domingo, 9 de noviembre de 2025

PARABOLA DE LA HIGUERA

Llamados a dar fruto

> “Entonces Jesús les dijo esta parábola:

‘Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró.

Dijo entonces al viñador: “Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?”

El viñador le contestó: “Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré.”’

(Lucas 13, 6-9)

El viñador compasivo y misericordioso eres Tú, Jesús,que no te cansas de esperar, no solo tres años, sino veinte, cuarenta o más de sesenta, a que nuestra vida dé frutos abundantes.

Pues este es el deseo del Padre: que nuestra vida dé mucho fruto.

Y para que dé fruto, Tú nos limpias, nos podas, cuidas la tierra y la riegas con el agua viva de tu amor.

Porque este es el deseo del Padre.

Como nos dices en tu Palabra :

> «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.

Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia para que dé más fruto.»

La clave para dar fruto es:

1. Escuchar tu Palabra.

> “Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado.”

2. Permanecer en tu amor.

> “Permaneced en mí, como yo en vosotros.

Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

3. Reconocer que Jesús es la Vid y nosotros  somos Sarmientos y no podemos nada separados de la Vid .

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada.”

4. Agradar al Padre siendo discípulo de Jesús dando muchos frutos.

Esta es la alegría del Padre: que deis mucho fruto y seáis mis discípulos.

> “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros.

5. Nuestro proyecto de vida es  Amar es el Fruto  que permanece.

 Y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca.”(Juan 15, 8.16)

Señor gracias por tu amor misericordioso y la paciencia hasta nuestros días esperando que nuestra vida de muchos frutos .

Estos frutos son del Espíritu que tú ya has derramado en el jardín de nuestro corazón ayúdanos a transmitirlos y ser , sembradores en muchos corazones.

> “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, comprensión de los demás, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo.”

(Gálatas 5, 22-23)





---

sábado, 1 de noviembre de 2025

Los santos de la puerta de al lado

Exhortación Gaudete et exsultate

Papa Francisco 9/4/2018


El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada.Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn 17, 1).

Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1, 4).

Los santos de la puerta de al lado

No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados.

 El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, 

en el santo pueblo fiel de Dios, porque «fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente».3

 El Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo.Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios.

Gracias a todos mis hermanos los que están en el cielo y en la tierra porque formamos parte de esta cadena de testigos .Siendo hoy los santos de la puerta de al lado



viernes, 31 de octubre de 2025

Oración a la Trinidad para todos los días


Buenos días mi querida Trinidad, es un regalo creer en tu presencia viva y activa , permanentemente presente en mi corazón , abrazando mi vida tal como la encuentras. Amando,asumiendo,cuidando mi vida cada día. Convirtiendo   mi corazón en un jardín hermoso lleno de rosas de todos los colores el color  rojo que significa  el amor, el color rosado la  ternura, el blanco la pureza y las   margaritas símbolo de pequeñez,sencillez y humildad, haciéndome vivir en una eterna primavera.

En la noche cuando cae  la suave lluvia me dices:

Es mi amor derramado que está empapando la tierra de tú corazón .

En la mañana me despiertas con  el sol radiante símbolo de tu presencia.


Cómo no sentirme feliz y agradecida contigo mi querida Trinidad viviendo así internamente abrazada en tu amor de Padre y Madre, envuelta en el suave viento del Espíritu y en compañía constante de mi esposo y compañero de vida Jesús y de la mano de mi madre María .

Vosotros sois mi comunidad del cielo haciéndome vivir en   armonía constante  y en paz.

Gracias te amo .LevJPE





miércoles, 29 de octubre de 2025

Yo vengo habitar dentro de ti


«Alégrate y goza, oh hija de Sión, pues mira que yo vengo para quedarme contigo,  En aquel día numerosos pueblos vendrán a mí y pasarán a ser mi pueblo, pero yo me quedaré contigo,habitaré en ti.
 y serás nuevamente mi elegida.
(Zacarías 2, 14-16)
"Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo". Apc.3.20
Entra , amado mío, a tu casa a tu  jardín, y cena  de tus frutos exquisitos". Ct.4,16
Y al entrar en mi casa me invadió una  paz y alegría  interior.
Dios ha venido a visitarme y lo hace cada día y en cada momento del día. Es una visita especial, la Trinidad en pleno, nos sentamos y hablamos.
Sólo me salen estas palabras ante tanto derroche de amor.
Es para ti este poema.

Trinidad, Santa Morada del Amor

Mi querida Trinidad, tú nos visitas,
por puro amor llamas, tu voz palpita;
tocas la puerta del corazón,
y abierta queda… ¡qué bendición!

Tú nos habitas en toda ocasión,
reservas en él tu mejor mansión.
Siendo del hombre el corazón,
deleite eterno de tu pasión.

