La Cuaresma como tiempo de conversión
es un tiempo de gracia en el que la Iglesia nos invita a volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida,
dejando atrás distracciones y superficialidades.
Es un camino de conversión
que comienza cuando acogemos con docilidad la Palabra de Dios y permitimos que transforme nuestro corazón.
Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo,
recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
1. Escuchar
La escucha es el primer paso de la conversión.
Dios mismo es un Dios que escucha el clamor de su pueblo, y nos enseña a escuchar tanto su Palabra como el sufrimiento de los pobres y oprimidos.
Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser:
«Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7).
La liturgia nos educa en esta actitud interior, ayudándonos a reconocer la voz de Dios en medio de tantas voces.
Escuchar implica abrir el corazón y dejarnos interpelar por la realidad, especialmente por el grito de quienes sufren.
2. Ayunar
El ayuno es una práctica concreta que dispone el corazón para acoger la Palabra.
No es solo abstenerse de alimentos, sino aprender a ordenar nuestros deseos y mantener viva el hambre de justicia.
Debe vivirse con humildad y fe, evitando el orgullo.
El verdadero ayuno incluye también otras formas de privación,
✔️como la sobriedad de vida y, especialmente,
✔️ el ayuno de palabras hirientes: ✔️renunciar a la crítica destructiva,
✔️la calumnia
✔️ y el juicio fácil,
para dar lugar a palabras de esperanza y paz.
3. Dimensión comunitaria
La conversión no es solo individual, sino también comunitaria.
Parroquias, familias y comunidades están llamadas a recorrer juntas el camino cuaresmal,
✔️escuchando la Palabra y el clamor de los pobres,
✔️practicando el ayuno y ✔️renovando su compromiso con la justicia y
✔️la reconciliación.
la Cuaresma es un tiempo para afinar el oído a Dios y a los más necesitados,
practicar un ayuno que transforme el corazón
y el lenguaje,
y caminar juntos hacia una vida más justa, reconciliada y centrada en el amor.Papa León XIV
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