El Árbol junto al agua
" Te agrada Señor que medite Tu Palabra de noche y de día.
Entonces mi vida
es como árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo, y tiene su follaje siempre verde.
Todo lo que hago me resulta bien."(Sal.1,2-3)
Tú eres mi hij@ amad@
"Yo soy quien ha consagrado a mi Discipul@, en mi monte santo."
Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: "Tú eres hij@ mí@, yo te he engendrado hoy.
Mi escudo eres Tu
Mas tú, Señor, eres mi escudo, mi gloria, el que levanta mi cabeza.
Tan pronto como llamo al Señor, me responde desde su monte santo.
Yo me acuesto y me duermo, y me levanto: el Señor me sostiene.(Sal.3, 4-6)
Tú me das Seguridad
Sepan que por mí maravillas hace el Señor, tan pronto como lo llamo, él me escucha.
En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad."(Sal. 4, 4.9)
Dios protege mi vida
"Desde la mañana oyes mi voz. Desde la mañana te hago promesas y me quedo a la espera.
Que se alegren cuantos a Ti se acogen, que estén de fiesta los que tú proteges, y te celebren los que aman tu nombre.
Pues tú, Señor, bendices al justo y como un escudo lo cubre tu favor."
(Sal. 5, 4.12-13)
El Señor Recogió mi oración
"Ten compasión de mí
que estoy sin fuerzas;
sáname pues no puedo sostenerme.
El Señor atendió mi súplica,
el Señor recogió mi oración."
(Sal 6, 3.10)
Dios mío Salvador
Dios es el escudo que me cubre, él, que salva a los de recto corazón.
Yo alabaré al Señor por su justicia y cantaré al Nombre del Altísimo.
(Sal. 7, 11.18)
Mi creador se acuerda de mi
¡Oh Señor, nuestro Dios, qué grande es tu nombre en toda la tierra! Y tu gloria por encima de los cielos.
Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él?
(Sal. 8, 2.4-10)
En ti confiaré .
Que mi alma alabe al Señor y proclame todas sus maravillas...
En ti me alegraré y confiaré, y cantaré a tu Nombre, oh Altísimo.
Te has sentado en tu trono, cual juez justo y has reinvindicado mi causa y mis derechos.
El Señor es un bastión para el oprimido, un refugio para los tiempos de angustia.
Que en ti confíen los que veneran tu nombre, porque no abandonas, Señor, a los que te buscan.
Canten al Señor, que mora en Sión, y publiquen entre los pueblos sus hazañas.
se acuerda de los oprimidos y no olvida su clamor.
para que proclame tus maravillas, en las puertas de la hija de Sión, feliz y agradecido por tu salvación.
Porque no será olvidado el pobre para siempre ni será en vano la esperanza del humilde.
Sal. 9, 2-19
El Señor nos mira y nos recoge en sus manos
Me recoges en tus manos.
A ti el desamparado se encomienda, a ti que al huérfano socorres.
El Señor es rey ahora y para siempre.
Tú escuchas, Señor, el ruego de los humildes, reconfortas su corazón y están atentos tus oídos
para defender al huérfano y al oprimido y así los hombres de barro no puedan oprimirlos.
Salmos 10, 14-18
Te socorro en momentos dificiles
"Los pobres son despojados, gimen los humildes, ahora me levanto - dice el Señor - y prestaré socorro al que es despreciado."
Las palabras del Señor son palabras seguras, son como plata pura siete veces purificada en el crisol.
Tú, Señor, cuidarás de nosotros; protégenos por siempre de esta generación.Salmos 12, 6-8
Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. Sal 15, 1-2a.5.7-8.11
Salmos 103, 1-5
Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.
El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
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