¡Cómo nos amas, cómo nos mimas!
Somos tus hijos, tus consentidos;
en la unión deseas estar conmigo,
amistad divina, fiel y sin fin.

En cada instante me das consuelo,
a estar contigo hallo desvelo;
profunda y santa compañía,
Trinidad, fuente de alegría.

Ya no estamos solos, oh Trinidad,
pues Dios del cielo bajó en verdad;
con los hombres quiso habitar,
hermosa morada vino a tomar.

Somos amados, somos queridos,
todo un Dios se ha quedado conmigo.
Hermosa amistad, gracias, Trinidad,
ahora en la tierra vivo eternidad.
Amén
LevJEP

lunes, 27 de octubre de 2025

Lc 12, 35-38 • Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela

Y se puso el delantal y comenzó a servir...


> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela:
os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.”
(Lucas 12:37)
Cuánto te agradezco, Jesús, este gesto de servicio que se extiende hasta la vida eterna.
Ese día nos sentarás a la mesa, te pondrás el delantal y tú mismo nos servirás.
Toda tu vida ha sido servicio, y continúas sirviéndonos, siendo Tú el Señor, Jesús, Dios.
No viniste para que te sirvan, sino para servir y para dar tu vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).
> “Siendo tú, Jesús, Dios, no consideraste que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarte.
En cambio, renunciaste a tus privilegios divinos; adoptaste la humilde posición de un esclavo.”
(Filipenses 2:5-7)
El servicio: nos das un ejemplo, Jesús, que deseamos imitar.
> “Hay más alegría en dar que en recibir.”
La felicidad plena está en hacer de nuestra vida un servicio.
Todos en este mundo tenemos un lugar privilegiado: ponernos al servicio de los demás,
porque así te estamos sirviendo a Ti.
> “Cualquier cosa que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Gracias, Jesús, por enseñarnos que Dios nos puso en este mundo con muchas funciones,
y una de las más importantes es servirte sirviendo a otros.
No es una tarea fácil; sin embargo, para servir eficazmente hay que hacerlo con amor.
Amar y servir es una elección: nadie nos puede obligar.
Servirnos unos a otros significa servir siempre y a todos, sin esperar recompensa alguna.
Porque servir a los que amamos es fácil,
pero hay una belleza y un tesoro escondido que solo se descubren
cuando decidimos amar y servir a quienes no nos agradan.
Una madre de familia, en su testimonio sobre el sentido del delantal como símbolo de servicio, dijo:
> “El delantal te reta a servir más allá de tu zona confortable y más allá de tus sentimientos.
Siempre será una pieza necesaria para la gente que sirve, trabaja y limpia.”
Qué definición tan hermosa y con tanto significado espiritual
para quienes entienden que su propósito principal en la tierra es servir.
Cuando una persona descubre la belleza del servicio, su manera de ver a los demás cambia drásticamente.
El significado de su mundo entero se eleva a otro nivel,
un nivel tocado por el amor verdadero.
> “Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.
Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.
Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos,
y luego se los secaba con la toalla que se había atado.”
(Juan 13:4-5)
Cuánto te agradezco, Jesús, por este gesto silencioso de amor:
ponerte a nuestros pies y lavarnos uno por uno.
Al lavar nuestros pies, nos limpiabas el corazón hasta transformarlo.
Servir a otros tiene el poder de cambiar un corazón sin usar palabras.
Tener el delantal puesto significa mantener una actitud humilde,
sin mirar quién te puede servir,
sino estando siempre alerta para buscar a quién tú puedes servir.
Ayúdanos, Señor, a estar preparados con el delantal siempre puesto,
y que en los momentos difíciles no nos lo quitemos.
Como dijo esta madre de familia en su testimonio:
> “Seremos tentados a quitarnos el delantal.
Lo mismo sucede con el servicio.
Pero por favor, no te lo quites; te ruego que te lo dejes puesto.
No se trata de quién te pueda reconocer,
ni de los aplausos que puedas recibir,
ni de los títulos que tengas: se trata de servir a los demás.
Nunca volví a ver un delantal de la misma forma que cuando era niña.
Sigo comprándolos y coleccionándolos, porque me recuerdan que fui llamada a servir
dentro y fuera de mi hogar.”
Por: Chaney García,
Predicadora y maestra. Madre de tres hijos y servidora, junto a su esposo, en la obra de Dios.

✨ Que al final de cada día nos encuentres, Señor, con el delantal puesto,
y podamos escuchar tus palabras de agradecimiento:
> “Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela.”




