26 Feb. 2026
Jueves I de Cuaresma
1. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten
Jesús, muchas gracias por mostrarnos en ti un corazón generoso, que desborda en darnos todo lo que te pedimos. Hoy nos dices:
«Pedid y se os dará».
¡Cuánto te he pedido y cuánto más he recibido! Porque sencillamente sabes lo que necesitamos; sabes cómo está nuestro corazón.
Y cuántos no te conocen, y por eso viven como mendigos necesitados de amor, de paz y de alegría. Pero basta un pequeño acto de fe para buscarte, y tú mismo nos lo dices:
«Buscad y encontraréis».
Cuando nos decidimos a buscarte y te hemos encontrado, es porque tú ya te has adelantado; la iniciativa viene de ti. En el hombre siempre es una respuesta.
Pero quizás nos pasa muchas veces que te buscamos fuera: en las actividades, en las personas, en las cosas buenas del mundo; pero en realidad donde te encontramos es dentro de nosotros mismos, donde tú habitas.
¡Ojalá todos los que te buscamos te encontremos y no sea demasiado tarde para amarte!
Como dice San Agustín:
«¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera,
y por fuera te buscaba; y deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.
Me llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y respiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y siento hambre y sed de ti;
me tocaste y me abrasé en tu paz».
«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»
Y eres tú, Jesús, quien te adelantas y nos llamas; nos hablas rompiendo nuestra sordera.
Necesitamos escuchar tu voz, porque tú hablas, tú respondes a todas nuestras necesidades:
«Llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre».
Si alguno de vosotros le pide pan a su hijo, ¿le dará una piedra? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?
Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que se las pidan!
En resumen: tratad a los demás como queréis que ellos os traten.
Yo te pido, Jesús, que me regales un corazón generoso en amar; en tratar bien a los que me rodean como tú me tratas, porque me tratas muy bien; en ser tolerante y paciente; en ser humilde para pedir perdón si he ofendido al otro, muchas veces sin mala intención.
Te pido poder vivir el Reino, porque este es tu deseo: vivir el Reino aquí en esta tierra, en el lugar donde estamos, y proclamarlo, anunciarlo, porque el Reino de Dios ya está entre nosotros.
El Reino no es un acontecimiento futuro espectacular ni un lugar físico concreto, sino una realidad espiritual presente y actuante a través de ti.
El Reino eres tú, Jesús.
Que podamos crear ambientes fraternos, de paz, de perdón y de acogida, porque tú estás presente.
Tú eres el Reino entre nosotros.
2.«Pide y se te dará, busca y encontrarás, invócame, que estoy cerca».
(Papa Francisco)
"Tu corazón siempre está dispuesto a dar.
¿Pero qué das?
Das, sobre todo, tu Reino;
es lo que nos enseñaste a pedirte: que te hagas presente tú mismo, con tu gracia y tu voluntad, en todo lo que necesitamos, pues eso nos basta.
Pedir lo que la misma Iglesia pide constantemente:
«¡Ven, Señor!»
«¡Que venga tu Reino!».
Y si pido, recibo; y si recibo, me invitas a dar: darte a ti y dar tu Reino.
Dar bondad, misericordia, perdón, caridad, ayuda, esperanza, cercanía y alimento.
Quiero responder también a quien me pide; quiero dejarme encontrar por quien me busca; quiero interceder por todos aquellos con los que comparto mi vida y toco sus necesidades.
Porque no soy yo quien se provee de tu Reino para extenderlo; eres tú quien me lo da todo,
porque antes me has invitado a pedirlo.
¡Qué hermosa vida la de quien recibe de Dios y da en nombre de Dios lo que ha recibido!"
No hay comentarios:
Publicar un comentario