martes, 24 de marzo de 2026

Martes V de Cuaresma. ¿Quién eres tú?”. Juan 8, 21-30.

 
 “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no haga nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. 
Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Yo Creo en ti Jesús pero aumenta mi fe 
Señor Jesús, ¿quién eres? Permíteme preguntártelo abiertamente. 
Mi alma desea saberlo, mi corazón tiene sed de ti. 
¿Quién eres? El discípulo conoce a su maestro y las ovejas conocen a su pastor; ¡Tú eres mi Maestro, Tú eres mi Pastor, Señor!
¿Quién eres, Señor, que generas reacciones tan contrarias? 
Unos te odian intensamente, otros te aman hasta la locura.
 ¿Quién eres, Señor, para mí? 
Yo quiero estar del lado de los que te aman, aquellos que te acompañan hasta la cruz e incluso dan la vida por ti. 
Quiero conocerte porque te amo, porque quiero seguir tu ejemplo y poner en práctica tus palabras.
¿Quién eres, Señor, que mueres en una cruz?
 Parece un absurdo, morir del modo más humillante y doloroso… y sin embargo, ahí mismo, sobre la cruz, nos muestras quién eres. «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy.»
¿Quién eres, Señor?
¿No eres Tú el Pastor que da la vida por las ovejas? 
¿Acaso no eres Tú el Maestro que nos enseña a amar al Padre también en las horas de dolor?
¿Quién eres, Señor, que nos invitas a amar hasta el extremo? 
¡Tú eres, el Hijo de Dios, Tú tienes palabras de Vida Eterna! Esto, Señor Jesús, lo creo, pero aumenta mi fe.

«A Dios-Amor se le anuncia amando: no a fuerza de convencer, nunca imponiendo la verdad, ni mucho menos aferrándose con rigidez a alguna obligación religiosa o moral.
 A Dios se le anuncia encontrando a las personas, teniendo en cuenta su historia y su camino.
 El Señor no es una idea, sino una persona viva: 
su mensaje llega a través del testimonio sencillo y veraz, con la escucha y la acogida, con la alegría que se difunde. 
No se anuncia bien a Jesús cuando se está triste; tampoco se transmite la belleza de Dios haciendo sólo bonitos sermones. Al Dios de la esperanza se le anuncia viviendo hoy el Evangelio de la caridad, sin miedo a dar testimonio de él incluso con nuevas formas de anuncio».
(papa Francisco.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario