1.¿QUÉ ES EL DINAMISMO DE LA PALABRA?
Partimos de que Dios está vivo y presente en las Sagradas Escrituras, de que en ellas no solo están las letras, o las ideas de Dios, sino que, al orar desde esta Palabra, Dios que sale a nuestro encuentro para entablar una amistad con nosotros.
A veces se nos hace más fácil hacerlo con Jesús pero lo cierto es que Él es la Palabra encarnada del Padre.
Lo llamamos “dinamismo de la Palabra de Dios” porque estamos convencidos de que la Palabra de Dios es vida, como lo dice Jesús:
“Las palabras que he dicho son espíritu y vida” (Jn 6, 63)
y cuando entramos en contacto con ella, produce en nosotros un dinamismo de vida.
Cuando oramos la Palabra, la escuchamos, la asimilamos ,vivimos,anunciamos . nos transmite la misma Vida de Dios.
Como también lo dice Hebreos 4, 12:
“La Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de dos filos…”.
Entrando en este dinamismo, dejamos que esta Palabra, por medio de la oración, obre en nosotros este proceso. Así lo dice la palabra en Isaías 55, 10-11 “Del mismo modo que descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá de vacío, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé la simiente al sembrador y produzca pan para comer, así será la palabra de mi boca: no tornará a mí de vacío, pues realizará lo que me he propuesto y será eficaz en lo que le mande”.
La Palabra de Dios tiene un efecto en nosotros. Ella es como la lluvia y la nieve que producen todo un dinamismo en la tierra en la que caen, la Palabra de Dios orada inicia un dinamismo de vida en la persona que la recibe, que se abre a ella, la profundiza, la asimila. Dinamismo que produce vida, fruto que pronto se nota en la vida de quien lo acoge, en sus gestos, en sus palabras.
Es muy importante el silencio exterior e interior. No estamos acostumbrados al silencio, pero es ahí donde podemos escuchar a Dios y dejar hablar al corazón. En el silencio aparece la voz de Dios. Silencio tanto exterior como interior. Nos recomendaba Jesús: cuando ores entra en tu cuarto, cierra la puerta. Es necesario cerrar la puerta a los pensamientos. Decía santa Teresa de Jesús la cabeza es la loca de la casa, es decir que sale por donde menos te lo esperas. acallar las preocupaciones, las palabras de los demás, las teorías, incluso lo que ya sabemos de Dios, las oraciones aprendidas .
En la oración lo más importante es lo que dice Dios. Acallar y dejar que el corazón acoja y responda a lo que Él te propone.
2.Presentación de los pasos del Dinamismo interno propio de la Palabra de Dios:
Prepara (disponibilidad),
Escucha (qué, por qué, para qué),
Asimila, ¿qué significaría para ti? ¿necesitas hacer algún cambio en tus hábitos normales? No solo externamente, también en nuestro interior.
Vive la Palabra , lo que más nos frustra es ver claro y no hacer lo que veo…
Anuncia la Palabra, lo que te hace feliz es compartir aquellas experiencias buenas que te han ayudado.
1er punto del dinamismo:
Preparar el corazón y el ambiente y practica las condiciones para orar: (tiempo, disponibilidad, fidelidad, soltar tus preocupaciones, espacio, lugar, silencio, fe [¡es Dios quien me habla!]).
Vamos a profundizarlo desde la cita de Lc 10, 38-42.
Cerramos los ojos y escuchamos reteniendo sus reacciones y actitudes.
Imaginamos lo que pensaron las hermanas cuando supieron que Jesús venía a verlas…
Nos fijamos también en la respuesta de Jesús.
Lee la Palabra Lc.20,38-42
38"Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
39 Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
42 Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
En silencio releo el texto intentando ver mi preparación para recibirle en mi día a día:
Él está conmigo siempre, pero ¿qué tendría que hacer yo para recibirle cada día y acogerle en algún momento?
¿qué me lo impide?
¿qué me ocupa?, ¿qué me preocupa?
¿desde la respuesta de Jesús veo cómo necesito prepararme para escuchar su Palabra?
Canto:
escuchamos “DESDE BETANIA” de Salomé Arricibita
intentando ver por qué nuestro deseo interno de encontrarle no se cumple.
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