III. Condicione para orar.
Igual que nos preparamos para encontrarnos con la persona que más amamos, o nos preparamos para un evento especial, la oración requiere de unas disposiciones anteriores para entrar en ese dialogo de amistad.
Humildad y Agradecimiento. Humildad es andar en verdad... acepta los dones de Dios como inmerecidos. Reconoce humildemente que es Dios quien te los ha dado y nunca los consideres como si fuesen propios... soporta con serenidad los propios pecados y miserias, cosa importante en la vida espiritual, porque el irritarse o deprimirse por ellos es señal de que atribuyes a tus esfuerzos personales todo progreso en ella (Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, camino de Perfección).
Agradecimiento, es la condición que necesitas para recibir gratuitamente el don de la oración. Es tener conciencia de tu verdad, de tu pobreza, y de la verdad Dios, de su grandeza y de su amor misericordioso.
Sinceridad y Transparencia. Acércate a Dios como tú eres, sin máscaras, pues te ama como tú eres. “Solo los limpios de corazón pueden ver a Dios” (Mt. 5, 8). “Los hombres ven la apariencia pero Dios ve el corazón” (1 Sam.16, 7) . Nos habla de la coherencia de vida (ser lo que somos ante Dios y ante los hombres) y del impedimento de la hipocresía para él dialogo con Dios.
Fe y Confianza. Significa abandonarte en las manos de Dios como lo hizo Jesús. Presentar tu vida como hoja en blanco para que Él pueda escribir lo que quiera.
Recogimiento Interior. “La oración es un don de la gracia.. Supone siempre un esfuerzo.. La oración es un combate... se ora como se vive, porque se vive como se ora. El combate es inseparable del combate de la oración” (CEC # 2725).
Después de la Oración, se entiende como el momento en que uno ha terminado con la meditación en silencio, en un lugar especifico, pero la intención es prolongar nuestra relación con La Palabra, durante todo el día, pues a veces no se percibe ningún fruto en los momentos en silencio, (pero son determinantes para una vida orante), o se piensa que el tiempo es muy corto, lo importante en este caso es ir teniendo detalles en el día, para que Jesús tome parte del mismo. Pues lo recibido en la oración se debe transformar en frutos (Gal. 5, 22-23). En los cuales se beneficia no solo nuestra persona, sino todo nuestro entorno.
“Si oráramos cada cosa que hacemos o decimos el mundo seria diferente”
Marta y Maria
(Lucas 10, 38-41)
Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenia una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su Palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.”
Pero el Señor le respondió “Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas. Una sola es necesaria, Maria ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.”
Maria y Marta, esperan la visita de Jesús.
¿Yo también lo espero todos los días? ¿Y si es así de que forma y en que momento?
¿Qué espero de Jesús en el momento de estar a solas con su Palabra?
Tenia una hermana llamada Maria, que se sentó a los pies del Señor y se quedo escuchando su Palabra
¿Cuándo por fin estoy a solas y en silencio, que es lo que busco en su Palabra?
¿Espero que me hable en su Palabra, que es lo que más me atrae de Ella?
¿O prefiero enrollarme en mis cosas, esperando que se termine ya, o me absorben las preocupaciones y los quehaceres?
Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.”
¿Cómo podría tener en cuenta a Jesús, en los quehaceres diarios?
¿Considero que Jesús a través de su Palabra es más importante que todos mis quehaceres diarios?
Pero el Señor le respondió “Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas. Una sola es necesaria, Maria ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.”
¿De que forma puedo elegirte en mi vida, que muchas veces esta envuelta en mil cosas?
¿Si considero que elegirte Jesús es la mejor parte, de que forma puedo defender esos momentos, para que la alegría de estar en tu presencia no me sea quitada?
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