martes, 30 de diciembre de 2025
HAS MEMORIA DE TODO LO QUE EL SEÑOR HA HECHO EN TÌ
Prólogo Libro poesias
viernes, 26 de diciembre de 2025
El Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios
«La virgen se llamaba María». El evento más grande de la historia comienza del modo más pequeño. Una jovencita es elegida en un pueblo a las orillas de un país que está sometido a un imperio. Dios envía su ángel a una casa humilde, y allí decide iniciar la redención del mundo entero.
¡Qué grande es María! Y curiosamente es grande porque es pequeña, pues deja espacio en su corazón para Dios. No vive llena de sí misma; no sabemos qué proyectos tenía, fuera de su matrimonio con José y de su propósito de virginidad; el Evangelio no nos dice cuáles eran sus habilidades, ni su experiencia en el trabajo, ni sus áreas de interés, nada… Todo lo que María era hasta entonces se convirtió en una ofrenda a Dios. Se lo dio todo, y tomó lo que el Señor le pedía: ser la Madre de Dios.
Tras el momento de la Anunciación, María comenzó un camino de fe.
Sabía que sería madre, y que su Hijo sería grande. Los detalles, sin embargo, estaban todavía ocultos:
¿Cómo evitar un malentendido con su esposo?
¿Acaso viviría como madre soltera?
¿Quién se encargaría entonces de dar sustento al niño?
¿Cómo lograría su Hijo llegar a ser de importancia en Israel, viniendo de un hogar tan lejano y pobre?
¿Era posible que alguien reinara en ese rincón dominado por los romanos?
Y aun así, María confía. Todo estaba en las manos de Dios, Él se encargaría de que las cosas fueran saliendo, paso a paso…
Gracias, María, por vivir abierta de par en par a la Voluntad de Dios.
Con tu obediencia hemos recibido a Jesús, nuestro Salvador.
Enséñame, madre, a ser atento como tú a los mensajes de Dios. Ayúdame a poner su Voluntad en el primer lugar de mis planes y acciones.
Acompáñame en el camino, que avance siempre con fe y por la fe.
Que en este día y todos los días pueda repetir tu oración: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».
«En el “sí” de María está el “sí” de toda la historia de la salvación
y ahí comienza el último “sí” del hombre y de Dios:
ahí Dios recrea, como en el principio con un “sí” hizo el mundo y el hombre, esa hermosa creación: con este “sí”
yo vengo para hacer tu voluntad, y de una manera más maravillosa recrea el mundo, nos recrea a todos nosotros.
Es el “sí” de Dios que nos santifica, que nos hacer ir hacia adelante en Jesucristo. Por eso, hoy es el día justo para dar gracias al Señor y preguntarnos:
¿soy hombre o mujer del “sí” o soy hombre o mujer del “no”? O ¿soy hombre o mujer que miro un poco hacia otro lado, para no responder?
Que el Señor nos dé la gracia de entrar en este camino de hombres y mujeres que han sido capaces de decir el “sí”».
(Homilía del papa Francisco, 8 de abril de 2016, en santa Marta).
sábado, 20 de diciembre de 2025
"Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús."
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
¿Puede haber algo más grande que este gozo, oh Virgen Madre? ¿Puede haber algo por encima de esta gracia que solo tú tienes recibida de parte de Dios? ¿Se puede concebir algo más gozoso y más luminoso? Todo queda lejos detrás de tus maravillas; todo se encuentra por debajo de tu gracia. Los privilegios más ciertos no ocupan más que el segundo lugar y no poseen sino un resplandor más pequeño.
El Señor está contigo”.
¿Quién se atrevería a rivalizar contigo sobre este punto? Dios nace de ti. ¿Quién no te cederá, pues, gozosamente y de inmediato el primer lugar y la excelencia del mismo? Por eso cuando te contemplo situada por encima de todas las criaturas, proclamo altamente tus alabanzas: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. El gozo que emana de ti no solamente se concede a los hombres sino a todas las potestades angélicas del cielo.
Dios mismo habita corporalmente en tu seno; y sale de él como el Esposo (Sl 18, 6) para llevar a todos los hombres el gozo y la luz divinas. Es en ti, oh Virgen, que Dios, como en un cielo purísimo y luminoso “ha puesto su morada” (cf Sal 75, 3). De ti “sale como el esposo de su alcoba”, imitando la carrera de un gigante, “a recorrer su camino”, el de su vida, que llevará la salvación a todos los vivientes. Extendiéndose “por un extremo del cielo llega al otro extremo” como el sol (Sl 18, 6-6), y llenará todas las cosas con su calor divino y su luz vivificante.
San Sofronio de Jerusalén, obispo (s. VII) • Homilía para la Anunciación, 2
viernes, 19 de diciembre de 2025
Zacarías ante la noticia del Ángel Gabriel Lucas 1, 5-25.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
DIOS NOS SALVA DESDE DENTRO
Gracias Jesús porque nos haces parte de Tus raíces y nos invitas amar nuestras raíces y amar nuestra historia , envuelta entre luces y sombras.
Gracias porque Tú llevas el hilo de toda la historia humana.
Gracias Madre por engendrar a Jesús el Hijo de Dios el Salvador.
Adviento nos invita a leer nuestra “genealogía” con misericordia: ahí actúa Dios. En la familia, en la comunidad, en el trabajo, su gracia teje salvación con hilos pobres.
Preparar la Navidad es sanar la memoria, agradecer los caminos recorridos y abrir la casa a Cristo, para que haga nuevas todas las cosas.
lunes, 15 de diciembre de 2025
EL RESPLANDOR DE LA TRINIDAD EN NOSOTROS .SAN ATANASIO
Es lo que nos enseña el mismo Pablo en su segunda carta a los Corintios, cuando dice: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros. Porque toda gracia o don que se nos da en la Trinidad se nos da por el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu Santo. Pues, así como la gracia se nos da por el Padre, a través del Hijo, así también no podemos recibir ningún don si no es en el Espíritu Santo, ya que, hechos partícipes del mismo, poseemos el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión de este Espíritu.