para enriqueceros con su pobreza.
Mt 19, 23-30
Jesús nos habla del peligro de poner nuestra seguridad en las riquezas y nos invita a confiar plenamente en Dios.
🌿 “Para Dios todo es posible”
Jesús nos invita hoy a mirar dónde está puesta nuestra verdadera riqueza.
El problema no son los bienes materiales en sí mismos, sino cuando ocupan el lugar de Dios en nuestro corazón y nos hacen creer que podemos encontrar en ellos nuestra seguridad.
Pedro pregunta: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» Jesús responde que quien deja algo por Él recibirá mucho más y heredará la vida eterna.
✔️ Jesús, ayúdame a descubrir qué cosas ocupan demasiado espacio en mi corazón.
✔️Enséñame a vivir con un corazón libre, desprendido y disponible para Ti.
✔️ Que no ponga mi seguridad en lo que tengo, sino en tu amor y en tu providencia.
✔️Que pueda aprender a dar, compartir, servir y amar, sabiendo que la verdadera riqueza no consiste en acumular, sino en entregar la vida por amor.
Y cuando me parezca que algo es imposible, recuérdame tu Palabra:
«Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible».
❤️ Mensaje central
La verdadera riqueza es tener a Jesús como el tesoro de nuestro corazón.
Cuando dejamos que Dios sea nuestra seguridad, aprendemos a vivir con libertad, a compartir lo que tenemos y a poner nuestros dones al servicio de los demás.
El Evangelio nos recuerda que Dios puede hacer posible aquello que nosotros creemos imposible.
Jesús no nos llama para quitarnos, sino para darnos.
No necesita nuestras cosas ni nuestro servicio;
nosotros necesitamos de Él.
Cuando respondemos a su llamada con libertad y generosidad, Dios nos hace participar de su Vida, de su luz y de su Salvación.
Seguir a Jesús no es perder: es recibir el tesoro más grande, que es Él mismo.
🙏*Jesús, que nada ni nadie ocupe en mi corazón el lugar que solo Tú puedes ocupar. Dame un corazón desprendido para amar, generoso para compartir y confiado para seguirte.
🌿 San Ireneo nos recuerda que Dios no necesita de nosotros.
✔️Jesús no nos llama para quitarnos algo, sino para darnos mucho más: la Vida, su amistad y la Salvación.
Él es perfecto y no necesita nada que nosotros podamos darle. Sin embargo, nos llama, nos elige y nos invita a seguirlo porque nosotros sí necesitamos de Él.
Abrahán respondió libremente a la llamada de Dios y llegó a ser “amigo de Dios”. También nosotros somos llamados a entrar en esa amistad.
Seguir a Jesús no significa perder nuestra vida, sino encontrar la verdadera Vida.
Cuando Jesús nos pide dejar algo, desprendernos de algo o ponerlo todo en sus manos, no lo hace para empobrecernos. Lo hace porque quiere liberarnos de aquello que nos impide recibir sus dones.
Como la luz: nosotros no iluminamos a Dios; es Dios quien nos ilumina.
Cuanto más caminamos hacia Él, más recibimos su luz y más podemos reflejarla en nuestra vida.
❤️ Jesús,
hoy quiero recordar que cuando me llamas
vienes a regalarme tu Vida.
Tú no necesitas de mí,
pero yo te necesito a Ti.
Ayúdame a confiar en tu llamada,
a seguirte con libertad y generosidad,
y a descubrir que todo desprendimiento
hecho por amor a Ti
se convierte en una oportunidad
para recibir más de tu gracia.
“No me elegisteis vosotros a mí;
fui yo quien os elegí a vosotros.”
🙏Gracias, Señor, porque me has elegido.
Hazme perseverar en tu servicio,
no por obligación,
sino por amor,
porque seguirte es entrar cada día
más profundamente en tu Vida.
Amén.
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