viernes, 25 de septiembre de 2026

Mil años para Dios es como un día .

Salmos 90, 4-17
Mil años para ti son como un día, un ayer, un momento de la noche.
Tú los siembras, cada cual a su turno, y al amanecer despunta la hierba;
en la mañana viene la flor y se abre y en la tarde se marchita y se seca.
El tiempo de nuestros años es de setenta, y de ochenta si somos robustos.  
Transcurren muy pronto y nos llevan volando.
Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato.
Cólmanos de tus favores 
por la mañana, que tengamos siempre risa y alegría
Haz que nuestra alegría dure en medio de la prueba y los años en que vivimos.
Muestra tu acción a tus servidores y a sus hijos, tu esplendor.
Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.


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