viernes, 20 de febrero de 2026

I semana de Cuaresma Escucha y Ayuno.

La cuaresma tiempo de conversión 

1. Escuchar
La escucha de la Palabra:
 primer paso de la conversión
“Cuando oramos la Palabra, la escuchamos, la asimilamos y la vivimos; nos transmite la misma Vida de Dios y nos hace uno con la Palabra viva, Cristo”
(Constituciones de Verbum Dei, 22).
Escuchar no es solo oír. 
Es acoger, dejar que la Palabra entre, transforme y dé vida.
“¿Si alguno escucha mi voz?”

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”
(Apocalipsis 3,20)
Es una invitación de Jesús a una relación íntima y personal con Él.
La puerta es nuestro corazón.
Jesús busca entrar en nuestra vida para tener comunión y amistad.
A quienes abrimos la puerta, nos promete una comunión tan profunda que la representa como una cena compartida: intimidad, confianza, presencia.
¿Cómo reconocer la voz de Dios?
Escuchamos a Dios cuando leemos atentamente la Palabra.
Cuando acogemos el mensaje que Él me dirige personalmente.
Para escuchar, necesitamos:
Darle un espacio a Dios.
Crear un momento de silencio.
Esperarlo con el corazón disponible.
Darle la oportunidad de hablarnos.
La oración no es solo hablar; es, sobre todo, escuchar.
Centramos nuestro tiempo de oración en esta actitud interior:
atención, apertura, disponibilidad.
“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las llamo por su nombre”
(Juan 10,3)
Dios no habla en general.
Habla a cada uno por su nombre.
“Te llevaré al desierto y te hablaré al corazón… abriré para ti una puerta de esperanza… Me llamarás ‘Marido mío’… Te haré mi esposa para siempre… porque te amo entrañablemente”
( Oseas 2,16.21)
La escucha nos conduce al amor.
Un amor esponsal, fiel, definitivo.

Oración
Señor,respondes a mis deseos más profundos.
Me vuelves a enamorar.
Esta es la oración que deseo vivir:
dejarme enamorar por Ti.
Porque un corazón enamorado
es estable, seguro, tranquilo, alegre y generoso.
Un corazón enamorado puede cambiar incluso aquello
que humanamente parece imposible.
Señor, cambia en mí todo lo que Tú ves que debe cambiar.
Pero sé que lo harás por seducción, no por imposición.
Sé que el amor es lo único que sosiega el corazón.
Gracias porque me haces tu esposa.
Gracias porque en este matrimonio no hay divorcio.
Porque me aceptas tal como soy.
Porque tu amor garantiza mi vocación.
Amén.

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