercarnos a Ti! Tener fe en Ti ya es un milagro.
Experimentar que estás presente, amándonos en cada instante, es un milagro.
Gracias porque me haces sentir que habitas en mí, y que aunque me ocupe de las tareas de la misión, no vivo separada de Ti, sino unida en una comunión que me lleva a amar, servir y entregarme a los demás.
Cuando tomo conciencia de tu presencia, experimento felicidad… y es porque existes.
Gracias, Jesús, porque ante la oración que hizo nuestro fundador a los 14 años
—«Si existes, hazme feliz»—.
Tú respondes cada día en nuestras vidas.
Solo nos pides fe, al menos como un grano de mostaza.
Gracias porque la fuerza de la misión de los discípulos no estaba en sus cualidades humanas, sino en su fe.
Madre, tú que fuiste una mujer de fe, ayúdanos a ser discípulos que, porque creemos en Jesús, no podemos dejar de anunciarlo:
«Creí, por eso hablé».
Porque hay mucha “epilepsia” en el mundo, mucho sufrimiento por falta de amor y de Dios.
Y solo la Palabra puede sanar, si tenemos fe.
LevJEP
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