domingo, 10 de agosto de 2025

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE FÁTIMA

Diario de oración
Lunes,

13 de Mayo


LUNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA.
BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE FÁTIMA

MOTIVACIÓN

Comienzo la semana de preparación a Pentecostés. Me acompaña María, como un día hizo con los discípulos en el Cenáculo. Ella sostiene mi fe en Jesús y me enseña a esperar y a vivir el Evangelio, a no extrañarme de las señales que van a aparecer en la vida, a no tener miedo de los acontecimientos que no entiendo.
María me da su mano y me guía en el camino de la fe. Me motiva a tener gestos concretos a favor de los últimos. De ella aprendo a confiar en la presencia del Señor, que siempre está y camina conmigo.
Con ella invoco al Espíritu Santo:

“Ven, Espíritu Divino manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo”.

DEL EVANGELIO DE SAN JUAN 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes "En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

COMENTARIO ORANTE

La fortaleza para afrontar la violencia, la persecución, se apoya en la victoria de Jesús. Jesús ha tenido el coraje de meterse en situaciones complicadas. Ha sido su forma de vencer al mundo y sus miedos. Jesús sabe que los suyos van a pasar por las mismas dificultades, por eso les comunica palabras de ánimo.
Quiere tranquilizarlos. Son palabras de un amigo en la prueba.
Haz tuyas estas palabras de santa Teresa: «Nada te turbe, nada te espante. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta».

PALABRA DE LOS MÍSTICOS

De una carta de Edith Stein, santa Teresa Benedicta de la Cruz:

«A causa de las agitaciones que no cesan, sé, por [las] cartas [de Rosa mi hermana], que está muy decaída y agotada…
[La familia] todo han de dejarlo aquí, si marchan del país. ¡Si al menos supieran adónde deben ir!
Confío en que, desde la eternidad, la madre vela por ellos. Y, además, en que el Señor ha aceptado mi vida por todos.
Una y otra vez he de pensar en la reina Ester, que justamente para eso fue sacada de su pueblo, para interceder por él ante el rey. Yo soy una pobre, impotente y pequeña Ester, pero el rey que me ha elegido es inmensamente grande y misericordioso. Esto es un gran consuelo»


ORACIÓN

Cuando los miedos
llaman a mi puerta, Señor,
y salgo contigo a abrir,
no encuentro a nadie.
Tu Espíritu, Señor,
me hace fuerte en la debilidad y
llena de confianza mi temeroso corazón.
Gracias, Señor.

CIPE

Imagen 1
Imagen 2
Imagen 3
Imagen 4

No hay comentarios:

Publicar un comentario