miércoles, 15 de octubre de 2025

"Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón "



      En el crucero de mi corazón,          navegando con mi Peregrino         Jesús de Nazaret.

Navegando con mi Peregrino en el crucero de mi corazón,
estando los dos a solas, llenos de felicidad,
comenzó a orar así:
> “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos,
y se las diste a conocer a la gente sencilla.
Sí, Padre, esa ha sido tu elección.
Todo me lo ha encomendado mi Padre;
nadie conoce al Hijo sino el Padre,
y nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo decida revelárselo.”

Mi Peregrino quería enseñarme algo muy importante,
algo me quería revelar.
Fue entonces, cuando terminó su oración,
que se dirigió a mí y me habló de esta manera:
> “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados,
y yo os aliviaré.
Cargad con mi yugo y aprended de mí,que soy tolerante y humilde de corazón,y hallaréis descanso para vuestras almas,porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”

Quería que tomara su yugo,
para hacerlo más suave para mí,
y me invitaba a aprender de Él,
siendo humilde y tolerante.
Pero esto no es fácil...
aunque Él estaba dispuesto a capacitarme,porque para realizar la misión —y para vivir en comunidad—la humildad es fundamental.

Me puse a contemplar al Maestro,
y lo veía humilde, sencillo, alegre.
Entonces le dije:
> Eres el más humilde de toda la tierra.Me gusta verte así,humilde de corazón.

Humilde en la oración,
cuando hablas con el Padre,
reconociendo la sabiduría que te viene de lo alto.

Humilde en el servicio.
Te pones a nuestros pies,
siendo Dios, te abajas
a las necesidades del corazón.

Humilde en el hablar:
no hay soberbia ni orgullo en ti,
ensalzas al humillado,
levantas al pobre del fango.
Humilde eres, Jesús,
y eso a mí me enamora.
Es la vida del Padre la que transmites cuando hablas.

Humilde de corazón.
Esto quiero aprender de ti, Jesús:
ser humilde de corazón.
La humildad es andar en verdad,
es ser ricos en amar,
es transmitir los dones
que tú nos das.

Ser humilde es lo más grande en esta tierra;a esa meta quiero llegar,olvidando lo que dejé atrás,
lanzándome a lo que está por venir,viviendo en humildad.

Aprendí hoy esta lección de mi Peregrino,
y seguimos navegando en el crucero de mi corazón,
sin tormentas ni olas que nos impidieran hablar.
LevJEP

miércoles, 8 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles.


Jueves, 2 de octubre de 2025

Festividad de los Santos Ángeles
«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo os digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo»
Mateo 18, 10
Yo creo en los ángeles custodios que nos protegen de todo mal y peligro.
Recuerdo mis primeras oraciones, las que me enseñó mi madre:
«Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me ponga en paz y alegría con todos los santos, Jesús, José y María».
A lo largo de toda mi infancia, juventud y vejez he experimentado que, en los momentos más difíciles de mi vida, Dios ha enviado a sus ángeles, quienes me han ayudado y salvado.
«Cada hombre está confiado a la protección y guía de un ángel custodio» (CIC 336).

A veces puede parecernos un cuento de niños, pues la mayoría de las veces nos olvidamos de ellos. Sin embargo, el mismo Jesús nos recuerda que esto es verdad y que los ángeles velan con especial cuidado por los pequeños y los sencillos.
Necesitamos aprender cada día a ser como niños: sencillos, necesitados de Dios, y reconocer que requerimos de un ángel que nos tienda la mano en los momentos difíciles, pero también que nos acompañe en los momentos hermosos de la vida. La certeza es que nunca estamos solos: siempre tenemos una dulce compañía.
Cada persona en este mundo tiene un ángel. Solo debemos reconocer que siempre nos protege y vela para que no nos perdamos espiritualmente, ayudándonos a contemplar el rostro de Dios en esta tierra. Porque Jesús está vivo, ha resucitado, pero necesitamos descubrirlo, experimentarlo y disfrutar de su presencia. Aunque, por nuestra libertad, a veces lo rechacemos, el Padre nos envía a sus ángeles para que nos sostengan en los momentos de caos, cuando ya no podemos más.
Siempre habrá ángeles que nos tiendan la mano.
«Su principal tarea es velar por nuestro bienestar espiritual y ayudarnos a llegar justamente a donde queremos: contemplar el rostro de Dios».
Alguien podría preguntarse: «¿Y qué pasó con el ángel custodio de aquella persona que era muy mala?». En realidad, el hecho de tener un ángel custodio no nos quita la libertad.
El ángel custodio es como un amigo que quiere ayudarnos a superar todas las dificultades, pero si no lo dejamos, él nos respeta.
Por eso preguntémonos:
¿Me dejo guiar por mi ángel de la guarda?
¿O ni siquiera soy consciente de que lo tengo?
«Dios no nos abandona nunca: cada vez que lo necesitemos vendrá un ángel suyo a levantarnos y a infundirnos consolación. “Ángeles” alguna vez con un rostro y un corazón humano, porque los santos de Dios están siempre aquí, escondidos en medio de nosotros».
Es difícil de entender e incluso de imaginar, pero los santos están presentes en nuestra vida.
«Y cuando alguno invoca a un santo o a una santa, es precisamente porque está cerca de nosotros». (Papa Francisco)



Llamados a Confiar



Dijeron los apóstoles al Señor: «Auméntanos la fe».

El Señor respondió: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este árbol: “Arráncate y plántate en el mar”, y os obedecería». (Lc 17,5)

Jesús es ese siervo que cada día se ciñe el delantal y se pone a nuestro servicio. La misión es servicio, y por eso nos da todo lo que necesitamos: fe, esperanza, amor, tolerancia, gratuidad y fidelidad.

Nos confía su misma misión de anunciar el Reino. Cada uno de nosotros somos ya misión con la vida y con la Palabra.

Pero hemos de creerlo: tener esta fe, aunque sea pequeña, y confiar en que Jesús nos capacita para la misión. Él se encarga de todo; solo necesita nuestra disponibilidad y fidelidad.

Hoy Jesús nos invita a reflexionar sobre la misión que nos confía. Aunque nuestra fe pueda parecer pequeña, como un granito de mostaza, Dios nos llama a confiar y a actuar, a ser instrumentos suyos en la construcción del Reino, a través del anuncio del Evangelio.

Él nos ha hecho una promesa:

Nos ha elegido como apóstoles para ser sus relevos en la misión.

«Id por todos los pueblos, haced discípulos y dad a conocer todo lo que yo os he enseñado».

«Dios cumple su promesa, aunque tarde en cumplirse». (Habacuc 1,2-3; 2,2-4)

No es que Él tarde en cumplir, sino que nosotros tardamos en responder. Por eso hemos de ser perseverantes y no desistir; al contrario, debemos insistir y buscar nuevas formas. Él ya nos lo ha dado todo: nos ha regalado un carisma que ya está en nosotros.

«Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti. Porque no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza». (2 Timoteo 1,6-8.13-14)

Necesitamos tener esta fe como un granito de mostaza.

Pidámosle, pues, a Jesús que nos aumente la fe, como hicieron los discípulos.

«La fe, aunque pequeña, nos hace capaces de grandes obras al servicio del Reino». (Lucas 17,5-10)

👉 ¿Estoy dispuesto a ser testigo del Evangelio, confiando en la fuerza de Dios para cumplir mi misión?



“Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10,25-37)

"Ama y vivirás»

Reflexión sobre la parábola del Buen Samaritano

«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Es la pregunta que un doctor de la ley hace a Jesús.
El Señor no le responde directamente, sino que lo invita a recordar lo que está escrito en la Ley.
Él contestó:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo».
Jesús le dijo:
«Has respondido correctamente. Obra así y vivirás»,
es decir: ama y vivirás.
Pero el hombre, queriendo justificarse, insistió:
«¿Y quién es mi prójimo?».
Entonces Jesús le respondió con una parábola: la del Buen Samaritano.
El corazón del Buen Samaritano
Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. En el camino fue asaltado: lo despojaron de todo, lo hirieron y lo dejaron medio muerto.
Por el mismo camino 
bajaba un sacerdote; al verlo, pasó de largo.
También un levita llegó al lugar, lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que iba de viaje, al llegar junto a él, lo vio, se compadeció, se acercó, curó sus heridas con aceite y vino, las vendó, lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente sacó dos denarios, los dio al posadero y le dijo:
«Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso».
Jesús entonces preguntó:
«¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes?».
El doctor de la ley respondió:
«El que tuvo compasión de él».
Y Jesús le dijo: «Ve, y haz tú lo mismo» (Lc 10,25-37).

Jesús, el Samaritano que Ama
Cristo mismo es quien toma la iniciativa de acercarse al herido, curar sus heridas, acompañar y cuidar.
Jesús es el verdadero Buen Samaritano, el que se acerca a la humanidad herida por el pecado y el sufrimiento.
Él nos enseña a amar sin límites, sin hacer acepción de personas.
El prójimo es toda persona necesitada que encontramos en el camino y a la que podemos tender una mano.
¡Cuántas personas hallamos caídas en la vida y pasamos de largo!
A veces no necesitan tanto ayuda material, sino una mirada, una palabra o una presencia que sane el corazón.
No se trata de dar una moneda o un trozo de pan para calmar la conciencia, sino de ver en el otro a un hermano herido.
Jesús es el Amor que cura nuestras heridas
Gracias, Jesús, porque Tú eres ese Buen Samaritano que nos ves, reconoces nuestras heridas, te compadeces y derramas el aceite del amor en nuestro corazón.
Solo el amor verdadero puede sanar nuestras heridas.
Y no solo nos curas: como el pastor que carga a la oveja herida, nos tomas sobre tus hombros y nos llevas de nuevo al redil, a la comunidad de fe donde encontramos apoyo y consuelo.
La caridad que nace de la fe
Como enseña el Papa Benedicto XVI:
> “La caridad nace de la fe.
La capacidad de vivir como Buen Samaritano depende de la fe, de una relación personal con Cristo.
No basta la mera filantropía humana; el amor cristiano se sustenta en Cristo, que cura, acompaña, ofrece consuelo y esperanza.”
La Iglesia está llamada a ser esa posada y lugar de cuidado,
donde se acoge al herido, se le cuida y se ponen los medios necesarios para su recuperación.
Benedicto XVI veía en esta imagen la misión de la Iglesia como comunidad que consuela, atiende y sana con amor espiritual y corporal.
El mandato del discípulo
Jesús concluye con un mandato claro:
«Anda, y haz tú lo mismo».
No es una simple sugerencia, sino un llamado profundo al corazón del discípulo.
Seguir a Cristo implica tener un corazón que se conmueve, que sabe ver el dolor del otro y se mueve a ayudar.
Solo cuando amamos así, con la compasión de Cristo, descubrimos que amar es vivir.
🌿 “Ve y haz tú lo mismo.”
Que cada uno de nosotros, tocado por el amor de Cristo, se convierta también en Buen Samaritano para quienes yacen heridos en el camino.
LevJEP

lunes, 6 de octubre de 2025

Parábola del buen damaritano


«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Es la pregunta que le hace un doctor de la ley,Jesús no le responde si no que le hace leer lo que dice lo que ya está escrito. Y él respondió amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo y Jesús le contesta has respondido correctamente obra sí y vivirás es decir ama y vivirás entonces este hombre le pregunta y quién es mi prójimo y Jesús le contestó por medio de esta Parábola la del buen samaritano. 


Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto en ese momento bajaba por aquel camino un sacerdote y al verlo pasó de largo lo mismo un levita llegó al lugar lo vio y pasó de largo luego pasó un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba lo vio y se compadeció de hecho aceite vino en las heridas y se las vendo después montandolo en su cabalgadura lo condujo a una posada y lo cuido al día siguiente sacó dos denarios se los dio al posadero y le encargó cuida de él y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta . 
 Jesús le hizo esta pregunta quién de los tres parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes y este hombre contestó el que lo trató con misericordia y Jesús le dijo vete y haz tú lo mismo.Lc.10,25.36
Cristo mismo, es quien toma la iniciativa de acercarse al herido, curar las heridas, acompañar, cuidar. Es decir, Jesús se hace él mismo ese samaritano hacia la humanidad herida. 
Jesús es este Samaritano  al que estamos llamados amar así ,a todos sin hacer acepción de personas .
El  próximo  que es cualquier persona necesitada que nos encontramos en el camino y podemos ayudar

