Ser generosos buscando la paga solo en Dios Jesús, gracias por la formación que hoy nos das.
Entiendo que cualquier invitación que hacemos, damos o ayudamos, debe ser gratuitamente, sin esperar que el otro también me invite o me ayude. Gracias por el mensaje que hoy nos das en tu Palabra (Lucas 14, 12-14).
Me imagino la escena así: en una fiesta, y de pronto tú nos llamas por nuestro nombre para hablarnos:
> “Vienen tus amigos, parientes, familia. Comienza la fiesta. El ambiente no puede ser mejor, y la comida, eso ni se diga. Éxito rotundo.
De pronto, Jesús pide hablar para todos. Se forma un silencio; todos lo miramos. Él te llama por tu nombre.
¿Qué sientes cuando lo oyes?
Jesús continúa:
Escucha lo que dice. Si quieres, interrúmpelo.
‘Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.’
¿Cómo reaccionas cuando Jesús habla? ¿Qué sientes?
Puedes mostrarle a Jesús lo que te pasa. No temas: Él te escucha, te quiere feliz.
Dile lo que quieras, porque Él ya te conoce, y así te ama.
Cuéntale a Jesús qué deseos surgen de tu corazón.
¿Qué quieres? ¿Qué buscas?”
Reflexión – Explicación del Evangelio
😀Jesús, gracias porque me haces entender que hemos de ser gratuitos y generosos, no solo con quienes nos corresponden, sino también con aquellos que nunca podrán pagarnos.
Tú nos enseñas a ser generosos contigo.
Como tú, Jesús, que nos invitas a participar de esta cena donde todos podemos acudir y alimentarnos gratuitamente, y tú no esperas nada de nosotros a cambio, solo que acojamos tu invitación.
Gracias, Jesús, porque tú nos lo das todo, y lo recibimos todo gratuitamente.
Que podamos también ser como tú: generosos y gratuitos, deseando solo la paga en Dios. 🙏
Lev. JEP
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