martes, 24 de febrero de 2026

Martes I de Cuaresma. Mt. 6, 7-15. EL PADRE SABE TODO LO QUE NECESITAS .

    ¡ABBA !  PAPAÍTO 
Jesús, nos invitas a no hablar mucho cuando oramos, pensando que por nuestras muchas palabras seremos escuchados por el Padre (Mt 6,7-8).
Nos invitas a hacer de la oración un diálogo de amor y de escucha. Escuchamos a Dios cuando leemos su Palabra, y en ella contemplamos el corazón del Padre, que nos conoce profundamente y sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Jesús, como los discípulos te pedimos: enséñanos a orar como Tú orabas con el Padre (Lc 11,1).
Gracias por enseñarnos la familiaridad que tienes con el Padre, tu Abbá, Papá querido (Mc 14,36).
Regálanos una actitud contemplativa, de descanso en los brazos del Padre que nos ama, que nos conoce y que nos ofrece el pan de  tu amor, del Perdón  de cada día (Mt 6,11).
Que podamos orar al Padre no solamente desde una dimensión personal, sino también comunitaria.
Dirigirnos al Padre para pedirle el pan de cada día es una actitud de humildad que nos enseña a alimentarnos del Pan del Amor que nos hace sentirnos  perdonados y nos invita también a perdonar cualquier ofensa o melestia con el hermano y amar como somos amados (Mt 6,12; Jn 13,34).
Que hoy podamos vivir todo el día en el abrazo del Padre, sabiendo que no estamos huérfanos, porque tenemos un Padre que cuida de nosotros las veinticuatro horas del día:
"No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros" (Jn 14,18).
Gracias, Padre, por ser nuestro Creador.
Has creado y modelado mi corazón y mis entrañas; me tejiste en el vientre de mi madre (Sal 139,13-14).
Gracias por este universo tan precioso que has creado para nosotros: las estrellas, los océanos, la naturaleza y toda la humanidad, para que podamos convivir y relacionarnos como hermanos, hijos de un mismo Padre (Ef 4,6).
Quiero escuchar hoy lo que me dices:
"Eres precioso a mis ojos, eres estimado y yo te amo" (Is 43,4).
"Tú eres mi hijo amado" (Mt 3,17).
Tú me dices también:
"Tú eres mío, yo te he llamado por tu nombre" (Is 43,1).
"Mira que estoy contigo todos los días" (Mt 28,20).
"Pídeme y te daré en herencia las naciones" (Sal 2,7-8).
Padre, gracias porque soy tu hijo amado.
Gracias porque puedo llamarte Abbá, Papá (Rom 8,15).
Hoy quiero vivir como hijo tuyo, confiando en tu amor y descansando en tu presencia.

Me gusta esta oración del Papa Francisco 
"Padre... Así me invita el Evangelio a llamarte.
Tú, el creador de todas las estrellas y planetas; Tú que me pensaste con amor desde toda la eternidad. Tú, que pase lo que pase, haga lo que haga, nunca dejarás de ser mi Padre.

Eres mi Padre aun cuando yo no me comporte como tu hijo. Tú te mantienes fiel en la cruz con los brazos abiertos para acoger siempre a todos tus hijos.
 Eres Padre y sufres al ver que tantas veces yo no sé ser hermano de los demás. 
No hay dolor más grande para un padre que ver como sus hijos se pelean como animales, se usan como a cosas y se matan como a enemigos.
Padre, perdóname por no haberme comportado siempre como un verdadero hijo tuyo; por haber pasado tantas veces indiferente ante mi hermano que sufre pidiendo limosna por la calle o que me ha reclamado un poco de atención y cariño en mi propio hogar. Enséñame a ser un verdadero hijo tuyo, un hermano de mi hermano.
Ayúdame, Padre, a saber recibir tu infinito amor y dame la gracia de aprender a recibir el amor que Tú me tienes."

«Jesús deja de lado esta oración de solamente palabras, y dice: "Vosotros, pues, orad así". Él nos indica el exactamente el espacio de la oración con una palabra: "Padre".
 Dios, sabe qué cosas necesitamos, antes de que se las pidamos; este Padre que nos escucha a escondidas, en secreto, como Él, Jesús, aconseja rezar: en secreto. Un Padre que nos da precisamente la identidad de hijos. Así, cuando yo digo "Padre", llego hasta las raíces de mi identidad: mi identidad cristiana es ser hijo y esta es una gracia del Espíritu. […] Él habla con el Padre: es el camino de la oración y, por eso, yo me permito decir, es el espacio de la oración». 

No hay comentarios:

Publicar un comentario