Cuantas personas nos encontramos tiradas en el camino y pasamos de largo y quizás más que en lo material son personas necesitadas de alguien que se acerque y les tienda una mano 
No solo tratando al otro como un mendigo le doy una moneda y mi conciencia queda tranquila ,o un trozo de pan ,sino capaz de ver en el otro un hermano que está herido .
Gracias Jesús porque Tú en nuestras vidas eres ese samaritano  que nos ves, sabes ver nuestras heridas ,te compadece , y derramas el aceite del amor en nuestro corazón .
Sólo el amor es lo que cura nuestras heridas .
Y no solo nos curas sino que como la ovejita herida nos cargas sobre tus ombros y nos llevas de nuevo al redil a la comunidad de fe donde nos podamos ayudar.
Como dice Benedicto XVI
La Caridad  nace de la fe
 la capacidad de vivir como buen samaritano depende de la fe, de una relación personal con Cristo. No basta la mera filantropía humana, sino que el amor cristiano se sustenta en Cristo que cura, acompaña, ofrece consuelo, esperanza. 
Iglesia tendría que ser como esa  posada y lugar de cuidado
Donde se acoge al herido, se cuida de él, se ponen los medios necesarios. Benedicto utiliza esta imagen para hablar de la responsabilidad de la Iglesia como comunidad que cuida: dar asistencia, consuelo, atención espiritual y corporal. 
Mandato para el discípulo
El Papa insiste en que la parábola concluye con un mandato: “Anda, y haz tú lo mismo”. No es una invitación opcional, es parte del compromiso cristiano.
 Ser discípulo de Jesús implica tener un corazón que se conmueve, que ve al otro, y que se mueve para ayudar. 


domingo, 5 de octubre de 2025

La puerta de la vida se abre a los que creen


SE LEVANTARON Y ARREGLARON SUS LAMPARAS 

"¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan."Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis."Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta."(Mt.25,1-13)

Que alegría poder entrar en tu corazón y poder disfrutar de tu amor derramado en nuestro corazón que es como aceite que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y sobre todo  en aquellas zonas más profundas donde nadie llega ni yo misma pero tú si Jesús Hoy me invitas en la parábola que nos cuentas de las vírgenes   prudentes a  mantener mi lámpara encendida que es sencillamente  Creer en tí,en el amor entregado hasta el extremo que es ese aceite que hoy nuevamente me invitas a recibir .

La Fe y el amor están muy unidos y es un don que hoy nuevamente me regalas pero hay que activarlas cada día en la oración desde este encuentro personal contigo,que la fe y el amor me acompañen en este día Jesús ya que es la condición para entrar en tu corazón donde tienes preparado este gran banquete donde podemos disfrutar del novio del esposo que eres tu.

Es entrar en el cielo Este Lugar que es sagrado donde nuevamente me vuelves a conquistar y hablar de amor(Osas 2,16)

Como dice el Papa Francisco al meditar este evangelio

La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida ,mientras que el aceite 🪔 es el símbolo de la caridad que alimenta y hace  fecunda y creíble  la luz de la fe .La condición  para estar listos  para el encuentro con el Señor no es sólo la fe , sino una vida cristiana rica en amor y caridad hacia el próximo.(papa Francisco)

Hoy quiero agradecer  a Benedicta de la Cruz por ser una de esas vírgenes prudentes que tenía su lámpara encendida y se le abrieron las puertas del cielo y pudo entrar  porque estaba preparada

"La puerta de la vida se abre a los que creen en el Crucificado.

la fe en el Crucificado, es decir, esa fe viva que lleva aparejada un amor entregado, viene a ser para nosotros puerta de la vida y comienzo de la gloria; de ahí que la Cruz constituya nuestra gloria".Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edit Stein).

Y a nuestro Fundador Jaime Bonet que ya está disfrutando el amor de Jesús y nos ha dejado su herencia esos diálogos con con Dios  que lo llevó a darnos todo lo que había recibido de su oración diaria. 

Es una delicia creer en Ti

Gracias, Señor, por la fe. Es una delicia creer en Ti, fiarse de Ti, confiar en Ti; poder dialogar en plan de amigo, tener absoluta seguridad de tu Amor infinito, de tu misericordia que se abalanza sobre la miseria, que hace, de la podredumbre y hojarasca, llama de fuego, hoguera que se convierte en luz y calor de Hogar.

(Jaime Bonet) libro Asolas

Que podamos creer en tí Jesús para que la puerta de la Vida se nos abra de par en par




HIMNO Vivir en eternidad



Llenando el mundo, el sol abre
la mañana más y más.
La luz que transcurre ahora
aún más pura volverá.
Descansa el peso del mundo
en alada suavidad,
teje la santa armonía
del tiempo en la eternidad.

Vivir, vivir como siempre;
vivir en siempre, y amar,
traspasado por el tiempo,
las cosas en su verdad.
Una luz única fluye,
siempre esta luz fluirá
desde el aroma y el árbol
de la encendida bondad.

Todo en rotación diurna
descansa en su más allá,
espera, susurra, tiembla,
duerme y parece velar,
mientras el peso del mundo
tira del cuerpo y lo va
enterrando dulcemente
entre un después y un jamás.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo, que él nos da,
gloria al Espíritu Santo,
en tiempo y eternidad. Amén.