"He Venido a prender fuego y cuánto desearía que arda"Lc.12,49

"Dame, Señor, un poco de ese celo tuyo que me mueva a ser dócil instrumento en tus manos para llevar tu mensaje por toda la tierra. Que me queme por dentro el anhelo de llevarte a los que no te conocen. Que me mueva, me motive a sudar y desgastarme consciente que de ti depende la salvación.
Evangelizar no es siempre motivo de unión, aunque debería serlo. Esto me lo dejas claro en este pasaje. Es difícil que los hombres dejemos las formas de pensar, de actuar, de ser, contrarias al Evangelio. Por ello tu mensaje no es siempre acogido con docilidad y apertura. Sin embargo esto no es motivo de desánimo. El fuego de tu amor puede consumir esas dificultades y hacer que todos seamos un solo rebaño, con un solo Pastor.
Como dice el papa Francisco 
«El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. 
El fuego es una fuerza creadora que purifica y renueva, quema toda miseria humana, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde dentro, nos regenera y nos hace capaces de amar.
 Jesús desea que el Espíritu Santo estalle como el fuego en nuestro corazón, porque sólo partiendo del corazón el incendio del amor divino podrá extenderse y hacer progresar el Reino de Dios».

domingo, 26 de octubre de 2025

“Despojarse del yo: el camino de la verdadera humildad”Jaime Bonet


1. El despojo del “hombre viejo” = camino de humildad

> “Despojaos del hombre viejo con sus obras y revestíos del hombre nuevo...”

 Jaime Bonet retoma la enseñanza paulina de Colosenses 3,9-10, que no se refiere a un cambio exterior, sino interior: dejar atrás el ego, las apariencias y la vanidad.

> “Despojaos del hombre viejo con sus obras
y revestíos del hombre nuevo,
que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto
según la imagen de su Creador.”
(Colosenses 3, 9-10)
Todas estas frases de la Biblia se han querido representar como símbolos, por ejemplo, en los hábitos religiosos.
Recuerdo que, en el seminario, siendo muy jovencito, nos ponían la sotana, y en la ceremonia decíamos:
“Despójame del hombre viejo y revísteme del hombre nuevo.”
¡Si fuera tan fácil como ponerse una sotana!
Por mucho que uno repita y ore esas palabras, asoman las del popular refrán:
“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.”
Digo todo esto porque el yo puede quedar muy recubierto de vanidad,
a la que vence la obediencia: el revestimiento de Cristo,
que es algo muy distinto:
va al despojo del yo.
Él mismo ironiza con la sotana —“aunque la mona se vista de seda…”— para recordarnos que la humildad no se viste por fuera, sino por dentro
> La humildad comienza cuando el yo deja de ocupar el centro, cuando me despojo de la necesidad de aparentar, de tener razón o de ser admirado.
 2. Obedecer como Jesús = vivir la humildad perfecta.
> “Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria,sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo,buscando no su propio interés, sino el de los demás.
Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús,
el cual, siendo de condición divina,no retuvo ávidamente el ser igual a Dios,sino que se despojó de sí mismo,tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz.”
(Filipenses 2, 3-8)
Pues, aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y, llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. 
(Hebreos 5, 8-9)
Tal es la actitud del Precursor,
a quien el Señor mandó preparar sus caminos, para que todo monte fuera allanado y todo valle rellenado.
3 Es preciso que Él crezca y que yo disminuya (Jn 3,30).
la humildad no es empequeñecerse por complejo, sino hacerse espacio para que Cristo viva en mí.
>  humildad no es negar lo que soy, sino reconocer que todo lo que soy proviene de Dios.
Pero si yo no quiero disminuir,
queda vencido y descartado Jesús, suplantado por el yo en mis proyectos y en los de muchos.
El orgullo reviste distintas formas:
basta que uno se equivoque en una palabra para ponerse rojo como un tomate, disimulando, revestido de humildad, y sin defenderse para que no digan los otros que se defiende.
Por eso, cuando yo siento tanto pánico a disimular o a disminuir,
Jesús se pone delante y disminuye obedeciendo hasta la muerte, hasta el extremo.
(cf. Filipenses 2, 1-5)
> “Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad…
Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús…”
Filipenses 2,3-8
La verdadera obediencia no es sumisión exterior, sino identificación con el corazón humilde de Jesús, que se “despojó de sí mismo” y “se humilló hasta la muerte de cruz”.
> La obediencia cristiana es la expresión más alta de la humildad: reconocer que solo en la voluntad del Padre está la plenitud.
 4. María, modelo de humildad obediente
> “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra…”
“Porque ha mirado la humildad de su esclava…”
María icono de la humildad y la disponibilidad total.
Su “sí” silencioso es el modelo de toda alma que vive despojada del propio yo para que Dios actúe en ella.
> María enseña que la humildad no es pasividad, sino apertura total al querer de Dios.
Así se reconoce y se presenta María de Nazaret,
aceptando la dignidad de Madre de Dios:
> “He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra.”
(Lucas 1, 38)
Y puede proclamar después:
> “Porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava…
Derribó del trono a los poderosos y exaltó a los humildes.”
(Lucas 1, 48.52)
📖 Jaime Bonet, “Así será tu descendencia”